sábado, 31 de diciembre de 2011

El puñal en la espalda

Por José Pablo Feinmann

Uno publica un libro y suceden estas cosas. Hay que empujar la venta con una serie de entrevistas que la editorial estipula. Habitualmente son muchas y la mayoría no exactamente con periodistas con los que se pueda mantener un diálogo alejado del esquema binario y ya salvaje de la sociedad argentina. Que es el siguiente: lo K y lo anti-K. O el “oficialismo” y la “oposición”. Llevamos años sin poder salir del brete en que el pensar ha sido atrapado, sofocado. Y hasta eliminado. Todo esto tiene su espacio de exaltación en Internet, el mundo de lo simple, de lo esquemático. Todo se reduce a si uno es “K” o “anti-K”. O el otro modelo binario mencionado. Pero uno creció y pensó en medio de otros condicionamientos u otras convicciones. Cree en la posibilidad del diálogo democrático. Al menos yo –y otros pensadores que conozco– creo que las palabras pueden y deben llevar más allá de sí mismas y constituir la posibilidad de un intercambio de ideas que alimente y constituya una sociedad democrática.

No es así. Mi pequeña esperanza era que –luego del contundente triunfo de Cristina Fernández en las últimas elecciones– la “oposición” revisara sus modos de operar. Si uno tiene un jefe de marketing que le diseña una campaña para el año 2011 y esa campaña conduce a un resultado calamitoso, lo lamenta. Pero decide darle una nueva oportunidad. El hombre (conjetura) es un profesional y sabe hacer su trabajo. Le pide un plan operativo para el año 2012. Si el eficiente profesional le trae el mismo, si le trae el del 2011, uno lo mira atónito: “Pero, ¿qué me trae? ¿A usted tengo que decirle que con esto nos fue horrorosamente mal?”. “Sí, pero no se me ocurre otro.” “Bueno, está despedido.” Así, uno había llegado a pensar en una inevitable autocrítica de la “oposición” que llevara sus planteos a otras esferas que no fueran las del agravio, la denuncia sin fundamentos o la agobiante repetición de las recetas neoliberales. Parte de esos planteos era que los agravios no eran de ellos sino de los otros. Que los crispados estaban enfrente. Que todo lo malo, lo antirrepublicano, lo turbio y lo antidemocrático estaba enfrente. Todo enfrente, más allá, en la “otra parte” del espacio político. Perdieron. Pero no sólo “perdieron”. Perdieron pavorosamente. Habitualmente –cuando la gente razona– estos cataclismos sirven para revisar errores y cambiar rumbos. No fue así.

Me veo compelido a escribir estas líneas por las incómodas e inusitadas reacciones que tuvo una nota que me hicieron en el diario La Nación. Mis palabras fueron tan distorsionadas (sobre todo en la edición para Internet de la nota) que pareciera he pasado a ser el líder ideológico de la “oposición”. Lamento quitarles el trabajo a Morales Solá o Grondona. Como un vértigo, se acumularon en mi contestador telefónico invitaciones que había dejado de recibir a fuerza de negarme a aceptarlas. De algunos que me llamaron “alcahuete del poder” en Perfil, medio en que cualquiera puede escribir cualquier bajeza sobre mí, desde un conservador hasta un “revolucionario” que, sencillamente, razonó por medio de conceptos como “tilingo” y “pelotudo”, cosas que vendría a ser yo, o agravios aún peores en la revista Noticias, donde también se me puede insultar con entera libertad, para eso es que, en ese medio, se encarna el “periodismo libre”. Pero lo de La Nación no lo esperaba.

La cosa es así: te llaman, te adulan, dicen que te quieren, que han leído toda tu obra y hasta te dicen que sos un genio. Uno, que, más que un genio, es un tonto que cree en la posibilidad de romper el esquema binario y abrirse a un diálogo amplio, democrático, que posibilite un país más armónico y menos esquizofrénico, menos bélico, acepta, va y dialoga. Ricardo Carpena, el periodista, es agradable. El fotógrafo es un joven que ha hecho cursos conmigo y hasta me pide que le firme un libro. El ambiente es agradable. Empieza el reportaje. Han logrado algo importante: que uno se afloje, que se sienta cómodo, que suelte un poco o bastante la lengua. Nos despedimos. Todo –hasta el momento– bien.

