lunes, 15 de septiembre de 2014

Las aulas de la democracia merecen otro Padre del Aula

Un ejercicio útil y didáctico consiste en dar la palabra al propio Sarmiento a partir de sus juicios y consejos, sobre aspectos esenciales de un programa democrático elemental.
Comencemos por su opinión sobre los argentinos, “una dañosa amalgama de razas incapaces e inadecuada para la civilización –afirmaba–. Los argentinos somos pobres hombres llenos de pretensiones y de inepcia, miserables pueblos, ignorantes, inmorales y apenas en la infancia. Somos una raza bastarda que no ocupa, sino que embaraza la tierra”. (El Progreso, Chile, 27/9/1844). “En las provincias (argentinas) viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor” (Informe a Mitre, 1863).
Para los pueblos originarios su receta era el genocidio: “¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar” (El Progreso, 27/9/1844).
La misma recomendación se aplicaba al mestizo, el gaucho: “No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos” (Carta a Mitre del 20/9/1861).
Algunos años después presentó “El plan definitivo: asegurar los principales puntos de la República con batallones de línea, o lo que es lo mismo, apoyar a las clases cultas con soldados contra el levantamiento del paisanaje. Si mata gente, cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor” (Carta a Mitre, 18/11/1863).
La identidad americana sólo le merecía repudio: “Dicen que somos amigos de los europeos y traidores a la causa americana. ¡Cierto!, decimos nosotros ¡somos traidores a la causa americana, española, absolutista, bárbara. ¿No han visto revolotear por ahí, sobre nuestras cabezas, la palabra salvaje?” (Facundo. Civilización y Barbarie, 1845). Para él, los paraguayos serían “descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse” (Carta a Mitre, 1872).
Sus campañas desembozadas para incrementar el patrimonio territorial chileno a costas del argentino llegaron a merecer el juicio de “traidor a la patria” de alguien que no era precisamente un modelo de patriotismo: su compadre Bartolomé Mitre. (La Nación Argentina, 6/10/1868): “He contribuido con mis escritos –reconocía Sarmiento– aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso. Magallanes pertenece a Chile y quizás toda la Patagonia. Ni sombra, ni pretexto de controversia queda” (El Progreso, 28/11/1842).
Tampoco los judíos escapaban a su repudio: “El pueblo judío, esparcido por toda la tierra, ejerce la usura y acumula millones, rechazando la patria en que nace y muere por una patria ideal que baña escasamente el Jordán y a la que no piensa volver jamás. Este sueño, que se perpetúa hace veinte o treinta siglos, pues viene del origen de la raza, continúa hasta hoy perturbando la economía de las sociedades en que viven pero que no forman parte” (“Condición del extranjero en América”, 1884).
Lo más grave de todo esto es que no se trata de juicios aislados, sino de la reflexión madura y persistente de un cultor de la intolerancia y del extermino de todo aquello que no oliera a afrancesado. Un programa que no dudó en implementar en acciones y en políticas efectivas cada vez que tuvo oportunidad.
Como cierre, me permito recordar una anécdota que me refiriera hace poco un Director de Escuela riojano, respecto de las dificultades de las maestras para responder la pregunta insistente de los alumnos de primaria: “Seño, ¿por que está colgada en las paredes de las escuelas el retrato del asesino del Chacho?”. Luego de 30 años de democracia ininterrumpida, creo que esos niños nos están señalando el camino.
Alberto Lettieri

Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego
www: institutonacionalmanueldorrego.com - Dirección: Rodríguez Peña 356. CP: 1220 CABA Argentina - Teléfono: 54 11 4371 6226
Las opiniones vertidas en este suplemento corren por cuenta de sus autores y están abiertas al debate.
Mail: contactos@institutodorrego.gob.ar - contactos.institutodorrego@gmail.com

martes, 12 de agosto de 2014

Encuesta: Sube Scioli y Macri, cae Massa. Scioli lidera la encuesta

El socio fundador de la Consultora Isonomía, Pablo Knopoff, dijo que en la carrera por la Presidencia “de noviembre hasta aquí, hemos encontrado una caída de Sergio Massa y un ascenso fuerte de las figuras de Daniel Scioli y Mauricio Macri”.
El encuestador dio a conocer un muestreo a nivel nacional en el que “Scioli lidera el sondeo en el escenario de las PASO (Primarias Abiertas, Simultaneas y Obigatorias) con una intención de voto del 19%, seguido por Mauricio Macri y Sergio Massa con un 18% y despegados de Randazzo, Binner y Cobos que acumulan un 8% cada uno”.
Al respecto, Knopoff señaló que “es muy difícil generar escenarios para las PASO, dado quehay muchos precandidatos posibles y eventualmente, alguno de ellos no terminará compitiendo y posiblemente aparezcan otros. No obstante, la grilla también contempla a otros que aparecen en la agenda por la disputa a la presidencia como Capitanich, De La Sota, Sanz y Urribarri”.
“En el caso de las elecciones generales Scioli aparece con un 27% de intención de voto sobre un 23% de Macri y un 22% de Massa”, detalló el socio de Isonomía.
“Desde las elecciones de octubre pasado al día de hoy, hemos encontrado una caída de Sergio Massa y un ascenso fuerte de las figuras de Daniel Scioli y Mauricio Macri, desde distintas construcciones pero con crecimientos muy concretos”, consideró.
“Esto de alguna manera ha llevado a una paridad en el segundo lugar de Macri y Massa, con Daniel Scioli algo despegado pero con cierta paridad en el conjunto de las variables. De hecho, en términos de imagen, los tres candidatos aparecen con niveles de instalación y de positivación importantes: un 66% de imagen positiva para Daniel Scioli, un 60% para Mauricio Macri y un 59% para Sergio Massa”.
Finalmente, para Knopoff, “Massa parece tener una baldosa no muy firme para posicionarse y un lugar muy complejo hacia la sociedad: su problema es que el rol legislativo lo convierte en un relator de los problemas y es muy difícil que la sociedad lo 'positivice' sin gestión”.

viernes, 11 de julio de 2014

Estiman que en dos años se reactivará tren de cargas a Mercedes Corrientes


La empresa estatal Belgrano Cargas garantizó que en un plazo de dos años se reactivará gran parte de los ramales del tren de carga en la provincia de Corrientes, que incluso se extenderá hasta la ciudad de Mercedes.

Según informó la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, en un mes, gerentes de la firma informarán sobre los trabajos en el ramal y el tiempo de ejecución. Estiman que en 2016 podría utilizarse el servicio.
El 31 de julio próximo, los gerentes de la empresa Belgrano Cargas y Logística presentarán detalles de las obras que se encararán en el ramal ferroviario ex General Urquiza en la provincia de Corrientes, cuya línea estaría lista para ser usada para el transporte de cargas en dos años, y entre las novedades se consigna que se prolongará hasta Mercedes.
Esto se concretará durante una jornada de arroceros a llevarse a cabo en Riachuelo.
Tras la estatización de los ramales ferroviarios del ex General Urquiza, que atraviesa parte de la provincia, se iniciaron conversaciones entre la empresa Belgrano Cargas y Logística y representantes correntinos tanto del Gobierno como de la producción.
Una de las entidades que promovió estos encuentros fue la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz (Acpa), que presentó diferentes proyectos y propuestas, ya que el servicio de tren favorece el transporte y baja los costos para este y otros sectores.
En tal sentido, el presidente de la Acpa, Christian Jetter, confirmó que “el 31 de julio estarán en Nueva Valencia (Riachuelo) gerentes del Belgrano Cargas para dar una charla en la que explicarán el tipo de arreglos que se hará en el servicio de tren de cargas, los tiempos que demandarán, entre otros detalles”.
El 22 de mayo pasado durante el último cónclave entre productores correntinos y la empresa a cargo del ramal ex Urquiza, se presentaron las propuestas de arroceros, madereros y demás sectores. “Les acercamos las estadísticas”, indicó Jetter y confirmó que “la gente del Belgrano Cargas se comprometió a arreglar la línea hasta Mercedes, lo iban a hacer hasta Curuzú, pero le solicitamos que lo hagan hasta el centro de la provincia porque ahí está el corazón de la producción arrocera y accedieron”.
En cuanto al tipo de transporte, explicó que “será para llevar arroz, madera y piedras, serán unos pocos bagones que circularán a unos 40 a 50 kilómetros por hora, por una cuestión de seguridad, el cruce de rutas y otros factores a tener en cuenta”.
Respecto al tiempo en que podría utilizarse el material rodante, Jetter dijo: “Según nos dijeron desde la empresa concesionaria, en dos años podría ponerse en marcha”.
La producción arrocera, forestal y de canteras recorrerá el centroeste provincial con destino a los puertos de Entre Ríos y Buenos Aires, según refirió Jetter.
El empresario y productor destacó los beneficios de recuperar este sistema de transporte, ya que “se bajan considerablemente los costos de flete y ligado a eso hay que considerar la seguridad vial, porque saldrá de circulación una importante cantidad de camiones.
(Momarandu - 10/07/2014)

miércoles, 9 de julio de 2014

En 1947 Juan Domingo Perón declaró la independencia económica

Fue  en la  ciudad de San Miguel de Tucumán, el  9 de julio 1947, en celebración del centésimo trigésimo primer aniversario de la Declaración de la Independencia, sancionada por el Congreso de las Provincias Unidas,  en 1816.

