domingo, 7 de julio de 2013

En camino hacia agosto

Primeras imágenes de la competencia electoral. Massa instalado, beneficios y riesgos. Acechanzas de los adversarios y derrapes de la tropa propia. La Presidenta poniendo el cuerpo en campaña y en Bolivia. Especulaciones mientras asoman las primeras encuestas. El rol posible de las PASO. Y menciones al fútbol añorado.





 Por Mario Wainfeld
Margarita Stolbizer, Martín Insaurralde y Sergio Massa.
El libro de pases de la AFA no registra novedades importantes. Las campañas electorales, seguramente, todavía no llegan a interpelar a la mayoría de los argentinos. Sin embargo, el 4 de agosto empezará el campeonato: con él volverán la pasión y las concurrencias masivas. Y el 11 de agosto tendrán lugar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en las que (si se repite una entrañable costumbre nacional) habrá alta participación ciudadana y se empezará a determinar el futuro político de la Argentina. El mes de julio, con vacaciones de invierno con recreación y consumo popular incluidas, será el interregno y el prefacio de trances importantes. Así las cosas, se pueden soportar mejores domingos como el de hoy, en los que la pelota no rueda: son las vísperas de jornadas determinantes.
La conformación de las listas prefigura el escenario de agosto, sobre el cual (nobleza obliga) esta nota no contendrá pronósticos. Pero las cartas empiezan a descubrirse, como en un poker abierto. Lo que falta, tan luego, son las barajas ocultas, la intervención popular y la destreza de los jugadores. No es poco.
Las primeras movidas mostraron al Frente para la Victoria (FpV) con una táctica, en general, diferente de la de dos años atrás. Se privilegió la fidelidad de los candidatos, se desecharon alianzas o candidatos vistosos “de afuera”, se negoció más con los líderes del territorio, intendentes o gobernadores según los casos.
El espacio pan radical-socialista se mostró vivaracho, apelando a distintas formas de armado según las contingencias. Reiteró la coalición exitosa de Santa Fe, encabezada por el socialismo gobernante. Armó otras en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma, para repechar los flojos desempeños de 2011. En la Capital se valió del recurso de la interna abierta (desaprovechado o cuanto menos relegado por casi todas las fuerzas en casi todos los distritos) para promover una coalición muy variopinta. Los radicales se mandan solos en dos provincias en las que se tienen fe: Mendoza y Córdoba.
El PRO quedó maltrecho, casi confinado en su feudo capitalino. En Córdoba, Salta y Santa Fe juega sus barajas a candidatos presumiblemente taquilleros, que se lanzan sin una estructura detrás o al costado.
El peronismo federal fracasó en las presidenciales, venía fincando magras esperanzas en el cordobesismo del gobernador José Manuel de la Sota. Ahora crecen sus ínfulas, merced a la mayor novedad de la contienda, que es el lanzamiento del intendente tigrense Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires.
Cada cual reservará sus ambiciones francas e “irá por más”, cuanto menos en el verbo. Para el kirchnerismo lo esencial es ganar en la (rarísima) suma nacional, conservar su quórum en Diputados y Senadores, primar sobre Massa en “la provincia”.
Para el archipiélago no peronista el objetivo es defender sus bancas en el Congreso y no sucumbir ante una oleada de las distintas vertientes peronistas en Buenos Aires.
Las aspiraciones de Massa y las de los medios que lo aúpan son, en teoría, infinitas. “Es un fenómeno político” se extasían en su torno. “No tiene techo” predican compañeros sin votos que se cuelgan del presunto tren de la victoria.
Vender la piel del oso sin haberlo cazado es un deporte nacional. El precio, en ese marco, suele ser elevado. En el bunker massista y zonas de influencia se trabaja en el día a día pero se imaginan escenarios fastuosos para después de octubre. Si se gana (como descuentan), el peronismo hará parido un nuevo referente para el 2015. Con el oso cazado, se dinamizará la interna justicialista, con Massa como sol. Muchas interferencias pueden alterar la hipótesis, jamás desdeñable del todo. La primera sería un resultado adverso, que podría ser más duro confrontado con el triunfalismo de estos días. Las otras serían las contingencias ulteriores a los comicios. Sobrevivir siempre es complicado, sobre todo si se tienen por delante dos años con el kirchnerismo gobernando, con el espectro no peronista confrontando, con el endeble sitial de un bloque de diputados para “hacer política”...
Como fuera, Massa es el protagonista que más impactó en el escenario electoral. Y, por ahora, puntea en las escasas encuestas que se van conociendo. Tiene virtualidad, ya está posicionado entre el primer y segundo lugar. El conocimiento público y una imagen positiva alta (concuerdan consultores de todos los “palos” políticos) le dieron plafón en la largada.