La nota sale en dos partes: en el diario y en Internet. La del diario empieza mal. Expresa la esperanza de que no me condenen al exilio de los que se atreven a pensar distinto. O sea, en el mundo “K”, al que piensa “distinto” (no se aclara qué es “pensar distinto”) lo mandan al exilio. Expresa el deseo de que “los kirchneristas” no me “trituren” por haber expresado ideas diferenciadas del “relato oficial”. Es decir, en el mundo “K” hay un “relato oficial” (no se dice cuál es). Si uno piensa distinto de él es “triturado”. Nada menos. Pero no quiero caer sobre el entrevistador porque puedo comprenderlo. Su trato fue muy amable. No puedo pretender que piense como yo si está en La Nación. Es parte del disenso democrático que acepte sus puntos de vista y hasta algunas de sus trampas, que tal vez ya le broten solas. El problema surgió cuando –no lo pueden evitar– encaró el tema de la corrupción. Viejo tema golpista que jamás estuvo ausente del clima propiciatorio de toda alteración del orden constitucional. Dije, amablemente dije: “Hay que hacer una verificación final de eso”. Dije que con Menem había decenas de causas abiertas y hasta presos por corrupción, ¿por qué no hacían eso con los políticos kirchneristas? Si era tan evidente, ¿por qué no lo demostraban? El periodista insiste. Pregunta si no me sorprende “el vertiginoso y enorme aumento patrimonial de los Kirchner”. Pese a que este tema me irrita profundamente. Pese a que me resulta casi increíble que los que se robaron el país en el siglo XIX, los que liquidaron a sangre y fuego las provincias federales luego de Pavón, los que son corresponsables de la matanza de medio millón de paraguayos (¿en el relato oficial de La Nación figura esto?; y si no, ¿permitirían decirlo? o ¿permitirían decir que Sarmiento –nuestro Mariscal Bugeaud, junto con Mitre– aconsejó “Si Sandes va, déjenlo ir. Si mata gente, cállense la boca”?, citado por el gran José Luis Busaniche –que de revisionista, nada– en su Historia Argentina, Hachette, p. 727), los que se enriquecieron con los campos que Roca, luego de su campaña, les cedió, hablen del “vertiginoso y enorme aumento patrimonial de los Kirchner”, pese a todo esto, dije “Habría que hacer un muy buen análisis de cómo creció ese patrimonio”. Y si fui cauto, si mi firmeza no fue la deseada por los cuadros “K” es porque el tema de la sola sospecha o acusación de corrupción en un gobierno popular me desquicia. De aquí que (viniendo de un largo razonamiento que había empezado con la condición de hacer “un muy buen análisis” del bendito tema del patrimonio) haya concluido diciendo la consecuencia lógica que se produciría si eso fuera verdad: “Porque es muy incómodo adherir a un gobierno de dos gobernantes multimillonarios que están comandando un gobierno popular, nacional y democrático”. Ahí cavé mi tumba. Porque Canepa tituló moderadamente su nota: “Si gobierna Moyano, van a ver lo que es el autoritarismo peronista”. Pero La Nación tiene el “policía malo”. No el que te recibe en el lujoso edificio y te habla como un caballero. No, el otro. El que está agazapado en Internet y cambia el copete y altera la nota extrayendo frases de contexto. Le pasó, antes que a mí, a Horacio González. Y, en menor medida, a Ricardo Forster y a Jorge Coscia. El título de Internet fue escandaloso: “Feinmann: Es muy incómodo adherir a un gobierno de dos gobernantes multimillonarios que están comandando un gobierno popular, nacional y democrático”. Lo que más se lee es la versión de la web. Ese día me convertí en un aliado de la “oposición”, de los “anti-K”. Para ser breve: agradezco a todos los referentes mediáticos de la derecha su interés en mi persona. Pero –más allá del copete artero, de la puñalada en la espalda que implicó el “armado” que hizo La Nación de mi nota en Internet– yo sigo pensando lo siguiente: 1) Esta necia obstinación nos condena a todos a seguir en el pensamiento binario; 2) Jamás aceptaré un reportaje en La Nación. Más por la versión web que por el diario y algunos de sus periodistas; 3) Voté por Cristina Kirchner y adhiero a su Gobierno; 4) No acepto ser definido como “kirchnerista” porque sería validar el esquema binario con que se piensa (mal) la política argentina: lo K y lo no K; 5) Soy un escritor de izquierda ligado a la lucha por los derechos humanos; 6) Apoyo el Mercosur; 7) Rechazo el Consenso de Washington y los diez puntos del economista neoliberal John Williamson; 8) Apoyo una economía proteccionista, que defienda el mercado interno, que instaure una nación con industrias pequeñas y medianas que produzcan y trabajadores que consuman; 9) Si se puede fabricar aquí, no hay que importar ni un solo clavo, como bien dijo CFK; 10) Todos los que participaron activamente del gobierno desaparecedor deben ser juzgados; 11) Los delitos de lesa humanidad son solamente los cometidos desde la esfera del Estado y no prescriben; 12) Contra la delincuencia (creada sobre todo durante la década del ’90 por los que ahora piden seguridad porque se volvieron ricos ahí, en medio de esa bacanal de la corrupción) se lucha creando fuentes de trabajo y escuelas; después, con un sistema carcelario humano, para integrar a los que se extraviaron y no para hacinarlos en la indignidad y la violencia entre pares de desdicha; 12) El sistema binario –en que insisten los medios que impulsaron el protogolpe del 2008– imposibilita el diálogo democrático; 13) Creo en la lucha antimonopólica. Creo –como Adam Smith– que los monopolios enferman el mercado, son sus tumores, son antidemocráticos y sofocan el surgimiento de voces diversas; 14) Creo en el buen periodismo: el que expresa la libertad de quienes lo hacen y no la de las empresas; 15) Creo en la escritura. En la buena prosa. Creo en muchísimas otras causas. Y no creo en la TVVómito. Creo que esa TV es funcional a las lacras más profundas del país porque idiotiza a los ciudadanos en lugar de reclamarles lucidez. Creo que cualquiera puede entender cualquier cosa, cualquier idea o un buen espectáculo, por complejos que sean. Creo que estuve confiado, ingenuo y hasta algo bobo en el reportaje de La Nación. Le puede pasar a cualquiera. Hay algo que no me va a pasar. Desde hace cuarenta años estoy en la misma vereda. No solo, sino con algunos de mis más grandes amigos. Siempre que me busquen búsquenme ahí. Ahí voy a estar.

“La Argentina salió fortalecida de la última corrida cambiaria”


La titular del Banco Central aseguró que el año que viene el gobierno va a tener los dólares necesarios para pagar los compromisos de la deuda. “De ninguna manera se está analizando un tipo de cambio diferencial.” Y recordó que este papel lo cumplen hoy las retenciones. También dijo que hay que buscar otras herramientas para mejorar la competitividad.

Qué análisis hace del Programa Monetario 2012 del Banco Central?

