Por Federico Poore | Debate
El sistema ferroviario exige soluciones de fondo y estrategias para mejorar el
servicio de transporte de pasajeros.
Si el Estado quiere modernizar el sistema ferroviario deberá duplicar la cifra
destinada a todo el esquema de transportes del país y volcarla exclusivamente a
mejorar el servicio que hoy brindan los trenes argentinos. Así lo aseguran a
Debate distintos especialistas en la materia que, más allá de sus enfoques,
creen que el país debería invertir entre 600 y 1.000 millones de dólares por año
durante la próxima década para mejorar la seguridad en los trenes, aumentar su
capacidad y reducir los tiempos de viaje que hoy sufren los pasajeros del Área
Metropolitana.
Sin perjuicio de este diagnóstico, en los doce meses que trascurrieron desde la
tragedia del Once, el gobierno nacional rescindió el contrato con Trenes de
Buenos Aires (TBA), anunció la compra de 409 vagones para las líneas Sarmiento y
Mitre, y comenzó un plan de emergencia que incluye renovación de vías,
durmientes y pasos a nivel. ¿Estamos en presencia de un proceso real de mejora
que transformará la calidad de vida de quienes viajan diariamente al trabajo y a
sus hogares? ¿O estas medidas son cambios cosméticos para un sistema global de
gestión que fracasó y que exige soluciones de fondo?
ESTADO DE SITUACIÓN
El miércoles 22 de febrero de 2012, a las 8.32 de la mañana, una formación del
ferrocarril Sarmiento proveniente de Moreno se estrelló contra el paragolpes
hidráulico de la estación Once, provocando la muerte de 52 personas y dejando
más de setecientos heridos. Independientemente de sus causas -que hoy se
investigan en la Justicia-, el siniestro puso en el ojo de la tormenta a un
sistema ferroviario deteriorado, con serios problemas de control por parte del
Estado.
Como respuesta al accidente, el gobierno nacional elevó a rango ministerial la
Secretaría de Transporte -que hoy conduce Florencio Randazzo- y le quitó las
concesiones a TBA. Estas formaciones hoy son operadas por una unidad de
emergencia a cuenta y orden del Estado nacional, una medida similar a la que el
Estado había tomado con las líneas San Martín, Belgrano Sur y Roca, que tras
repetidos incumplimientos por parte de los concesionarios pasaron a funcionar
bajo la órbita de la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (Ugofe).
De esta manera, las únicas líneas del área metropolitana que siguen funcionando
mediante el sistema de concesiones a privados iniciado en 1994 son Urquiza
(operada por la empresa Metrovías) y Belgrano Norte (que maneja Ferrovías).
Estas compañías, además, comparten junto al Estado la operación de las uniones
de emergencia que operan el resto de las líneas.
“El progreso que hicimos en estas líneas ha sido muy significativo”, afirma a
esta revista Eduardo Montenegro, gerente de Relaciones Institucionales de Ugofe.
“Hemos mejorado la regularidad y la oferta de transporte. Viajar es mucho más
seguro que un año atrás”, insiste. Sin embargo, tanto Ugofe como Ugoms –su
contraparte en las ex líneas de TBA– siguen siendo mandatarias del Estado
nacional. Es decir, que no son empresas concesionarias, pero tampoco son
empresas del Estado. Los voceros de Ugofe admiten que lo que se hizo en el
último año no es más que “una continuidad de lo que se viene haciendo” desde
2004, cuando el gobierno de Néstor Kirchner le sacó la concesión a Ferrocarriles
Metropolitanos y comenzó este modelo transitorio de gestión.
LÍNEA POR LÍNEA
Con el objetivo de prevenir futuros accidentes, el Gobierno intensificó las
obras más urgentes y retiró de circulación las formaciones más defectuosas.
Estos trabajos en las líneas implicaron una menor frecuencia y la suspensión de
algunos servicios nocturnos. ¿Es más seguro viajar hoy que hace un año? “Hay una
serie de precauciones que se están tomando, pero falta mucho en cuanto a la
infraestructura, las vías y el material rodante”, opina Edgardo Reynoso,
delegado de la línea Sarmiento. “Observamos una serie de medidas de emergencia
con una reducción de las frecuencias en las líneas más complicadas, vinculadas a
la seguridad y al funcionamiento de los trenes. Lo que se busca es disminuir la
repetición de accidentes a costa de generar problemas temporales de congestión”,
explica Lucio Castro, director del Programa de Integración Global y Desarrollo
Productivo de Cippec.
El secretario de Transporte, Alejandro Ramos, sostuvo en un reportaje reciente
con esta revista que las empresas que hoy conforman la unidad de emergencia
“tienen un servicio que podemos constatar”. Ugofe, en tanto, presentó su Informe
de Gestión 2012 para las líneas Roca, San Martín y Belgrano Sur, en el que dice
haber logrado una “mejora sustancial en el cumplimiento del programa y
regularidad de los servicios” de las trazas que opera. Sin embargo, el propio
Randazzo admitió en diciembre que “hay trenes que andan pésimamente mal” y que
las líneas Mitre y Sarmiento “dan vergüenza”. Los servicios actuales son
dispares según las líneas.
San Martín: Ugofe comenzó a operarla en 2005, un año después de que el gobierno
nacional le quitara la concesión a Ferrocarriles Metropolitanos. En estos siete
años pasó de un parque de 15 locomotoras a uno de 28, y los coches remolcados
pasaron de 108 a 141. Sin embargo, estas incorporaciones parecen no haberse
acelerado tras el accidente del Once, ya que (según datos del propio Ugofe) en
todo 2012 sólo se sumó una locomotora más a la línea. Sí mejoró la puntualidad,
dado que el indicador que la mide subió -según datos de la empresa- del 85 por
ciento en 2007 al 93,3 por ciento en julio del año pasado. En todo este tiempo
se inauguró una sola estación nueva (Sol y Verde, a mitad de camino entre José
C. Paz y Presidente Derqui), en 2008.
Belgrano Sur: Los usuarios coinciden en que se trata de la línea más castigada y
peor mantenida de las que operan en el área metropolitana. Tiene una cantidad de
formaciones diésel bastante inferior a la que correspondería por su demanda, lo
que explica las formaciones colmadas de pasajeros que se observan cada mañana.
