martes, 2 de noviembre de 2010

Los fríos, los indiferentes, no deben servir... al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Evita

SOLAMENTE LOS FANATICOS NO SE ENTREGAN.
Escrito por Evita

El fanatismo convierte a la vida en un morir permanente y heroico, es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso soy fanática.
Solamente los fanáticos -que son idealistas y son sectarios- no se entregan.
Los fríos, los indiferentes, no deben servir... al pueblo.

No pueden servirlo aunque quieran.

Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir.

Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad.

Los fanáticos sí.

Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia.

Me gustan los héroes y los santos.

Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y la razón de su fanatismo.

El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte.

Por eso soy fanática.

Daría mi vida por Perón y por el pueblo.

Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad.

Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo.

Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados.

El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas.

Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos.

Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos.

Porque no tienen corazón.

Nosotros sí.

Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón.

No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol.

Frente a frente, ellos y nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros.

Tenemos que convencernos para siempre: Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia.

Ellos, que hablan de la dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: -¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y que más quiero sino que arda!

Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo.

¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?

EVITA

1 comentario:

  1. los ideales tienen su pedestal en el corazón.
    No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol.
    Excelente pensamiento... de una mjujer ùnica para su època...que dio su vida por sus ideales...su doctrina esta vigente ojalà siga vigente en los que le delegamos las fecultades para gobernar...gobernadores al servicio del Pais, la soberania, el pueblo, la gran diversidad cultural una Argentina para todos y todas.
    Beatriz Alfonso
    Bea Alfonso Lot( facebook)

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