–La proyección de la oferta de dinero que hicimos para 2012 lleva implícitos dos objetivos: acompañar el crecimiento económico y promover una recomposición de las relaciones de los agregados monetarios respecto del Producto Bruto Interno. Y la demanda de dinero está muy fuertemente asociada a lo que pase con el crecimiento económico y nuestra proyección supone una expansión de los medios de pago del orden del 26%, asociado a un crecimiento económico del 6,5 por ciento. Estamos previendo un buen año para la economía argentina y para la región. Hay un mundo que funciona a dos velocidades; por un lado los países centrales muestran un estancamiento y, por el otro lado, los países emergente evidencian un crecimiento más vigoroso, aunque con una desaceleración respecto del año 2011. El crecimiento de la Argentina va a estar impulsado porque Brasil y China, sus dos principales socios, van a tener una buena performance. China, quizás, creciendo un poquito menos pero con un vigoroso mercado interno, y Brasil va a crecer más de los previsto. Además, tenemos una región que se va a afianzar a partir de las consignas que se han planteado en el Mercosur, que es tratar de maximizar las posibilidades de comercio intraregional y la mayor complementariedad productiva.

–Llama la atención la diferencia entre las previsiones de crecimiento de algunas consultoras , que oscilan entre el 1 y el 4%, y la del Banco Central que prevé un 6,5%.

–Acá me voy a hacer la publicidad porque nosotros consideramos que la mejor consultora es el Banco Central. Cuando comparamos con la proyección de las principales consultoras en los últimos años respecto de la realidad lo que se ve claramente es que hay una enorme subestimación del crecimiento. Por ejemplo, Latinfocus tenía una expectativa de crecimiento en 2010 del 6,5%, nosotros proyectamos un 9,1% y al final el año cerró en un 9,2 por ciento. En 2011, esta consultora previó entre el 4,8 y el 5,4%, nosotros habíamos proyectado el 6,5% y nos quedamos cortos, fue del 8,9. Para el 2012 Latinfocus estimó un 3,8% y lo que he visto es que hay mucha revisión hacia la baja de muchas consultoras.

–¿A qué se lo atribuye?

–No se termina de entender bien la dinámica de los cambios estructurales registrados por la economía argentina y su enorme capacidad para seguir retroalimentando el crecimiento. Tampoco se analiza bien lo que pasa en las economías emergentes ni la importancia que tienen los mercados internos como motor fundamental de crecimiento. Sobre todo cuando se lo compara con los problemas enormes que tienen las economías desarrolladas para volver a crecer, porque tienen enormes deficiencia e insuficiencia de demanda. Entonces, por más que les den liquidez a los bancos existe un problema estructural de demanda, que tiene que ver con cuestiones redistributivas muy fuertes, con la concentración económica, con la reducción de los puestos de trabajo y con el aumento que se observa en la brecha de desigualdad que sufrieron en los últimos años los países desarrollados. Después uno mira lo que está ocurriendo en la Argentina, donde desde hace nueve años cada medida que asume el gobierno nacional tiene como objetivo último mejorar la situación de los trabajadores e impulsar la demanda agregada.

–Entonces, ¿existe un rechazo, por parte de algunos sectores económicos, al modelo económico?

–Hay muchas cosas que dan cuenta de una desinformación o un sesgo ideológico respecto de las transformaciones de fondo. La Argentina ha venido consolidando un proyecto económico que es muy sólido, que hay que ajustarlo, mejorarlo, que hay que hacerle sintonía fina. Pero que tiene una capacidad endógena de crecimiento, y que le ha permitido ampliar enormemente su capacidad para hacer política económica. Lo que ha significado acumulación de reservas, el uso de reservas, la regulación de la cuenta capital. La Argentina se aisló de todas las movidas especulativas y de los humores de los mercados financieros, lo que ha permitido eliminar el famoso descalce de monedas. Hay mucho de estos cambios estructurales que hablan de otro país.

–¿Usted cree que en este marco se inscriben la críticas que recibe el Banco Central sobre su alto nivel de emisión monetaria?

–Creo que son sectores básicamente con una concepción ideológica muy definida y minoritarios respecto de lo que hoy es el pensamiento económico. En los últimos años, producto de los cambios sociales y políticos, se produjo una renovación enorme del pensamiento económico, pero todavía hay sectores que comulgan con el pensamiento ortodoxo y neoliberal. Obviamente son sectores que defienden intereses concretos. No hay que ser ingenuos, las concepciones en materia económica siempre llevan adheridos un determinado interés. Y el neoliberalismo claramente fue el pensamiento que acompañó el proceso de valorización financiera. Pero hay otro pensamiento, cada vez más preocupado con lo que ocurra con la economía real, hemos recuperado el debate por el desarrollo, y ahí si tenemos que empezar a discutir el rol de los bancos centrales. Se cristalizó un determinado rol de los bancos centrales de la mano de un pensamiento económico que acompañó el proceso de desregulación y valorización financiera, que decidió que el Banco Central sólo debía ocuparse de la inflación; que el Banco Central piensa la inflación como un fenómeno determinado únicamente por el mal manejo de los políticos y la irresponsabilidad de las finanzas públicas o de las políticas expansionistas, y no vinculándolo a otras realidades que tienen que ver con problemas de ofertas, las pujas distributivas, la concentración económica y los oligopolios y a otras cosas que tienen que ver con la dinámica de los precios internos. Lo que se derrumbó es ese paradigma, que no estuvo una semanita, sino que está dirigiendo hace 30 años el mundo. Y los países en desarrollo están haciendo una revisión y Néstor en el 2003 fue tan categórico, hasta aquí llegó y vamos a hacer otra cosa. Por eso le pagamos al Fondo. Creo que hay toda una visión de los problemas económicos que fracasó en el mundo: el pensamiento tradicional, ortodoxo. Eso sigue insistiendo en la Argentina. Desde el Banco Central nos ocupamos de la estabilidad monetaria y financiera, pero entendemos que tiene que haber condiciones en el proceso de acumulación y distribución del ingreso que hagan viable esa estabilidad.

