jueves, 23 de mayo de 2013

Artemio López: “Si Lavagna hubiera continuado en el Gobierno, hoy habría un millón de pobres más”


Así lo consideró el titular de Consultora Equis. Además, Artemio López sostuvo que pese a los ataques de los medios, entendidos como opositores políticos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner continúa liderando las encuentras. "La crisis de la oposición se profundiza con la emergencia de Jorge Lanata como líder mediático ya que invisibiliza a los líderes políticos opositores", dijo. Además se refirió a la inflación y al dólar Blue como "indicadores manipulados" contra el oficialismo. 

De acuerdo a los sondeos de la Consultora Equis, la imagen de la Presidenta sigue siendo positiva. Según su director, Artemio López, "esto no es nuevo" y que en las PASO de 2011 "había perspectiva negativa sobre el futuro político y socioeconómico de la Argentina y, sin embargo, Cristina terminó casi con 12 millones de votos". 

"Acá hay una división clara de aguas y los medios hoy se comportan como partidos políticos opositores. Con las encuestas pasa lo mismo. Hay consultoras que dicen que Cristina Fernández está en decadencia, que atraviesa una crisis de imagen, que la caída de la popularidad es contundente. Sin embargo, nuestra perspectiva es que desde octubre nada cambió. Los dos indicadores que hay que seguir, que son empleo y consumo, se mantienen vigorosos. En la medida que eso no cambie, la preferencia electoral, en su núcleo central, no va a alterarse", indicó López, en diálogo con "No es lo ke parece" por Radio Plus - 96.7 de La Plata. 

Retomando la función de los comunicadores, el consultor expresó "la crisis de la oposición se profundiza con la emergencia de Jorge Lanata como líder mediático ya que invisibiliza a los líderes políticos opositores. Lanata con su discurso, logra nuclear diversas miradas opositoras. Gracias al impacto y el rating que tiene, hace que éstos dirigentes queden muy subordinados a su figura como líder opositor mediático. Los medios toman la delantera, plantan el discurso opositor y ahora lo encarnan en una figura mucho más carismática que cualquier líder opositor. Lanata está muchísimo más arriba, en términos de popularidad, que cualquier dirigente opositor".

Por otra parte, Artemio López opinó sobre los reportes económicos de algunas consultoras que establecen que los salarios están en concordancia con la inflación. "Están por encima del aumento de precios. Es decir, recuperaron posición en la Argentina en el proceso del 2003 en adelante. Lavagna cuando se va del Gobierno, tenía 25 puntos de inflación en aumento de alimentos. En el último trimestre, cuando Néstor lo echa, lo hace por que no puede controlar el aumento de la inflación en los alimentos y bebidas. No se fue buscando mejores perspectivas para su figura política. Si Lavagna hubiera continuado en el Gobierno, hoy habría un millón de pobres más. Néstor Kirchner en 2006, hizo un acuerdo de precios y bajó la inflación de 25 a 5%", dijo. 

Luego, Artemio López agregó "el mecanismo que se puso en forma a partir del 2003 fue: generación de empleo, mejoras salariales por encima de la inflación y desempobrecimiento. Argentina tiene hoy una estructura de poder adquisitivo que no pierde posiciones respecto a los aumentos de precios de alimentos". 

"El INDEC dice que tenemos un 10,8% de inflación. En Santa fe, que es un gobierno opositor acaban de decir que es del 15%, la oposición dice el 27% a nivel nacional y que los índices de evolución de alimentos es del 33%. Hoy se utilizan los indicadores para hacer el ejercicio de oposición política. Hay que tomar con mucho criterio los números que circulan por ahí. La comunicación política utiliza todo para establecer oposición al gobierno nacional con total impunidad. Muchas veces directamente se miente", continuó López. 

Por último, el consultor consideró que el dólar Blue, y sus fluctuaciones, también están sujetos a mecanismos de manipulación "para trasmitir idea de desorden y caos en términos económicos". "Lo que están pidiendo los neoliberales es una devaluación que provoque nuevamente una caída del poder adquisitivo en la gente y que en octubre pierda el oficialismo en las elecciones", concluyó.

El 23 de mayo de 1947 Día del Partido Justicialista


El 23 de mayo de 1947, hace 66 años, Juan Domingo Perón fundaba el Partido Justicialista. A esta se integraron todos los movimientos y sectores políticos y sociales que acompañaron a Perón en el ascenso de la clase trabajadora.
Es por eso que, como continuación del legendario Partido Peronista y con la actualización doctrinaria introducida por Perón y Evita, el "PJ", como a los militantes nos gusta llamarlo, tiene como horizonte la realización de una nación Justa, Libre y Soberana, la única coyuntura con probabilidad de éxito para el Pueblo, tal como la historia lo demuestra.
Así, en su trayectoria registra las transformaciones sociales, políticas y económicas más significativas de la historia argentina, y como partido tradicional del Pueblo enaltece día a día la figura de su líder, siguiendo su legado y orientando toda su voluntad política al apoyo de su conductora Cristina Fernández de Kirchner.
Hoy, como todos los días, los militantes peronistas de toda la Nación celebramos la historia del Partido que, en su lucha constante por la reivindicación de los derechos del pueblo, formó gobiernos siempre a través del voto popular y el respeto por nuestra Constitución Nacional, y pese a que los sectores oscuros aliados al poder económico lo han derrocado en más de una ocasión, jamás eligió otra alternativa que no sea la que sustenta su doctrina, la democracia; la verdadera democracia, esa en "donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere".
Ese 23 de mayo Perón convocaba a las generaciones de militantes a cumplir con el mandato del Pueblo, como en 2003, cuando Néstor nos proponía un sueño, el de una Argentina unida, normal, seria y sobre todo, más justa.
El Partido Justicialista es legendario y mira hacia el futuro, porque Perón nos enseñó que "la liberación de la Patria no es tarea de una sola generación sino de varias"; así es como se luce y así es como se atribuya esta década ganada.
Leonardo Zara
Gestar