El acta decía “…., para reafirmar el propósito del pueblo argentino de consumar su emancipación económica de los poderes capitalistas foráneos que han ejercido su tutela, control y dominio, bajo las formas hegemónicas económicas condenables y de los que en el país pudieran estar a ellos vinculados.

A tal fin los firmantes, en representación del pueblo de la Nación, comprometen las energías de su patriotismo y la pureza de sus intenciones en la tarea de movilizar las inmensas fuerzas productivas nacionales y concertar los términos de una verdadera política económica, para que en el campo del comercio internacional tengan base de discusión, negociación y comercialización los productos del trabajo argentino, y quede de tal modo garantizada para la República la suerte económica de su presente y porvenir.
Por ello, reafirman la voluntad de ser económica libres, como hace ciento treinta y un años proclamaron ser políticamente independientes”.
La declaración fue aclamada por los miles  de argentinos presentes. Fue un acto simbólico  y eminentemente político que signaba de manera elocuente  la dirección política que se le daba a ese gobierno popular.

Luego de derrocado Perón  el camino empezó a desandarse, pero muchos aspectos estructurales de la a economía argentina persistieron hasta su regreso. Pero el intento de volver a una economía independiente fue castigado  por  la dictadura más sangrienta de la historia argentina,
En los primeros 20 años de la  etapa democrática iniciada con Alfonsín,  lejos de retomar la independencia económica se profundizaron los lazos de nuestra dependencia y los vestigios de  aquella Argentina, que mantenía algunos resortes estratégicos de su economía  en la órbita del estado, terminó rematando su patrimonio y abrazando las relaciones carnales con Estados Unidos.
(A medida que escribo esto me doy cuenta que ver la política en perspectiva histórica, permite ver lo esencial y  convierte en basura todas las superficialidades que ocupan  el 90 % de las noticias y de las discusiones políticas.)
Hoy  estamos en el proceso de recuperación del estado,  en buscar del camino  de la  de una economía a que desoiga  las recomendaciones de los grandes centros de poder y  desarrollar nuestras propias  potencialidades para  integrarnos al mundo, pero con dignidad, sin sometimientos. Sin dejar caer la  bandera  de  la Independencia Económica  que hoy comienza a flamear nuevamente rescatando lo mejor de aquella revolución nacional y popular que inició el general Perón en 1945.
Feliz día de la independencia para todos!!
Carlos Zelko

Sobre el final del Mundial, Scioli supera a Massa por 2 puntos

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Imagen y Voto llevada a cabo por el Observatorio de Política y Democracia de la Fundación Educando para el Trabajo (FUNEDUTRA), el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, tiene una intención de voto de 22,3%, superando al diputado Nacional Sergio Massa, que cuenta con un 20%.
Del relevamiento también se desprende que Scioli y Massa son seguidos en intención de voto por Mauricio Macri (14%), Hermes Binner (8,7%), Florencio Randazzo (5%), Sergio Uribarri (1,2%), Julián Domínguez (0,3%).
A su vez, Massa y Macri se hacen fuertes en centros urbanos del interior, principalmente Mar del Plata y Córdoba. Binner se consolida en Rosario, La Plata y Mar del Plata principalmente. En el conurbano lleva el voto radical. Carrió, Cobos, y “otros” poseen un voto cautivo en sus segmentos, que merman a Binner, pero fortalecerían al frente Unen. Scioli es el único que logra picos en todas las regiones nacionales.
Seguidamente, el estudio afirma que se observa un proceso de “despolitización” normal para el periodo previo a un acto electoral, es decir que se diluyó completamente el “efecto octubre” de la última elección y que el escenario electoral 2015 aún no está determinado concretamente. Es por esto que los ítems “Otros”, “Ninguno” y “Ns/Nc” llegaron al 4%, 7,2% y 16,8% respectivamente.
En referencia a la imagen de los candidatos, se observa que aquellos que tienen buena imagen de Massa y Macri poseen también, en general, buena imagen de Scioli. Esto se consolida trasladándose incluso al voto. Asimismo, Uribarri y Domínguez poseen un altísimo nivel de desconocimiento, incluso reforzando la pregunta con el cargo que ocupan, cuando se los identifica oficialistas puros, la percepción es negativa. Randazzo, por otra parte, es percibido como delfín oficialista, tiene nivel de conocimiento alto, pero no llega a cubrir los parámetros de una figura presidenciable.
Otros puntos destacados de la investigación señalan que Scioli es bien visto transversalmente y en todas las franjas etarias, sobre todo en la franja que va entre los 30 y 50 años y que Massa logra su mejor imagen en el segmento de menores de 30 años.
La encuesta fue realizada entre el 2 y 3 de julio y es de carácter telefónico. Para la muestra se abarcó la población de los centros urbanos más importantes del país, Buenos Aires (Conurbano 1 y 2 cordón, La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca), Córdoba (Capital, Rio IV, J Celman), Santa Fe (Rosario, Santa Fe, Castellanos, San Lorenzo); y Mendoza (San Rafael, Godoy Cruz, Guaymallén).
Cabe destacar que los datos surgidos de una encuesta anterior realizada por FUNEDUTRA en marzo, Massa lideraba con un 24,8 % y era seguido por Daniel Scioli con el 20,3%, y de acuerdo a otro relevamiento hecho en mayo, los guarismos indicaban a Massa con un 21,1 %, y Scioli 20,6 %.
Fuente: Enfoque 24

lunes, 7 de julio de 2014

EL DIA DE LA INDEPENDENCIA DEBE CONSIDERARSELA AL 29 DE JUNIO DE 1815 - LA LOCURA DE ALVEAR Y EL PATRIOTISMO DE ARTIGAS

Por Marcelo Gullo
Usted lector, al ver el título de esta nota habrá pensado en el tremendo error cometido por el diario o, peor aún, por el autor de la nota. Pero, en realidad, no se trata de ningún error, sino de nuestra intención de hablar justamente, cuando nos aprontamos a festejar el 9 de julio, de la otra independencia, de la declaración de independencia olvidada, de la declaración de independencia borrada de la historia por los vencedores de Caseros y los escribas de la historia oficial. Para nosotros la primera declaración de independencia se realizó 29 de junio de 1815. Veamos entonces los hechos que sustentan nuestra opinión.
Importa destacar que ese mismo año de 1815, en que Carlos María de Alvear propone que las Provincias Unidas del Río de la Plata se constituyan en colonia formal de Gran Bretaña, José Gervasio Artigas, a fin de cumplir con el gran mandato que se le había encargado a la Asamblea del año 13, es decir, declarar la independencia, se dirigió a las provincias no sujetas al poder angloporteño –Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental– a fin de que enviaran sus representantes a la actual ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay –llamada por entonces Villa del Arroyo de la China– para que reunidos en un gran Congreso, declararan la Independencia de España y de todo otro poder extranjero.
A fines de junio se congregaron, entonces, en la Villa del Arroyo de la China, los diputados Pedro Aldao y Pascual Diez de Andino, provenientes de las provincias de Santa Fe, Juan Francisco Cabral, Ángel Mariano Bedoya, Serapio Rodríguez, Juan B. Fernández y Sebastián Almirón, por Corrientes; Andrés Yacabú, por Misiones; el doctor José Antonio Cabrera, el doctor José Roque Savia, José Isasa y el presbítero Doctor Miguel del Corro, por Córdoba; el Doctor José Simón García de Cossio (representante del “continente de Entre Ríos”), y Justo Hereñú (por la villa de Nogoyá), por Entre Ríos, y Francisco Martínez, Pedro Bauzá y otros, por la Banda Oriental, para declarar la Independencia absoluta de España, tratar la organización política de los Pueblos Libres, el comercio con el extranjero, el papel de las comunidades indígenas en la economía de la Confederación, la política agraria y la posibilidad de extender la Confederación al resto del ex virreinato.
El 29 de junio de 1815, el Congreso del Arroyo de la China –también conocido como Congreso de Oriente–, atento a la situación de la vuelta de Fernando VII al poder y a los continuos avances de los portugueses en la Banda Oriental, procedió a declarar la Independencia de España y de toda otra potencia extranjera y a adoptar como identificación de la nación la bandera, azul y blanca –creada por Belgrano a orillas de río Paraná– con una franja roja cruzada.
Ésta, fue la primera Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata pero, tan importante acontecimiento fue ocultado por la historia oficial escrita por Mitre y borrado de la memoria de los argentinos. Con gran sagacidad apunta el historiador Pacho O’Donnell: “Cabe señalar que, salvo la escuálida representación enviada por Córdoba –que enarboló ideas federalistas–, ninguna de las provincias que conformaban la Liga de los Pueblos Libres concurrió al Congreso de Tucumán en 1816, por lo cual sigue siendo motivo de debate cuál de las dos asambleas alcanzó mayor representatividad.”.
Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego
www: institutonacionalmanueldorrego.com - Dirección: Rodríguez Peña 356. CP: 1220 CABA Argentina - Teléfono: 54 11 4371 6226
Las opiniones vertidas en este suplemento corren por cuenta de sus autores y están abiertas al debate.
Mail: contactos@institutodorrego.gob.ar - contactos.institutodorrego@gmail.com
Por Marcelo Gullo