–¿Cuáles son los sectores en la Argentina a los que representan los intereses de los responsables de la última corrida cambiara que sufrió la Argentina?

–Son una mezcla de intereses. A veces determinados sectores corporativos atentan contra la misma nación porque alientan y promueven determinadas expectativas o información falsa distorsionada que podría generar tensiones y atentan contra la economía argentina, porque si uno recorre la historia recuerda que algunas de esas movidas se llevaron puestos algunos gobiernos. No quisiera determinarlos, porque son varios y están diseminados en distintas áreas del poder económico y político. Pero no les cayó la ficha que la Argentina es otro país y cambio cualitativamente, cuando nosotros decimos que la gobernabilidad se corresponde con cuestiones objetivas, estas cuestiones objetivas tiene que ver con que el Banco Central hoy tiene reservas suficientes, que no son reservas de deudas o de capitales de corto plazo, sino que son reservas del trabajo de los argentinos, del comercio exterior, porque en los ’90 también teníamos reservas que no eran nuestras. Esas reservas internacionales están para usarse, para pagar deuda pero también para demostrar que se puede conjurar cualquier tensión en el mercado de cambios. Que la Argentina ha crecido a partir del mercado interno, que es el factor explicativo del milagro del crecimiento económico argentino. Y que el mercado interno es el trabajo, es el empleo, son las políticas redistributivas que llevó adelante el gobierno en los últimos años.

–Desde la heterodoxia dicen que es imposible modificar este esquema de financiarización de la economía si no se produce en la Argentina una modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y de la Ley de Entidades Financieras, que siguen vigentes.

–Los procesos de financiarización no se producen por determinadas leyes sino por la aplicación de ciertas políticas regulaciones, más integrales y que tiene que ver en el caso de la financiarización que ha sufrido el capitalismo, con políticas de cuneo neoliberal que han pensado que los mercados eran los mejores asignadores de recursos, que han desplazado al trabajo como el motor del crecimiento, que han convalidado procesos brutales de concentración de riqueza, que han dislocado gran parte de sus procesos productivo y que han vaciado de contenidos productivos a sus propias economías. Obviamente todo eso fue acompañado por un proceso de desregulación financiera que potenció esta fase de internacionalización financiera. En la Argentina fue un proceso que se inició con la dictadura en 1976, que colapsa con la Convertibilidad, y que se ha recompuesto en los últimos años. Acá la prioridad tiene que ser el mercado interno traccionado por el trabajo, nunca más la rentabilidad del negocio financiero puede estar por arriba al de la aplicación de ese recurso en la escala productiva. En el año 2005 la Argentina fue pionera en aplicar una regulación en la cuenta de capital donde deliberadamente se cerró el acceso al capital de corto plazo financiero. La Argentina puede decir cuánto vale la moneda y cuánto es la relación cambiaria respecto del dólar y otro países dependen de los humores del capital financiero de corto plazo.

–Pero el problema de la financiarización no lo podemos modificar, en cambio la estructura jurídica de los ’90 y los ’70, sí.

–La Ley de Entidades Financieras ha venido sufriendo modificaciones en los últimos años. La tenemos que cambiar porque es la ley de la dictadura, por eso la tenemos que discutir, y también la Carta Orgánica de Domingo Cavallo, porque elimina toda mención a un objetivo múltiple del BCRA que tenga que ver con el crecimiento y el empleo.

–El crédito sigue siendo escaso y caro en la Argentina, ¿qué medida se puede tomar para que esta situación se modifique en el corto plazo?

–Cada vez hay más crédito, sobre todo para los sectores de la producción. De hecho en el último año y medio ha crecido fuertemente al 49%, mayor que al crédito al consumo. Hay más créditos a las pequeñas y medianas empresas creció 2 puntos del PIB la relación crédito actividad económica . Tenemos que hacer esfuerzo por buscar más crédito a más largo plazo, siempre pensando que si queremos preservar el valor de la moneda, tenemos que garantizar que siga habiendo equilibrio en el sector externo para lo cual el crédito a la inversión es fundamental. Vamos a seguir trabajando sobre el canal del crédito, vamos a promover que haya más sujetos que puedan acceder al crédito.

–¿Qué análisis hace de la corrida cambiaria de noviembre último?