miércoles, 22 de mayo de 2013

Más encuestas, esta vez de la consultora Ceop

Por Raúl Kollmann
Cuando se cumple una década de gobiernos kirchneristas, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sigue con más del 50 por ciento de imagen positiva y le saca considerable distancia a cualquier dirigente opositor. Pero no sólo eso, en términos generales, el oficialismo recoge más adhesiones que los proyectos opositores.
“Vale la pena incursionar en las imágenes de los principales dirigentes políticos –apunta Roberto Bacman–. Basta señalar que en este mes, logra un saldo neto de 51,9 por ciento de imagen positiva, un valor que no consigue ningún dirigente opositor. No hay nadie que logre superar el 45 por ciento de imagen positiva y sólo el socialista Hermes Binner posee más imagen positiva que negativa. Los restantes dirigentes tienen saldo negativo, más gente opina mal de ellos que bien. Y algunos tienen altísimos niveles de imagen negativa: Elisa Carrió, Hugo Moyano y Eduardo Duhalde superan el 60 por ciento de opiniones en contra.”
“La oposición sigue arrastrando sus viejos problemas y al día de hoy, y tal como pudo verse en las elecciones del 2007 y 2011, ningún dirigente ni partido ha logrado instalar entre los argentinos que posee un proyecto de gobernabilidad alternativo”, concluye el titular del CEOP. Por supuesto que las elecciones de medio término siempre son un desafío para cualquier gobierno, básicamente porque el ciudadano no elige quién va a administrar el país, sino que juegan aspectos provinciales y se instala también la idea de control del Ejecutivo. De todas maneras, como ya se ha dicho, el kirchnerismo renueva los diputados obtenidos en 2009, su peor cosecha, y parece cantado que mejorará la cantidad de legisladores de la cámara Baja. Más dura será la pelea por renovar los senadores obtenidos en 2007, aunque tampoco allí se esperan demasiadas sorpresas.
Más allá de los resultados puntuales de agosto y octubre, el trasfondo se puede ver cuando se le pregunta a la gente si se siente más cerca del Gobierno o de la oposición. Allí, en consonancia con la imagen positiva de la Presidenta, el 49 por ciento dice estar más cercano al oficialismo, mientras el 35 por ciento afirmar estar más cerca de la oposición. Esos 14 puntos de diferencia marcan una tendencia de importancia, algo que pesará más en elecciones presidenciales.
“Los argentinos consideran que la oposición carece de proyectos e ideas y un 46,7 por ciento afirma textualmente ‘que la oposición no está capacitada para gobernar’”, esta es una cuesta arriba que la oposición tendrá que remontar. Como puede verse en los cuadros sobre preocupaciones, que encabezan los problemas de inseguridad, corrupción, situación económica, es obvio que hay falencias que el Gobierno y el oficialismo tienen que superar. Por ahora cuentan con la ventaja de que los encuestados no ven en la oposición quien pueda poner en marcha políticas y soluciones alternativas.

lunes, 20 de mayo de 2013

La jueza Cecilia Gilardi Madariaga de Negre desestimó una acción de amparo colectiva que había iniciado el constitucionalista Andrés Gil Domínguez contra una serie de artículos previstos en la ley que regula las medidas cautelares

La jueza Cecilia Gilardi Madariaga de Negre, a cargo del Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal N° 8, rechazó hoy una acción de amparo colectiva que había iniciado el constitucionalista Andrés Gil Domínguez contra una serie de artículos previstos en la ley que regula las medidas cautelares.
En la Resolución, la magistrada señaló que se necesita un "caso contencioso", "causa" o "controversia", a fin de ejercer el control encomendado a la Justicia "sobre las actividades ejecutiva y legislativa, en orden a la trascendente preservación del principio de división de poderes".

Un planeta aparte


Por Eduardo Aliverti
Es probable que la semana pasada se haya cruzado un límite periodísticamente terminante, por decirlo de algún modo y por si quedaba alguna duda, en torno de hasta dónde puede llegarse en materia de operaciones de prensa.
Los interrogantes subsistentes remiten a la verdadera capacidad de penetración social –y efectividad política– de los embustes circulantes. ¿Estamos ante una ofensiva reaccionaria, o golpista sin más ni más, que puede poner en peligro real la estabilidad o futuro del Gobierno? ¿O es sólo una percepción de franjas de clase media que pueden o necesitan creerse un clima de podredumbre sin empatía, además, con quienes se expresan como posibilidad de cambio? ¿Hay de las dos cosas? Si se admitiera que la gestión oficial tiene rasgos o totalidad de encerrada en sí misma, ¿no es también aceptable que hay un planeta opositor, gobernado por una corporación mediática enceguecida de tirria, capaz de reputarse como autoridad moral suprema y dispuesta a mostrar una realidad de corrupción gubernativa, y total, como la única existente? Este último párrafo podría ser un punto acertado para empezar a meterse en algunas consideraciones –digamos– objetivas. Demos por cierto que el aparato comunicacional del kirchnerismo incurre en excesos panfletarios. Que hay discriminación en el reparto de la pauta publicitaria oficial. Y que, en efecto y visto desde una perspectiva socialdemócrata europea, los medios denominados “públicos” son mucho más proclives al kirchnerismo que asépticamente estatales. Y otro tanto, reconozcamos, acerca de los medios paraoficialistas que son manejados por empresarios afines al Gobierno. La propuesta analítica es dejar de lado que todo eso impone salvedades, del tipo de si acaso un gobierno, respaldado en las urnas por amplia mayoría, no tiene derecho a exponer y defenderse mediáticamente. ¿El poder económico puede hacer alegremente lo que le plazca con los medios de comunicación que domina, y un gobierno –éste, cualquiera– debe sentarse a contemplar que lo vituperen sin asco? ¿En dónde se supone que funciona así? ¿Eso es lo que vendría a ser el respeto por las instituciones (es decir, las instituciones que deben funcionar de la manera que satisfaga al poder establecido)? Cuando Obama sale con tapones de punta a cuestionar a la Fox, ¿se les ocurre hablar de ataque a la libertad de prensa? Tampoco hagamos el descargo de que, si es por actuar o intentar imagen de pluralismo, los medios oficialistas vienen mostrándose más activos que los opositores. En los primeros suelen dar la lista de los adversarios ideológicos que invitan y rechazan el convite; algunos tuvieron el gesto de enviar móviles a las manifestaciones opositoras y hay programas de televisión y radio en los que no se ahorran críticas negativas sobre la marcha gubernamental. En los segundos, no hay siquiera un solo gesto de convocatoria más o menos disimuladora-democrática. La aplastante secuencia de pantalla, micrófono y centimetraje de que disponen Elisa Carrió, Hermes Binner, José Manuel de la Sota, todo radical que ve luz y sube, o cualquiera de esos economistas liberales que siguen invictos en pasar papelones hace años y años, pareciera que fuese representativa de un porcentaje de votos abrumador y no de la pobreza que testimonian sus números electorales. O de la miseria extrema de sus aspiraciones a convertirse en reparadora promesa nacional.
Pero volvamos, y hagamos de cuenta de que nada de todo eso es estimable. Simplemente, preguntémonos si es sensato que –de acuerdo con la estipulación mediática– no haya otra cosa que una banda gubernamental de ladrones; que la imposibilidad de salir a la calle sin riesgo de muerte por delito urbano está certificada; que hay un asesinato por minuto, que se viene el helicóptero, que el dólar no para nunca más, que el campo está a la miseria, que matan a los indios, que mandan una Gestapo impositiva a perseguir a animadores periodísticos, que estamos bailando en la cubierta del Titanic, que ya no se puede ni hablar en familia. ¿De veras que alguien racionaliza que ése es el mundo argentino? No se niega que cierta gente sienta auténticamente eso, por variadas razones que no sería menester analizar ahora y en las que confluyen antropología social, resentimientos personales y, siempre y para rematar, prepotencia comunicacional que sabe anclar por ahí, estimulando bajos instintos. Pero de sentir a sufrir hay una gran diferencia. La misma que rige entre indignarse porque me cuentan que debo hacerlo y la que me obliga a hacerlo aunque en el fondo no sufra lo que me cuentan. En estos días hay un ejemplo fornido. Se cerraron satisfactoriamente las paritarias de los gremios más abarcativos. Bancarios, metalúrgicos, construcción, etcétera. Apenas resta convenir con los camioneros (además de docentes y profesionales de la salud bonaerenses). Estas paritarias promediaron aumentos salariales del 24 por ciento: un número que da la razón a quienes cuestionan las poco menos que ridículas cifras de inflación del Indek. Entre esos convenios colectivos que acordaron por encima de lo que el Gobierno supuestamente no quería (más del 20 por ciento de reajuste anual), están los porteros. Arreglaron un 32 por ciento y a 18 meses. ¿Qué titularon el viernes, a cabeza de portada? Que suben un 20 por ciento las expensas. Ya lo dijo un graffiti allá por el 2001: nos están meando y Clarín dice que llueve. Sin perjuicio de su higiene técnica (las expensas aumentarán en ese por ciento, seguramente), el título tiene de todo menos neutralidad. Le apunta a (una parte de) esa clase media/mierda que milita de la boca para afuera en la sensación de que se pudre todo. ¿Vamos a seguir llamándole a eso “periodismo independiente”?
El desafío renovado se produce al cruzar el límite citado al comienzo de estas líneas. Se lanzó desde un editorialismo dominical que el Gobierno pensaba intervenir al Grupo Clarín, sin sustancia documental de ninguna índole. Se motorizó lo que no llegaba ni al nivel de indicio lejanamente probable. Se creó una temperatura de independentismo periodístico al horno. Se esparció un invento, en definitiva, para advertir sobre aprietes dictatoriales. El alcalde porteño urgió a un decreto de necesidad y urgencia, para amparar a la libertad de periodística. Hasta Gabriela Michetti admitió que esa actitud de “Mauricio” es para favorecer a Clarín. Hasta Félix Loñ, un constitucionalista liberal de cita acostumbrada en los medios opositores, sugirió que la médula jurídica de la movida macrista –a la que se sumó De la Sota– era insostenible. Putean a la Presidenta en cadena nacional; promociones y piezas ¿artísticas? del canal televisivo opositor propagandizan el símbolo del dedo en el culo y, en medio y al cabo de tantísimo más, salen a decir que está en grave peligro la libertad de prensa. Por lo que más quiera cada quien, expliquen de alguna forma qué clase de autoritarismo es éste. Y, mientras tanto, sígase la lógica estricta de la secuencia, con permiso de una muy ligera –y vigente, gracias a la definición de campeones y descensos en los torneos de fútbol locales– alegoría deportiva. El equipo que se sabe en riesgo o desventaja por la superioridad del rival divulga que el árbitro habrá de bombearlo. No es un equipo de segunda división. Es uno que aporta en las ligas mayores y consigue que se instale la presunción de sospecha; e inclusive dictaminan un reglamento propio, para contornear que el referí debe adaptarse a ese estatuto. Pero la argumentación es tan endeble, tan increíble que, de a poco y sostenidamente, van retirándose de sostenerla porque ya cumplieron el único objetivo de ejercer coacción. La fuente periodística que inventó la intervención a Clarín terminó, ayer, señalando que la jefa de Estado retrancó a último momento, cuando ya estaba decidido echar a algunos, dejar en su puesto de trabajo a la mayoría de los periodistas y otorgarles un aumento generalizado de sus sueldos. No. Ya basta. Es demasiado. Está el déjà vu de haber dicho esto algunas o varias veces. No importa.
Según la revalidada interpretación personal, hay la ratificación de que este Gobierno jodió mucho más a los símbolos de sectores medios y corporativos que a sus privilegios económicos (aunque éstos tienen un rol sí preponderante en el caso del Grupo Clarín). Que eso implica no soportar desde la Asignación Universal por Hijo hasta el fútbol televizadamente colectivizado; desde la estatización de las AFJP, que despertaban fantasías de exclusividad a costa de los jubilados, hasta los planes asistencialistas en favor de quienes son los jodidos de siempre. Que esa clase de indignados y que el grupo mencionado, a falta de referentes candidateables en listas electorales, encontraron un manosantismo tan bardero como efectivo, profundamente antipolítico en su acepción de que son todos la misma mierda salvo “nosotros”. Que esa gente, sin embargo, no sabe explicar ni ejecutar cómo traducir su cólera a votos, ni a movilización conductora. Que el terreno en disputa es, entonces, una/esa porción de la clase media que no sabe para dónde encaminarse hasta el punto de que, en 2011 y tras las enormes expectativas despertadas por su “triunfo” cuando la 125, acabaron por votar a Cristina.
La conclusión sería que lo que pasa por la tele no es lo único que pasa. Periodística o semánticamente no es recomendable definir un concepto en función de su opuesto. Pero bueno. A veces no queda otra. La oposición se define a sí misma a partir de la negativa. Y eso no es una oposición. Es una queja y nada más.