Desde ese punto de partida, que ya le están envidiando en voz baja los diputados Margarita Stolbizer, Ricardo Alfonsín (correligionarios ellos) o Francisco de Narváez (compañero de la rama colorada del pejotismo), empiezan los desafíos.
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El centro y los dardos: El carril del centro, elegido por el challenger tigrense, ofrece flancos tan interesantes como arriesgados. Massa se postula como un candidato catch all: interpela a partidarios o simpatizantes del kirchnerismo (fuera de su núcleo duro) tanto como a opositores. No ha de ser simple sostener ese portento, en un clima polarizado desde hace años por el oficialismo y toda la oposición. En las jugadas iniciales fue más hostigado por sus adversarios dentro del campo opositor. En eso coinciden De Narváez y los panradicales: Massa es un simulacro, claman, que volverá al redil kirchnerista (o al del peronismo) de un modo u otro.
El gobernador Daniel Scioli será otro contrincante. El kirchnerismo lo destrató durante prácticamente todo su segundo mandato y lo dejó afuera en las listas nacionales o provinciales. Pero el interés futuro vale más que las cuitas pasadas: Scioli comprende que no tiene porvenir imaginable en caso de que Massa se vaya para arriba. El encuentro del más dotado de los operadores del gobernador, Alberto Pérez, con una muchedumbre de referentes provinciales es un atisbo de la decisión. A Scioli le conviene “jugar” con el FpV y como el interés es recíproco, acaso haya alguna fórmula para darle presencia en la campaña.
Se hace camino al andar y nada definitivo puede anticiparse: en los pininos de la campaña el ecumenismo de Massa fue empiojado por sus propios compañeros. El actor Fabián Gianola se cebó con las cámaras y profirió dicterios antikirchneristas (hasta el sonsonete de “la dictadura”) que lo dejan más cerca de la diputada Elisa Carrió que de su referente. A su vez, la candidata clarinista Mirta Tundis derrapó con desaconsejables ataques de sinceridad. Confesó afinidades con De Narváez y realizó discriminatorias tipologías de votantes de diferentes estratos sociales. Eso no es pro: pro-Massa, se entiende.
Massa, da la impresión, hizo callar a Gianola y debería procurar hacer lo propio con Tundis. La tarea es simple cuando sus destinatarios son dirigentes políticos, con “Cicciolinos” puede fallar. Habrá que ver. A Massa le conviene que su mensaje, muy lacónico, sea repicado por figuras astutas como el intendente Darío Giustozzi, el diputado Felipe Solá o el dirigente empresario José Ignacio de Mendiguren. La adaptabilidad de éstos es proverbial. Más aún, suelen autopersuadirse de que su conducta camaleónica es sincera. O, cuanto menos, que es necesaria o ganadora. Por la parte baja miden sus palabras, internalizan las tácticas y se pliegan a ellas. Rumbea parecido Ricardo Delgado, el vocero económico: un profesional nada tremendista apartado del mainstream apocalíptico de tantos colegas.
Los encuestadores que laboran para Massa dicen no registrar mermas en su intención de voto, después del cierre de listas. Los que asesoran al kirchnerismo replican que ha bajado algo. Y que se movió aún más su imagen pública (que sigue alta pero con merma interesante) a partir de la instalación de los candidatos del FpV.
El enigma, que nadie descifra ni podría descifrar, es cómo se irán acomodando los melones a medida que el carro se mueva, que se devele la real posición de Massa. Los dardos lo acechan, hay lanzadores desde muchos ángulos. Los puestos de vanguardia tienen sus privilegios, también sus costos.
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1 comentario:

  1. Creo que cabe destacar que la única expresión política que no tiene necesidad de explicar cosa ó plataforma alguna es el FPV.
    El resto anda abrazando y soltando cualquier cosa, sea à gauche ó à droite. Han efectuado cualquier rejunte, lo cual, a pesar de lo dificultoso por ser tan difuso, es infinitamente más sencillo que manifestar con alguna claridad QUÉ PROPONEN COMO OPCIÓN RELATIVAMENTE POTABLE.
    Al fin, el joven +a llegó a la conclusión de que algo rescatable ha quedado al cabo de esta década. ¡Qué inteligente! ¡Cuán perspicaz!
    ¡Qué agudeza intelectual, coño! Ahora, es otra cosa ...

    Con respecto a la canallada prepotente sufrida por Evo Morales y a través de él por toda América Latina, la rapidéz de reflejos de Cristina fue producto de sus convicciones. ¿Se imaginan a cualquiera de los muñecos de torta al frente del país en una circunstancia semejante? Me averguenza y aterroriza sólo pensarlo.

    Saludos

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