–Hay dos situaciones; una que fue muy previa a la salida de depósitos en dólares. A mediados de este año varias tapas de diarios, opinólogos y consultoras, decían: “el dólar está barato, se viene la devaluación, la Argentina no es competitiva”. Cuando Brasil devaluó un 17% decían: “esto explota no da más la relación bilateral es insostenible”, y cuando Brasil apreció un 10% ya eso ni se mencionaba. No tenían ninguna rigurosidad al, no entendían que a la Argentina le pega mucho más que Brasil no crezca, que Brasil devalúe. Esto fue previo porque cuando salió la muy buena decisión de que para comprar dólares sin destino específico había que mostrar capacidad fiscal, entonces empezó todo este “run run” de que se venía el corralito, se empezó a plantear como si el problema hubiera empezado con esa decisión y que nosotros éramos suicidas, y no se tomó en consideración que en realidad a partir de todas estas distorsiones informativas habían promovido y estimulado una fuerte dolarización de la sociedad. En otro momento histórico, una situación así hubiera complicado mucho la economía argentina. En algunos casos estas operaciones pretendieron marcarnos la cancha, en otros casos hubo animosidad política, otras lo hicieron para hacer daño, lo hicieron es que salimos fortalecidos. Quizás hoy tendríamos más reservas pero en términos de consistencias macroeconómicas, de proyecto, de la capacidad de reacción de la Argentina, sería interesante que la sociedad pudiera aprehender de lo ocurrido en las últimas semanas. Y lo que es importante es que estas medidas se asimilaron bien, que el mercado de cambio está funcionando normalmente, que vamos a terminar el año con un nivel de reservas internacionales muy buenos. También sirvió para romper este estigma de que si tenemos menos de U$S 50 mil millones de reservas estamos en el horno. Vamos a terminar con más de 46 mil millones y nuestra previsión es seguir recuperando en los últimos meses. En fin lo que no mata fortalece.

–La contracara es el tipo de cambio, muchos dicen que está barato.

–Nosotros tenemos mediciones y lo que nos está mostrando en términos multilaterales, ajustados por salarios, en términos bilaterales sigue siendo muy competitivo. Y si no les gusta las mediciones, midamos los resultados: lo que más crece en la Argentina es la industria.

–Pero ahora el crecimiento de la industria cayó un poco...

–La industria cayó en los últimos dos meses. Pero no por el tipo de cambio sino por una desaceleración en mercados vinculados a la industria automotriz. Creo que hay que despejar mucho sobre los factores que vienen incidiendo sobre la competitividad, sobre la posibilidad que viene de protegernos con respecto a los saldos exportables y los excesos de ofertas que hay en algunos países como en China. Nosotros seguimos viendo que lo que más crece son las exportaciones industriales.

–¿Hay que tener un tipo de cambio diferencial?

–De hecho ya existe. No estamos pensando para nada en un tipo de cambio diferencial porque ya existe un tipo de cambio para el sector agropecuario a partir de las retenciones y el tipo de cambio pleno que es para el resto de los sectores del sector productivo. Creo que es lo virtuoso que tiene la Argentina, que plantea un tipo de cambio distinto para el que exporta industria, que para el que exporta soja, y nos permite resguardarnos de la famosa enfermedad holandesa a la que están sujeto los países exportadores de las materias primas. El Banco Central puede definir el tipo de cambio en función de cuales son el conjunto de condiciones que se están viendo en términos de promoción de la monetización, del ahorro en pesos, de la competitividad. Pero hay que pensar en la competitividad no solamente vinculada al tipo de cambio. Creo que tenemos que buscar muchos más elementos cualitativos; la inversión, la modernización, la incorporación de tecnología, sin ignorar que tiene que haber un tipo de cambio que promueva la industrialización. Nosotros creemos que este tipo de cambio promueve la industrialización.

–¿Argentina tiene que salir a pedir dinero a los mercados este año?

–La cuestión del gap del financiamiento no se discute en el Banco Central, lo que sí que es importante tener en cuenta es que estamos previendo un sector externo que nos permitirá tener un saldo del mercado único de cambio de U$S 9000 millones que es más o menos lo que se necesita para pagar deuda el año que viene, por lo tanto sea con el instrumento que sea; fondo de desendeudamiento, excedente del sector público que compre los dólares. Estamos viendo el escenario de todo pago con dólares de la Argentina, nos deja en una situación neutra en materia de reservas internacionales el año que viene. Lo que no es una situación menor.

JORGE DI PASCUALE, REAPARECIDOS SUS RESTOS, SON VELADO POR LOS CUMPAS COMO LO MERECE UN COMPAÑERO

Se lo sacamos a la dictadura, se lo entregamos a la democracia


Por Fernando Di Pascuale


El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos del mítico dirigente peronista Jorge Di Pascuale quien había sido secuestrado el 28 de diciembre de 1976 por la dictadura militar.


Jorge Di Pascuale es considerado como uno de los dirigentes más lúcidos y claros del movimiento obrero argentino.

Comenzó como delegado en la Farmacia Franco Inglesa y a los 27 años ya era Secretario General del Sindicato de Farmacia.


Su lucidez y claridad no la ejercía desde un cómodo sillón, sino que era un combativo militante de la resistencia peronista, que luchaba contra las dictaduras de turno, contra la burocracia sindical y por la libertad de los presos políticos.


Esta lucha intransigente lo llevó a sufrir cárceles, persecuciones y exilio.


En 1962 y con 31 años fue elegido diputado nacional en elecciones que fueran anuladas por Arturo Frondizi.


En 1963, en uno de los tantos viajes a Madrid, fue designado por el General Perón como su delegado personal ante los países socialistas.


En 1968 participó activamente en la creación de la CGT de los Argentinos junto a Raymundo Ongaro y Agustín Tosco.


En 1969 la actividad de Di Pascuale fue incesante y trataron de silenciarlo llevándolo a la cárcel en varias oportunidades, pero era tanto su compromiso con el pueblo y la clase trabajadora que cuando recobraba su libertad, volvía a firmar una solicitada en contra del gobierno y lo encarcelaban nuevamente.


Cuando las dictaduras le intervenían su Sindicato de Farmacia, se ganaba la vida haciendo corretajes de champú y artículos de perfumería o vendiendo heladeras a crédito.


Di Pascuale es considerado un ícono de la honestidad sindical argentina. Su conducta intachable hacía que lo respetaran hasta sus propios enemigos.


Pero no era solamente un dirigente honesto, también se destacaba por su brillantez intelectual y por su gran capacidad de análisis, de vocabulario fluído, directo y sin demagogia.