domingo, 19 de mayo de 2013

La muerte de Videla en prisión nos hace más libres

Ahora que murió vamos a poder reflexionar sobre qué significó ese hombre en el vientre de la sociedad.
Alguna vez iba a ocurrir. Tarde o temprano iba a tener que morir. Él, que había sido el símbolo máximo del "mal radical", se fue una mañana soleada. Pero murió en una celda común. Allí, donde ninguna luz puede ingresar. Murió en el lugar que la justicia de los hombres –esa que es tan veleidosa como la Divina– le otorgó por sus crímenes. Jorge Rafael Videla. Videla para la mayoría de los argentinos. Un apellido atroz. Y que será recordado por décadas y décadas. Fue el gran dictador argentino. No hay otro como él. Y esperemos que no vuelva a haberlo.  Comandó la dictadura militar más sangrienta de nuestra historia. La que más personas torturó y asesinó en todo el siglo XX. Para encontrar tanta maldad hay que remontarse a la campaña contra los indígenas en 1879 o a la represión a las provincias que perpetraron los coroneles de orientales de Bartolomé Mitre.
Videla era portador de una siniestra dignidad. No se disfrazó de enfermo como hicieron otros jerarcas –Augusto Pinochet con su silla de rueda o como Bussi con la sonda nasal– ni se arrepintió de su macabro accionar. Siempre asumió la responsabilidad política y militar de las atrocidades que cometió la dictadura militar que él comandó. Y hasta reivindicó su pasado. Eso lo diferencia de otros jerarcas mezquinos que no tenían el valor suficiente para enfrentar sobrios a la justicia. Debían emborracharse en cinismo para poder asumir los hechos. Videla no. Siempre asumió lo que había sido.
Comandó no sólo la dictadura más sangrienta de la historia, sino también uno de los procesos de empobrecimiento más brutales de la historia argentina. Aliado a los principales grupos económicos y a los economistas pregoneros del liberalismo monetarista como José Alfredo Martínez de Hoz, Videla, como representante del brazo armado, utilizó el poder del Estado, en realidad, para intentar restablecer un modelo económico basado en el sector agroexportador y en el sistema financiero, pero sobre todo en una dinámica de concentración capitalista y monopolización de la economía que devastó el mercado interno, la industria nacional y los sectores del trabajo.
Es difícil poder escribir algo nuevo sobre Videla después de todo lo que se ha escrito mientras estaba vivo. Pero supongo que recién ahora que él murió en prisión vamos a poder pensarlo con libertad. Reflexionar sobre qué significó Videla en el vientre de la sociedad, cuáles fueron sus complicidades, sus sinuosidades, sus formas de ser Videla. Porque la sociedad argentina fue en aquella segunda mitad de la década del setenta un poco Videla. Pero no sólo por la complicidad civil que significa la participación de cuadros políticos y empresariales en la represión ilegal.
Tanto ha sido así que durante los años posteriores, es decir, los de la instauración democrática, un gran sector de la clase media –e incluso también de otros decibeles sociales– decidieron ignorar lo que sabían o decidir dar vuelta la página intentando olvidar lo que no querían seguir recordando. Incluso algunos intelectuales y periodistas ex progresistas han comprado su pase a la derecha –defender el terrorismo de Estado no es complejizar el debate por la violencia sino que es simplemente defender el terrorismo de Estado y será siempre de derecha– intentando galimatías y piruetas como "habría que perdonarlo", recuperar la teoría de los Dos Demonios o hacerse el harto con los Derechos Humanos. 
Porque complejizar el debate sería tratar de profundizar la comprensión de por qué una persona común se convierte en Videla, qué condimentos individuales pero también sociales conducen a la violencia política, cuáles son las condiciones previas que generan una banalización del mal –en términos de Hannah Arendt– de tal magnitud que permite realizar cualquier tipo de atrocidad al otro. Es decir, de qué manera una sociedad se prepara para la violencia: cuáles son las operaciones de deshumanización del Otro que permiten cosificarlo, despersonalizarlo, arrancarle derechos y, por lo tanto, posibilitan la anulación, el aniquilamiento del cosificado.
 
