sábado, 5 de febrero de 2011

Llevará gas a formosa, chaco, santa fe, corrientes y misiones

Cristina Fernández anunció la licitación del Gasoducto del Noreste, que traerá el fluido de Bolivia para abastecer a poblaciones que aún no lo tienen. Es la primera obra de esta magnitud que se hace desde 1987 y costará $ 24 mil millones.

En un acto en la Casa de Gobierno, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, lanzó ayer el llamado a licitación para la construcción de los tres primeros tramos del Gasoducto del Noreste (GNEA), una megaobra de infraestructura energética que le demandará al Estado una inversión de $ 24.746 millones y beneficiará a 3.408.000 habitantes de provincias que, por falta de redes, se abastecen principalmente con gas en garrafas. Adicionalmente, impactará de manera significativa en la producción industrial regional, al abaratar sus costos de producción, dado que el gas natural es mucho menos costoso.
Con una extensión de 1448 km de gasoductos troncales y 2683 km de derivaciones, el caño llegará con gas traído desde Bolivia a 165 ciudades de las provincias de Salta, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes y Santa Fe. Además, según confirmaron ayer desde el Ministerio de Planificación Federal, se estima que la iniciativa generará más de 10 mil puestos de trabajo.
Por otra parte, una vez finalizada la traza completa, el GNEA se constituirá en la primera gran edificación de infraestructura gasífera integral en 24 años: el último antecedente es en 1987, con la construcción del gasoducto que unió el yacimiento gasífero de Loma de la Lata, en Neuquén, con la provincia de Buenos Aires, y conocido como Neuba. Ya en la década menemista, se abandonaron las obras que llevaban gas al interior del país y se privilegiaron los gasoductos de exportación: cinco a Chile, uno a Uruguay y otro a Brasil. En la distribución del gas, dejó de tener importancia el habitante local.
La licitación que se anunció ayer apunta a los tres primeros tramos, que abastecerán en total a 22 localidades de las provincias de Salta, Formosa y Santa Fe, beneficiando a 230 mil habitantes. Esos tramos estarán operativos en junio de 2012 y comprenden las obras desde el Gasoducto Juana Azurduy (cuya construcción está concluyendo y une a Bolivia con la Argentina) hasta el límite con Formosa; la línea desde el límite entre Salta y Formosa hasta la proximidad de la localidad de Ibarreta, también en Formosa; y el tramo Vera-Arijón, en Santa Fe.
Estas primeras obras contemplan una inversión de $ 4240 millones y la creación de 4000 puestos laborales, que requerirán 817 kilómetros de gasoductos de 24 pulgadas.
Desde el Ministerio de Planificación, que conduce Julio De Vido, aclararon que, en el caso de los hogares humildes, “se les proveerá de instalaciones internas y artefactos” de gas.
Cabe destacar que, además del beneficio de encender la hornalla o calefaccionarse en el invierno, el gas por redes brinda a la población un nivel de seguridad en el manejo de combustible infinitamente superior al que supone la manipulación del gas en garrafas.
Según explicó a Tiempo Argentino Jorge Lapeña, ex secretario de Energía durante la presidencia de RaúlAlfonsín, “si bien se han hecho a lo largo de los años muchas ampliaciones de los gasoductos existentes, tanto los que vienen del norte como del sur, esta es una obra importante si se llega a concretar en un tiempo prudencial”.
Para Víctor Bronstein, presidente del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (Ceepys), “si bien puede ser muy bueno el resultado que Argentina logre con los anuncios de gas en yacimientos no convencionales de YPF, el GNEA es una obra de relevancia social, clave para la región”. Bronstein consideró que “hay que entender este anuncio como un plan integral para reforzar el suministro energético al norte, ya que se complementa con las obras de alta tensión que unieron hace muy poco Misiones y Salta”.
En diálogo con este diario, Félix Herrero, especialista en energía de Proyecto Sur, puso un manto de cautela “ya que hay que esperar a ver en qué estado están las reservas de gas boliviano”, aunque reconoció que “será muy importante para el norte de país, ya que hay zonas en las que el gas en garrafas se está pagando entre dos y tres veces más caro que en Buenos Aires”.
Este punto es clave, ya que reducirá notablemente el número de personas que usan gas licuado de petróleo (el que se emplea en las garrafas). Actualmente, el 39% de los argentinos utilizan el gas envasado, y la gran mayoría de ellos viven en algunas de las seis provincias a las que, de aquí en adelante y en un tiempo que no podrá ser muy extenso, llegará el gasoducto del Noreste.

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