lunes, 17 de octubre de 2011

QUIEN QUIERA OIR QUE OIGA

Por Carlos Cerimedo

La Argentina, como país democrático sufre en el siglo 20 la interrupción del gobierno constitucional a partir de la Década infame o la Revolución del 30.

Es así que durante años de dictadura, nuestro país se encontraba en una situación, que para nada antojadiza, ponía al pueblo en su conjunto en un lugar irrelevante.

No podía opinar y mucho menos contrarrestar esta situación dictatorial, ya que no contaba con organizaciones ni con estructuras de poder que pudieran hacer cambiar el curso de los acontecimientos.

Sin referirme a la historia, ya que todos la conocemos, cuando el entonces Coronel Perón, a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión comienza a perfilar con su acción a favor de la clase obrera, de los trabajadores, de los explotados, ámbitos de discusión, dándole voz a los que no la tenían, se logra la gran epopeya del 17 de octubre de 1945.

A partir de esa concentración espontánea de obreros, trabajadores, gente común, que pedían por la libertad del Coronel, empezaba a escribirse otro capítulo en la historia de nuestro país.

Ese histórico día daría lugar al nacimiento de uno de los principales movimientos políticos de Latinoamérica.

Ese día nacería el Justicialismo. Esto es historia, conocida por los peronistas y por la oposición; está registrada, documentada.

Uno de los principales rasgos que caracterizó la historia del siglo 20, es que, en imagen y sonido, está viva, podemos verla y podemos sacar nuestras propias conclusiones.

Los pilares básicos del Justicialismo son la Soberanía política, la Independencia económica y la Justicia social.

Utilizando estos principios básicos, se puede estructurar un Estado armónico y en evolución.

Perón decía que la evolución marcha con la velocidad de los medios que la impulsan, y es real, hoy estamos conectados al mundo, sabemos que sucede en cualquier lugar de la tierra, en el mismo momento en que las cosas están ocurriendo.

La epopeya del 17 de octubre de 1945 es grandiosa y fue el pueblo, en su mayoría, el que salió a la calle a pedir por una persona, que hablaba, en el mismo idioma, que el pueblo quería oír.


CC

*Carlos Cerimedo es coordinador de cine de la Universidad Nacional de San Juan.

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