Siempre pulcro y bien vestido, no necesitaba vestirse de obrero ni dejarse la barba para ser un peronista revolucionario.


Jamás tuvo guardaespaldas ni matones a sueldo que lo cuidaran, caminaba sólo con su dignidad y su conducta insobornable.

En 1975, perseguido por la Triple A se exilió en Venezuela, pero el destierro duró apenas unos meses.


A pesar de que le advertían que no volviera, Di Pascuale no podía estar lejos de su familia, de sus compañeros ni de su lucha.


Volvió y a los meses sucedió el golpe de Estado.


Se juramentó con sus compañeros del gremio quedarse y dar pelea, sabiendo que ésta no iba a ser una dictadura más.


Comenzaron a acrecentarse los secuestros, desapariciones y asesinatos. Di Pascuale buscaba a sus compañeros desaparecidos por todos lados.


Fue ahí cuando dijo: -Si me llega a pasar algo no pidan por mí, pidan por todos.


Hasta que llegó aquel 28 de diciembre, día de su cumpleaños.


Un grupo armado entró a su casa.


Lo interrogaron: -¿Así que vos sos el que les da a los militares?


Y él contestó: ¡Sí, les di, les doy y les voy a seguir dando!


Jorge no tenía armas, lo único que se llevaron fue su aguinaldo, una radio portátil y otros objetos.


Se tomaron la sidra caliente que había sido comprada para las fiestas y dijeron -mañana a las 8 hs está de vuelta.


Sus compañeros y familiares lo buscaron incesantemente, se presentaron habeas corpus, el gobierno militar recibió cerca de 60 telegramas solicitando su libertad y se llegó hasta el Papa Pablo Vl, pero nada hizo que lo liberaran.


Años después, sobrevivientes del centro clandestino El Vesubio - Protobanco relataron cómo Di Pascuale alentaba y cuidaba a sus compañeros de cautiverio para que no se quebraran ante la tortura y el horror que él mismo padecía.


Hoy el Equipo Argentino de Antropología Forense, en un trabajo extraordinario, maravilloso, responsable, silencioso, con pocos recursos pero con un corazón inmenso y después de 33 años nos devuelve a nuestro querido Jorgito, quien después de ser asesinado cobardemente, fue dejado en una fosa común en el Cementerio de Avellaneda.


* El autor es hijo del dirigente sindical Jorge Di Pascuale.

El BCRA cierra 2011 con 46.365 millones de dólares de reservas

Las reservas internacionales del Banco Central cerraron 2011 en 46.365 millones de dólares, luego de un año en que esos fondos permitieron la cancelación de obligaciones varias y la intervención en el mercado para evitar la volatilidad del tipo de cambio.

La compra de divisas del Banco Central, a lo largo de diciembre, fue de 2.476 millones de dólares, que representó un nuevo récord mensual al superar la marca máxima anterior de 2.012 millones registrada en junio de 2007.

Así, la entidad informó que, si bien se encuentra bajo ajuste hasta la publicación del dato contable consolidado, el nivel de reservas cierra 2011 en 46.365 millones de dólares, por debajo de los 52.145 millones de dólares registrado el último día de 2010.

El viernes, en el último día operable del año, el Banco Central compró en el mercado de cambio 170 millones de dólares en una jornada en que la divisa cerró a 4,305 pesos por unidad; mientras que a nivel mayorista se negoció a 4,27/4,28 pesos para la compra y 4,32 pesos para la venta, lo que representó un avance del 7,7% a lo largo del año.

Después de 67 años el trabajador rural recupera la dignidad: “Por eso, el Momo se enoja y “Carlitos” vota en contra” por Santiago “Coco” Plaza (*)

El titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) Gerónimo Venegas (a) Momo, se le confunde el ideario, lo que para él es peronismo para los peronistas es gorilismo y vcvs. O lo que para él es Perón para los argentinos se llama Biolcatti o algo así.

Resulta que don Momo, recibió a la nueva Ley del Estatuto del Peón Rural sancionada por el Congreso Nacional con un colérico: ¡Viva Perón y abajo los traidores que son terribles hijos de puta y traidores a la patria! …y que "la UATRE considera una violación de la Constitución"; aquí también hace una lectura al revés de la cosa, con significado paradójico hacia la significación de las palabras "una violación".

Le recuerdo al señor Momo, porque él era un bebé y no necesariamente tiene porqué acordarse, que después de 67 años, tal como lo hizo el General Perón en 1944, el trabajador rural vuelve a recuperar la dignidad a través de una Ley que amplía sus derechos con justicia y equidad. Esto es más que merecido, para un sector tan discriminado como fue y es el trabajador rural; en relación a los derechos que ejercen en la práctica el resto de los trabajadores argentinos. No es casual, que sea otro gobierno peronista el que recupere la condición de dignidad a este sector postergado. ¿Se entiende señor Venegas? Tenemos nuevamente una Ley para la dignidad del trabajador agrario. Una Ley que salió del Senado con 68 votos a favor y uno en contra ¿Quién votó en contra?...precisamente un no muy peronista que digamos, uno que gobernó con los enemigos de Perón y Evita y la farándula de turno…Sí, el mismo, Carlitos Saúl, el que jugaba al golf con don Bush, el de la pizza y el champagne; un aporte genial y simbólico.

