viernes, 15 de julio de 2011

EN 2006 EL GRUPO CLARIN CENSURABA A LUIS LANDRISCINA POR LO DEL AYUI

Fundación de Historia Nat Félix de Azara
Buenos Aires, Julio de 2008.
Quienes habitualmente vemos el Canal Rural nos sorprendimos cuando el viernes 11 de julio a las 22:00 hs se repitió un programa anterior de "Mano a mano con el campo", que conduce el destacado humorista costumbrista Luis Landriscina.  La sorpresa se transformó en indignación cuando llegó a nuestro conocimiento que la razón para tal cambio en la programación se debió a la intención de Don Luis de darle espacio a Enrique Lacour, Presidente de la Fundación Iberá, para que explicara el serio impacto ambiental que ocasionaría la reactivación de un viejo y polémico proyecto que pretende interrumpir el flujo del arroyo Ayuí (Corrientes) con un paredón a cota 60 sepultando bajo sus aguas al cauce del arroyo, sus costas, las del Yuquerí y el 

Curupica-í. 
Tal como está planteado, se inundarán 8.000 Has de ambientes naturales que incluyen pastizales y bosques nativos con vocación ganadera y conservación de la biodiversidad para transformarlos, drásticamente, al cultivo de arroz. 
Para evitar este grave proyecto el Sr. Lacour, proponía en cambio una serie de alternativas productivas.
Enterados del contenido del programa grabado, las autoridades del Canal Rural (hoy día propiedad del multimedios Clarín, que también está vinculado al proyecto arrocero correntino de José Antonio Arana, el copropietario del Grupo Clarín que trompeó a un fotógrafo de Crítica) le solicitaron que levantaran el bloque donde hablaba Lacour. 
La Producción, no obstante, decidió enviar al Canal el programa íntegro, para no avalar con su actitud un grave caso de censura previa. 
Ante ello, las autoridades decidieron cortar por lo sano… levantaron todo el programa y emitieron uno anterior.
Evidentemente, oscuros y poderosos intereses se esconden tras una obra que generará un alto impacto ambiental en suelo correntino.  
Tan oscuros y tan poderosos que no trepidan en utilizar la censura para evitar que se escuchen las voces coherentes y sinceras que se alzan contra un proyecto descabellado…  
Más allá de su reconocida y festejada carrera como humorista, sabido es que don Luis Landriscina siempre se caracterizó por su hombría de bien y su pasión por las cosas de nuestra tierra.  
Prueba de ello es que ha permitido que en sus programas –radiales y televisivos- pueda escucharse la opinión conservacionista sobre los más variados temas, respetando –asimismo- el derecho a réplica para quienes no estaban de acuerdo.
Desde nuestra Fundación no podemos menos que repudiar enérgicamente este acto de censura, algo visceralmente antidemocrático, que impide que un conocedor y divulgador de las cosas nuestras como es Luis Landriscina de a conocer un proyecto que impactará negativamente en la naturaleza correntina.  
Y fundamentalmente nos solidarizamos con don Luis Landriscina y toda la producción de su programa "Mano a Mano con el campo", dándoles fuerza para que este mal trago no les haga bajar los brazos y sigan brindando su espacio y calor a todos los argentinos de bien.


INUNDAR TODO PARA PRODUCIR MÁS ARROZ : EL CASO DEL ARROYO AYUI
Fundación de Historia Natural - Arroceras
Treinta y seis mil hectáreas con vocación ganadera y de conservación de la biodiversidad, serán transformadas drásticamente para el cultivo del arroz.
Esta parece ser la política imperante en Corrientes: números, cifras, toneladas para hoy, y que del mañana se ocupe... no sabemos quien.
La agricultura industrial desarrollada a partir de la tecnificación del trabajo y la siembra continua de grandes superficies fue, y es hoy, la primera y principal causa de la desaparición de los ambientes naturales y su diversidad de especies.
Si además la agricultura se hace en áreas marginales, donde las condiciones ambientales no son las adecuadas para el cultivo, recurriendo a megaobras para subsidiar a la producción, este impacto suele estar acompañado por procesos de desertificación o degradación irreversible de los suelos.
Este parece ser el caso del Proyecto Arrocero sobre la cuenca del arroyo Ayui, ya que para concretarse necesita de la construcción de una represa de 11.000 hectáreas.
De esta forma, 25.000 hectáreas naturalmente inadecuadas para el cultivo de arroz, serán subsidiadas con riego.
El subsidio, esa obra que nos quedara a todos como deuda futura al convertirse en tierra muerta, no esta contemplado en la inversión.
Ellos la construyen, pero nadie sabe quien se hará cargo de la restauración una vez acabada la fertilidad del suelo.
Toda política productiva de gobierno, debe compatibilizar las urgencias del hoy con las necesidades del mañana.  
Un negocio rápido, con alto margen de ganancias a costa de una deuda no debería ser impulsado por nuestros representantes. 
Es por eso que existen mecanismos como las Evaluaciones de Impacto Ambiental, la planificación territorial, las audiencias públicas, etc.  
No como meros tramites ha cumplir, sino como un proceso de análisis de alternativas y de costo beneficio de todos los correntinos, de hoy y de mañana.
Hay una serie de preguntas que deberían estar bien respondidas antes de lanzarnos a promover el proyecto arrocero del Ayui: ¿Es una política inteligente inundar 36 hectáreas para que 5 propietarios produzcan arroz intensivamente por unos pocos años?
¿Están previstos en los costos de la obra la restauración del suelo y las vías de escurrimientos originales?
¿Existen los mecanismos legales para comprometer a los propietarios en una restauración del impacto, evitando la venta futura de una propiedad degradada que se sume a las miles de hectáreas con procesos de desertificación?
¿Qué pasa con los efluentes contaminados que irían a parar al Miriñay?  
Actualmente existen arroceras que liberan sus aguas al Miriñay, sin que las autoridades vean e investiguen a que se debe la mortandad de peces que habitualmente se observan en esas aguas.
¿Están entonces las autoridades preparadas para afrontar el costo de un aumento de actividades de control y fiscalización?
¿Están los correntinos dispuestos a sacrificar el arroyo Ayui, y parte del Miriñay, para que 5 arroceros aumenten su producción?
¿Corremos peligro de no comer si ellos dejan de plantar este arroz, en un área donde nunca hubo arroz, pero si muchas vacas y gente de campo trabajando?
¿Es necesario sembrar todo junto, incrementando exponencialmente los impactos, cuando existen sobrados ejemplos de cultivos de arroz de menor escala igualmente productivos?
¿Será este el primer caso de agricultura industrial que utilice mucha mano de obra y beneficie a las comunidades locales?
Treinta y seis mil es una superficie grande.  
Es casi lo que Yacyretá nos inundo.  
Los beneficios para todos, y la sustentabilidad a largo plazo de la propuesta deben ser evidentes, sino estaríamos ante un típico caso de enriquecimiento rápido de algunos pocos a costa del país. 
Fundación de Historia Nat Félix de Azara: Grupo de Áreas Naturales Protegidas y Especies en Peligro 

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