(Digresión: convertir a todo kirchnerista en corrupto es una operación de cosificación, creer que un hijo es capaz de asesinar a su padre y poner una bóveda debajo de su tumba es quitarle la condición de humano al Otro y por lo tanto iniciar el Lado Oscuro de la Razón. Y es por esto que creo que quienes quieren generan estos tipos de relatos son  cómplices de las próximas ESMAs o de los próximos bombardeos a la Plaza de Mayo).
 
Los que hoy cosifican al Otro también son Videlas. También están dispuestos a convertirse en Videlas. Y no lo digo como chicana. Lo digo como peligrosa certeza. Porque considerar a otro Videla, también es ser un poco Videla, aunque parezca un crucigrama sin sentido.
La muerte de Videla en prisión nos hace más libres. Nos permite la libertad de repensar y reflexionar sobre nuestras propias violencias. Porque, claro, también hay que revisar desde las prácticas de izquierda la violencia de las izquierdas en los años setenta. Y esto incluye reconocer los errores, los desaciertos, las propias banalizaciones del mal. Y esto no incluye reponer la Teoría de los Demonios. Significa repensar los setenta bajo otras claves de análisis. El Terrorismo de Estado es injustificable. Incluso desde el más radical de los liberalismos. Pongo un ejemplo extremo: una sociedad no puede negarle la posibilidad a un individuo de convertirse en un delincuente. En última instancia es una decisión individualísima. Lo que tiene es el derecho de exigirle al Estado que reprima con todas las herramientas de la ley a esas individualidades que han tomado una decisión equivocada. Pero el Estado no puede convertirse jamás en una maquinaria delictiva. Porque avasalla todo tipo de libertades individuales. A partir de aquí, incluso de esta matriz liberal de análisis, se puede complejizar cualquier debate. La actuación de las organizaciones político-militares puede ser todo lo cuestionable que se quiera; pero no puede justificar jamás el avasallamiento por parte del Estado de todos los derechos del hombre. Si el Estado se vuelve criminal, totalitario, ya no hay parámetros para la vida social.
Obviamente, esta es una argumentación liberal. Desde otras perspectivas se podrán agregar elementos, matices, conflictividades que superan y enriquecen este planteo. Pero me pareció fundamental desarticular las lógicas que utiliza el liberalismo conservador, por ejemplo, desde el paradigma ajeno, porque las verdades propias ya resultan consabidas. Y es incluso desde este paradigma que la política de Derechos Humanos del kirchnerismo es fundamental.
Muchos desde la derecha más rancia creen que los juicios contra los delitos de lesa humanidad forman parte del resentimiento y la venganza del kirchnerismo. Es un enunciado, al que generalmente se le suma un agregado supuestamente progresista que reza: "Utilizan los Derechos Humanos". (Puede escuchar esta argumentación todos los días en Radio Mitre, por ejemplo). Lo fundamental de la política de Derechos Humanos es que reconstituye la autoridad del Estado y su legitimidad de represión. Porque  sólo en un país en el que los dictadores y asesinos de miles de personas van presos se convierte en justo que los evasores fiscales, que los ladrones de gallina y los asaltantes de caminos puedan ir presos. Como verá, estimado lector, hasta desde una lógica republicana conservadora la política de los juicios es fundamental.
Una última cosa. Que Videla haya muerto en prisión me produce un extraño orgullo por el presente de mí país. Muchos sectores bien intencionados se conduelen porque Videla no se arrepintió, por se llevó a la tumba la información. Es atendible el reclamo, claro. Pero hay que mirar la situación con perspectiva histórica: el dictador chileno Augusto Pinochet murió en libertad, el español Francisco Franco murió en libertad, Adolf Hitler se suicidó en libertad, Enver Pashá –masacrador del pueblo armenio– murió en libertad, José Stalin –aún cuando haya sido de signo ideológico contrario– murió en libertad, todos los presidentes estadounidenses que masacraron pueblos murieron en libertad... Jorge Rafael Videla murió preso. Si uno conoce lo que es la humanidad, su historia, su miserabilidad, entenderán por qué es tan importante lo que ocurrió el viernes: un pequeño milagro en un país del culo del mundo. Y se produjo porque hubo un gobierno empecinado en que se hiciera justicia. Videla podría haber muerto indultado. ¿No alcanza con que podría ser peor?, como diría el Indio Solari. La historia de la humanidad nos demuestra que seguramente no podría haber sido mejor de lo que resultó.

sábado, 18 de mayo de 2013

Puso al Estado de rodillas al servicio del poder económico

Jorge Rafael Videla fue la principal cara del terrorismo de Estado, no como fin en sí mismo sino como medio para la aplicación de un plan económico y social cuyas consecuencias todavía se sienten después de 30 años de democracia. Como líder de las Fuerzas Armadas ocupó el lugar de la derrocada Isabel Perón en 1976, y hasta 1981 lideró la represión que eliminó la resistencia a las políticas que terminarían con cuatro décadas de un proceso con rumbo industrial.

El dictador, que murió ayer a los 87 años en una cárcel común, escuchó atentamente las ideas de José Alfredo Martínez de Hoz (el ministro de Economía de su gobierno) cuando este visitó la casa del jefe de la Armada a mediados de marzo de 1976. Fue ahí cuando Videla, de convicciones ultraliberales, se sintió seducido y terminó de convencerse sobre los pasos que se debían seguir tan solo unas pocas semanas después.