Sabido es que la molesta movilización del jueves, cerrando caminos de accesos y otras yerbas; no fue precisamente por amor al trabajador rural ni mucho menos. De haber sido así, se hubiera apoyado desde la UATRE a la sanción de la nueva ley. La movilización fue también, entre otras, para que esa parte del proyecto con media sanción y que cuestionó en la Cámara alta el "no muy peronista" senador Gerardo Morales, no hubiera tenido cabida. Fue para que ese artículo donde la continuación del Registro Nacional de Trabajadores Rurales (RENATRE) no salga de la órbita de control de la UATRE. No debe olvidarse el señor Venegas que el proyecto de ley también apunta a recuperar las funciones que son propias del Estado nacional para el control y la fiscalización …que de ahora en más se llamará RENATEA, es decir, la nueva denominación del registro de control del Estado.

Este jueves se marcó la cancha a los abusos del "campo", el país obtuvo para sus trabajadores rurales un avance histórico después de 67 años; se votó y sancionó la Ley del Estatuto del Peón Rural. Es una nueva norma, que más allá de equiparar los derechos en relación a otros sectores de trabajadores, también regula y protege la actividad de los mismos; de igual manera para los temporarios como para los permanentes. La norma no solo mejora las condiciones laborales, sino, que también limita y determina la edad de jubilación y la jornada laboral, tan irregularmente aplicada por patrones rurales; pero fundamentalmente su base es dar un marco jurídico y normativo al trabajador rural al igual que el resto de los trabajadores constructores de esta Patria. Una Ley que determina la actividad del sector en sintonía con todas las demás leyes laborales. Visto en términos políticos, se ve la decisión de que nuestro gobierno no es neutral; priorizando siempre la acción de nuestros trabajadores y su bienestar, para seguir avanzando y prosperando hacia una Patria mejor que protagonice y pise fuerte en la toda región.

(*)(*) Docente, periodista, miembro de Carta Abierta.

martes, 27 de diciembre de 2011

JP Feinmann: "Me clavaron un puñal en la cloaca de internet"

El intelectual José Pablo Feinmann hizo su descargo sobre la tergiversación que hizo lanación.com con base en una entrevista que concedió a un periodista de ese diario, la cual desató un fuerte polémica. Audio.

Zaffaroni: !""El GAFI es un organismo que se toma atribuciones que no tiene y extorsiona a nuestro país"

Tras la aprobación de la ley antiterrorista sancionada la semana pasada a instancias del Grupo de Acción Financiera Internacional, el juez de la Corte Suprema sostuvo que sólo apunta a "controlar todo el movimiento financiero" y no a prevenir el lavado de activos como forma de financiamiento para el terrorismo. "El GAFI es un organismo que se toma atribuciones que no tiene y extorsiona a nuestro país. Su objetivo no es evitar el lavado ni prevenir el terrorismo, sino controlar todo el movimiento financiero", indicó.

"En cuanto al terrorismo, no hay ningún delito vinculado al mismo que desde siempre no haya estado severamente penado en nuestras leyes, de modo que no es más que un pretexto", sintetizó. En ese contexto, descartó que la ley tenga como objetivo deseado por el GAFI la persecución de la protesta social: "Eso no les interesa para nada, porque su objetivo es económico".

"No abro juicio sobre la conveniencia o no de sancionar la ley; eso es una decisión política y no la puedo evaluar, porque no estoy en condiciones de dimensionar la magnitud del daño con que el GAFI amenaza (sanciones económicas, exclusión de organismos internacionales, y demás)", despuntó el magistrado. "Pero lo que debe quedar claro es que sólo se trata de la respuesta a una extorsión por parte de un organismo al que nunca debimos pertenecer", sentenció.

domingo, 25 de diciembre de 2011

La “Gran Cristina”

Por Luis Bruschtein

Aunque el culto a la personalidad tuvo su expresión explícita y elaborada en el estalinismo, se supone que la construcción de la figura del caudillo populista también se basa en gran medida en este mecanismo esencialmente comunicacional que fue practicado con tanto esmero por el extinto dictador soviético.

Desde publicaciones opositoras se explica de esa manera el gobierno de Cristina Kirchner como un populismo conservador asentado en el unicato autoritario de un caudillo, que en este caso es una mujer que promueve el culto a su personalidad.

Desde esa verdad, que suponen axiomática, existe el afán casi ingenuo por tratar de contrarrestar lo que consideran la poderosa construcción de un relato kirchnerista. Frente a ese relato que, desde la mirada del periodismo dizque independiente, exagera y agranda todo lo relacionado con la Gran Cristina, se trata de elaborar otro relato, que no se llame relato porque ese término ya lo mansilló la mini Cristina, pero formulado, ese sí, por profesionales del relato, o sea lingüistas y escritores.

Este no relato o relato vergonzante o “descripción científica del fenómeno” buscaría demostrar que todo lo que hace esta mini Cristina es pequeño y engañoso: dice a, pero hace menos a. Habría siempre una gran mentira que esconde una realidad oscura que estos científicos tratan de develar ante la opinión pública y para la historia, y que en el mejor de los casos, el relato de la Gran Cristina oculta a una verdadera mini Cristina y es nada más que un hilván de burradas y mezquindades.

En este juego semántico, relato sería todo lo que hable bien de medidas del Gobierno, ya sea la negociación de la deuda, la Asignación Universal por Hijo, la reestatización de las jubilaciones o los juicios y la cárcel a los que violaron derechos humanos. Aunque no lo terminan de explicar bien, para ellos todo eso es ficción: un relato. En cambio, el no relato es lo verdadero, lo científico. Todo lo que demuestre que las medidas mencionadas más arriba, y en general todas las que tomó el Gobierno, son muy chiquitas en términos absolutos y mucho más si se las compara con las medidas que no tomó, eso es lo verdadero. El verdadero relato hoy está lamentablemente oculto, según ellos, detrás de una cortina de ignorancia y demagogia.