martes, 24 de junio de 2014

Nacimiento y reproducción de la deuda externa



Autor de una obra que va desde la primera libra comprometida hasta la explosión menemista, Galasso encuentra un patrón de conducta: siempre la negocian los mismos, el que la toma es empleado del que presta y se descontrola en dictaduras. El resultado es gran peso “que comprometerá a varias generaciones”.

Antes del golpe de Estado de 1976, el estudio jurídico de Guillermo Walter Klein era apoderado en la Argentina de dos bancos extranjeros. El número de clientes creció a más de veinte cuando Klein se convirtió en la mano derecha de José Alfredo Martínez de Hoz en el Ministerio de Economía. Desde ese puesto, tomaba créditos para el país con los mismos bancos a los que representaba. “Fue una de las tantas veces en que el gobernante y el prestamista estuvieron sentados del mismo lado de la mesa, enfrentados a los intereses del país”, reflexiona el historiador Norberto Galasso en su atrapante relato sobre el nacimiento y la reproducción de la deuda argentina. En el estudio de Klein-Mairal trabajaban los hijos de Mariano Grondona y de Martínez de Hoz, quienes en 1985 “se fugaron con valijas repletas de documentación que probaba la ilegitimidad de la deuda” contraída por la última dictadura.
Galasso utiliza la anécdota de Klein para dar cuenta de un patrón que se repite a lo largo de la historia, con personajes que pasaron de tomar decisiones claves en nombre del Estado, aumentando el endeudamiento, a trabajar para los acreedores. “Daniel Marx fue negociador de la deuda con Alfonsín, Menem, Cavallo y De la Rúa, y en el medio fue socio de Nicholas Brady”, señala el autor de Historia de la deuda externa argentina, de la banca Baring al FMI. Brady fue el secretario del Tesoro de Estados Unidos que en 1992 diseñó un plan de reestructuración de la deuda latinoamericana muy ventajoso para los bancos acreedores, al que Menem y Cavallo adhirieron con fervor.
La lista es mucho más amplia, arranca con Manuel García en 1824 y pasa por Norberto de la Riestra, Lucas González, Alvaro Alsogaray, Adalbert Krieger Vasena, Martínez de Hoz y Cavallo, por mencionar sólo a los más “célebres” ministros de Economía.
Una de las conclusiones a las que llega Galasso es que la deuda fue –y es– un instrumento de dominación, verificable desde el primer empréstito con la banca inglesa hasta los acuerdos con el FMI. “La deuda da derechos al acreedor para imponer condiciones”, explica el historiador, quien además enseña que en el caso argentino existe un drama adicional: en muchos casos la deuda no tiene contrapartida, porque el país toma préstamos, pero no se capitaliza sino que utiliza los fondos para enriquecer a una clase social, incluso mediante guerras o represión, financiadas con esos mismos créditos. “La prueba está en que la plata de argentinos en el exterior es hoy casi tanta como lo que debe el Estado”, argumenta.
–¿Cuándo arranca la historia de la deuda?
–En 1824, con el empréstito de la Baring Brothers. Para la misma época el imperio británico concede financiamiento a varios países latinoamericanos (México, Colombia, Chile, Perú, Centroamérica) que estaban saliendo de su vinculación con España y querían presentarse como independientes. Canning, el primer ministro, los reconoce. Pero al mismo tiempo Inglaterra firma acuerdos de comercio y amistad recíprocos, que otorgaban beneficios a los comerciantes ingleses que dominaban en la región. Para la Argentina esa deuda no fue requerida, sino impuesta. Fue la forma en que el gobierno británico nos enganchó económicamente.
–Pero aquí alguien lo aceptó.
–Claro, y fue un escándalo. El primer negociador fue José Manuel García, ministro de Hacienda de Martín Rodríguez, gobernador de Buenos Aires de 1821 a 1824. Los otros ministros eran Rivadavia y De la Cruz. Aunque parezca insólito, enviaron a Inglaterra a negociar el empréstito a un comerciante inglés, llamado Robertson, y a otro comerciante que hacía negocios con los ingleses, llamado Félix Castro.
–¿Para qué se quería el dinero? 
–En teoría para dragar el Río de la Plata, mejorar el puerto y para obras de salubridad. La deuda fue por 1 millón de libras, pero a la provincia llegaron sólo 140.000. Del resto, 150.000 libras se descontaron por el riesgo que implicaba prestarle a un país latinoamericano, otras 150.000 fueron la coima que se quedaron los negociadores por Buenos Aires y los hermanos Baring. Otro tanto se descontó por gastos que hizo Rivadavia cuando estuvo en Inglaterra. Además, la banca Baring cobró dos años de intereses por adelantado, más un 1 por ciento de amortización de capital: 130.000 libras. La comisión (blanca) por la operación fue de 25.000. Y 400.000 libras quedaron en Londres como pago de regalías de comerciantes británicos radicados en Buenos Aires a sus casas matrices, aceptado por el gobierno.
Al tercer año de la colocación de los títulos, el gobierno no pudo seguir pagando. El default –relata Galasso, sentado en su estudio que es un altillo repleto de libros, recortes de diarios y papeles desplegados por donde se mire– duró hasta 1857, cuando Norberto de la Riestra aparece en escena como el sucesor histórico de García, bajo el gobierno bonaerense de Valentín Alsina. En reconocimiento de los intereses caídos y de los pagos no realizados todos esos años, el gobierno acepta reintegrar 2,5 millones de libras, contra 140.000 que fueron efectivamente usufructuadas. “El representante inglés que negocia con De la Riestra les comunica a los tenedores de títulos que la propuesta fue tan buena que recomendaba aceptarla sin más dilaciones porque era muy superior a sus pretensiones originales”, detalla Galasso.
Con Bartolomé Mitre, en 1862, la deuda da otro salto. Primero transfiere los compromisos de la provincia de Buenos Aires a la Nación, legitimando lo actuado por Alsina y De la Riestra. Y después acuerda otro empréstito con la banca inglesa por 2,5 millones de libras adicionales, para lanzarse a la guerra con Paraguay. Pero, nuevamente, de los 2,5 millones de libras asumidos como deuda, el país recibe sólo 1,9 millón debido a los descuentos por el “riesgo país y las comisiones”.
Sarmiento, que sigue a Mitre, también se endeuda para continuar la guerra y “para armar fuerzas militares para reprimir el levantamiento de Entre Ríos”, cuenta Galasso. “Posiblemente Sarmiento también haya utilizado parte del dinero para construir escuelas. Sería una de las pocas veces en que existiría contrapartida, porque el drama de la deuda argentina es que la plata se usó para cualquier cosa, sobre todo para robarla, en lugar de ir adonde se suponía. En Brasil, al menos, se ven las fábricas. Se endeudaron, pero se capitalizaron”, describe Galasso. Al final del gobierno de Sarmiento, la deuda ya alcanzaba los 14,5 millones de libras.
