jueves, 15 de septiembre de 2011

JUAN Y EVA, LA FUERZA IRRESISTIBLE DEL AMOR

Por Julio Fernandez Baraibar
La historia de amor más trascendente de la historia argentina del siglo XX, el romance entre Juan Perón y Eva Duarte, ya tiene su película.

Espacio INCAA Km 0 Gaumont
Av. Rivadavia 1635
4371-3050
12:40
16:25
18:25
22:10

El romance entre Juan Perón y Eva Duarte, ya tiene su película

Y esa película es maravillosa.

En efecto, “Juan y Eva” de Paula de Luque, estrenada el jueves 15 en Buenos Aires, es un filme singularmente bello, con actuaciones descollantes, con un encuadre y una fotografía que realza y pone dramatismo a la historia, con una notable reproducción de época y con un guión y una dirección que, en todo momento, evita el lugar común, el estereotipo o la “machietta”.

Paula de Luque, en su tercer largometraje, retoma, en cierto sentido, aquellas historias de mujeres en la historia que la actriz Eva Duarte interpretaba por Radio Belgrano y cuenta ese romance de un año y medio, enmarcado en dos acontecimientos de inmensa trascendencia: el terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944 y el terremoto social del 17 de octubre de 1945.

La propuesta era sumamente riesgosa.

La gran mayoría de los argentinos tenemos en nuestro cerebro una imagen de Perón y Evita.

Para casi todos es muy difícil separar sus personas del proceso político que encarnaron, de las pasiones que movilizaron y de las transformaciones que su paso por el poder dejaron en la Argentina.

El abismo de un panfleto altisonante, de un ejercicio de cine histórico especular al Billiken o de un melodrama edulcorado se abría a los pies de la realizadora.

La posibilidad de hacer una película puramente partidaria que encendiese a propios y alejase a ajenos era otro de los peligros que encerraba el proyecto.

Paula de Luque ha logrado sortear esos escollos, esas acechanzas y ha dado al cine argentino la que posiblemente sea la mejor película con trasfondo histórico que se haya filmado jamás entre nosotros.

Miradas que se cruzan, pequeños gestos de complicidad, espejos que muestran la imagen aún no visible, silencios y preguntas sin respuesta son los materiales con que construye el mundo de Juan y Eva.

Además de su inteligencia y exquisito gusto, de su sobriedad y buen criterio cinematográfico, de Luque contó con la ayuda de un elenco a la altura de su desafío. Julieta Díaz muestra su talento actoral y compone una Evita en la que cada gesto, cada mirada, cada silencio parece observado por el ojo de una cerradura imaginaria.

Osmar Núñez, por su parte, ratifica el talento actoral que ha hecho conocer en el teatro, y ofrece un Juan Perón que no es una imitación de su voz o de sus gestos, tan conocidos por el público mayor de cincuenta años.

El Perón de Núñez es -como lo fue el Julio César. el Napoleón o el Emiliano Zapata de Marlon Brando- una creación, una interpretación, el Perón pensado por de Luque y pasado por el tamiz creativo del actor.

El resultado de ello son una Eva celosa y tenaz, enfurecida y dulce y un Juan luchador y sereno, paciente e irreductible, enamorados el uno del otro en un mundo que se derrumba y otro que, silenciosamente, se está construyendo.

Paula de Luque, afortunadamente, no intenta ninguna teoría.

Sólo pretende hacer una película bella, emocionante y conmovedora. Y con ello consigue hacer una película deslumbrante.

“¡Dónde la llevo, Eva?”, pregunta Juan, la noche en que se conocen.

Eva no responde y la historia todavía no ha terminado de responder.

María Luisa Bemberg filmó “Miss Mary”, a mi gusto su mejor película.

Las últimas escenas de su filme trascurren en la noche del 17 de octubre, mientras sus padres se casaban en el Santísimo Sacramento y la multitud se desperdigaba por las calles de Buenos Aires de vuelta a sus casas. “Juan y Eva” es como el contracampo de la película de la Bemberg.

Paula de Luque ha iluminado con su talento, con su fina sensibilidad y su delicada inteligencia ese contracampo.

Es una mirada femenina, que ve cosas que los hombres muchas veces soslayamos, que pone el acento en inflexiones que nos suelen pasar inadvertidas, que convierte un primer plano en un texto de mil posibles lecturas.

Paula de Luque se ha convertido con “Juan y Eva” en una realizadora insoslayable de nuestro cine.

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