En este contexto, las reparaciones anunciadas por Ugofe saben a poco. Por
ejemplo, la tan mentada incorporación de nuevos furgones consistió en
“transformar los interiores de las unidades de larga distancia (con puertas
angostas en los extremos) en coches urbanos”, según revela el propio informe de
gestión. Por otra parte, el porcentaje de trenes a horario no parece haber
mejorado, al menos en dos de los tres tramos cubiertos por la línea. Las trazas
que van de Buenos Aires a González Catán y a la estación Marinos del Crucero
General Belgrano, en Merlo, tienen hoy regularidades inferiores al 89 por
ciento, iguales o peores a las del inicio de la gestión, en agosto de 2007. La
excepción es el trayecto de Puente Alsina a Aldo Bonzi, que -según la empresa-
hoy ostenta una regularidad del 99,1 por ciento. La compañía agregó que los
talleres de esta línea, ubicados en la localidad de Tapiales, están siendo
acondicionados. Esto incluye un nuevo galpón para el taller de locomotoras y
nuevas fosas en la planta revisora de coches.
Roca: Entre las tareas realizadas está la reparación de 21 locomotoras, que más
allá de detalles cosméticos (“pintura con los colores institucionales” figura
entre los puntos destacados por Ugofe) parecen apuntar a una mayor seguridad. Se
destaca la reforma del circuito eléctrico de tracción y la instalación de una
llave que anula motores en grupos de a dos (permitiendo la continuidad de la
marcha aun si falla uno de ellos). En cuanto al servicio eléctrico del Roca,
Ugofe destacó la incorporación de doce coches Sorefame (de origen canadiense,
comprados a Portugal). Sin embargo, trabajadores de los talleres de Remedios de
Escalada aseguran que sólo dos de estos doce siguen en funcionamiento, dado que
los demás llegaron con fisuras en chasis y carrocería. “Fueron diseñados para
hacer tramos de larga distancia y transportar pasajeros sentados, pero acá
funcionaron en horarios pico, cargados de gente”, explicó Leandro Franzin,
electricista de la línea, en una nota publicada por el semanario Marcha. El
mismo trabajador dijo que si bien las formaciones del Roca son más seguras que
las de la línea Sarmiento (al tener un sistema de freno y señalamiento
totalmente automatizado) presentan reiterados problemas con el compresor
principal, lo que hace pensar que estos coches serán obsoletos en poco tiempo.
Mitre: El servicio -uno de los pocos que incluía aire acondicionado en sus
unidades- solía ser el mejor del sistema metropolitano, pero la falta de
inversión fue deteriorando sus formaciones. Lo mismo sucedió con los ramales a
José León Suárez y a Bartolomé Mitre. Desde la quita de concesión a TBA se
registraron algunos avances, vinculados sobre todo a la renovación de durmientes
-en las curvas Carranza e Hipódromo- y de pasos a nivel (Ugoms promete renovar y
mejorar 27 kilómetros de vías en los próximos seis meses). Sin embargo, el
desarrollo de las obras obligó a las formaciones a circular a baja velocidad, lo
que volvió ficticios los horarios de los servicios anunciados por la empresa.
Sarmiento: Esta línea fue la protagonista de los dos últimos accidentes graves:
la tragedia de Once, en febrero de 2012, y el choque entre un colectivo de la
línea 92 y dos de sus formaciones en un paso a nivel de la estación Flores, seis
meses antes, que dejó once muertos y más de doscientos heridos. “La capacidad
operativa del Ferrocarril Sarmiento está casi al límite, siendo imposible
agregarle una mayor frecuencia de servicio por la presencia de más de 52 pasos a
nivel, que deberían ser poco menos que cerrados para permitir la circulación de
los trenes”, sostuvo el Ministerio del Interior y Transporte en un comunicado.
En los últimos cinco años, la línea redujo sus servicios en un 21 por ciento. En
este contexto, cobra importancia el soterramiento del ferrocarril, anunciado en
2008 pero demorado por la falta de adecuación por inflación. Tras el accidente
del Once, el Gobierno aceleró el inicio de los trabajos, y en junio pasado
comenzó a ensamblarse la tuneladora “Argentina” en las inmediaciones de la
estación Haedo. Este artefacto, ubicado a 25 metros de profundidad, buscará
completar el primer tramo del soterramiento (Caballito-Haedo) en los próximos
años. Una vez realizado –aseguran- la frecuencia del servicio bajará de ocho a
tres minutos por tren. Mientras tanto, la red actual exige mejoras urgentes. En
ese sentido, la Ugoms anunció que ya se renovaron 12 kilómetros de vías entre
Once y Liniers y se repararon cinco pasos a nivel, entre ellos, el de Artigas,
donde en 2011 ocurrió el choque con el colectivo 92. Un dato central aportado
por los delegados de la línea es que hoy funcionan solamente dieciséis
formaciones, cuando lo ideal sería tener veintitrés.
Urquiza: El estado de las formaciones y estaciones de esta línea (que transporta
un millón y medio de pasajeros por mes) es “regular”, según un informe realizado
por la Fundación Confianza Pública, que preside la ex ministra de Salud Graciela
Ocaña. Durante un relevamiento realizado entre el trayecto de General Lemos a
Federico Lacroze sólo se advirtió presencia policial en tres paradas. Es operada
por Metrovías, la empresa que gestiona el servicio de subtes de la Ciudad de
Buenos Aires.
Belgrano Norte: Si bien se la reconoce como la línea menos destruida de las
siete que componen la trama metropolitana, Confianza Pública apuntó como
“regular” la limpieza y la conservación general de sus 22 estaciones, que cubren
barrios de la Capital Federal y de Vicente López, San Isidro, Tigre, Malvinas
Argentinas y Pilar. La opera Ferrovías y es usada por tres millones y medio de
pasajeros al mes.
¿QUÉ HACER CON LOS TRENES?
El desafío de refundar todo el esquema exige pensar más allá de la coyuntura.
¿Qué sistema ferroviario, para quiénes, de acuerdo a qué modelo de desarrollo?
“La primera medida que debería tomar el Estado es la realización de un estudio
urgente sobre la situación de los ferrocarriles. Debemos conocer el verdadero
estado de los rieles y los coches”, sostiene Juan Carlos Cena, ex trabajador
ferroviario y autor del libro El Ferricidio. El especialista reclama, ante todo,
dar por terminado el sistema de concesiones a privados -que el año pasado
recibió 5.969 millones de pesos en subsidios del Estado- ya que en los hechos
demostró ser “un alquiler al revés, pagarle una guita para que viva en mi casa”.
“La empresa se queda con la recaudación de los boletos, un subsidio mensual y
encima le pagan los salarios”, asegura. (En este sentido, un paso adelante
encarado por la gestión en Transporte fue la publicación, en la página del
Ministerio, del detalle de los subsidios entregados a cada medio de transporte,
diferenciado por empresa y en el que se revela el destino de los fondos
millonarios que el Estado paga cada mes).
Desde la línea Sarmiento, Edgardo Reynoso agrega: “No existe otra forma de tener
servicios de ferrocarriles en este país si no se produce la reestatización bajo
un esquema único, que incluya la carga, y que ésta financie de forma genuina al
resto del sistema. El problema ferroviario no se limita al área suburbana sino
que debe ser pensado en función de los tres millones de kilómetros cuadrados de
superficie del país”.
