lunes, 1 de agosto de 2011

Conurbano: abiertas y calientes

En territorio bonaerense, y particularmente en el segundo y tercer cinturón, las elecciones del 14 de agosto servirán para dirimir poder real entre aspirantes a jefes comunales. Un mapa en reconfiguración permanente.
Si las internas abiertas perdieron cierto glamour por ausencia de disputa entre precandidatos presidenciales, la situación en la provincia de Buenos Aires y el conurbano es muy distinta, tirando a caliente. En el territorio bonaerense se juega el futuro de 135 municipios y 1200 candidatos, con nada menos que 31 mil mesas a disposición de los votantes. Lo que sucede en el primer y segundo cordón confirma que el estallido de las representaciones políticas se continúa en niveles asombrosos de fragmentación y movilidad. Sólo en Quilmes se presentarán 26 listas distintas, en Florencio Varela serán 15. El FpV dirimirá por el nuevo sistema nada menos que 66 candidaturas a intendentes. En el caso de Udeso, la alianza entre Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez, los distritos en los que no hubo acuerdo para designar candidatos a intendentes son 38. De modo que nada de “encuesta abierta y obligatoria” con las Paso bonaerenses: en buena parte del conurbano y otras localidades de la provincia se disputará poder territorial real.
El cuadro refleja una dinámica radicalmente opuesta a la noción según la cual “barones del conurbano” clonados de un único ser vivo lo dominan todo por sobre un paisaje muerto. La todavía célebre aunque ya lejana campaña de corte de boleta realizada por Martín Sabbatella para destronar a Juan Carlos Rousselot en Morón es quizás uno de los primeros antecedentes de los cambios que se produjeron en los últimos años, sobre todo en relación con los tiempos del duhaldismo y las manzaneras. Mientras que difícilmente los medios hegemónicos tilden de “barones” a intendentes eternos de origen radical como Enrique García (Vicente López) y Gustavo Posse (San Isidro), es más que opinable etiquetar de barones a jefes comunales de las nuevas generaciones como Francisco Barba Gutiérrez (Quilmes), Darío Díaz Pérez (Lanús), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Sergio Massa (Tigre), Andrés Arregui (Moreno) o a la intendenta de Luján, Graciela Rosso. Y cuando sí se trata de un intendente bien PJ como Mario Ishii, éste, envuelto en su poncho federal, sale a competir por la gobernación con Daniel Scioli, acaso apuntando a recoger heridos.
En el mapa del conurbano se produjeron suficientes cambios como para que los intendentes más pejotistas se atajaran más que preocupados cuando hubo que pulir la reglamentación de la ley de internas abiertas y obligatorias en la jurisdicción bonaerense. Se trataba de defender el territorio y no solamente los votos ante amenazas como la lista de adhesión encabezada por Martín Sabbatella. El armado final de las listas a legisladores nacionales por la provincia tampoco fue satisfactorio para ellos. A modo de compensación, lo que los intendentes peronistas pudieron acordar con Daniel Scioli fue una modificación de la ley de internas abiertas que permitió aumentar el número de votos necesario para obtener representación en las listas que compitan en la elección final: de un piso original del 10 por ciento al 25 por ciento del que habla la exigente carta orgánica del PJ (o lo que defina cada espacio político), cosa de hacerle difícil la vida a las minorías que se presentan como opción alternativa.
Multiplicaos. Sin embargo el acuerdo no pudo acotar ni la multiplicación ni la fragmentación de ofertas a nivel comunal. Quizás el caso más curioso sea el de Quilmes, en donde se presentarán listas de 26 colores distintos, todos aspirando a la intendencia. No se trata sólo de una multiplicación de pequeños sellos partidarios sino que la propagación se produce al interior mismo del kirchnerismo. El Barba Gutiérrez es el que tiene las mejores intenciones de voto pero su lista es parte de una generosa docena de postulantes tanto del FpV como del sabbatellismo.
Sólo Aníbal Fernández, quien fue intendente de Quilmes entre 1991 y 1995, sostiene buenas relaciones con tres aspirantes al cargo: Leandro Jarsún (funcionario del Ministerio de Justicia y ex secretario de Desarrollo Social del municipio durante la gestión de Hermes Villordo); Daniel Gurzi (subsecretario de la Pequeña, Mediana y Microempresa de la Provincia) y Andrés Meiszner (director del Registro Nacional de Armas e hijo del presidente del Quilmes Atlético Club, además de vicepresidente de la AFA). Darío Ortizá es candidato por el Nuevo Encuentro de Sabbatella. La Udeso presenta sólo a Eduardo Schiavo y el duhaldismo lleva cuatro aspirantes.
Florencio Varela, con sus 15 listas, sigue en el ranking de la multiplicación. En 60 distritos el FpV lleva un único candidato a intendente, en 66 sucede lo contrario. Del total de municipios más o menos cercanos a la Capital Federal sólo en Hurlingham, Malvinas Argentinas y Pilar habrá lista única kirchnerista.
En Vicente López, hostil al kirchnerismo en cuanto a composición social y sin embargo con un intendente que mantiene buenas relaciones con el Gobierno Nacional, el eterno Japonés García irá por su reelección en octubre y adhiriendo a la lista encabezada por Cristina Fernández. El diputado nacional Norberto Erro, quien fue un histórico de García pero últimamente jugó con Gustavo Posse, se presenta como alternativa marca Udeso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario