domingo, 26 de junio de 2011

Gabriel Mariotto: “Soy un soldado a disposición de Scioli”


El titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual asegura que ser candidato a vicegobernador bonaerense “es más de lo que había imaginado como militante”. Dice estar conmocionado y que lo vive como un desafío. Subraya que el proyecto político que encarna Cristina “es el emergente de un cambio cultural”. Sobre sus adversarios, afirma que De Narváez “fue una moda” y que Alfonsín se acercó por conveniencia.
 
A las tres de la tarde del viernes sonó el celular de Gabriel Mariotto. Del otro lado de la línea estaba Daniel Scioli, quien le pidió una reunión urgente. Mariotto supo que las versiones se convertían en realidad. Se encontró con el gobernador bonaerense en la sede del Banco Provincia del microcentro porteño. Poco después, se convertía en su compañero de fórmula. A horas de esa nominación, el actual titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual habló con Tiempo Argentino: “Soy un militante y un soldado a disposición del gobernador Scioli en la construcción política bonaerense para fortalecer el proyecto nacional y popular”, dijo antes de partir a la residencia de Olivos, donde se iba a enterar de que Amado Boudou era el compañero de fórmula de Cristina Fernández.

–¿Qué representa para usted esta designación?
–Es una gran honra recibir la confianza del gobernador Daniel Scioli y de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esta responsabilidad me llena de compromiso y lo asumo con mucha dedicación y entusiasmo de poder tener una representación institucional tan importante. Es mucho más de lo que yo me había imaginado en mi vida de militante.
–Pero su nombre estaba en la lista de los probables candidatos a vicegobernador. ¿Igual lo sorprendió?
–Siempre me sentí muy conmovido cuando me toca participar militando de manera colectiva, y nunca busqué cargos institucionales por encima de la militancia. Pero me encontré con este ofrecimiento y realmente me conmueve. Y es un gran desafío. Todavía estoy conmocionado y no tuve tiempo ni siquiera de alegrarme.
–¿La idea de tener representantes jóvenes en los puestos importantes da cuenta de que la presidenta apuesta a romper con la tradición política?
–Si pensamos desde la construcción política tradicional, que mide las acciones, lo que conviene en determinada coyuntura, no se hubieran llevado adelante el ciento por ciento de las políticas que llevó este gobierno. Porque esa construcción política tradicional considera que siempre hay que poner un ojo en el sistema, un oído en las encuestas, un brulote en el diario para saber cómo reacciona el poder, y recién en base a la reacción, llevar adelante las políticas. Ese estilo político también fue lo que nos llevó a lo que fue la crisis argentina de 2001. Y este proyecto político que encarnaron Néstor y Cristina, es el emergente de un cambio cultural, donde la sociedad asume políticas que desafían los poderes establecidos con objetivos claros, como ampliar ciudadanía, garantizar justicia social y, en ese cambio, hay una práctica política que responde y obedece a ese formato, y que se expresa en tomar medidas por fuera de las recomendables por el sistema. Entonces, la profundización del modelo político, la búsqueda de equidades, justicia social y políticas de inclusión no se hacen con recetas tradicionales.
–Usted se irá a la provincia dejando atrás la aplicación total de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales. ¿Siente que deja inconclusa una tarea?
–Hay gente de sobra para llevarla adelante, porque esto es una construcción colectiva que es impulsada por la presidenta, que tuvo un coraje cívico admirable y por amplios sectores de la sociedad que desde hace tiempo que vienen trabajando en esta ley. Considero que gente capacitada hay de sobra. Lo que sí advierto, es que la aplicación de la ley se hace con mucha profundidad. El anuncio de la presidenta, de otorgar 220 señales de televisión, es un hecho auspicioso y novedoso en el mundo que cambiará la matriz cultural de la Argentina. Ahora, la verdadera Ley de Medios está en el triunfo electoral de octubre.
–¿Cómo es eso?
–Cuando se advierte que tanto, Ricardo Alfonsín, Eduardo Duhalde y Elisa Carrió, sostienen que en caso de ganar las elecciones volverían la ley a los términos de la norma de la dictadura, la van derogar a la ley de la democracia para devolverle a Clarín la posibilidad de conformarse como un grupo monopólico condicionando la emisión de contenidos, entonces sólo este proyecto nacional y popular garantiza vivir en democracia comunicacional. El triunfo de Cristina certifica la vida de la Ley 26.522. Por eso la verdadera ley está en el triunfo de octubre.
–¿Cómo se amalgama su sector político con el del gobernador Scioli?
–El triunfo lo va a dar Daniel en la provincia y yo voy a ser un soldado más en la construcción política bonaerense, para fortalecer el proyecto nacional desde nuestra identidad de bonaerense. Y la mejor campaña es la gestión que hizo Daniel Scioli, yo me sumaré a sus equipos de campaña y luego a su equipo de gestión, cumpliendo con el rol que me asigna la vicegobernación y siendo un militante más a disposición del gobernador.
–Confrontará en la provincia con Francisco de Narváez. ¿Qué reflexión le merecen las declaraciones de este dirigente sobre las razones de la muerte de Néstor Kirchner?
–Me causa mucha pena que la política transite por ese tipo de descalificaciones, y realmente saludo el que se haya arrepentido de esos dichos. Son manifestaciones muy groseras y hablan a la clara de lo que es la persona que las emite. Pero son expresiones que no se pueden verter, ni siquiera por equivocación.
–¿Estas son expresiones que representan que la oposición no tiene nada que ofrecer?
–La ausencia de programas ya antecede a la descalificación, a la grosería. La falta de propuesta está a la vista y evidenciada en esta campaña electoral vacía de contenidos. El caudal de votos que tuvo De Narvaéz se debe más que nada al respaldo mediático que supo tener en 2009 y que después no se vio sustanciada en ninguna acción concreta. Hoy, el ánimo de la sociedad está en apostar al proyecto nacional y popular, validando la gestión de Scioli en la provincia y en línea con la construcción del proyecto que encabeza la presidenta. Seamos claros, De Narváez fue una moda y ya pasó su momento.
–De Narváez será una moda pero Ricardo Alfonsín lo buscó como aliado.
–Por supuesto que remite a lo más vacío de la construcción política de la historia argentina. No tiene nada que ver con las convicciones, sino con las conveniencias electoralistas que se construyen de espalda a la sociedad. Y que haya una persona con mucho dinero que compra un partido centenario y le resuelve el financiamiento de la campaña, habla mal de la conducción actual de ese partido, y mucho peor de quien tiene el dinero de comprar 100 años de historia.
–¿Los comicios de octubre muestran una mayor peronización de la oferta electoral del FPV o todavía existe espacio para la concertación?
–El Partido Justicialista es una cosa. El peronismo, como expresión cultural, es otra, y que tiene que ver con el proyecto nacional y popular con todos los matices y ampliación que ese proyecto ha expresado a lo largo de la vida política de nuestra patria. La cultura nacional y popular es el continente donde se desarrolla el peronismo, no el Partido Justicialista que está restringido a un espacio político tradicional. Ahora el peronismo es mucho más donde distintas expresiones políticas convergen en esa manifestación.
–¿Cómo se expresará la profundización del modelo en la provincia de Buenos Aires?
–En la provincia hay que seguir construyendo lo que vino haciendo el gobernador Scioli, con más inclusión, con más educación, trabajando las políticas de Derechos Humanos, las políticas de seguridad. Daniel bajó los índices de desocupación en la provincia de forma profunda, hay trabajo y el proyecto nacional forma parte de la cotidianidad del bonaerense.

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