Como cuenta el periodista Alberto Dearriba, autor del libro El Golpe, las figuras que personifican lo más oscuro del terror de los setenta ya se habían conocido en 1975. "Joe" se hizo presente ese año en el Edificio Libertador para pedirle a Videla que las Fuerzas Armadas reprimieran una huelga que lo perjudicaba como presidente de Acindar y del Consejo Empresario Argentino. La estrategia, que quebró la organización sindical en ese entonces, se repetiría con más fuerza y a nivel nacional desde el 24 de marzo del año siguiente.
Leé la nota completa en la edición impresa de Tiempo Argentino - Puso al Estado de rodillas al servicio del poder económico

jueves, 16 de mayo de 2013

DIFERENCIAS DE GESTION: "Compramos vagones un 37 por ciento más barato que Macri"

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, precisó que el Estado nacional adquirió 409 vagones para las líneas Mitre y Sarmiento a un precio promedio de 1,2 millones de dólares cada uno, mientras que el gobierno porteño pagó 1,76 millones por los nuevos que se utilizarán en el subterráneo.
Florencio Randazzo explicó que esa diferencia implica que la administración nacional gastó un 37 por ciento menos en la compra de formaciones que, en términos de calidad y utilidad, ""son más caros que los de subterráneo".
Asimismo, desmintió una información que indica que los vagones de la línea A de subterráneos fueron compradas durante su gestión al frente de la cartera de Transportes y sostuvo que el diario que publicó eso "oculta" los bajos precios con que adquirió las máquinas para las líneas de ferrocarriles que unen la capital con el oeste del conurbano.
Señaló que lo adquirido por el Estado nacional consta de "25 formaciones de 9 coches cada una para el Sarmiento; y 30 de 6 para el Mitre", y añadió que "en total son 409 vagones". Fueron compradas al Estado chino y "se empezarán a entregar en abril del año próximo", dijo y aseguró que "en seis meses estarán todos los coches".
Además, indicó que con estas nuevas formaciones "se reemplazarán todos los coches, y se duplicará la capacidad de transporte en el Sarmiento y se triplicará la del Mitre".

Video conferencia Cristina y Massa

La Presidenta Cristina Fernández habló esta noche al inaugurar la nueva sede de la municipalidad de Ituzaingó, donde destacó que desde el 25 de mayo de 2003, cuando asumió Néstor Kirchner la Presidencia, "la obra pública, y la apoyatura económica y social, comenzó a tener carnadura y a mejorar la calidad de vida de los argentinos".

También subrayó los trabajos realizados para crear nuevas rutas y pavimentar otras existentes, al afirmar que "lo que estamos haciendo es un entramado en el país para conectar la Argentina, en un plan federal de obras como nunca se había llevado adelante".

Desde la asunción de Néstor Kirchner, sostuvo, lo que se ha hecho es "concebir la gestión pública como un hacer constante".

Al enumerar los logros de los últimos diez años, mencionó que ahora "el que está sentado allí en la Casa de Gobierno decide en nombre de los intereses del pueblo".

miércoles, 15 de mayo de 2013

Clarín puso en marcha un golpe de estado - Por Alfredo Silletta


A veces es difícil comprender que, a 30 años de democracia, estamos frente a un intento de golpe de estado por parte de una corporación económica y mediática como es el grupo Clarín conducido por Héctor Magnetto.

El Decreto de necesidad y urgencia (DNU) “para la protección de la libertad de prensa y expresión” que firmó ayer Mauricio Macri, redactada por los abogados de Clarín, significa ni más ni menos que romper con la Constitución nacional y las leyes federales. Es retrotraernos a mediados del siglo XIX cuando los hacendados de Buenos Aires, junto a Bartolomé Mitre, no aceptaron el Acuerdo de San Nicolás y la Constitución Nacional de 1853, planteando la independencia de Buenos Aires del resto de la confederación Argentina.

Macri, que nombra tanto la Constitución nacional, debería conocer el fallo de la Corte Suprema de Justicia del año pasado sobre una ley del gobierno de San Luis, que intentó negar la nueva ley de Medios al entender que los servicios de radiodifusión y TV abierta y cerrada son competencia de la autoridad federal, como lo establece la constitución nacional y los tratados internacionales.

Según el jefe de gobierno porteño, en las ultimas semanas la presidenta Cristina Fernández de Kirchner “no quiere que haya más prensa libre” en la Argentina y denunció al gobierno por intentar “silenciar a los periodistas y a los medios de comunicación”. En realidad, el rumor de una intervención al Grupo Clarín fue lanzada por el mismo multimedio y su periodista estrella, Jorge Lanata, se despidió de su programa el domingo pasado señalando que “quizás no saliera el próximo domingo”. Lanata, cada día más parecido a Bernando Neustadt (la voz que taladró el oído de la clase media para convencerla de las bondades de la privatización de las empresas publicas en los noventa), ahora se presenta como el cruzado de Magnetto pidiéndole a la gente que salga a la calle.

El decreto de Macri es tan vergonzante que, no sólo protege los bienes del grupo Clarín, sino también el de su socio La Nación al señalar que “las deudas con organismos públicos sólo podrán ser ejecutadas judicialmente contra activos que no resulten(…) imprescindibles para el ejercicio de tal actividad”. Como se recordará, el diario de los Mitre tiene una deuda millonaria con el Estado Nacional desde hace una década por no pagarle a la AFIP.

Macri, junto a Magnetto, sueña quizás con aquel coronel Mitre que planteaba “la separación definitiva de La República del Río de la Plata como Nación independiente”. En fin, Macri debería leer –aunque sabemos que nunca lo hará- a Carlos Marx y El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, donde afirmaba que los grandes hechos de la historia aparecen dos veces, una vez como tragedia y otra vez, como farsa.

La presidenta afirmó ayer en el Congreso Nacional sobre la Democratización de la Justicia, realizado en el partido de La Matanza, que es necesario comprender “la necesidad de la participación popular” para velar por los instrumentos que defienden al pueblo. El próximo 25 de mayo es fundamental que las mujeres y los hombres del movimiento nacional y popular que nació allá lejos por 1945, vuelvan a ocupar la histórica plaza de Mayo para recordar y defender los diez años de este proyecto de desarrollo con inclusión social.

"La sociedad le habla a la Justicia"

Martes 14 de Mayo de 2013, La Matanza: Cristina Fernández de Kirchner cerró esta noche con un discurso el seminario "La sociedad le habla a la Justicia", que se dictó durante toda la jornada en la Universidad Nacional de La Matanza, con la participación de académicos, abogados, jueces, camaristas, fiscales, científicos, periodistas y miembros de numerosas ongs entre otros.
En su extensa alocución estuvo acompañada en el estrado por Susana Trimarco, madre de la joven Marita Verón, secuestrada en un caso de trata de personas; Estela Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo; Pablo Ferreyra, el hermano del asesinado Mariano Ferreyra, y Sergio Burstein, de la AMIA.
La Presidenta afirmó que esos dirigentes, como otros familiares de víctimas de la violencia que participaron de los paneles, "están representando lo que podemos denominar claramente los problemas, los dramas y las tragedias de la justicia argentina".

viernes, 10 de mayo de 2013

11 de mayo de 1974, caía asesinado Carlos Mugica

 El padre Carlos Mugica fue un paradigma de su tiempo, a la vez que una contradicción en sí mismo. Hijo de una familia de clase alta, ofrendó su vida por los más humildes, incluso conociendo de antemano que ésa era una posibilidad demasiado cercana. Para servirles, renunció a una prometedora carrera en el seno de la iglesia, que podría haberlo llevado a las más altas jerarquías, ya que era un hombre de brillante inteligencia. Pero eso no era todo: era un cura peronista que trabajaba en el Barrio Comunicaciones, hoy Villa 31. Vivió sin miedo y sin pedir nada para sí mismo. Lo asesinó un matón a sueldo, en el que algunos creyeron reconocer al comisario de la Policía Federal Rodolfo Almirón. Después de 30 años, para desmentir a sus asesinos, Mugica sigue siendo recordado como lo que fue: un cura como los que prefería otro mártir de aquellos tiempos, el "Chacho" Angelelli: "con una oreja en el Evangelio y la otra en el pueblo"

El que luego sería el padre Carlos Mugica nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930, en el seno de una familia de clase alta. Su padre, Adolfo Mugica, fue diputado conservador entre 1938 y 1942 y posteriormente, en 1961, ministro de Relaciones Exteriores, durante la presidencia de Arturo Frondizi. Por otra parte su madre, Carmen Echagüe, pertenecía a una familia de ricos estancieros bonaerenses.