Cuando se habla del culto a la personalidad, lo real es que ninguna publicación de las calificadas como oficialistas por los medios opositores ha hecho seguidillas de tapas sobre la presidenta Cristina ni grandes notas de exaltación. La revista Noticias, en cambio, muy opositora, le acaba de dedicar tres números con sus tapas a Cristina Kirchner. Se supone que lo hace para minimizar, pero en realidad termina contribuyendo más que ninguna otra a ese culto a la personalidad. Algo debe tener para que le dediquen las notas principales de tres números seguidos del semanario, aunque los tres hayan significado un gran esfuerzo intelectual para tratar de demostrar la pequeñez de la mini Cristina. Tanto hablar de la mini Cristina convoca la sospecha de que puede haber una Gran Cristina.

El lenguaje de la política es el que describe mejor a la política porque expone al que se está describiendo pero también al que describe. Los otros lenguajes, el supuestamente científico, el engañosamente eticista, o cualquier otro, son tangenciales. Por lo general son muy parciales y se usan para ocultar detrás de una construcción técnico-científica-profesional el trasfondo político del que la está utilizando.

Si un intelectual es peronista, habla a los demás en representación de ese universo. Si es antiperonista sucede lo mismo: su universo de representación no es toda la sociedad, por más que se quiera maquillar con cinco doctorados en sociología o filosofía o cualquier otro conocimiento.

Hay un dicho famoso que se le atribuye al Mono Gatica: “Yo nunca me metí en política, siempre fui peronista”. Es un mecanismo de naturalización que se podía producir en alguien de origen muy popular. Algunos intelectuales de clase media y alta lo dirían al revés: “Yo nunca me metí en política, soy antiperonista”. Aquí, lo que está naturalizado como algo que iría junto con el saber y la ciencia sería el antiperonismo y también el antikirchnerismo.

Cuando un historiador antiperonista, por ejemplo, busca en la historia, está en desventaja porque cree que su antiperonismo es nada más que buenos modales. Sin embargo, todas las lecturas que haga estarán atravesadas por esos “buenos modales” y serán también interesadas y parciales (militantes) aunque trate de demostrar su universalismo con discursos científicos elegantes.

Cada quien podrá pensar si se trata de la Gran Cristina o de la mini Cristina, o la graduación que se le quiera aplicar, lo que nadie podrá negar es el gran debate que se abrió en este escenario. Una de las consecuencias principales de ese gran debate es que ya nadie cree en esos espacios que en forma equívoca se quiere definir como “neutrales”. Y no es una polarización –que además se ha dado–, sino el sinceramiento de algo que trataba de taparse.

En ese sentido, fue reveladora la encuesta de Ibarómetro entre periodistas, en la que apenas el 0,4 por ciento se animó a definir como “independiente” su actividad. Aquí la idea de “independiente” estaba enfocada de manera similar a como hacía el Mono Gatica con su peronismo. Esa idea de independencia no es sinónimo ni equivalente de lo profesional y siempre es bueno que un periodista tenga un concepto y tome partido sobre lo que escribe.

El “no relato” se queja de la obsecuencia del “relato” y se esfuerza por encontrar siempre una explicación conspirativa en todo lo que haga el kirchnerismo, al que pone en tela de juicio en forma permanente, como si fuera el único actor en escena. Se ofende, por ejemplo, si el Gobierno se apresura para aprobar antes de fin de año doce leyes, la mayoría de ellas muy importantes.

Pero no dice nada acerca de que esas leyes estuvieron cajoneadas durante un año y medio por la oposición. Si las tuvo un año y medio frenadas, es lógico que se apure después a aprobarlas. No es lo mejor en ninguno de los dos casos. Pero para frenar esos proyectos de ley, la oposición paralizó durante dos años toda la actividad parlamentaria, o sea: anuló el Congreso. Si la oposición hubiera tenido una mayoría real como para frenar unas y aprobar otras y acordar otras, habría sido más legítimo que paralizar todo sobre la base de una mayoría artificial.

El “no relato” se alarma por la fuerza del relato kirchnerista y denuncia el monopolio estatal de medios. Considera a todos los medios que no tienen sus mismos planteos como parte de ese monopolio. Si tuviera razón, aun incluyendo a todos ellos no alcanzan a tener ni la centésima parte de la potencia de los grandes medios que en forma corporativa coinciden en respaldar a ese no relato artificial.

El “no relato” minimiza la ley de medios que democratiza una actividad central en las sociedades modernas, diciendo que es parte de una pelea del Gobierno con un monopolio mediático. Y explica con ese mismo argumento la nueva ley para regular la producción, comercialización y distribución del papel para diarios: es una pelea con Clarín. Todas las acciones que tomó este gobierno, y que no se animó a realizar ninguno de los anteriores, son explicadas con motivos minimalistas, algunos verdaderamente estúpidos.

Se supone que hacen eso para desmitificar la acción que despliega el Gobierno. Pero de esta forma describen a un minigobierno que, por minimotivos, realiza cosas que otros grandes personajes ni se animaron a realizar teniendo grandes motivos. Los simpatizantes de estos grandes pero improductivos personajes ahora están adscriptos a ese “no relato” y votan en contra de todo lo que dijeron alguna vez que iban a hacer y nunca hicieron, como la Ley de Tierras o la de papel para diarios. El “no relato” pareciera entonces una forma de expresarse elegida por los que no hacen. O sea, los que no hacen o no han hecho, eligen como forma de expresarse el “no relato”, que es negar lo que hace el otro, porque al mismo tiempo no soportan que haya otro que sí haga las cosas.

23/12/11 Página|12