Tomar deuda para pagar deuda es otra conducta que se repite a lo largo de la historia, con intereses y condiciones cada vez más perjudiciales para el país. En ese sentido, Lucas González, ministro de Hacienda de Nicolás Avellaneda, es identificado por Galasso como el continuador de García y de De la Riestra. Pero en 1890, el gobierno del ultraliberal Juárez Celman no puede cubrir más los compromisos generados con la banca Baring, por más que quisiera. “Hay dos versiones sobre las consecuencias de este hecho. Una es que la caída de la banca Baring se produce a raíz del default argentino. A mí me parece un poco exagerado. Considero que los problemas se agravaron, pero que ya venían desde 1888”, estima Galasso.
Carlos Pellegrini, sucesor del depuesto Juárez Celman, termina renegociando la deuda, para lo que consigue que un grupo de empresarios locales financien al Estado. Los compromisos, igualmente, son muy pesados. Al final del gobierno de Sáenz Peña la deuda ya está en 78 millones, nivel que se mantiene durante la gestión de Roca, quien incorpora a Francia como prestamista. En cambio, se desboca con la administración del también ultraliberal Manuel Quintana: llega a 120 millones de libras. 
–¿En algún momento se detiene el ascenso?
–Con Yrigoyen. Cuando aparecen gobiernos que son expresión popular, más allá de todos los defectos, contradicciones y debilidades que hayan tenido, la deuda baja. Lo mismo ocurre con Perón, Illia y Cámpora. En su primer gobierno Yrigoyen disminuye la deuda a 100 millones de libras. Alvear le devuelve el poder con obligaciones por 142 millones, y él vuelve a achicarlas a 135 millones. Es cierto que la primera vez se vio ayudado por el freno a las importaciones por la Primera Guerra Mundial. Y lo mismo ocurre con Perón con la Segunda Guerra. 
“Con Perón es el único momento en que se llega a la deuda cero, cuando cancela los últimos 264 millones (pero ya de dólares, porque a partir de entonces Galasso hace la conversión) que quedaban”, afirma el historiador. Igualmente, hay un debate respecto a este tema, porque Perón tenía una deuda comercial flotante de unos 700 millones de dólares. “Pero el que la transforma en deuda financiera no es él, sino Aramburu y Krieger Vasena en 1957. Fuentes peronistas dicen que la deuda que Perón tenía en 1955 era de 57 millones”, sostiene el investigador.
Aramburu adhiere al FMI y Krieger Vasena asume en el Club de París como deuda financiera aquella deuda comercial flotante de 700 millones de dólares. “Desde ese momento empieza a tener peso el FMI y Estados Unidos desplaza claramente a Inglaterra como principal prestamista de la Argentina”, indica Galasso. “Con Frondizi –continúa– la deuda pasa a 1200 millones de dólares. Esta es la etapa marcada por Krieger Vasena y Alvaro Alsogaray. La deuda sólo desciende durante el gobierno de Illia. Guido le había entregado el poder con compromisos por 2000 millones de dólares y él los achica a 1700 millones. Pero se produce el golpe, pasan Onganía, Levingston y cuando Lanusse entrega el poder la deuda está en 3700 millones de dólares.”
Krieger Vasena, después de ser funcionario, pasa a ocupar un alto cargo como ejecutivo de la multinacional alimentaria Deltec Internacional, de capitales estadounidenses. Y más tarde recae en el Fondo Monetario. “El breve gobierno de Héctor Cámpora reduce la deuda a 3400 millones de dólares, después viene Perón y ya con Isabel la cosa se desbarranca”, sostiene Galasso. Cuando se produce el golpe de Estado la deuda se ubica en 5300 millones de dólares. Pero con la dictadura se convierte en el principal problema económico del país. La deuda pasa a 30.000 millones de dólares. “Se tomaban préstamos supuestamente para las empresas públicas, pero el dinero se utilizaba para sostener el aparato represivo y para la bicicleta financiera, que enriqueció a unos pocos”, remarca Galasso.
Es otra etapa donde la deuda es, de algún modo, impuesta. La banca estadounidense tiene un gran exceso de liquidez por los depósitos de los jeques árabes, que se enriquecieron con la fuerte suba del petróleo de 1973. “Ese dinero necesitan colocarlo en algún lado. La tasa de interés es de 4 por ciento anual y los bancos cargan con los costos de las comisiones, con tal de poder prestar el dinero”, ilustra el historiador. Martínez de Hoz, desde el Palacio de Hacienda, es un socio inmejorable para los banqueros. “Hay contratos de deuda donde está negociando por las dos partes la misma persona”, puntualiza Galasso, haciendo referencia a los negocios del estudio Klein-Mairal relatados al comienzo.
–¿Qué impacto tuvo el seguro de cambio que implementó el Banco Central en 1982?
–Fue la estatización de la deuda privada. Lo diseñaron González del Solar y Cavallo. Tuvo un costo de 15.000 millones de dólares, por lo que la dictadura llevó la deuda de 5300 a 45.000 millones. Cavallo les dijo a las empresas más beneficiadas, como Celulosa, Pérez Companc, Citibank, Acindar, Bridas, Alpargatas, Banco Ganadero, Fortabat y Techint, que refinanciaran sus deudas en dólares a largo plazo, que el Banco Central les vendería dólares al precio de ese momento. De esa forma, les licuó la deuda, en medio de un período de alta inflacionario. Alfonsín aceptó la continuidad del seguro de cambio, que estaba decretado hasta 1986.
Alfonsín, evalúa Galasso, intentó pelear para demostrar la ilegitimidad de la deuda hasta 1985. “Incluso logró rescatar las valijas con documentación que se habían llevado los hijos de Grondona y Martínez de Hoz del estudio Klein-Mairal. Esa información se encuentra hoy en el Congreso”, revela. Sin embargo, el gobierno radical no pudo sostener su posición. “Alfonsín argumentó que su gobierno dependía mucho del apoyo de Europa y Estados Unidos”, recuerda. En 1988, ocho meses antes del golpe de mercado que lo derribó del poder, Alfonsín dejó de pagar los intereses de la deuda. Carlos Menem “arregló las cosas, a favor de los acreedores, con el Plan Brady de 1992, tomando a valor nominal títulos que valían en el mercado un 18 por ciento”.
“Alfonsín le dejó a Menem una deuda de 60.000 millones de dólares, y Menem la llevó a 122.000. Además, aceptó la capitalización de bonos en la privatización de empresas públicas. Fue una pérdida enorme para el Estado, que condiciona el futuro de varias generaciones”, interpreta Galasso. De la Rúa terminó con 132.000 millones. “Ahora está en 180.000 millones. Con la última propuesta del Gobierno quedaría en 140.000 millones. Implica un peso tremendo para las generaciones futuras. Habrá que obtener un superávit fiscal que representa un porcentaje muy alto del presupuesto nacional. Habrá pocos recursos para educación, salud y obra pública. Es someterse a una especie de esclavitud permanente”, advierte el investigador. Su conclusión, tras estudiar casi 200 años de historia de la deuda, es que “América latina en algún momento deberá inclinarse por el no pago. Para eso se requiere mucha fuerza política y apoyo popular. A este gobierno no se le puede pedir el no pago”, concluye.

