domingo, 17 de abril de 2011

El pulso de la semana: Cristina y el desafío del quinto elemento


Cerca de la estación Migueletes, en el límite de la General Paz y de los partidos de San Martín y Vicente López, miles de personas trabajan para que, el 8 de julio, la Presidenta pueda inaugurar Tecnópolis. Un día antes de la conmemoración de la Independencia y apenas 48 horas antes de las elecciones a jefe de Gobierno porteño, se está montando la feria de ciencia, talento y futuro por la que pasarán, en los próximos meses, seis millones de personas. Un tren interno tendrá estaciones para recorrer las 50 hectáreas sobre las que se desarrollarán los distintos módulos. Estarán compuestos por los cuatro elementos, tal como fue definida en la Antigua Grecia la organización de la materia. El estado sólido, representado por la tierra; el líquido, por el agua; el gaseoso, por el aire, y por último, el fuego, que representa la energía capaz de impactar en los otros tres elementos. A estos cuatro, los organizadores de Tecnópolis sumarán el quinto elemento, que no será el maligno de la película de Luc Besson. Por el contrario, este quinto expresará la capacidad que tienen los científicos y tecnólogos de interactuar con la naturaleza. En definitiva, esta muestra será un recorrido por los desafíos palpables que recorren las aguas, los cielos y las tierras argentinas.
Será la posibilidad de que nuestra sociedad se mire a sí misma con sus habilidades y potencialidades que arraigan las posiciones que terminen con las visiones colonizadas, esas que pretenden una economía primarizada, agroexportadora, esas que quieren un país donde los chicos vayan al predio de la Sociedad Rural regenteado por Francisco de Narváez a impresionarse con un Aberdeen Angus que insemina –artificialmente– a vaquitas siempre ajenas.
Por supuesto, tal como advierte la visionaria Elisa Carrió, los asistentes a Tecnópolis, podrán ver el despliegue de talento de Fuerza Bruta. Pero, además, verán la creatividad de las universidades públicas, de empresas nacionales y de los miles de pequeños laboratorios públicos y privados que incuban el potencial de una Argentina en transformación.
Así como los franceses sienten aún el orgullo de la Exposición Mundial de París, inaugurada en el Centenario de la Toma de la Bastilla, o como los chinos impactaron al planeta con la inauguración, el año pasado, de la Exposición Universal de Shangai, los argentinos tendremos con Tecnópolis, a escala de nuestro país, una materialización de todos los atributos que expresen la dirección del cambio que vivimos. Mientras los festejos del Bicentenario fueron un repaso de la identidad forjada desde la Revolución de Mayo, esta exposición permitirá descifrar las claves de la identidad que puja por ganar la escena central en la agenda pública. De la mano de artistas, científicos y tecnólogos, la Presidenta está preparando el escenario donde se exhiban los resultados del “modelo” en marcha, tal como le gusta definir a ella esta etapa de grandes transformaciones que transita nuestra joven Nación.

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