domingo, 24 de julio de 2011

Nunca es triste la verdad

Por Reynaldo Sietecase
Las elecciones en Santa Fe y la segunda vuelta en la ciudad de Buenos Aires. Ideología versus imagen. Llegó la hora de la autocrítica. Abuelas de Plaza de Mayo: ¿quién debe pedir disculpas a la sociedad?
No hubo construcción política en la Ciudad. El macrismo, desde un discurso de la ‘no política', hace política territorial, va a los barrios. Y nosotros, que tenemos un discurso político, no hacemos política." "Se hizo una campaña de cuarta, pobre en el peor de los sentidos, berreta y cobarde por no poner el cuerpo y para dar la pelea por la Ciudad." "Tenemos que ganar la calle con alegría. Campaña más aburrida que la nuestra, sólo la de (Fernando) De la Rúa." Estas reflexiones sobre la derrota del Frente para la Victoria en los comicios porteños no surgieron de la dirigencia política ni de la boca de un ministro. Son frases dichas por una socióloga (María Pia López), un filósofo (Ricardo Forster) y un editor (Aurelio Narvaja), respectivamente, en una reunión del colectivo de intelectuales llamado Carta Abierta. El encuentro fue convocado por Horacio González en la Biblioteca Nacional para discutir sobre la derrota de Daniel Filmus. La autocrítica fue más extensa y rigurosa, pasó por todos los aspectos, desde la desafortunada frase de Fito Páez hasta la manera de comunicar elegida por el gobierno de Cristina Kirchner. La semana pasada en esta columna señalamos que en el oficialismo convivían los que preferían responsabilizar a los ciudadanos de Buenos Aires y los que debatían sobre las causas profundas de la abultada derrota en la CABA. No se puede corregir lo que no se considera previamente como un error. Estos intelectuales hicieron su tarea: luego de cualquier acción se impone la reflexión para mejorar la próxima acción.
En el Gobierno la difusión del contenido parcial de la reunión generó disgusto. "Esto no debería haber trascendido, lo único que hace es perjudicar más al candidato", "que critiquen lo que quieran pero en privado", deslizaron. Si bien es cierto que algunos voceros del grupo mediático más grande del país y también más enfrentado al gobierno nacional se encargaron de presentar la reunión como una suerte de capitulación, la discusión es imprescindible. Para ponerlo en términos futboleros: la otra opción es dejarlo a Batista y pensar que "todo pasa". Es, además, un ejemplo de cultura democrática. La derecha en general no alienta estos "devaneos".
La incapacidad para generar política en el territorio es uno de los defectos más serios del kirchnerismo. A pesar de contar con alta adhesión popular encuentra demasiadas dificultades para construir. Además hay una suerte de desprecio por los acuerdos. Pasó en Capital pero se reproduce en provincias como Córdoba y Santa Fe. En el armado de listas se privilegió la lealtad a las alianzas con los referentes sociales y líderes territoriales. Los discursos de campaña y los mensajes mediáticos tienen como destino único los convencidos. No se trabaja sobre sectores cercanos pero críticos. Sólo se acepta al que aplaude. El más mínimo cuestionamiento es visto como parte de una conspiración. Curiosa lógica en un gobierno al que le sobran los enemigos poderosos y necesita seguir ganando base de sustentación.
En este contexto desfavorable el senador Filmus deberá dar una segunda batalla. Su voluntad y militancia son dignas de respeto. Ante este escenario es necesario replantear la estrategia electoral, no sólo hay que entusiasmar a los propios sino también seducir al electorado disconforme con la floja gestión macrista y que apostó por otros candidatos. El ex ministro de Educación dijo no estar de acuerdo con el diagnóstico de los intelectuales pero sabe que debe cambiar de estrategia si quiere que lo difícil no se torne imposible.
¿Una eventual derrota en Santa Fe, una segunda caída en Capital y el seguro triunfo de un dirigente no kirchnerista en Córdoba pueden afectar las chances electorales de Cristina Fernández en octubre? La respuesta es no. Muchos votantes de Macri, del socialismo, de Miguel del Sel, de Juan Manuel de la Sota y hasta de Luis Juez se inclinarán por la Presidenta en los comicios nacionales. Ya lo reconoció el propio jefe de Gobierno porteño: "Muchos de los que me votarán a mí, lo harán por Cristina". Con todo, es de necios no atender a señales tan claras. Los sufragios son un capital volátil.
Los integrantes de Carta Abierta defendieron la gestión oficialista en los momentos más duros del conflicto con el campo. Han demostrado una actitud de adhesión manifiesta a sus políticas. Ahora le proponen al Gobierno que no se enoje con el espejo y le sugieren pensar bien antes de dar cada nuevo paso.
Más allá de la discusión que propician, es importante señalar que la estabilidad económica y los números favorables del empleo y el consumo juegan a favor de cualquier oficialismo. Salvo en Catamarca, hasta ahora todos los gobiernos provinciales que fueron a las urnas ratificaron su poder. En Santa Fe resta ver cuál será el porcentaje de ciudadanos que apostará por el Midachi Miguel del Sel. Una paradoja: en la provincia que inauguró las internas abiertas, simultáneas y obligatorias y donde se hicieron debates en todas las instancias, un cómico sin programa de gobierno ni definición ideológica ni experiencia puede dar una sorpresa. Antonio Bonfatti y Agustín Rossi, sus rivales, están confiados. Apuestan a la política, a la militancia y a las ideas. Pero ¿importan las ideas? Jaime Durán Barba, el asesor ecuatoriano de Macri, lo sabe mejor que nadie. Que le pregunten a Carlos Reutemann, con sus monosílabos, o a Francisco de Narváez, con su "alica/ alicate", si la imagen no cotiza bien en la consideración de amplios sectores de la población. De todas formas, existe un límite preciso: sólo con buena imagen no se puede gobernar.
Como telón de fondo de la contienda electoral, un puñado de dirigentes políticos se sumó a una sorprendente campaña para que Abuelas de Plaza de Mayo pida disculpas por reclamar a sus nietos apropiados durante la última dictadura militar. En definitiva, que pidan disculpas por exigir verdad y justicia. Todo a partir de que los cruces de las muestras de sangre de Felipe y Marcela Noble no son compatibles con gran parte de las muestras que están depositadas en el Banco Genético. Estos cotejos tendrían que haberse realizado hace una década. Los organismos de defensa de los derechos humanos los reclamaban, los abogados de la familia Noble los postergaron mientras pudieron. Más allá de las injustificadas dilaciones y de que todavía pueden aparecer nuevas familias con sus correspondientes reclamos de identidad, no hay otro camino que aceptar los resultados de los exámenes. Como decía un catalán: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". En tanto, que pidan perdón los que mataron, torturaron y secuestraron bebés como botín de guerra. Todavía no lo hicieron.

Fuente: http://www.diarioz.com.ar/nota-nunca-es-triste-la-verdad-por-reynaldo-sietecase.html

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