Los especialistas del Cippec disienten. “De acuerdo con la experiencia histórica
y con las condiciones actuales, parece más eficaz incorporar correcciones al
modelo de participación privada que intentar una reestatización generalizada de
los servicios”, sostiene José Barbero en un documento publicado por la
organización en mayo pasado. Su colega en el Programa de Integración Global del
Cippec, Lucio Castro, afirma que existe una gran heterogeneidad entre las
líneas, es decir, que ciertos concesionarios operan mejor que otros. “Lo que
está claro es que existen problemas graves a nivel de inversión y una tarifa muy
lejos del nivel de equilibrio. El costo del boleto -sin tener en cuenta que hoy
apenas el cincuenta por ciento de los pasajeros lo paga- sólo puede financiar
los costos operativos, no las inversiones.”
Castro reconoce que la inversión real directa en el área de transporte -medida
como porcentaje del PBI- se triplicó en los últimos años, pero que más del
ochenta por ciento de esa cifra fue a parar al sistema de transporte de
carreteras (rutas, pavimento). “Los trenes fueron la línea ‘fea’ del transporte,
donde menos se invirtió. A fines de los noventa los concesionarios hacían el
treinta por ciento de las inversiones: hoy representan menos del dos por
ciento”, revela.
Por eso, las fuentes consultadas coinciden en reclamar un núcleo de inversiones
básicas en el corto plazo y otras de largo aliento, vinculadas a la
reorganización y modernización del sistema.
Entre las medidas más urgentes se encuentra la ampliación de la capacidad de
transporte en las líneas, para poder atender a una demanda mayor. Aquí se
enmarcan los pasos bajo nivel, viaductos y soterramientos que apunten a separar
las redes ferroviarias de la red vial, algo que redundaría en una mayor
frecuencia de los servicios. Otro aspecto a considerar es la modernización de la
tecnología en los trenes: lejos de ser accesoria, está estrechamente vinculada a
la seguridad de los pasajeros. Como posibles políticas se encuentran la
incorporación de mecanismos de conducción automática, la instalación de sistemas
nuevos de señalamiento y la electrificación de las líneas que aún cuentan con
tracción a diésel.
A mediano plazo pueden pensarse estrategias para perfeccionar el servicio y
reducir los tiempos de viaje, como la habilitación de servicios expresos, la
incorporación de nuevas estaciones y el desplazamiento de terminales. “Uno de
los grandes retos a enfrentar es captar más pasajeros del primer cordón del
conurbano, organizando servicios rápidos para el segundo y tercer cordón”,
explica José Barbero, decano del Instituto Tecnológico Ferroviario de la
Universidad de San Martín, en la columna que acompaña esta edición. En última
instancia, plantea Cippec, lo que debe diseñarse es un plan maestro de
desarrollo de los ferrocarriles metropolitanos, que incluya un programa de
obras, un modelo de gestión (“con un marco regulatorio que lo respalde”) y un
esquema de financiamiento.
La cuestión económica no es menor. El ex titular de la Asociación del Personal
de Dirección de Ferrocarriles Argentinos (Apdfa), Elido Veschi, cree que para
rediseñar el sistema ferroviario hace falta invertir no menos de 600 millones de
dólares anuales. Desde la Unsam, José Barbero eleva esta cifra hasta los 1.000
millones (“10 mil millones de dólares en un plazo de diez a doce años”,
detalla), lo que requerirá reorientar montos que hoy se utilizan para subsidios
y disponer de “montos adicionales” anuales por 750 millones de dólares.
Lo cierto es que el esquema de emergencia de Ugofe y Ugoms no puede prolongarse
para siempre. Lo mismo sucede con la Comisión Nacional de Regulación del
Transporte (CNRT), que luego de una década de intervención sigue sin haber
armado un plan de reestructuración para el organismo -el objetivo por el cual se
lo intervino en primer lugar-, tal como denunció el año pasado la Asociación
Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).
La normalización de los sistemas de control, medidas excepcionales de seguridad
y una mayor inversión -constante para mantener un servicio aceptable,
excepcional para rediseñar la red- parece ser el camino a transitar si lo que se
busca es refundar el medio de transporte público más barato, eficiente y seguro.
Trenes metropolitanos: Un siglo y medio de avances y retrocesos ferroviarios
1876. Se inaugura oficialmente el Ferrocarril Central Norte, el primer tren
construido y administrado por el Estado nacional.
1909. Se publica una ley orgánica que centraliza la administración de trenes
bajo la dependencia del Ministerio de Obras Públicas.
1948. Juan Domingo Perón nacionaliza 25.000 kilómetros de ferrocarriles de
propiedad británica y reorganiza la red en siete líneas.
1976. La dictadura clausura diez mil kilómetros de vías, mil estaciones y
suprime sesenta mil empleos.
1985. Raúl Alfonsín inaugura el servicio eléctrico del Ferrocarril Roca, que
implicó la compra de coches fabricados por Toshiba.
1991. Carlos Menem inicia el proceso de privatización del tren al dividir la red
en segmentos y otorgar concesiones a privados.
2002. Eduardo Duhalde firma el decreto 2075, aún vigente, que plantea la
Emergencia Ferroviaria y suspende planes de inversión.
USOS DE LA SUBE
Desde 2011, el gobierno nacional explicitó su deseo de continuar subsidiando el
transporte público pero con un progresivo cambio en la modalidad: en lugar de
subsidiar empresas transportadoras, el objetivo será subsidiar personas. Esta
medida, que el Estado se propone instrumentar por medio de la tarjeta SUBE
(Sistema Único de Boleto Electrónico), permitirá que los beneficiarios de planes
sociales como la Asignación Universal por Hijo, los jubilados, estudiantes y
veteranos de guerra paguen menos por su boleto que el resto de la población.
De esta manera, se irán quitando progresivamente algunos subsidios, tal como
ocurrió con las facturas de luz y gas que reciben los usuarios del área
metropolitana. En diciembre, el ministro del Interior y Transporte, Florencio
Randazzo, anunció la segunda etapa de segmentación de tarifas y explicó que a
partir de esa semana comenzaría a regir un nuevo esquema de valores: los
jubilados y pensionados, beneficiarios de la AUH, ex combatientes de Malvinas y
estudiantes continuarán pagando como hasta ahora, mientras que el resto de los
usuarios de la SUBE pasarán a pagar un peso el abono mínimo de tren y 1,50 el de
colectivo. Por último, quienes no usen la tarjeta pagarán el doble del boleto
mínimo tanto en trenes como en colectivos. El funcionario sostuvo que “la
instrumentación de la tarjeta SUBE fue absolutamente exitosa” y aseguró que hoy
la usa más del 95 por ciento de los pasajeros. “Éste es un paso más para que el
aporte que hace el Estado se oriente a los pasajeros de manera más racional y
eficiente, empezando a tener una mayor ponderación la demanda que la oferta”,
concluyó Randazzo.