En 1949 comenzó la carrera de derecho –de la que cursó sólo dos años- en la Universidad de Buenos Aires. En 1950 viajó con varios sacerdotes y con su amigo Alejandro Mayol a Europa, donde comenzó a madurar su vocación sacerdotal. En marzo de 1952, a los 21 años ingresó al seminario para iniciar su carrera sacerdotal.

Finalmente se ordenó como sacerdote en 1959, pocos años después de haber participado –según sus propias palabras- "del júbilo orgiástico de la oligarquía por la caída de Perón". Pero Mugica también sabía reconocer sus contradicciones. Relataba que en una ocasión, caminando por un pasillo oscuro de un conventillo, vio una leyenda escrita en la pared que lo conmovió profundamente:"Sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos". Los cuervos eran los curas. Quizás en ese momento supo que si permanecía en el lugar de siempre, seguiría estando en la vereda de enfrente de "la gente humilde".

Después de ordenarse, sirvió en la diócesis de Reconquista y luego colaboró con el cardenal primado de Argentina, Antonio Caggiano, en lo que parecía ser el comienzo de una prometedora carrera eclesiástica. Pero ya en sus primeros destinos como sacerdote tuvo problemas. El propio Mugica recordaba uno de sus primeros tropezones con humor: "Creo que la misión del sacerdote es evangelizar a los pobres... e interpelar a los ricos. Y bueno, llega un momento en que los ricos no quieren que se les predique más, como sucedió en el Socorro cuando me echaron las señoras gordas que le fueron a decir al párroco que yo hacía política en la misa".

Años después, en 1966, se encontró en una misión en Santa Fe, a los que serían luego los fundadores de la organización Montoneros Carlos Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Firmenich, a los que ya conocía de cuando estaba destinado en la pastoral para los jóvenes en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Esta relación los influenció a todos ellos y les sirvió para tomar por el hasta entonces impensado camino de la lucha y del compromiso con los sectores más humildes de la sociedad.

Su encendida y pública defensa del peronismo, como asimismo la frecuencia con que en sus discursos citaba al Che Guevara, a Mao y a Camilo Torres y otros, le trajeron al padre Carlos abiertos, y cada vez más frecuentes, choques con el arzobispo Juan Carlos Aramburu.

En los tiempos en los que nacía la dictadura militar que encabezó el malhadado general Juan Carlos Onganía, durante la cual se agudizarían hasta límites intolerables las contradicciones entre el Ejército y el pueblo argentino; entre los intereses de la Patria y los del imperio; entre una Iglesia cómplice de la dictadura y los sacerdotes que, sin grandilocuencia pero con firmeza, buscaban, como Camilo Torres, el camino de la liberación, encontró Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe –tal su nombre completo de "niño bien- su destino.

El año 1968 fue decisivo en la vida del padre Mugica. Viajó a Francia para estudiar Epistemología y Comunicación Social; profundizó su amistad con el padre Rolando Concatti –uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo- y viajó a Madrid, donde conoció al General Juan Domingo Perón.

Estando en París se enteró de la fundación del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Inmediatamente, con la presteza de los que saben que han encontrado su destino, adhirió a él. También comenzó a colaborar con el Equipo Intervillas que creó en ese año decisivo el padre Jorge Goñi.

Al volver de la capital francesa se encontró con que el padre Julio Triviño –un cura situado ideológicamente en sus antípodas- lo había reemplazado como capellán de las monjas del Colegio Malinkrodt. Claro que el cambio que habían decidido las monjas no era inocente ni casual. Triviño, un conspicuo representante de la línea conservadora de la iglesia argentina era también, para que no estuviera ausente la coherencia, capellán castrense.

El destino comenzaba a alcanzar a Mugica. Los padres asuncionistas, que estaban a cargo de la parroquia de San Martín de Tours –otra de las iglesias en las que se refugiaban los ideólogos de todas las dictaduras pasadas y futuras-, habían decidido abrir una capilla en la villa de Retiro y le ofrecieron al joven sacerdote que se hiciera cargo de ese trabajo, que aceptó alborozadamente.

Lejos estaba ya Mugica de aquel joven sacerdote de buena cuna que hollaba los pasillos de la Curia, y que daba los primeros pasos de una brillante carrera eclesiástica. De habérselo propuesto, posiblemente hoy existiría en la nómina de la iglesia algún obispo o cardenal llamado Carlos Mugica, que entregaría su anillo a los fieles para ser besado y que luego pontificarían contra el peronismo.

En el Barrio Comunicaciones levantó la parroquia Cristo Obrero, en la que ejerció su compromiso hasta el día de su asesinato. Al mismo tiempo, colaboraba con su gran amigo, el padre Jorge Vernazza, como vicario de la parroquia San Francisco Solano.

También por esos tiempos su poderosa intelectualidad se convirtió en faro desde la cátedra de Teología en la Universidad de El Salvador y desde las que dictaba en las facultades de Ciencias Económicas, de Derecho y de Ciencias Políticas.

El compromiso con los pobres que asumió el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, entretanto, chocaba de frente con la prohibición estricta de manifestarse políticamente, decidida por el arzobispo coadjutor de Buenos Aires, Juan Carlos Aramburu, decidido más que nunca a mantener a la iglesia alineada con el poder. Por supuesto que Aramburu jamás se opuso a las efusiones ideológicas de los curas que tomaban el té en las mansiones de San Isidro o de Barrio Norte, incluido él mismo. Desde su retiro, el antiguo prelado amigo del poder ve pasar sus días en una opulenta mansión de la calle La Pampa, cercana a las de sus amigos de la Avenida Melián, ostentadores de una riqueza que habita muy lejos de la gente que fue el motivo de los desvelos del padre Mugica.

Pero aquellos años exigían definiciones. La violencia que ejercía la dictadura se tornaba más indecente a medida que su poder era cuestionado con más decisión por las organizaciones populares, que tampoco desistían de utilizar la violencia revolucionaria. Uno de los amigos más cercanos de Mugica, el padre Alberto Carbone, fue encarcelado tras la muerte del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu a manos de la organización peronista Montoneros.

La apasionada defensa de su amigo, su antigua cercanía con los fundadores de la mítica organización guerrillera y su actitud frente a la violencia popular que, al negarse a condenarla, la dictadura consideró "poco clara", provocaron también su encarcelamiento.

Los periódicos "La Razón" y "La Nueva Provincia" cuestionaron con dureza a Mugica por su "justificación de la violencia que se ha desatado en el país". Claro, que para esos personeros de oscuros intereses no habían existido ni la Semana Trágica, ni los bombardeos de Plaza de Mayo, ni la furiosa represión del Plan Conintes, ni nada. La violencia la habían desatado –en su particular concepción- los peronistas, que hasta ese tiempo sólo habían sufrido represión, humillación y muerte.