Por David Cufré

viernes, 20 de junio de 2014

PASAJES DE LA AUDIENCIA CON EL JUEZ GRIESA, LA CONNIVENCIA CON LOS LETRADOS DE LOS FONDOS BUITRE Y ROLES CRUZADOS




Por Sebastián Premici
“Señor Cohen, ¿qué necesita además de las medidas ya instrumentadas?”, le preguntó el juez Thomas Griesa al abogado representante de los fondos buitre NML Capital y Elliot. “La presidenta Kirchner y el ministro de Economía Kicillof dijeron que tomaron medidas para poner en práctica un plan para pagar a los tenedores de deuda reestructurada en la Argentina y no pagarnos a nosotros. Por eso el plan y su puesta en práctica son una violación de su orden.” Griesa tomó la palabra: “Y no pagarnos a nosotros. ¿Dijeron eso?”. “Sí”, respondió el abogado.
Este diálogo forma parte de la versión taquigráfica de la reunión realizada anteayer entre Griesa, los abogados de los fondos buitre y los representantes argentinos. El magistrado fue complaciente con los fondos buitre, les consultó su opinión sobre los efectos de los fallos emitidos por él mismo, cuáles deberían ser los próximos pasos a seguir y les recomendó cómo redactar un escrito, además de criticar duramente los últimos discursos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de Economía, Axel Kicillof. La palabra de los abogados de la Argentina, Carmine Boccuzzi y Jonathan Blackman, quedó en un segundo plano. Griesa no ahorró esfuerzos en dar la apariencia de ser juez y parte ante los fondos buitres.
–Sr. Cohen, ¿qué es lo que necesita además de lo ya establecido? –volvió a preguntar Griesa.
–Corremos el peligro, Su Señoría, de que las entidades (bonistas) que no están bajo su jurisdicción puedan elaborar algún mecanismo de cooperación con la Argentina. Tenemos que tomar medidas, en otras jurisdicciones, para que eso no suceda (...). El plan que ha sido anunciado y está siendo implementado viola su resolución que le impediría a la Argentina evadir un pago hacia nosotros –respondió el abogado.
Este pasaje de la reunión es significativo por dos motivos. Por un lado, Griesa parece no recordar lo establecido en sus propios fallos, por lo que les pide a los abogados de los fondos buitre que se lo recuerden, y por otro lado, les solicita una opinión sobre los alcances de esas directivas. El diálogo, según la versión taquigráfica, transcurrió así:
Griesa: ¿Podemos recapitular un poco?
Cohen: Sí.
G.: Sé que tengo esto, pero quisiera repasar en público qué mecanismos hay instrumentados en este momento.
C.: Señoría, hay algo que se llama la orden enmendada del 23 de febrero (2012). Esa es la orden que dispuso Su Señoría luego de que el Segundo Circuito le devolviera dos cuestiones a resolver, y usted estableció una orden que describía cómo debía funcionar la fórmula de pago exigible a los pari passu.
G.: ¿Cuál es la esencia de esta orden del 21 de noviembre de 2012?
C.: Señoría, esto es lo que llamamos la orden enmendada del 23 de febrero. Pero es la orden que usted dispuso luego de que el Segundo Circuito le devolviera las dos cuestiones.
G.: Un minuto. Estoy un poco mareado con este sistema de fechas.
El rol del abogado de la Argentina, Boccuzzi, quedó relegado en todo momento a un segundo plano. Incluso, él mismo participó de las aclaraciones sobre los olvidos de Griesa.
“Las órdenes del pari passu –tratamiento igualitario entre acreedores– le impiden a la Argentina efectuar el próximo 30 de junio el pago de los cupones de deuda en cumplimiento a sus acreedores reestructurados a menos que, en simultáneo, pague la totalidad de lo reclamado por los fondos buitre, que podría ascender a 15 mil millones de dólares”, sostuvo el ministerio de Economía a través de un comunicado publicado la noche del miércoles pasado. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner había adelantado esta situación durante su mensaje por cadena nacional. En una de las pocas intervenciones del abogado Boccuzzi, éste intentó interpretar ante Griesa las palabras de la mandataria.
“Lo que está tratando de explicar es que el pago completo a los holdouts, junto con el pago a quienes ingresaron en la reestructuración, no puede suceder, dadas las limitaciones de recursos. Por lo tanto, el resultado sería que nadie recibe un pago. Pero ella no está diciendo que el próximo 30 de junio (cuando vence el pago de dos bonos) vamos a abrir una ventana para pagar en efectivo fuera de la jurisdicción de esta Corte”, sostuvo Boccuzzi.
Sobre la Presidenta, el juez neoyorquino tampoco ahorró criticas. Por un lado sostuvo que Argentina ha incumplido todas las resoluciones de su Corte durante los últimos doce años. En realidad, lo que ha hecho el Estado nacional es apelar cada una de las instancias judiciales, siempre dentro de las reglas de juego establecidas.
“Un minuto. Tengo que decir que el discurso de la Presidenta fue desafortunado a estos efectos. No pretendo criticar discursos políticos y no es ése mi trabajo. Pero fue más que un discurso político. Expresó un compromiso muy fuerte a pagar a los tenedores de deuda reestructurada. Y refiere a la situación de aquellos a quienes se debe pagar en trato igualitario [los holdouts] como extorsión. Esto realmente no me da confianza en un compromiso de buena fe de pagar todas las obligaciones de la República”, argumentó Griesa antes de darle la palabra nuevamente al abogado de los fondos buitre, previa aclaración: “El discurso de la Presidenta es un problema”.
El cierre de la reunión fue similar al comienzo. Griesa les volvió a pedir una opinión a los abogados de los fondos buitre.
Griesa: ¿Cree usted que la Argentina busca violar las órdenes existentes de este Tribunal?
Cohen: Sí, Su Señoría.
G.: “Estoy de acuerdo. Quiero hacer algo que sea sencillo. Y es proponer una orden que diga simplemente que el mecanismo propuesto (el cambio de jurisdicción) viola las órdenes de este tribunal. Lo que quisiera que haga, señor Cohen, con aviso al señor Boccuzzi, es proporcionar una orden sencilla que declare que existe una violación de las órdenes de la Corte existentes”.
C.: Haremos eso, Señoría.

domingo, 1 de junio de 2014

El bonaerense Scioli consolida su intención de voto y también su ventaja sobre Massa. Crece el perfil del ministro Randazzo y el del entrerriano Urribarri, de precandidaturas más recientes. La oposición y los escenarios de ballottage.

Lejos del “fin de ciclo” pronosticado por opositores, los sondeos a 18 meses de las elecciones presidenciales de 2015 muestran que el Frente para la Victoria alcanzaría hoy un ballottage contra el Frente Renovador que llevará como candidato a Sergio Massa. Es visible la consolidación de la intención de voto de Daniel Scioli y el crecimiento de Florencio Randazzo y Sergio Urribarri, de precandidaturas más recientes.
Eso se desprende de la encuesta nacional más reciente realizada por la consultora Aresco, de Julio Aurelio, en la que planteó a casi dos mil entrevistados tres escenarios de primera vuelta en los que el peronismo es representado por Scioli, Randazzo y Urribarri. Estarían en competencia contra Massa, Julio Cobos como candidato del Frente Amplio Unen, Mauricio Macri por el PRO y Jorge Altamira postulándose por el Frente de Izquierda y los Trabajadores.
Scioli se consolida y logra superar el 25 por ciento de los votos en los escenarios planteados por Aresco. Si el gobernador bonaerense fuera el candidato del oficialismo en los comicios del año próximo sería votado por el 25,3 por ciento de los consultados, aventajando en algo más de cuatro puntos a Massa, que ingresaría a la segunda vuelta con un 21,2 por ciento. En este caso, Macri, con 18,7 por ciento quedaría en un tercer lugar expectante, a sólo dos puntos y medio del ex intendente de Tigre; y apenas atrás, con 17 puntos, el radical Cobos. Altamira estaría en seis puntos.
En la segunda hipótesis planteada por la encuesta, Randazzo y Massa quedan en un virtual empate técnico que se dirimiría también en un ballottage: aquí el diputado del FR crece un punto hasta los 22,1, que le alcanza para quedar apenas arriba del 20,8 del ministro de Interior y Transporte. Aquí, Macri queda a tres puntos (17,8) en el tercer lugar y Cobos cuarto con 15,7 por ciento; mientras que Altamira sacaría 5,4 por ciento. La diferencia está en la cantidad de consultados que reconocieron que no votaría a ninguno de los candidatos en pugna: 12,7 por ciento, contra apenas 8 en el escenario anterior.
Urribarri muestra un crecimiento de intención de voto en el sondeo. El gobernador entrerriano está despegando en el nivel de conocimiento y por eso muestra todavía un alto nivel de indecisos en el estudio, pero ya tiene un interesante 16,3 por ciento de intención de voto. En este escenario vuelve a encabezar Massa con 22,8 por ciento y segundo queda Macri con el 20,1. El radicalismo aquí no se mueve y queda en 15,4 por ciento, mientras que Altamira cae al 4,4 por ciento y no votarían a ninguno de los candidatos 15 de cada 100 encuestados.
La muestra de Aresco se llevó a cabo el jueves en todo el territorio de la República Argentina y fueron consultados 1998 ciudadanos mayores de 16 años en condiciones de votar, lo que le da al estudio un margen de errorestadístico global de más/menos 2,24 por ciento; el estudio no contempla otros escenarios como una alianza entre el FAU y PRO o qué sucedería si el candidato del FAU no fuese Cobos.
Escenario Randazzo
Escenario Scioli
Escenario Urribarri

lunes, 26 de mayo de 2014

¿Es necesario traicionar a Arturo Jauretche?

