martes, 16 de agosto de 2011

Dolor por la muerte de una hija de desaparecidos. Virginia Ogando tenía tres años cuando se llevaron a sus padres. Se suicidó en Mar del Plata

Virginia Ogando
Profunda consternación provocó en los organismos de derechos humanos de La Plata la muerte de Virginia Ogando, una hija de desaparecidos de 38 años que se suicidó en Mar del Plata. La información circuló rápidamente entre las agrupaciones de familiares, hijos y ex detenidos. La mujer, que tenía tres años cuando sus padres Jorge Ogando y Stella Maris Montesano, quien en ese momento estaba embarazada, fueron secuestrados y trasladados al Pozo de Banfield, pasó su vida buscando a su hermano apropiado.
Sus padres fueron arrancados de su departamento, ubicado en calle 12 entre 68 y 69 de La Plata, el 16 de octubre de 1976. Su crianza quedó a cargo de su abuela Delia Giovanola, quien, según trascendió, ayer recibió el último llamado de Virginia avisándole que viajaba a Mar del Plata, donde la familia tenía una vivienda.
Su historia fue relatada por ella misma varias veces en distintos estrados judiciales. Lo hizo durante el Juicio por a Verdad que se tramitó en La Plata, y recientemente lo repitió en Buenos Aires, en el marco del juicio contra los máximos jerarcas de la dictadura en el que se investiga el plan sistemático de robo de bebés.
 El año pasado, Virginia presentó junto al periodista platense Fabián Vítola, el documental "Hermanos de sangre, la búsqueda continúa" que relata su historia en la búsqueda de su hermano nacido en cautiverio (ver aparte).


SUS PADRES
Jorge, su padre, tenía cuando los secuestraron 30 años, y era empleado bancario. Con los años la propia Virginia ingresó al Banco Provincia para coordinar las actividades que la entidad realiza en torno a los derechos humanos.
Stella, su mamá, tenía 28 años, era abogada y cursaba ocho meses de embarazo. La pareja fue secuestrada de su domicilio ubicado en calle 12 Nº 1782. Y ese mismo día fueron vistos en La Cacha y en el Pozo de Banfield por Alicia Carminati y Rubén Bricio.
Alicia y Stella fueron compañeras de celda. Según Alicia, Stella dio a luz el 5 de diciembre de 1976 a un niño. Ni bien le empezaron los dolores del parto, se la llevaron junto a una partera de apellido Pujol (posiblemente Graciela Pujol), y volvió a los 10 días.
Stella le contó a Alicia que había tenido un varón, que lo había llamado Martín, quien hasta hoy permanece desaparecido y se convirtió en el motivo de lucha permanente de su hermana. Alicia aportó también detalles del parto, como que estuvo casi todo el tiempo vendada y que la desataron en el momento de dar a luz. Que el médico Berges atendió el parto y que le dejaron quedarse con el bebé 3 o 4 días y luego se lo sacaron, prometiendo que lo iban a restituir a su familia, cosa que nunca ocurrió.

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