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lunes, 4 de octubre de 2010

Datos para empezar a palpitar las primarias





Por Raúl Kollmann
Más de la mitad de los ciudadanos afirma hoy que concurrirá a votar en las internas abiertas y obligatorias previstas para el 14 de agosto del año próximo y que son requisito para que cualquier fuerza política pueda presentar un candidato presidencial. Faltan diez meses y, supuestamente, el ciudadano común se irá enganchando en el proceso de primarias, elevando más el nivel de participación que el declarado ahora en las encuestas. En la interna del Frente para la Victoria, como es obvio, Néstor Kirchner se queda con el 80 por ciento de los votos. En el Peronismo Federal, en caso de que concurra en una sola lista con el PRO, Eduardo Duhalde le ganaría a Mauricio Macri, y en el radicalismo Ricardo Alfonsín le saca ventaja a Julio Cobos.
La ley de internas abiertas establece que sólo podrán tener candidatos presidenciales las fuerzas que consigan más del 1,5 por ciento de los votos emitidos, algo así como 300.000 sufragios. Pino Solanas parece en condiciones de conseguir ese piso, pero no así Elisa Carrió –si no hace alianzas– y tampoco la izquierda.
Las conclusiones surgen de un estudio realizado por la consultora Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM), que lidera Enrique Zuleta Puceiro. Se trata de una encuesta nacional, domiciliaria, en la que se entrevistaron 2800 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económicosocial.
“La gente cree que las internas abiertas se van a hacer –analiza Zuleta–, pero no lo ven como un proceso tan importante. No lo ven como propio. La ley dice que son obligatorias, pero la gente piensa que esa obligatoriedad no es igual a la de las elecciones generales. Siguen pensando que es más bien un experimento. Estas cosas tendrán que cambiar en los diez meses que faltan porque es claro que tiene que ir a votar más del 53 por ciento que dijo en la encuesta que lo va a hacer. De todas maneras, quiero dejar aclarado que, hoy por hoy, para cualquier ciudadano la elección de 2011 es una elección presidencial. Por ahora no se preocupan por ningún otro aspecto.”
Para Zuleta, el proceso de internas abiertas “va a ser polarizante. Por lo general las confrontaciones más fuertes están en el radicalismo y en el peronismo. Y les han servido a esos partidos para instalar los candidatos e instalar al propio partido con más fuerza. Hay que ver cómo se decanta lo del Peronismo Federal y lo del PRO, pero a los terceros partidos les va a costar muchísimo instalar las internas”.
Según los datos del trabajo de OPSM, uno de cada cuatro ciudadanos dice que va a ir a votar en la interna del Frente para la Victoria y, como es lógico, el ex presidente Kirchner recoge el 80 por ciento de los votos, esencialmente porque no hay quien lo confronte dentro de esa interna.
El Peronismo Federal, por sí solo, hasta el momento únicamente reuniría al diez por ciento de los votantes nacionales para que participe de la interna. Distinto sería el panorama si concreta una alianza con el PRO. Las dos fuerzas sumadas conseguirían –a priori– que fuera a votar el 20 por ciento de los ciudadanos. En una eventual interna entre Duhalde y Macri ganaría el primero: “Hoy en día está más instalado como presidenciable. No sé qué ocurrirá cuando de verdad Macri salga a la cancha. Es probable que consiga bastantes votos independientes. Muy rezagado aparece Felipe Solá, que tiene muchísimas dificultades en el interior del país”, diagnostica Zuleta.
Con respecto a la interna del radicalismo, Zuleta consigna que “hoy Alfonsín está por encima de Cobos, que recoge apoyos de independientes que quieren votar una fuerza que tenga posibilidades y además esté en condiciones de gobernar. No es un voto de protesta. Eso está un poco más del lado de Alfonsín. En la interna radical, tendrá su peso el aparato partidario y eso hace que la ventaja de Alfonsín sea mayor. Es un terreno en el que Cobos está débil”, concluye Zuleta.
En la presidencial sólo podrán participar las fuerzas que consigan el 1,5 por ciento de todos los votos emitidos en las internas abiertas. La lógica es que, a nivel nacional, voten unos 20 millones de ciudadanos, por lo que el piso para tener candidato presidencial será aproximadamente de 300.000 sufragios en cada interna. Zuleta diagnostica que Solanas pasará esa barrera porque “va a recoger mucho del voto protesta contra los partidos mayoritarios”. A Carrió le espera un desafío difícil: hoy por hoy sólo votaría el uno por ciento en la interna de la Coalición Cívica. En la misma situación están los partidos de izquierda.

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