Arturo Jauretche

A cuarenta exactos años de la muerte de Arturo Jauretche, uno de los pensadores con mayor estilo propio del nacionalismo popular, su reaparición en la pantalla grande de todos los debates resulta, al mismo tiempo, una buena y una mala noticia. Desde hace casi una década, el autor del Medio pelo en la sociedad argentina, es revisitado, citado en los diarios, en la televisión, en las radios, homenajeado en muestras, mitificado por la militancia peronista e, incluso, celebrado por alguna banda de rock. Es una buena nueva, claro, porque siempre resulta un acto de justicia que uno de los tres mosqueteros del pensamiento nacional –junto a Raúl Scalabrini Ortiz y Juan José Hernández Arregui– sea reivindicado por generaciones de argentinos que tienen preocupaciones similares a las que tenía Jauretche. Pero también es una mala noticia, porque nos hace comprender que desde aquella fecha en que el autor del Manual de zonceras argentinas dijo que tenía que partir, quedó una fecha vacía en el almanaque de las ideas políticas del peronismo.
Citar hoy a Jauretche significa recordarnos que no ha habido otro pensador nacional que estuviera a su altura. Más que de sus virtudes, nos habla de nuestros fracasos. Por los caminos venturosos de las ideas argentinas campean Horacio González y José Pablo Feinmann, pero ni siquiera ellos se reconocerían a sí mismo como herederos de Jauretche o pensadores nacionales y populares en el sentido clásico del término. Hablar hoy de Jauretche es hablar de todos los Jauretches que no surgieron entre el 25 de mayo de 1974 y el día de hoy y también sintomatiza cierta necrosis del ideario nacional.
La presencia-ausencia de Jauretche es motivo de orgullo y alegría para todos aquellos que han cultivado sus libros. Saber que su obra trascendió al olvido de las academias y las universidades, al fuego y al acero de la dictadura militar, a las teorías de la globalización y el fin de la historia, no hace otra cosa que mostrar la vitalidad que sus libros pueden recuperar hoy en manos de los millones de jóvenes que se asoman a la política. Pero intuyo que si Jauretche viviera no se citaría a sí mismo con embobamiento dogmático. Más bien creo que nos invitaría a pensar nuevas categorías, aún cuando echara mano a viejas metodologías. Vale la pena recordar algunos puntos salientes de sus obras más importantes, para encontrar allí una forma de volver a encontrar "soluciones argentinas a los problemas de los argentinos".
En abril de 1968, la revista Confirmado entrevista a Arturo Jauretche. El periodista, que lo chuzea permanentemente, le pregunta: "Me parece que a usted le preocupa mucho el tema del medio pelo; en su libro, usted acusa a algunos escritores de ser expresión típica de ese medio social. Y usted mismo, ¿qué es? ¿Un aristócrata o qué?" El autor del libro, con honestidad intelectual, le contestó: "Puede ser que yo mismo sea, nomás, un hombre de medio pelo. Vivo en una sociedad que lo ubica a uno allí. Precisamente, estoy escribiendo un libro sobre estas cosas. Se llama Manual de zonceras argentinas, y allí confieso algunas de las zonceras en las que yo mismo he creído alguna vez. El libro va a tener varias páginas en blanco para que los lectores llenen ellos mismos las zonceras que puedan haber en él. Yo espero que el libro sea algo así como un Alka-Seltzer intelectual." 
La respuesta de Jauretche lo muestra cabalmente como modelo de pensador: honestidad intelectual, humildad para reconocer en sí mismo los errores que adjudica a la sociedad –porque es parte de ella misma y no de una casta de "intelectuales"– y, también, el "método jauretcheano", es decir, la principal herramienta de análisis de sus libros la observación inductiva y empírica de la sociedad para descubrir fenómenos sociales que describe por sobre la especulación teórica. Como dijo alguna vez, "esto requiere sacar todas nuestras cuestiones del plano estratosférico en que se desenvolvían y poner en primer término nuestro interés nacional y popular, es decir, llevar al plano de nuestra inteligencia política el modo común de ver las cosas por los hombres del pueblo, que sin el bagaje intelectual de su colonialismo mental acostumbraban a pensar sus problemas, estableciendo su magnitud e importancia en razón de su proximidad e interés inmediato."
El Medio pelo es hijo de esta metodología. Editado en 1966, no utiliza categorías académicas "europeas" para analizar el fenómeno aspiracional de la clase media argentina, sino que echa a mano a conceptos instalados en los decires populares para crear categorías sociológicas. "Guarango" y "tilingo" sirven, entonces, para ilustrar dos de las patologías en las que caen habitualmente los integrantes de las pequeñas burguesías urbanas portuarias.
El Manual de zonceras argentinas, publicado dos años después fue quizás uno de los libros más interesantes y divertidos del ensayo político argentino del siglo XX. En ese texto, Jauretche desarticuló los principales lugares comunes del pensamiento intelectual pero también del sentido común de los ciudadanos. Un capítulo especial merece la "madre de todas las zonceras" que no es otra que la dicotomía sarmientina de "civilización y/o barbarie" y que entronca en el gran debate nacional que atraviesa 200 años de historia.
Polémico, astuto, agudo, punzante, irónico, Jauretche utiliza dos de las armas más efectivas para combatir uno de los principales defectos de la creación intelectual y del sentido común de los argentinos: los sedimentos de una mentalidad colonial que todavía hoy operan en el entramado de los debates nacionales. En ese sentido, su ejemplo, no tanto en términos de repetición de sentencias sino en actitud crítica y metodológica nos puede ayudar a suplir la ausencia de un pensamiento nacional, popular, democrático que esté vivo y que dialogue con el siglo XXI. 
No hay posibilidad de mantener viva una tradición sino es traicionándola. Quien repite una tradición, lejos de mantenerla viva, le echa tierra en su sepultura, cristalizando formas vacías. El que repite no reflexiona. El que piensa se ve obligado a cuestionar, actualizar, traicionar aquello que ya fue pensado. Sólo piensan una tradición, se sienten parte de ella y la mantienen viva aquellos que la traicionan. El peronismo hoy –y el kirchnerismo como magma que lo mantiene caliente– debe traicionar al Pensamiento Nacional, debe cuestionar sus formas, sus condensaciones coaguladas, sus calambres. Y debe abrir nuevos diálogos con la modernidad, la posmodernidad, la liquidez, la pluralidad, la democratización de las sociedades, los medios masivos de comunicación, resemantizarse, complejizar los discursos y los conceptos, deslindarse de viejos maniqueísmos, adquirir nuevos significantes. El pensamiento nacional debe construir un nuevo mapa de referencias conceptuales –de hecho lo hace en baja intensidad, apenas perceptiblemente– que "traicione" de buena manera los viejos marcos teóricos del nacionalismo popular y del revolucionario de los años sesenta y setenta. 
La gran deuda de las nuevas generaciones es que todavía no han podido construir un conglomerado de ideas que conjuguen lo nacional con el siglo XXI. Aún no han podido "matar" a los "maestros sagrados". Pienso que no será posible un nuevo país, con nuevas hegemonías, y nuevas pautas culturales, sin un pensamiento nacional acorde a las necesidades de esa nueva argentina. Si eso no ocurre, tarde o temprano acabaremos repitiendo viejas formas.
Hernán Brienza

miércoles, 14 de mayo de 2014

El 11 de agosto de 1952, por Decreto Nro. 4075 se autoriza la creación de la Fábrica de Tractores.

Tractor I.A.M.E
Primer tractor de fabricación íntegramente argentina “Pampa” 
Así el gobierno de Perón respondió a las necesidades del campo, creando industria nacional para abastecerlo.

El 11 de agosto de 1952, por Decreto Nro. 4075 se autoriza la creación de la Fábrica de Tractores. La misión primordial era producir tractores íntegramente nacionales y comienza a funcionar en el predio de I.A.M.E. Posteriormente la fábrica tuvo su infraestructura en Estación Ferreyra, en inmediaciones de la Ciudad de Córdoba. Su piedra fundacional fue bendecida el 21 de enero de 1953 frente a la presencia del Ministro de Aeronáutica Brigadier Juan Ignacio San Martín y el Presidente de FIAT, Profesor Vittorio Valleta.
Siguiendo las premisas de lograr un tractor económico, simple y de fácil mantenimiento se determinó la conveniencia de tomar cómo modelo al tractor LANZ de origen alemán. El motor era de dos tiempos semi-diesel mono cilíndrico de 10 l de cilindrada con una potencia de 55 cv.
El primer prototipo nacional denominado PAMPA, fue puesto en marcha el 7 de octubre de 1952. El 31 de diciembre del mismo año, 15 unidades estaban prestando servicio con carácter experimental en diversos lugares del país.
La cantidad total de tractores PAMPA fabricados desde 1952 a 1961 fue de 3760 unidades. Uno de ellos está siendo restaurado por la División Técnica del M.N.A. para su puesta en valor y exposición en la Sala de la Fábrica Militar de Aviones.

domingo, 11 de mayo de 2014

Capelli: "El que mató a Mugica fue Almirón”

