viernes, 12 de agosto de 2011

Las primarias abiertas y simultáneas debutan el domingo a nivel nacional



 Aunque evitaron difundir sondeos por la particularidad de la elección, coinciden en que la presidenta obtendrá entre el 40 y el 45% de los votos. Detrás, y lejos, hay un pelotón cuyo liderazgo se disputan Duhalde y Alfonsín.
 
A pesar de la veda y del silencio que se autoimpusieron los principales encuestadores del país, las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del próximo domingo ya tienen un horizonte con dos posiciones claramente definidas: en primer lugar, aparece la presidenta Cristina Fernández de Kirchner con una intención de voto que varía entre los 40 y los 45 puntos, como promedio general de la cosecha en todos los distritos del país. Aunque todos los encuestadores se niegan a hablar de porcentajes públicos, admiten que detrás de ella aparece en la lejanía “un pelotón de segundos candidatos”. Pero esa metáfora sobre la distancia que separa a la jefa del Estado de los demás postulantes tiene una medida precisa: todos reconocen que hay más de 20 puntos entre ella, y el heterogéneo grupo de  opositores encabezado por el ex presidente provisional Eduardo Duhalde, precandidato del peronismo disidente, y por Ricardito Alfonsín, hijo del ex mandatario Raúl, y principal figura de la Unión por el Desarrollo Social, la alianza conformada por la Unión Cívica Radical y el empresario de origen colombiano Francisco de Narváez.
La proyección no es nueva: los primeros indicios fueron confirmados la semana pasada, cuando  las principales consultoras de todo el país decidieron hacer públicos sus últimos sondeos, antes de las elecciones para gobernador de la provincia de Córdoba. En su edición del domingo, Tiempo Argentino anticipó que una encuesta de Poliarquía revelaba que la presidenta cosechaba un promedio nacional del 45% de intención de voto. Desde entonces, cuando los resultados de las urnas impugnaron los pronósticos de varias consultoras, la mayoría de los encuestadores optaron por la cautela pública y, en todos los casos, recurrieron al estricto off the record para curarse en salud ante una elección primaria que se realiza por primera vez en la historia política del país. Pero a pesar del silencio sanitario que se autoimpusieron los más experimentados sociólogos para blindarse ante cualquier posible error, todos reconocieron la existencia de una larga ruta hacia las primarias, donde el oficialismo cosecharía una victoria que varía entre los 40 y los 45 puntos. Si bien los consultados discrepan sobre la composición porcentual de la victoria del kirchnerismo, todos también asumen que Duhalde y Alfonsín, rodeados por el socialista Hermes Binner y la ex radical Elisa Carrió, cargan con una desventaja que varía entre los 20 y 25 puntos de diferencia en su contra. Dentro de esa geografía de la derrota, la pelea cuerpo a cuerpo por el segundo lugar, está encabezada por el político que pasó a la historia como el hombre que tuvo que anticipar las elecciones presidenciales por los asesinatos, casi públicos de los jóvenes Darío Santillán y Maximiliano Kosteki durante la represión policial que ordenó su gobierno el 26 de junio de 2002. Se trata del caudillo lomense Eduardo Duhalde, que cosecha una intención de voto cercana al 17% sobre los 13 puntos que concentra Ricardito.  Por fuera de esas certezas íntimas, que los encuestadores confiesan a cuentagotas, nadie se anima a explicar, en público, por qué existen diferencias tan pronunciadas entre las expectativas de los candidatos opositores y los números que les devuelven las encuestas. Uno de ellos, perteneciente al grupo de consultoras que anticipa una cosecha oficialista que varía entre el 43 y el 45%, se animó a explicar una razón de peso: “En los últimos días, existe un microclima de consultores, empresarios, periodistas y medios, que repiten que está cambiando el humor social de los argentinos, pero ese dato no se refleja en las encuestas públicas, ni en los sondeos privados de esta semana”, admitió el experto, cuya empresa provee de datos al macrismo y a las principales figuras de la oposición. Juan Manuel Aurelio, de Aresco, tampoco quiso aportar cifras sobre la evolución final de la intención de voto, pero admitió la ventaja presidencial y la existencia de un gran pelotón de “segundos precandidatos en pugna”. Carlos Fara fue el único que se animó a difundir pronósticos públicos, pero de la semana pasada: “Teníamos a la presidenta en primer lugar, con alrededor del 44% y tenemos un segundo lugar para Alfonsín, con un 14% y un tercer lugar para Duhalde con 10, una cifra que en la zona metropolitana lo ubica segundo, aunque luego le sigue Rodríguez Saá con un 8% y Binner con alrededor de un 5. Por último Carrió, llega al 3 y medio%, en franca caída.” Con ese escenario a cuestas, y ante la virtual ventaja de Duhalde sobre Alfonsín, Eduardo Bacman de CEOP, también se negó a precisar cifras, pero pudo explicar una de las sorpresas de esta etapa previa a las primarias del domingo. Para todos los consultados, además de las preguntas sobre el papel de los indecisos, resta confirmar si los votantes cumplirán con sus promesas. Sin embargo, para Bacman existe una explicación para la virtual ventaja de Duhalde sobre Alfonsín: “La mala campaña de Alfonsín y De Narváez está perdiendo, en la provincia de Buenos Aires, el voto radical y el voto peronista. El primero va hacia Binner y el segundo caudal queda en manos de Duhalde.” En ese contexto, la única esperanza en el análisis opositor está centrada en una esperanza: que el kirchnerismo no llegue al 40%, una cifra que sólo se animó a entregar la consultora Opinión Autenticada que habló del 38%. En ese caso, también al unísono, los encuestadores asumen que “se abriría una nueva brecha para la oposición”. Si la cifra supera los 40, será una ventaja irremontable para los mismos protagonistas del segundo pelotón

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