LA CAUSA JUDICIAL
Al cierre de esta edición, las causas judiciales por la tragedia ferroviaria del
22 de febrero de 2012 continuaban tramitándose en tres juzgados distintos. El
juez federal Claudio Bonadío investiga a los directivos del holding Cometrans,
controlante de TBA, por presunto “desvío de fondos públicos” (según estableció
el Cuerpo de Peritos de la Corte, controlante y controlada se prestaban dinero y
firmaban entre sí contratos de asesoramiento). El magistrado Sebastián Ramos, en
tanto, tiene a su cargo una investigación anterior sobre el desvío y mal uso de
subsidios del Estado en el transporte público, y Ariel Lijo tramita el caso por
supuestas irregularidades en la búsqueda del cuerpo de Lucas Menghini Rey. En el
marco de estas batallas judiciales -que ya no son más la “megacausa” que había
comenzado a tramitarse el año pasado- están procesados los empresarios de TBA
Claudio y Mario Cirigliano (dueños también del Grupo Plaza), así como los ex
secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi. Este último había
dicho a dos días de la tragedia de Once que si el accidente “hubiera ocurrido
ayer, que era un día feriado, seguramente ese coche hubiera impactado y hubiera
sido una cosa mucho menor y no de la gravedad que fue hoy, que lo constituyó en
un accidente extremísimo”. El 11 de enero, la Justicia confirmó su procesamiento
y el de Jaime por “administración fraudulenta” y “estrago culposo” por la falta
de control que derivó en la tragedia. Quedaron en idéntica situación procesal el
ex subsecretario de Transporte Ferroviario Antonio Luna, y los ex interventores
de la CNRT Pedro Ochoa Romero y Eduardo Sícaro.
viernes, 8 de marzo de 2013
Declaraciones de Baradel
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| Roberto Baradel |
Roberto Baradel: "Sería mejor que, en vez de invertir 850 mil pesos en publicidad de la Feria Expoagro, podría destinarlo al arreglo de una escuela. Tal vez es una devolución de favores por el blindaje mediático que le hacen los impulsores de la feria, Clarín y La Nación". ¿Qué opinan?
De Política Argentina
CASI DOS TERCIOS DE LOS ARGENTINOS TIENEN BUENA O MUY BUENA IMAGEN DE HUGO CHAVEZ
Por Raúl Kollmann
Un
63,4 por ciento de los argentinos tiene una opinión buena o muy buena
del fallecido Hugo Chávez, mientras que apenas un 26,7 opina mal o muy
mal. Muy pocos ciudadanos lo califican de dictador –como lo presenta
parte de la derecha política– y son muchos más lo que lo ubican como un
líder que peleó por una Latinoamérica más justa. Hay una mayoría nítida
que considera que Venezuela seguirá por el mismo camino y no cambiará de
modelo.
Las conclusiones surgen de una encuesta realizada por la consultora
Ibarómetro, que conduce Doris Capurro, aunque este estudio fue dirigido
por el sociólogo Ignacio Ramírez. En total fueron entrevistadas mil
personas de todo el país a través de un relevamiento telefónico,
respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social.
“El amplio reconocimiento a la figura de Chávez que surge de la
encuesta podría ser interpretado como un subproducto piadoso de su
muerte, por aquello de que ‘la muerte purifica’ –analiza Ignacio
Ramírez–. Se trata, sin embargo, de un razonamiento falso o de una
interpretación equivocada. No es la muerte en sí la que produce el
impacto, sino lo generado en torno del fallecimiento, es decir: el
impacto social y colectivo de su muerte. Al igual que lo ocurrido con
Néstor Kirchner, el despliegue de cariño popular y juvenil produce la
crisis de una serie de percepciones y estereotipos que estructuraban la
imagen que muchas personas tenían de Chávez y que no se ajusta a
semejante demostración de afecto. Es decir, se produce lo que en opinión
pública conocemos como disonancia cognitiva, cuando una representación
muy arraigada que tenemos sobre algún tema es desafiada por lo que vemos
y sentimos a nuestro alrededor: ¿cómo es posible que un dictador
inspire semejante respaldo? ¿Cómo puede ser que haya jóvenes y humildes
de Venezuela y otros países que lloren a un presidente, a un dirigente
político? Por ello, este tipo de episodios alienta procesos de revisión
colectiva muy profundos.”
“Uno de los datos más revelantes que surgen reside en la inclinación
por la continuidad del modelo –agrega el director del estudio–. Sobre
este aspecto, el chavismo y muchos de los procesos políticos que
transitan la región no pueden ser definidos como una suma de políticas
públicas, un conjunto de funcionarios o una sucesión de
administraciones. Son más que la suma de las partes; allí reside la
principal fortaleza política del chavismo y del kirchnerismo, para
trazar una coincidencia. El modelo consiste en un conjunto de valores y
convicciones que la mayoría de la sociedad comparte e identifica con el
ciclo político que decide acompañar. Entre otros rasgos, cabe resaltar:
intervención del Estado, justicia social, integración latinoamericana.
Por estas razones, procesos como el chavismo, más que suscitar una
imagen positiva, generan una adhesión, una identificación en vastos
sectores de la sociedad.”
Hay algo de asombro en la situación, dice Ramírez: “Ningún libro de
ciencias políticas de fines del siglo XX contenía la posibilidad de que
en el siglo XXI amplios sectores de una sociedad pudieran llorar a un
presidente ni que segmentos tan importantes de la juventud exhiban una
vitalidad tan politizada. Si tuviera que actualizar su conocida tesis,
probablemente hoy Fukuyama diría que la historia ha resucitado”.
miércoles, 6 de marzo de 2013
El resucitador
Por Roberto Caballero
Dame tu corona Cristo, dámela que yo sangro. Dame tu cruz, 100
cruces que yo las llevo, pero dame vida porque todavía me quedan cosas
por hacer por este pueblo, por esta patria. No me lleves todavía".
Hugo Chávez, abril de 2012
“Hubo días de sol y ligera brisa, pero también otros en los que las aguas bajaban agitadas, el viento soplaba en contra, y Dios parecía dormido”.