Almirón

El juez Oyarbide emitió una declaración en 2012 en la que establece que el asesinato fue realizado en 1974 por Fernando Almirón, por órdenes de la AAA. Los testimonios, cómo reconocieron al asesino, el marco de la megacausa.
Todos los sábados al anochecer, Carlos Mugica daba misa en la iglesia San Francisco Solano de Villa Luro. Tenía la costumbre, previo a eso, de hacer una charla con las parejas que se estaban por casar en la que siempre les decía: “No es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección”. El 11 de mayo de 1974 repitió el ritual. Luego, cuando comenzó el oficio, en la última fila apareció un hombre que desentonaba con el lugar. Era un extraño en un barrio donde todos se conocían. Hubo vecinos y feligreses que lo describieron como una persona de facciones algo aindiadas, robusto, de pelo oscuro y bigote. Cuando Mugica estaba por salir de la iglesia lo llamó, “padre Carlos”, e inmediatamente comenzó a dispararle. Carlos Capelli, su amigo y colaborador, quien había ido a buscarlo para ir a un asado en la Villa 31, lo vio caer sentado contra una pared, mientras él mismo se desplomaba al recibir otros balazos.
La escena, nítida, surge de los relatos volcados en una resolución que firmó el juez Norberto Oyarbide el 12 de julio de 2012 en la que establece que “Rodolfo Eduardo Almirón fue el autor inmediato del homicidio de Carlos Francisco Sergio Mugica, en el marco del accionar delictivo de la Triple A”. En términos jurídicos es una declaración, no es una condena, porque Almirón había muerto tres años antes. El texto dice que, como el juzgado logró reunir las pruebas necesarias, decidió “declarar la verdad de lo que aconteció, y así brindar una respuesta a los familiares de la víctima y a la sociedad”.
Lo que determinó a Oyarbide a reactivar la causa penal fue que a fines de 2006 periodistas españoles encontraron a Almirón cerca de Valencia. El ex comisario llevaba 31 años allí. Había sido pilar de la organización terroristaque comandaba José López Rega desde el Ministerio de Bienestar Social durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Además, era custodio del Brujo. Fue extraditado en 2009 y estuvo preso hasta su muerte pocos meses después. La orden de captura original había sido librada en 1984, cuando fue procesado por asociación ilícita en concurso real con homicidio doblemente agravado. Ya se le adjudicaban los asesinatos del diputado Rodolfo Ortega Peña, del ex subjefe de la Policía Bonaerense, Julio Troxler, el de Silvio Frondizi y el de Mugica, unificados en el expediente sobre los crímenes de la Triple A, que sigue tramitando y llegó a sumar 680 hechos atribuidos a esa organización.
Capelli, quien tenía un vínculo de amistad con Mugica, colaboraba con él en sus actividades sociales en la Villa 31 y solía llevarlo y traerlo. Tanto su relato como el de otra amiga del cura, Helena Goñi, fueron centrales en el expediente judicial. Capelli tenía presente la cara de Almirón por haber acompañado a Mugica al Ministerio de Bienestar Social, donde hacía una suerte de asesoría ad honorem, ya que en algún momento había tenido la expectativa de poder hacer algo desde allí por los pobres. Goñi, en su testimonio, recordó que cuando el cura advirtió que en el organismo no existía el más mínimo interés por el tema, hizo una renuncia pública en la villa de Retiro ante una multitud, que fue transmitida por televisión. Allí explicó sus razones y pidió permiso para dar un paso al costado en nombre de ellos, los villeros. “Fue su sentencia de muerte”, dijo ella.
Los relatos de las personas más cercanas a Mugica en la causa reflejan que recibía amenazas de muerte por lo menos desde 1972. Llamados telefónicos (“sos boleta, te vamos a reventar”) y atentados, uno de ellos con una bomba en la casa familiar de la calle Gelly y Obes, donde en pisos distintos vivían sus padres y él. Desde sectores evidentemente cercanos al Ministerio de Bienestar Social y grupos de derecha se intentaba instalar la teoría de que lo amenazaba Montoneros, pero Mugica decía que tenía claro que era López Rega. Algo de esto se susurraba mientras lo velaban primero en la iglesia de San Francisco Solano y luego en la capilla Cristo Obrero de la Villa 31. Allí se habló hasta de Almirón. Por el terror que reinaba entonces, nadie se animó a señalarlo con nombre y apellido pero los relatos que hoy se asientan en el juzgado son coincidentes.
Capelli relató que ese sábado no había ido a la misa pero fue a buscar a Mugica para ir a Lanús y luego a un asado. Cuando abrió la puerta de la iglesia vio en la última fila a dos hombres, pero en el momento no advirtió quiénes eran. Cuando terminó la misa, entró a buscar al cura porque se les hacía tarde. Salió primero, y notó que alguien llamaba a Mugica. Caminó unos metros y escuchó la balacera. “A mí me tiraron del otro lado, yo caí mirando hacia el lado del padre Carlos, y conocí a la persona que estaba dentro de la iglesia. Esa persona continuaba disparándole. Lo conocí por la ropa. El padre Carlos quedó ahí sentado como fue cayendo, en el piso, y yo quedé a esa distancia, caído. A mí me dispararon de frente, es decir que fue otra la persona que me disparó. Supongo que era la persona que estaba con la anterior descripta en la iglesia, pero lo supongo porque no llegué a verlo. El que mató a Mugica fue Almirón”, testimonió Capelli.
Según varios testigos, los asesinos huyeron en un Chevy verde claro. A Capelli y Mugica los subieron a un Citroën, y el cura de la parroquia de Villa Luro, Jorge Vernazza, y una amiga de ellos, Carmen Artero, los llevaron al Hospital Salaberry. El médico de guardia dijo que Mugica había recibido cinco disparos en el abdomen, tórax y el brazo izquierdo, mientras que Capelli tenía uno en el tórax. Mugica murió allí. A Capelli lo llevaron al Rawson, donde tuvo catorce intervenciones en dos días.
Además de los testimonios más directos, el juez Oyarbide tuvo en cuenta dos relatos iniciales de la causa: el del ex militar Salvador Horacio Paino, quien trabajó con López Rega y exhibió una nómina del Ministerio de Bienestar Social de personas a ejecutar por la Triple A, entre ellas Mugica; y el del edecán de Presidencia Tomás Eduardo Medina, quien dijo que había escuchado a Miguel Angel Rovira y a Almirón decir sobre el cura “lo vamos a hacer boleta” días antes de que lo asesinaran.
Oyarbide declaró en marzo de 2008 que los crímenes de la Triple A son de lesa humanidad, lo que confirmó la Cámara Federal. El fiscal de lo que devino en megacausa es Eduardo Taiano. La declaración sobre el asesinato de Mugica es una ínfima parte. La investigación tardía tramita con las reglas de un viejo Código Penal, por eso no habrá un juicio oral propiamente dicho sino una etapa de plenario que estará a cargo de María Servini de Cubría. Están presos para terminar de ser juzgados Jorge Héctor Conti, Norberto Cozzani, Carlos Alejandro Gustavo Villone, Julio José Yessi y Rubén Arturo Pascuzzi. Además de Almirón, murieron su suegro, el ex comisario Juan Ramón Morales (también custodio de López Rega), y Felipe Romeo, quien dirigía El Caudillo, órgano de difusión de la Triple A.
Irina Hauser

domingo, 4 de mayo de 2014

Después de 40 años, el revisionismo también debe animarse al histórico desencuentro entre el General y Montoneros en la Plaza

