miércoles, 14 de agosto de 2013

SERGIO MASSA EN LA GRIETA

Me imagino que es difícil para el gobierno hacer una autocrítica de los resultados de las PASO en la provincia de Buenos Aires ya que el hombre que ganó hizo (hasta hace tres minutos atrás) su gestión y construyó su imagen política dentro del kirchnerismo. La astucia de Sergio Massa constituyó en parte en facturar como propio los logros de la "década ganada" e interpretó durante esta campaña su nuevo guion sin saltearse una coma, mostrando una sonrisa lustrosa y amigable (entre otros lugares comunes del "candidato perfecto").

La única gran diferencia de Sergio Massa con los políticos del oficialismo fue pegar un portazo y negociar con Clarín, cerrar esa "grieta" de la que tanto se habla desde que el multimedio de Magnetto la expuso, desde que se mostró en el programa de Jorge Lanata como una nueva zanja de Alsina, entre la civilización del fack you y las cacerolas y la barbarie que los gobierna.

Más fácil hubiese sido para el oficialismo sentarse a hacer una autocrítica si el "vencedor" de las PASO fuese De Nárvaez o el PRO, modelos de derecha sin matices.

De todas formas la primera evaluación que se me ocurre pensar (sin tener en cuenta que el FpV ganó a nivel nacional y que repite una elección similar al 2009) es que parte de ese 35 % del electorado de la provincia de Buenos Aires quiere el modelo del kirchnerismo (de inclusión y redistribución) pero sin el kirchnerismo que la aplica, sin parte de los políticos que ocupan esas bancas, sin la corrupción denunciada con mentiras o medias verdades desde el oligopolio y sin los "sordos ruidos" de la lucha contra la corporación mediática y la otra parte (habría que hacer un estudio profundo para saber qué porcentaje tiene cada uno) está conformado por los que leen astutamente las verdaderas intenciones del massismo: hacer un giro hacia la derecha.

Sergio Massa desde el apoyo del stablishment mediático trabaja en las orillas de la grieta, acercando las dos costas. Esto no es nada nuevo, el mismo lo dice ¿pero en qué consiste esta estrategia?

Podemos pensarlo desde la idea del spot de campaña de Alfonsín y Stolbizer -el de la Argen/tina dividida- podríamos pensar en que Argen es Clarín y Tina el gobierno argentino.

La intención de Massa está a la vista: es que vuelvan a unirse Clarín y el gobierno, que vuelvan a ser socios en los negociados, que Tina-gobierno le dé el control del fútbol, el manejo de las jubilaciones, que el oficialismo lo ayude a aumentar el monopolio y de esa forma Argen-Clarín le seguirá poniendo hermosas fotos de él y su esposa (y si es necesario que incluyan al hijo) en las tapas ocultando las verdaderas mafias que Magnetto maneja y hasta capaz que durante su gestión llegue a ser presidente de un gobierno Derecho y Humano y candidatos a ganar el Mundial.

Sergio Massa y sus socios saben del poder que tiene Magnetto, y no se lo puede ningunear como lo hace el kirchnerismo, son dueños de tanto poder que tiene paralizada a la Corte Suprema para decidir una Ley de Medios votada por los representantes del pueblo argentino (aunque se conoce por todos los rincones del mundillo periodístico, que Ricardo Lorenzetti anda diciendo que él y dos jueces de la Corte votan a favor pero que cuatro votan en contra de la ley).

El poder mafioso del Grupo tiene una clara estrategia. Buscan un hombre del exitoso modelo del kirchnerismo, eligen al más débil, al más vanidoso, lo convierten en el héroe traidor y lo exhiben como la gran promesa de continuidad y ruptura.

Sin lugar a dudas, el kirchnerismo ha sabido luchar contra esta vicisitudes, contra el poder de la corporaciones, contra la mentira y la difamación fácil, sin embargo, el poder de fuego del establishment es inagotable, porque llega de todas partes, no sólo de los diarios, de los cientos de medios, sino de los que ven televisión, de los que escuchan a los que leen diarios, de las radios, llega de todos los rincones aunque no se espere, llega de los bares, de los taxis, de los colectivos, del trabajo, del almacén; llega como una niebla, como una bruma que les molesta, hasta que se convierte en una tormenta que los envuelve, los arrastra, los ciega y les penetra los poros de la piel y los hombres y mujeres (muchas veces sin saber por qué) empiezan a insultar, les crece el odio, les empieza a comer el hígado, les devora los riñones y se les mete por la sangre y se envenenan y ya es tarde: insultan con espuma en la boca, poseídos, y quieren matar y gritan que jamás leen Clarín pero ya les comieron hasta los huesos. Y votan.

Carlos Aletto

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