Joseph Ratzinger, Papa emérito
Con la caída del Muro de Berlín, muchas palabras cayeron en desuso. Hablar de socialismo parecía una locura. La historia había terminado, según Fukuyama; y Boris Yeltsin llegaba a la portada de la revista Newsweek, como símbolo de un mundo que ya no era, donde el capitalismo era el vencedor y los pueblos debían acostumbrarse a una dualidad donde los ricos serían cada vez más ricos y los pobres, pobres para siempre. Quedaba Cuba, una foto sepia del ayer prometedor, tratando de resolver sus problemas del “período especial”, donde el viejo sueño de igualitarismo social, última trinchera de la Patria Grande latinoamericana, de Bolívar al Che, de San Martín a Sandino, de Artigas a Martí, de Getulio Vargas a Perón, agonizaba en un malecón donde abuelas, madres e hijas debían elegir entre la convicción emancipatoria martiana y las humanas ganas de comer. El Consenso de Washington venía supuestamente a eternizar un paisaje de vencedores y derrotados, con el neoliberalismo como Biblia, sin posibilidad de revisión. En ese desierto de ideas y pasiones, con el futuro presuntamente clausurado, surgió un líder en Venezuela, que montado en la exuberancia ardorosa del Trópico, volvió a revivir viejas palabras, sin las cuales era imposible pensar en el futuro. Ese fue Hugo Chávez Frías, el resucitador.
El primero en alzar su voz contra el neoliberalismo. El primero en llevar adelante las conclusiones del Foro de San Pablo, refugio conceptual de la izquierda latinomericana tras el vendaval. El primero en resucitar a Bolívar. El primero en resucitar la palabra Revolución. El primero en resucitar la unidad latinoamericana. No estuvo solo, claro: Chávez fue el líder de un pueblo, el venezolano, el de Alí Primera, el de Cecilia Todd, que salió a las calles a sepultar la partidocracia liberal y a poner en jaque las certezas del orden conservador.
Hugo Chávez Frías desafió los límites de lo posible en una época donde el posibilismo era casi un dogma. Resucitó las palabras muertas. Las impregnó de un hálito de vida. Las hizo andar como Cristo a Lázaro. Después llegaron Kirchner, y Lula, y Pepe Mujica, y Bachelet, y Evo Morales, y Correa, y el Farabundo Martí en El Salvador, y el Frente Sandinista en Nicaragua, y la nueva Cuba que él apoyó con petróleo y más que eso. Chávez hizo posible lo que parecía imposible: pensar la Patria Grande, la unidad regional, el unidos o dominados, puso en valor la historia de un continente que nació para ser libre, peleando contra el coloniaje.
La Unasur, la Celac, el Mercosur renovado, nada de todo eso hubiera tenido el impulso que tuvo en todos estos años, sin la energía bolivariana de Chávez, desafiando a Bush, al ALCA y al orden económico internacional de la derecha. Recordaba siempre que Néstor Kirchner, su socio ideal, era un conspirador nato, se divertía contando como juntos habían madrugado al presidente de los Estados Unidos en Mar del Plata, hundiendo su tratado de libre comercio. El amor por la América morena, por la movilidad social ascendente, su redescubrimiento del peronismo, sus apelaciones a Marx y a Cristo, su amor por Fidel, todo eso que parecía inconexo, quedaba enhebrado por su discurso, el de las palabras resucitadas para un gran sueño: el de la liberación por la que pelearon nuestros próceres fundamentales.
Pero hablar de Hugo Chávez sin mencionar la mano generosa que nos tendió cuando nuestro país cuando no tenía dónde caerse muerto, sería obviar un capítulo fundamental de estos 14 años intensos que lo tuvieron como protagonista de la escena continental. Vendrán nuevas generaciones de argentinos, lo más quizá sin saber que estarán viviendo mejor que sus antepasados, pero de ahora en adelante será una obligación recordar que luego de la crisis de 2001 fue el pueblo de Venezuela el que compró nuestros bonos, prestó ayuda energética para salir de la catástrofe y apoyó el reclamo por Malvinas, sólo pidiendo a cambio que nos sumáramos a una epopeya de integración regional que hoy parece más sólida que nunca. La muerte de Chávez es una herida fulminante, que llevará un tiempo largo en cicatrizar. Pero el proceso que abrió sigue impresionantemente vivo en cada pibe latinoamericano que pudo incorporar a su dieta la leche, la proteína animal y terminó la escuela en la última década.
Esos pibes, hace diez años, se morían. Hoy pueden pensar en el futuro.
Y en ese futuro, seguro, hablarán de Hugo Chávez como un prócer.
O como el resucitador de las palabras indispensables que permitieron volver a creer en una América libre que paso a paso, morosa y amorosamente, despierta de un letargo de siglos.
“Hubo días de sol y ligera brisa, pero también otros en los que las aguas bajaban agitadas, el viento soplaba en contra, y Dios parecía dormido”.
Joseph Ratzinger, Papa emérito
Con la caída del Muro de Berlín, muchas palabras cayeron en desuso. Hablar de socialismo parecía una locura. La historia había terminado, según Fukuyama; y Boris Yeltsin llegaba a la portada de la revista Newsweek, como símbolo de un mundo que ya no era, donde el capitalismo era el vencedor y los pueblos debían acostumbrarse a una dualidad donde los ricos serían cada vez más ricos y los pobres, pobres para siempre. Quedaba Cuba, una foto sepia del ayer prometedor, tratando de resolver sus problemas del “período especial”, donde el viejo sueño de igualitarismo social, última trinchera de la Patria Grande latinoamericana, de Bolívar al Che, de San Martín a Sandino, de Artigas a Martí, de Getulio Vargas a Perón, agonizaba en un malecón donde abuelas, madres e hijas debían elegir entre la convicción emancipatoria martiana y las humanas ganas de comer. El Consenso de Washington venía supuestamente a eternizar un paisaje de vencedores y derrotados, con el neoliberalismo como Biblia, sin posibilidad de revisión. En ese desierto de ideas y pasiones, con el futuro presuntamente clausurado, surgió un líder en Venezuela, que montado en la exuberancia ardorosa del Trópico, volvió a revivir viejas palabras, sin las cuales era imposible pensar en el futuro. Ese fue Hugo Chávez Frías, el resucitador.
El primero en alzar su voz contra el neoliberalismo. El primero en llevar adelante las conclusiones del Foro de San Pablo, refugio conceptual de la izquierda latinomericana tras el vendaval. El primero en resucitar a Bolívar. El primero en resucitar la palabra Revolución. El primero en resucitar la unidad latinoamericana. No estuvo solo, claro: Chávez fue el líder de un pueblo, el venezolano, el de Alí Primera, el de Cecilia Todd, que salió a las calles a sepultar la partidocracia liberal y a poner en jaque las certezas del orden conservador.
