
Ataviados con sus uniformes, unos diez mozos de Casa de Gobierno se colocaron frente al vallado que separa al público del ataúd y con un aplauso cerrado rindieron su homenaje al ex presidente.
El posterior llanto de muchos de ellos se replicó enseguida en el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien se quebró ante la emoción manifestada por los trabajadores que se acercaron hasta el Salón de los Patriotas Latinoamericanos para despedir a Kirchner.
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