Las homilías del padre Mugica y de todos los sacerdotes del MSTM eran grabadas por los servicios, colocándolos casi en una situación de blancos móviles. Aramburu –el arzobispo- le propuso varias veces a Mugica que abandonara el sacerdocio. Mugica rechazó el ofrecimiento, aunque esta situación lo angustiaba fuertemente. "Espero, en Dios, no verme forzado jamás a abandonar el sacerdocio, aunque deba resistir infinitas presiones", definió alguna vez, con la claridad de siempre.

Tras la asunción de gobierno popular, el 25 de mayo de 1973, Mugica aceptó un cargo –no rentado- de asesor del Ministerio de Bienestar Social, aunque luego se desvinculó de él por sus discrepancias con el ministro José López Rega, que luego tendría el dudoso honor de ser el fundador de la no menos dudosamente célebre "Triple A". La explicación de Mugica fue sabiamente sencilla: "no había comunicación entre el ministerio y los villeros".

De todos modos, comenzaron a tomar cuerpo otras preocupaciones para el sacerdote: una noche, ante algunos colaboradores del Barrio Comunicaciones, manifestó que "López Rega me va a matar". Pero por esos días le había dicho a un periodista que "no tengo miedo de morir. De lo único que tengo miedo es de que el arzobispo me eche de la Iglesia"

En 1974 apareció el disco "Misa para el Tercer Mundo", en el que el Grupo Vocal Argentino cantaba –sobre textos escritos por el propio Mugica– ritmos argentinos, africanos y asiáticos. Como premio, tiempo después, un hombre poco afecto al arte y a la generosidad, el ministro del interior de Isabel Perón Alfredo Rocamora, mandó destruir miles de ejemplares de esa obra.

Las amenazas de muerte se multiplicaban sobre la humanidad de Mugica. La revista seudoperonista, "El Caudillo", se preguntaba –con una sorna no exenta de estupidez– si "está al servicio de los pobres o tiene a los pobres a su servicio", a la vez que lo acusaba –con la misma supina estupidez– de "bolche".

El 11 de mayo de 1974, el padre Carlos Mugica cumplió con algunas de sus rutinas habituales. A las ocho y cuarto de la noche, después de celebrar misa en la iglesia de San Francisco Solano –situada en la calle Zelada 4771, en el barrio de Villa Luro–, se disponía a subir a su humilde Renault 4-L, cuando un triste personaje –en el que algunos testigos creyeron reconocer al comisario Rodolfo Eduardo Almirón, el jefe de la "Triple A" lopezrreguista– bajó de un auto y le pegó cinco tiros en el abdomen y en el pulmón. El tiro de gracia se lo dio en la espalda. Una manera infame de acabar con la vida de un hombre digno, que siempre respetó antes que nada su mandato interior, ese que nacía de su pueblo y que se prolongaba luego en su propia voz.

El sacerdote fue enterrado posteriormente en el cementerio de Recoleta, hasta que en 1999, en un acto de justicia, sus restos fueron trasladados a la Parroquia Cristo Obrero, en el Barrio Comunicaciones, donde amó y fue amado sin condiciones, que hoy –tiempos crueles- es conocido como la Villa 31.

Desde entonces, Mugica, para contradecir a sus asesinos, habita en un territorio del que jamás será desalojado: el corazón de su pueblo. Un lugar que comparte con muy pocos, entre los que pueden contarse sus amados Juan Domingo Perón, la abanderada de los humildes, Evita y el también mártir obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli.

Por Horacio Ríos
 
Padre Mugica, El Cura Villero (Documental):

jueves, 9 de mayo de 2013

En busca del 51 por ciento de Papel Prensa para el Estado

Diputados nacionales del Frente para la Victoria ingresaron un proyecto de ley que declara "de utilidad pública y sujeto a expropiación" el 24 por ciento de las acciones de la empresa Papel Prensa. Actualmente el Estado posee el 27,5 por ciento de la compañía, mientras Clarín tiene el 49 por ciento y La Nación el 22,5.
En su articulado, el proyecto precisa que deberá dejarse constancia que la expropiación del 24 por ciento de las acciones es por causa de utilidad pública y que se encuentra prohibida la transferencia futura de ellas sin autorización del Congreso votada por las dos terceras partes de sus miembros. También se aclara el Poder Ejecutivo será quien actuará como expropiante y que la tasación la efectuará el Tribunal de la Nación.
Papel Prensa S.A. continuará operando como sociedad anónima abierta, aclara la iniciativa, y especifica que no le serán aplicables "legislación o normativa administrativa alguna que reglamente la administración, gestión y control de las empresas o entidades en las que el Estado nacional o los Estados provinciales tengan participación".
El proyecto de siete artículos fue firmado por los kirchneristas Carlos Kunkel, Diana Conti, Dulce Granados, Adriana Puiggrós, Andrea García, María Teresa García, Gastón Harispe y Graciela Giannesttasio. Establece que el día de la promulgación de la ley, la Comisión Nacional de Valores convocará a una Asamblea de Accionistas para tratar, entre otros asuntos, la remoción de la totalidad de los directores titulares y suplentes y de los síndicos titulares y suplentes y la designación de sus reemplazantes.
Actualmente, además del 27,5 por ciento del Estado, Papel Prensa está conformado por un 37 por ciento de las acciones del Grupo Clarín, un 22,5 por ciento de diario La Nación, un 12 por ciento ed Cimeco (perteneciente al Grupo Clarín) y un 1 por ciento de accionistas minoritarios.

Conversos: los "peronistas" de Clarín


¿La derecha "peronista" no le pide al kirchnerismo que consensúe nada; le exige rendición con bandera blanca.