Hugo Chávez Frías desafió los límites de lo posible en una época donde el posibilismo era casi un dogma. Resucitó las palabras muertas. Las impregnó de un hálito de vida. Las hizo andar como Cristo a Lázaro. Después llegaron Kirchner, y Lula, y Pepe Mujica, y Bachelet, y Evo Morales, y Correa, y el Farabundo Martí en El Salvador, y el Frente Sandinista en Nicaragua, y la nueva Cuba que él apoyó con petróleo y más que eso. Chávez hizo posible lo que parecía imposible: pensar la Patria Grande, la unidad regional, el unidos o dominados, puso en valor la historia de un continente que nació para ser libre, peleando contra el coloniaje.
La Unasur, la Celac, el Mercosur renovado, nada de todo eso hubiera tenido el impulso que tuvo en todos estos años, sin la energía bolivariana de Chávez, desafiando a Bush, al ALCA y al orden económico internacional de la derecha. Recordaba siempre que Néstor Kirchner, su socio ideal, era un conspirador nato, se divertía contando como juntos habían madrugado al presidente de los Estados Unidos en Mar del Plata, hundiendo su tratado de libre comercio. El amor por la América morena, por la movilidad social ascendente, su redescubrimiento del peronismo, sus apelaciones a Marx y a Cristo, su amor por Fidel, todo eso que parecía inconexo, quedaba enhebrado por su discurso, el de las palabras resucitadas para un gran sueño: el de la liberación por la que pelearon nuestros próceres fundamentales.
Pero hablar de Hugo Chávez sin mencionar la mano generosa que nos tendió cuando nuestro país cuando no tenía dónde caerse muerto, sería obviar un capítulo fundamental de estos 14 años intensos que lo tuvieron como protagonista de la escena continental. Vendrán nuevas generaciones de argentinos, lo más quizá sin saber que estarán viviendo mejor que sus antepasados, pero de ahora en adelante será una obligación recordar que luego de la crisis de 2001 fue el pueblo de Venezuela el que compró nuestros bonos, prestó ayuda energética para salir de la catástrofe y apoyó el reclamo por Malvinas, sólo pidiendo a cambio que nos sumáramos a una epopeya de integración regional que hoy parece más sólida que nunca. La muerte de Chávez es una herida fulminante, que llevará un tiempo largo en cicatrizar. Pero el proceso que abrió sigue impresionantemente vivo en cada pibe latinoamericano que pudo incorporar a su dieta la leche, la proteína animal y terminó la escuela en la última década.
Esos pibes, hace diez años, se morían. Hoy pueden pensar en el futuro.
Y en ese futuro, seguro, hablarán de Hugo Chávez como un prócer.
O como el resucitador de las palabras indispensables que permitieron volver a creer en una América libre que paso a paso, morosa y amorosamente, despierta de un letargo de siglos.
lunes, 4 de marzo de 2013
Abal Medina: "Ferraresi es un héroe de la resistencia peronista"
El jefe de
Gabinete, Juan Manuel Abal Medina,
recordó así la figura del secretario
general de la Asociación de Empleados de
Farmacia y padre del intendente de
Avellaneda, Alfredo Ferraresi, quien
falleció el sábado a los 80 años.
Sindicalistas y políticos despiden sus
restos
(Agenci@ EL VIGÍA- 04-03-13) -
En declaraciones a Télam, Abal Medina sostuvo
que el dirigente gremial fue "alguien que en los
momentos más difíciles nunca dudó en poner el
cuerpo para pelear por el proyecto nacional".
El jefe de Gabinete formuló estos conceptos al arribar anoche a la sede de la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF),donde están siendo velados los restos de sindicalista.
Entre las docenas de coronas que ocupaban la cuadra de Rincón al 1000 se destacaban las enviadas por la Presidente de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, el vicepresidente de la Nación, Amado Boudou; las de la CGT Azopardo y la CTA; las de varios sindicatos nacionales y las de los intendentes de la mayoría de los distritos de la tercera sección electoral.
El cuerpo del dirigente sindical será velado hasta este lunes a las 10 de la mañana cuando será trasladado al cementerio de la Chacarita para su cremación. (El Vigía y Télam)
El jefe de Gabinete formuló estos conceptos al arribar anoche a la sede de la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF),donde están siendo velados los restos de sindicalista.
Entre las docenas de coronas que ocupaban la cuadra de Rincón al 1000 se destacaban las enviadas por la Presidente de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, el vicepresidente de la Nación, Amado Boudou; las de la CGT Azopardo y la CTA; las de varios sindicatos nacionales y las de los intendentes de la mayoría de los distritos de la tercera sección electoral.
El cuerpo del dirigente sindical será velado hasta este lunes a las 10 de la mañana cuando será trasladado al cementerio de la Chacarita para su cremación. (El Vigía y Télam)
sábado, 2 de marzo de 2013
Algunos conceptos
Quisiera destacar algunos conceptos de la agenda política definida por nuestra Presidenta hoy en el Congreso:
Esta ha sido una década ganada para todos los argentinos, por lo logrado. Y siempre nos proponemos más, no somos vegetativos.
No perdamos la inteligencia, la justicia y la solidaridad al abordar
problemas políticos. Y digamos lo que pensamos, guste o no guste.
El ejercicio del gobierno basado en la soberanía popular como fuente
legítima del poder público permitió 10 años de crecimiento y desarrollo.
Es un orgullo de todos los argentinos tener las más altas coberturas de seguridad social ANSES y PAMI en Latinoamérica.
Crecimiento con inclusión social: priorizar la baja de desempleo y un
salario mínimo que sea testigo de la economía y piso de paritarias.
Ya no se puede decir que el Estado administra mal o peor que los
privados. El ANSES no hizo inversiones ruinosas, como las AFJP.
PAMI dejó de ser una penuria para dar cobertura a 4,5 millones que sí
pueden usar prestaciones y tener remedios críticos al 100%
Democracia Industrial: nos encaminamos con el crecimiento del PBI industrial en más de un 100% en la década.
No son antinomias: crecieron juntos el agro y la industria. Tomamos difíciles medidas contra la reprimarización de la economía.
En educación, la inversión pasó del 3,6 al 6,5% del PBI. Con garantía
de piso mínimo salarial docente, mas y mejor infraestructura.
Las universidades dejan de ser para élites. Las nuevas Universidades en
zonas populares facilitan acceso e inclusión a nuevas generaciones.
I+D aplicado en la construcción de conocimiento colectivo, al servicio de un modelo productivo de matriz diversificada.
Desarrollo social: 741 CIC en el pais. 150000 cooperativistas, 320000 microcreditos. 99,3% de ejecucion presupuestaria.
Conectar Igualdad: cumplido el 74% del plan. Objetivo 3,5 millones de
computadoras, con mayor incorporacion de piezas nacionales.
Proyecto Nacional: El modelo concibe al trabajo como gran organizador social.
¿Cómo no vamos a defender la salida del default con 93% de aceptación
si una empresa sale de la quiebra con acuerdo del 66% de acreedores?