Perón en Gaspar Campos

Hace unos años, relaté en este mismo diario el encuentro secreto  que en el invierno europeo de 1973 –verano porteño–, Perón mantuvo con la cúpula de Montoneros. En ese cónclave, el viejo líder le ofreció a la "juventud guerrera" el Ministerio de Bienestar Social para continuar el trabajo iniciado por Eva Perón en la Fundación que había llevado su nombre durante la primera experiencia peronista.
Para aquellos que aman la historia reciente de nuestro país, esta semana se produjo uno de esos hechos que siempre alimentan la revisión constante de nuestro pasado. En Página 12, Horacio Verbitsky realizó una lúcida nota sobre los acontecimientos que habían ocurrido hace exactamente 40 años, el Primero de Mayo de 1974, en la Plaza de Mayo, cuando el conductor  del Movimiento Justicialista,  Juan Domingo Perón, y la Organización Montoneros, sellaron su desencuentro final, rubricado, sobre todo, por la muerte del líder apenas dos meses después. Mucha agua y mucha sangre corrió bajo el puente de las operaciones políticas sobre ese episodio. Desde las operaciones políticas de la derecha peronista que, amparada en el latiguillo "Perón echó a los Montoneros de la Plaza", realizaron cualquier tipo de tropelías políticas, morales y discursivas, sin olvidar tampoco el autocomplaciente "Perón no nos echó, nosotros decidimos irnos", se han tejido todo tipo de mitos respecto de ese "desencuentro" trágico y final. 
La nota de Verbitsky, entonces, es una buena noticia porque ampara a muchos que desde hace más de una década hemos venido intentando revisitar los tópicos y lugares comunes de esa historia. Hasta ahora, los grandes lineamientos de lectura habían sido dos: la visión del Perón infalible, que combate a los "zurdos" y hace tronar el escarmiento contra los infiltrados y, por consiguiente, condena a Montoneros al Hades de la historia, o la visión de los "muchachitos heroicos" que ante la "traición" desembozada de su líder, decidieron enfrentarlo desde el lugar de la "pureza revolucionaria". 
"Nadie estuvo a la altura de la responsabilidad histórica ni de sus propios antecedentes y todos contribuyeron a la tragedia –escribe el autor de Ezeiza y Robo para la Corona, entre tantos libros–. Ya viejo y enfermo, Perón no pudo controlar las fuerzas que había desatado en los años previos y en vez de apaciguar el conflicto lo incentivó. Tal vez por la cristalización ideologista de su pensamiento, en parte por su largo alejamiento del país, no supo calibrar el efecto de su brusco giro sobre una fuerza donde los más grandes no pasaban de los treinta años y se atragantaban con textos incomprensibles. Desde España estimuló aún sus operaciones más discutibles, pero cuando esa lucha culminó con su retorno triunfal la enfrentó con acritud. Quienes entonces formábamos parte de Montoneros podemos reivindicar el heroísmo y las convicciones en el empeño contra la dictadura y por una sociedad menos despiadada con los débiles, pero no defender la contestación precipitada que dimos al cambio de discurso y práctica de Perón. Esa respuesta fue al mismo tiempo prepotente e ingenua  (…) Ante la insultante respuesta presidencial los militantes dieron media vuelta y emprendieron la retirada, mientras sus desorientados responsables trataban de contenerlos. Nada revela mejor la falta de conducción, la ausencia de análisis sobre las consecuencias de los propios actos. Los dirigentes de ese sector ni siquiera fueron capaces de prever que a Perón le quedaban sólo dos meses de vida y que aunque más no fuera por eso era aconsejable la prudencia. Por muchos que fueran (y eran muchísimos) sólo representaban al activismo, que demasiado a menudo se confunde con el pueblo." 
Es más que interesante el análisis de Verbitsky, claro está, y sobre todo porque permite volver a administrar las piezas del tablero. Hace unos años, relaté en este mismo diario el encuentro secreto  que en el invierno europeo de 1973 –verano porteño–, Perón mantuvo con la cúpula de Montoneros. En ese cónclave, el viejo líder le ofreció a la "juventud guerrera" el Ministerio de Bienestar Social para continuar el trabajo iniciado por Eva Perón en la Fundación que había llevado su nombre durante la primera experiencia peronista. En su esquema de poder, Perón había analizado varias cuestiones: 1) Debía comprometer a la juventud en el proceso democrático, 2) El espacio de las políticas sociales podía ser acorde al ímpetu "revolucionario" de la muchachada, y 3) Era necesario formar a la juventud en el manejo de la cosa pública para afrontar la inevitable renovación de cuadros y el trasvasamiento generacional que, según él creía, se avecinaba. 
En esa reunión, los máximos dirigentes de Montoneros le contestaron negativamente a la propuesta de Perón y quizás, hoy es fácil decirlo, cometieron uno de sus principales errores políticos. Ellos le dijeron al viejo general que no querían comprometerse con un Estado capitalista sino que querían transformarlo, revolucionarlo, socializarlo. Perón comenzó a enterarse de qué iba la cosa y unas semanas más tarde, decidió darle el ministerio a un personaje menor como José López Rega, que desde ese lugar comenzó a construir un poder que se acrecentó día a día.
Sin dudas, esa reunión es el primer antecedente del desencuentro entre Perón y Montoneros y, seguramente, ese no rotundo volvería a sonar una y otra vez en la cabeza del conductor del Movimiento. Ezeiza, claramente, fue el segundo capítulo de ese drama. Mucho se ha dicho sobre la masacre de ese 20 de junio de 1973. Pero nadie ha dicho que la principal víctima de operación política fue el propio Perón. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que, después de estar 18 años ausente de su patria, un líder político puede regalar la apoteótica imagen de ser recibido por tres millones de personas para llevar adelante una jugarreta interna? Es impensable, excepto que el fanatismo nuble la razón de quien se anima a sugerir esa hipótesis. 
El tercer punto en cuestión es el asesinato de José Ignacio Rucci. Atribuido a una facción no peronista de Montoneros para marcarle la cancha a su propia conducción, ese crimen –tal como lo califiqué en una nota del diario Crítica de 2008– es una de las aberraciones más grandes de la historia política de aquellos años. "Cortarle las piernas" a Perón, como el propio líder lo describió, fue apuntar también contra el célebre Pacto Social que estaba dando buenos resultados hacia ese cuarto trimestre de ese convulsionado año 1973.
Al primero de mayo de 1974, Perón y Montoneros llegan con las relaciones fracturadas. Desde la plaza, los militantes de la "orga" insultan a Estela Martínez, al "Brujo" José López Rega, al propio Perón lo tratan de cornudo, cuestionan el Pacto Social y la formación del Gabinete de ministros. Perón, enojado, estalla y los acusa de "estúpidos" e "imberbes". Las palabras de Perón son de una precisión quirúrgica. No los trata de traidores e infiltrados –aunque utiliza unos párrafos después esos términos– sino de inexpertos, de ser poco inteligentes. Y, quizás hoy, sea pertinente decir que es posible que Perón tuviera razón en esa categorización. No parece haber sido el razonado análisis de la correlación de fuerzas lo que llevó a los líderes de Montoneros al enfrentamiento con el General sino la desatada soberbia de la inexperiencia política.
Prueba de que Perón no rompió con Montoneros ni los echó de Plaza de Mayo es el relato, contado por el propio Oscar Alende, de lo que sucedió cuando el presidente volvió del balcón. El bisonte se le acerca y le reprocha: "Pero, General, ¿qué pasó con la juventud? Se le fue la mano." Perón lo mira y le responde: "Bueno, de vez en cuando hay que darles un tirón de orejas a los jóvenes, pero no es nada."  Y lo mira a López Rega y le dice: "Ojo con tocar a los muchachos. No quiero que ocurra absolutamente nada y usted es el responsable." De inmediato, cita a Carlos "El Chango" Funes y le ordena que organice una reunión con la cúpula de Montoneros. Me consta, por entrevistas personales, que esa reunión estaba pactada para el 1 de julio. Como se sabe, esa reunión no pudo realizarse por la muerte del mismo General.
Una acertada mirada sobre los sucesos de 1974 nos debe ayudar, también, a mirar el presente. Los errores cometidos por la izquierda peronista –el sectarismo, el encapsulamiento, el alejamiento del sentido común de las mayorías– tienen que alumbrar hoy cualquier tipo de lecturas sobre el presente. Y, además, permite hacer una crítica a la izquierda peronista y mirar con una mayor comprensión del "Perón que regresa" sin ser atacado ni acusado de fascista por muchos de quienes vivieron esa época.
Por último, me gustaría proponer un juego imposible y digno de un "imberbe" como quien escribe: ¿Qué pensarían hoy los sectores no peronistas del kirchnerismo si, supongamos, una facción de un sindicato que corre por izquierda al gobierno asesinara a la mano derecha de Cristina Fernández de Kirchner? ¿Qué pasaría si en una manifestación esos mismos sectores, con gorritas verdes, imaginemos, se dedican a insultar la memoria de Néstor Kirchner e insultan permanentemente a la presidenta disputándole la conducción del actual momento histórico? La extrapolación no tiene sentido, claro. Y no es más que un juego perverso. Pero sirve para comprender un poco más el lugar de Perón en aquellos turbulentos años. Un Perón que tenía cerca de 80 años. Pensemos también en esa dimensión humana para juzgarlo. Ochenta años. Cualquiera que tiene un padre o un abuelo de esa edad sabe lo que eso significa. Imaginen a su padre o a su abuelo, con todas las falencias, deficiencias físicas, volitivas, emocionales, psicológicas y mentales, en el lugar de Perón. Una mirada humana sobre los protagonistas de la historia, también nos humaniza a nosotros como observadores. Y nos hace más "sabios" y más "prudentes", digo, por utilizar las palabras de Perón en aquel discurso del 1 de mayo de 1974.
Hernán Brienza