Alguna vez un arquero de renombre internacional les reclamó a sus defensores "ser más hijos de puta en el área". Sería peronista. Nadie mejor que el Movimiento enseña a sus hombres que cerca del arco propio no debe cabecear el delantero rival. Nunca. La derecha también lo aprendió. De ahí su nuevo viejo intento: insistir con cooptarlo, estafándolo ideológicamente.
El genérico "derecha" –apenas una denominación para referir la expresión político-ideológica de las corporaciones económicas– tiene claro que el peronismo es la síntesis a la que arribó la clase trabajadora argentina. Para abortar cualquier proceso popular ascendente, redistribuidor de riquezas, socializante, le resulta ineludible situar a ese movimiento –por momentos impreciso, y siempre con fuerza organizativa, gran presencia territorial y aun mayor vocación de poder–, en el versátil bando de la reacción. Así se explican los casos de Menem, Reutemann, Duhalde, De Narváez, Rodríguez Saá, y más recientemente Hugo Antonio Moyano.
Hace diez años que lo que se está discutiendo en la Argentina es la distribución del ingreso y un determinado modelo de país: con inclusión social, o sin ella. La dictadura y su consecuencia civil habían clausurado esa discusión. Creían que era para siempre, hasta que llegó "la anomalía kirchnerista", al decir de Ricardo Forster, y volvió a abrirla. Su tránsfuga estrategia le proporcionó relativos éxitos a la derecha. El más escandaloso fue el de la década del '90, cuando neoliberales travestidos de "peronistas" devastaron el país y ataron su destino inmediato al núcleo más concentrado de la economía transnacional, condenando a millones de familias al hambre, el atraso y la ignorancia, en nombre, justamente, de las más altas banderas de la doctrina social del justicialismo.
¿Dónde ubicar políticamente el besito de Moyano a Patricia Bullrich? ¿Cómo entender el estrechón de manos entre Piumato y el camarista Recondo? ¿Alguien vio casándose al canillita con el dueño del diario y del papel para hacerlo? ¿A la evangelista Hotton con el pecador Venegas? Sí. El recuerdo de Moyano de cuando "Perón los echó de la plaza" y la presencia de Aldo Rico en el lanzamiento de su partido, completan el cuadro y le dan contenido ideológico al adefesio. Después de todo, hasta Massera se decía peronista. 
¿Qué pensará De la Sota de Felipe Vallese, cuyo recuerdo interesado cubre por izquierda la espalda del moyanismo? ¿Acaso que su madre no lo crió del todo bien, como les dijo el gobernador a las Madres de Plaza de Mayo el 24 de marzo de 2004, luego de que ellas reclamaran públicamente que no asistiera al acto de expropiación de la ESMA, con el que el cordobés quería lavar su imagen pública?
Imposible olvidar cuando Moyano sacó por primera vez sus pies fuera del plato y dijo en Huracán, apenas Cristina asumió su segundo mandato, que el peronismo "es una cáscara vacía". ¿Acaso habrá encontrado la pulpa en esa particular ingeniería electoral que juega a dos puntas con Mauricio Macri? ¿El carozo en Lavagna?
"Peronistas", sólo cuando les conviene, y cuando no, "yo no fui". Como Ramón Díaz. No pocos "peronistas" que les agarra demasiado temprano el viejazo se vuelven una caricatura de uno que hizo escuela: Alberto F. Contingencias de la profundización, que le dan la razón a la sintonía fina.  
Eso sí: después le imputan al kirchnerismo su propensión a interpretar la política desde una ecuación "binaria", como dicen, indivisible, rudimentaria, que no admite terceras interpretaciones, ni soluciones en diagonal. Si así fuera, ¿cómo se entiende el "Ella o vos" del Ricardo Fort de nuestra escena política?
El pliego de condiciones que Claudio Escribano le planteó a Néstor Kirchner en 2003 sigue esperando. La derecha "peronista" no le pide al kirchnerismo que consensúe nada; le exige rendición con bandera blanca. Sabe que cuenta con el formidable aparato mediático y económico de las más grandes corporaciones. Cree que la severa crisis internacional, que insiste en alzar su voz en la economía doméstica, le sirvió un impensado córner a favor, que no quiere desaprovechar. 
Mal que les pese a muchos, el kirchnerismo es la conciencia para sí alcanzada por el pueblo trabajador a esta altura dura de la historia. La herencia de ese movimiento plebeyo, contradictorio, el hecho maldito del país burgués, con una rica historia insurreccional, es el principal capital cultural del kirchnerismo. Sus objetores "peronistas" adolecen completamente de él. 
Desde el fin de la dictadura, el Estado –que no dejó de ser burgués– nunca como ahora fue escenario de pujas entre clases tan evidentes. A un lado el lucro indiscriminado para unos pocos, y en el otro rincón el bienestar relativo (trabajo decente, aceptables niveles de consumo) al que pueden aspirar las cuatro sextas partes de la sociedad bajo las férreas condiciones que impone el capitalismo, y más en tiempos de una fortísima crisis internacional. No es poco. 
El proyecto político que designa otro rol para el Estado cumple diez años consecutivos en el poder. No ya un Estado para reprimir los desbordes sociales que provocan las políticas de exclusión, sino un Estado-motor de la economía, articulador e integrador social. El Estado como garante, no ya de tupidos negocios privados, sino de un desarrollo endógeno y socialmente armónico. Y, esencialmente, un Estado que entiende sus lineamientos estrictamente económicos y sus transformaciones en la base material, como parte de una batalla más amplia: histórica, cultural, ideológica y política, a ser librada simultáneamente. 
Previsiblemente, las resistencias a ese proyecto irán en aumento. Más en un año electoral. Como en los años '90, algunas de ellas volverán a vestirse de "peronistas". No son tantos, pero su poder de fuego mediático es inversamente proporcional a su cosecha en votos. Son viejos conocidos aquí. Se creen dueños de todo, incluidas la "justicia", el "peronismo", y hasta hace pocos años nomás, el mismísimo Estado.
No alcanza: les falta el pueblo. Caminan a fracasar con total éxito.

martes, 7 de mayo de 2013

“Vengo a Córdoba a ayudar y trabajar, dejemos que otros hagan otras cosas ”

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que llegó a la provincia de De la Sota "a ayudar y trabajar, dejemos que otros hagan otras cosas y luego el pueblo decide soberanamente”. Fue durante un acto en el que inuguró una planta industrial de Fiat. 

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó hoy que vino a Córdoba, la provincia gobernada por José Manuel De la Sota, "a ayudar y trabajar, dejemos que otros hagan otras cosas y luego el pueblo decide soberanamente”, al encabezar un acto de inauguración de una planta industrial de Fiat en la provincia mediterránea.
"Estamos inaugurando una planta industrial donde vamos a hacer unas maravillosas cosechadoras, la mayor tecnología en el mundo. Hoy se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de esa gran mujer que fue Eva Perón y digo yo, qué mejor regalo, qué mejor homenaje que abrir una planta de trabajadores y obreros", expresó.
"Es para nosotros un orgullo que una empresa de esta magnitud haya confiado en nosotros, pero también es efecto de nuestras políticas públicas de comercio. Esto produce 500 puestos de trabajo de forma inmediata y 1500 de forma indirecta. Esta es la apuesta de una empresa global de invertir en la Argentna", destacó.
La presidenta también aprovechó la ocasión para dar una radiografía de la industria automotriz. "Tenemos que festejar de abril de 2012 a abril de 2013, se dio el aumento del 37,8% de la producción automotriz; el récord para abril de venta de vehículos en concesionarios -un 30% más- y un 34,2%de aumento en exportaciones" "Y esto no lo estamos haciendo en un mundo con viento de cola, sino en uno con viento de frente", agregó.

"Nos ha costado construir cada puesto de trabajo con lo fácil que resulta destruir ese puesto. Basta que un gerente envíe un telegrama de despido, y para reconstruirlo demanda mucho esfuerzo", señaló.
"Por eso es importante que seamos inteligentes y sepamos que debemos seguir articulando intereses para seguir creciendo", sostuvo Cristina.
La presidenta llamó además a sindicatos y empresarios a "acompañar este surgimiento maravilloso de la industria" y bregó por acompañar el proceso con "memoria para articular esfuerzos de manera inteligente y preservar las fuentes de trabajo".
“El gran compromiso es que vuelva a surgir la industria ferroviaria en la Argentina, especialmente" y "olvidarnos del transporte de carga" para "darle mayor competitividad" al comercio, explicó.
"El porvenir lo tenemos que seguir construyendo todos los días, no nos quedamos con lo hecho. Vamos por más", sostuvo.
"Más allá de las dificultades y las penas y de las cosas que tiene que aguantar todos los días, voy a seguir apostando por esta Argentina, por este pueblo, por este proyecto", concluyó.