Quieren castigarnos por no volver a pedir prestado. Vamos a seguir
pagando lo comprometido. Y luchando contra un sistema financiero
perverso.
No nos perdonan que nos haya ido bien, decidiendo a contramano de lo que nos recomendaban. Tenemos soberanía y argumentos.
Malvinas: ¿Cómo puede ser posible que hayan aceptado hablar con
genocidas y no lo hagan con gobernantes surgidos de las urnas?".
Democratizar el acceso al Poder Judicial tiene que ver con que nadie
tenga coronita, ser ineficiente ni ocultar información pública.
En
seguridad, deberían hacer reformas para proteger más a los ciudadanos en
vez de buscar protección de los medios de comunicación.
Síntesis a cargo de Eric Calcagno
viernes, 1 de marzo de 2013
Lorenzetti, que carucha
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| Lorenzetti, Presidente de la Corte |
Carta de Sarmiento a Mitre del 20/09/1861
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| Domingo Faustino Sarmiento |
"Si
los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas
de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene
caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga.
Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se
le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede
vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la
sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de
comer".
1 de MAR. Apertura de Sesiones Ordinarias 2013. Cristina Fernández
1 de marzo de 2013, Buenos Aires. Cristina Fernández inauguró hoy en el
Congreso de la Nación el 131º período de sesiones ordinarias, en su 6ª
presentación ante la Asamblea Legislativa. La mandataria trazó un
balance de su gestión y anunció el envío de proyectos de ley para
democratizar la Justicia.
jueves, 28 de febrero de 2013
27 de Febrero de 2010, ENRIQUE OLIVA INGRESO AL COMANDO CELESTIAL CON LOS GRANDES DEL PUEBLO Y DE LA PATRIA.
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| Enrique Oliva |
Por Martín García
El querido patriota Enrique Oliva, admirado como periodísta bajo el seudónimo deFrancoise Lepot, y reconocido militante Uturunco de la guerrilla peronista de los 50 y 60, fallecio el 27 de Febrero de 2010.
Dejaba a sus hijos Maite, recién llegada de España ( Enrique acababa de recibir la noticia de un nuevo bisnieto) y Pancho, henchidos de amor y de orgullo, ya que su padre fue un padre muy querido y un patriota amado.
Enrique presidía el Instituto Malvinas e Islas del Atlántico Sur desde el que había apoyado y luchado junto a los Familiares de Caídos en el conflicto para imponer su propio Cementerio por los argentinos que yacen en las Islas.
También era el Presidente de la Asociación de la Resistencia Peronista desde donde luchó junto a David Ramos, Esther El Kadri, Carlos Ponce y otros grandes compañeros para que se reconociera la heroica lucha de los defensores de la Democracia y la Constitución del 49, luego del golpe cruento de la Revolución Fusiladora, obteniendo en la Provincia de Buenos Aires y ahora en la Nación la indemnización que apenas encuentra vivos a sus heroicos y sacrificados protagonistas.
Había sido un asiduo compañero de utopías en la Mesa de los Sueños de la Agrupación Oesterheld a la que llegó de la mano de Roberto Galán, cuando se reunían en la Parrilla Rosa de Uriburu y Peña que engalanaba Helenita Goñi.
Eran los tiempos de Alejandro Olmos y su juicio por la ilegal Deuda externa contra Martínez de Hoz y las Juntas Militares a quienes Alejandro había acorralado con montañas de evidencia hasta que, sin verlo, (muerto ya), el juez Ballestero no tuvo más remedio que sentenciar y evidenciar la patraña de los ladrones de guante blanco que había controlado la Dictadura del Proceso.
Allí estuvo Enrique Oliva apoyando y acompañando al Gran Alejandro en sus demandas.
La Oesterheld premiaría a Enrique Oliva con el Gran Premio del Año 2005 aunque Enrique en los últimos años, como antes, recibía un homenaje detrás del otro, en particular en los círculos de los malditos de la cultura nacional, aunque su ingreso al mundo virtual de Internet le había abierto escenarios juveniles multitudinarios y era un hombre reconocido en todos los estamentos donde se movió.
En el Siglo XXI Oliva había tocado el techo de los Grandes del Peronismo como Jauretche, Marechal, Scalabrini y se fué como uno de los más grandes.
Nacido en 1923, era doctor en Ciencias Políticas y fue docente y secretario general de la Universidad Nacional de Cuyo (hoy de Mendoza).
Después del 55 y en el exilio fue cercano compañero de José María Rosa.
En Madrid recibió el título de Conde Duque de Oliva, por una broma de un compañero de penurias. Eso le valió algunos privilegios en la pensión en que estaba refugiado.
Vuelto a la Patria, participó de la gesta del comandante Uturunco, precursor de la lucha popular armada en la Argentina.
Más adelante, aunque no domesticado, a partir de 1964 fue fundador y primer rector de la Universidad del Neuquen, siete años después convertida en la actual Universidad Nacional del Comahue.
Funcionario fundador del Conicet en 1951, ejerció la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y entre 1991 y 1999 se desempeñó como asesor presidencial con rango de secretario de estado.
Como corresponsal de Clarín en Europa durante 15 años, hizo conocido el pseudónimo de François Lepot (para evitar la censura de la dictadura criminal de 1976).
Sus artículos de entonces, hoy son de colección y los que escribiera en las redes de noticias nacionales y populares, estos años, son de culto.
Sus crónicas de la Guerra de Malvinas de 1982 son imprescindibles.
Cubrió distintas guerras y cumbres y entrevistó a personajes internacionales relevantes como presidentes y primeros ministros de Europa y otros continentes, incluidos Indira Gandhi en la India y Simon Peres en Israel.
En 1986 fue el primer periodista argentino que piso suelo de las Malvinas después de la guerra.
Dedicado preferentemente al análisis político, ha escrito varios libros dentro de esa tesitura, tales como Política de Negocios, Política Universitaria, La guerra revolucionaria en los Estados Unidos, De Gandhi a Goa, En el Golfo, Malvinas: el colonialismo de las multinacionales, Desde Londres y Vida Cotidiana.
El Rey De Araucanía Y Patagonia constituye un singular trabajo de reconstrucción histórica. Allí contaba la estafa que se quería consumar con este personaje pintoresco que era avalado por los intereses franceses e ingleses en la Patagonia.
Enrique no solo escribió el libro sino que financió de su bolsillo el juicio que le hizo –ya que este pintoresco personaje que se autoproclamaba Rey había empapelado Europa con títulos de nobleza sobre el territorio patagónico, hasta que lo liquidó jurídicamente mostrando la oscuridad de su pretensión.
Oliva ocupaba el sillón Manuel Láinez en la Academia del periodismo.
Nunca me olvidaré de sus charlas sobre Manuel Ugarte acerca de las correrías amorosas del gran socialista nacional a la par de su galantería y discreción, sentados en el café La Biela, con un café de por medio.
