lunes, 17 de octubre de 2011

TRES TESTIMONIOS DEL 17

NUNCA HABRÁ OTRO 17 DE OCTUBRE

Juan Adolfo Flury es un vivaz y memorioso militante de 81 años que vive desde hace 48 años en Ciudad Evita, donde conduce desde 1953, la Unidad Básica ²Evita Eterna², y participó del 17 en la Plaza de Mayo. Así lo contó: ³

En 1945 yo ya trabajaba políticamente en los cuadros denominados ²Soldados de Perón² que tenían la misión específica de mantener las pintadas en todos los barrios de Capital Federal.

Estos trabajos se hacían de noche y los había creado el Coronel Domingo Mercante.

Comenzamos en 1943 y para el 45 ya éramos una masa concientizada.

Yo viví el 17 de Octubre como uno más, porque era muy grande la alegría y la afluencia de gente.

La mañana de ese día nos juntamos todos los muchachos del grupo y comenzamos a avisar a todos los obreros que había que salir.

Yo trabajaba en la firma Bonafide como encargado de control de calidad y no quedó nadie en la fábrica.

Recuerdo que después me echaron de ahí por hacer cumplir las leyes laborales.²

--¿Se pasaron todo el día en la Plaza de Mayo?

-- Sí, nadie se movió de su lugar. Los bolicheros de los alrededores nos daban algún sanguchito y agua para aguantar.

De alguna forma fue una fiesta, nunca vi algo así.

No había ninguna información oficial, pero cuando a la noche se corrió la voz de que venía el General, la gente saltaba, cantaba, lloraba.

Cuando recuerdo esos años.. se vivía tranquilo y con respeto.

Para mí, nunca habrá otro 17 de Octubre...

--¿ Por qué cree usted que se genera el 17 de Octubre?

--Este cambio se dio porque el estado de la gente era tremendo, había mucha pobreza, mucha pasividad.

El obrero soportaba toda con estoicidad, se aguantaba horas y horas parado frente a un cartel que pedía 2 obreros pero recién al otro día.

Era tanta la pobreza, que la que hay ahora ya no me asusta.

Eso fue generando una conciencia que está muy bien expresada en la Doctrina Peronista, ésa que muchos peronistas olvidaron y otros ni la conocen.

Hoy eso de que ²para un peronista no hay nada mejor que otro peronista² ya no existe más.

Hoy si usted dice que es peronista le preguntan primero de qué Línea es... a quien responde...


LOS RECUERDOS DE PERON Y EVITA

¿Usted vió a Perón antes y después del 17, Flury? -

-Sí, antes del 17 dos veces porque, como le dije, formábamos el grupo ²Soldados de Perón², pero luego comencé a trabajar en la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación con excelentes periodistas como Enrique Portugal, José Ramón Luna, Gastón Talamón y los hermanos Sojit, entre otros.

Como yo era un hombre de confianza a menudo llevaba mensajes directamente al General.

Para mí era muy fácil verlo, pero siempre me emocionaba y casi ni podía hablar.

Era un tipo que se sonreía y lo cautivaba a uno.

Después vino Evita, entonces Perón pasó a un plano superior, al de las grandes realizaciones del país, y ella quedó en el aspecto social.

Era una mujer absorbente que no aceptaba errores y que exigía el cumplimiento al momento de los pedidos de los pobres.

¡Y guay que alguno despreciara a su gente!

Una vez fui a Tucumán con ella en el tren que paró fuera de la estación.

La gente quería verla, tocarla, darle cosas...

Una viejita no podía pasar entre la gente con un plato para ella, tapado con un repasador.

Evita la vió y la llamó, así la viejita pudo entregarle unas empanadas que le había hecho.

Uno de la comitiva dijo²:

¿Tanto lío esta vieja por unas empanadas?

Evita lo escuchó y lo mandó bajarse del tren y volver a Buenos Aires, despedido.

Ése era el respeto que ella tenía por la pobreza.

Se desesperaba cuando no podía hacer algo por un chico desnudo, trabajaba muchas horas y no comía normalmente.

Comía y trabajaba al mismo tiempo.

Un día Evita me preguntó: ³¿Qué necesita Flury?².²Una casa señora², le dije, porque vivía en una piecita con cocina con mi esposa en Flores.

Así vine en el ´52 a la sección 1°, Circunscripción 1°.

De esta hermosa Ciudad Evita que es un ejemplo de obra los obreros y nunca se terminó y además, está abandonada.


ESTABA EMBARAZADA PERO IGUAL FUI

A Perón lo habían llevado preso a Martín García y había orden de que no se diera ninguna noticia al pueblo, pero nos enteramos por Radio Colonia dónde estaba.

Mi marido me avisó que se iba a la Plaza de Mayo y me dijo que me quedara porque estaba embarazada de cinco meses.

Nosotros vivíamos en la calle Esmeralda al 600 y me metí en una caravana donde iban hombres y mujeres mezclados.

Unos muchachos me hicieron como una cadena cuando me vieron para que nadie me empujara ó golpeara.

Llegamos a la Plaza y nos quedamos a la altura de la Catedral, después me ubiqué más en el centro de la Plaza, solita, sin saber dónde estaba mi marido.

La gente estaba enardecida pero sin provocar ningún desmán.

Empezaron a correr rumores de que ya lo traían y salió al balcón el General Farrell diciendo que Perón estaba viniendo... ³

Así contaba su testimonio la Sra. Juana Álvarez de Pérez, una simpática tucumana de 80 años que vive en Ciudad Evita desde 1952.

Nadie le creía al Coronel Farrell, sólo queríamos verlo vivo a Perón.

Así pasaron las horas y después de las 8 de la noche se asomó por una ventana y nos gritó²

-¡¡Hola, compañeros!!.

Ahí fue un sólo grito y una ovación. Perón sí, otro no, gritaban.

Después, habló Farrell y otra persona que no recuerdo quién era, y al final, Perón!!

Cantamos el Himno y así la gente fue calmándose.

Bueno, ahora vayan tranquilos para sus casas, nos pedía el general.

Entonces todos gritaban: ¡¡Mañana San Perón!!.

Y así fue...

El regreso se me hizo difícil, porque era tanta la gente que había llegado de todas partes, que recién llegué a las cinco de la mañana a mi casa.

Imagínese, ¡¡Quién iba a dormir esa noche!!

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