Enrique había dicho en oportunidad del Comandante Faber de Uturuncos -Seguramente, se mantendrá en la memoria de cuantos humildes criollos lo conocieron.
Así será con Enrique Oliva.
Gran periodista
Guerrillero Uturunco
Compañero de utopías
ENRIQUE OLIVA
¡ PRESENTE!
Tu nombre será inscripto por el Pueblo de la Patría en el carro de la victoria para memoria de los hijos de los hijos de los hijos de esta tierra para que nunca sea una colonia la Patria Grande.
*Los Compañeros María Julián Chequer, Pancho Pestanha, Jose Luis Di Lorenzo y Enrique Manson aportaron a este relato.
CONCLUSIONES DE LA PRIMERA JORNADA DEL ENCUENTRO NACIONAL DE JUECES “UNA JUSTICIA LEGÍTIMA”
“Los que estamos aquí queremos ser parte de una Justicia más
plural y más independiente, dispuesta a transparentar y a rendir cuenta de su
actuación ante la ciudadanía entera. Nos une la convicción de que existe un
modo diferente de ejercer la magistratura y la jurisdicción.
Rara vez en estos casi treinta años de recuperación del Estado de Derecho, y salvo
honrosas excepciones, un número tan importante de jueces, fiscales, defensores
públicos, funcionarios y empleados han firmado con nombre y apellido un
cuestionamiento claro y enérgico como el que se expresa en los documentos de
“Justicia Legítima.” Así se habilita el escenario de un debate público en el
que sin desconocer la mayor responsabilidad que nos corresponde como
integrantes del Poder Judicial, aspiramos a sumar muchas voces y muy diferentes
actores sociales para inaugurar mecanismos de participación ciudadana.
También es inédito y
auspicioso que miembros de las justicias federal, nacional y locales elijan
modos de encuentro y participación como el de esta asamblea nacida de una
convocatoria en la que nadie se arroga la representación de otros, ni apela a
distinciones o jerarquías que no reconocemos ni aceptamos.
Es el primer paso de
un largo camino que no se agota en la indignación y en el rechazo a una manera
falaz e intencionada de “invocar independencia” para encubrir sumisión a
grupos, intereses y poderes partidarios, económicos, mediáticos a cambio de
ventajas y beneficios incompatibles con un servicio de justicia en un Estado de
Derecho. Defendemos una noción de independencia que no ignore la trama de
poderes formales e informales que atraviesa el espacio en el que trabajamos y
el mundo en el que vivimos y somos conscientes de los deberes que nos son
propios y estamos dispuestos a cumplirlos sin claudicaciones.
Llegó la hora de mirar
hacia adentro del sistema de administración de justicia y hacer pública nuestra
autocrítica a fin de dar sentido a la diferencia entre el accionar corporativo
y una “justicia legítima”. Para conformar otro sistema de justicia hay que
partir de un núcleo irrenunciable de principios y prácticas que aseguren la
vigencia plena e irrestricta del Estado de Derecho, la defensa y ampliación
permanente de los derechos humanos y de las garantías consagradas en la
Constitución y en los tratados internacionales y el rechazo de toda forma de
discriminación por condición social, étnica, religiosa o de género. Sabemos que
todavía hay que superar las marcas que la dictadura imprimió y que subsisten en
la estructura y en muchos agentes judiciales de cualquier nivel.
Queremos discutir cómo
se forma a los jueces, magistrados, funcionarios y agentes; cómo y por quienes
se llevan adelante los procesos de selección para ingresar y permanecer en la
institución judicial en todos sus niveles; cómo se asegura que la postulación y
elección de miembros de los consejos de la magistratura sea abierta y sin
restricciones; cómo se conforma y se exhibe la gestión de los recursos, de la
jurisdicción y de la administración; cuáles son las condiciones imprescindibles
para efectivizar el acceso a la justicia para todos, protegiendo a los
vulnerables y cuáles las posibles vías de intervención de la sociedad civil en
la construcción de una Justicia fuerte, independiente y democrática. Y estamos
dispuestos a persistir en este intento.”
miércoles, 27 de febrero de 2013
Manuel Ugarte, un luchador silenciado por la historia oficial
![]() |
| Manuel Ugarte |
Escritor y político, fue un verdadero visionario que combatió como pocos el
imperialismo, además de trabajar por la reunificación latinoamericana y el
socialismo. El historiador Norberto Galasso reivindica su figura en esta nota.
Por Norberto Galasso
El Mercosur, el Alba, la Unasur, la frustración del ALCA, la CELAC y la agonía de la OEA nos indican que estamos, como nunca antes, en el camino hacia la reunificación latinoamericana, es decir, en la concreción del proyecto de la Patria Grande que sustentaron, entre otros, Bolívar y San Martín.
Por eso es interesante recordar que, en el diario El País, el 9 de noviembre de 1901, un joven de 26 años escribía lo siguiente: "A todos estos países no los separa ningún antagonismo fundamental. Nuestro territorio fraccionado presenta, a pesar de todo, más unidad que muchas naciones de Europa. Entre las dos repúblicas más opuestas de la América Latina, hay menos diferencia y menos hostilidad que entre dos provincias de España o dos estados de Austria. Nuestras divisiones son puramente políticas y por tanto, convencionales. Los antagonismos, si los hay, datan apenas de algunos años y más que entre los pueblos, son entre los gobiernos. De modo que no habría obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países que marchan por el mismo camino hacia el mismo ideal. Sólo los Estados Unidos del Sur pueden contrabalancear en fuerza a los del Norte. Y esa unificación no es un sueño imposible." Señalaba, también: "El acuerdo se establecería, por voluntad colectiva" y "la primera medida de defensa sería el establecimiento de comunicaciones entre los diferentes países de la América Latina. Actualmente, los grandes diarios nos dan, día a día, detalles a menudo insignificantes de lo que pasa en París, Londres o Viena y nos dejan, casi siempre, ignorar la evolución del espíritu en Quito, Bogotá o México. Estamos al cabo de la política europea, pero ignoramos el nombre del presidente de Guatemala..." Y finalizaba, sosteniendo: "La concentración de las fortunas y el aumento de los monopolios tienen que provocar en Estados Unidos, quizás antes que en Europa, esos grandes conflictos económicos que todos han previsto. Estados Unidos soporta un antagonismo de razas que, bien utilizado, por un adversario inteligente, puede debilitarlo mucho." El autor del artículo se llamaba Manuel Baldomero Ugarte y había nacido el 27 de febrero de 1875.
En el mismo diario, 20 días antes –el 19/10/1901– había denunciado "El peligro yanqui", ante el cual "la prudencia más elemental aconsejaría hacer causa común con el primer atacado. Somos débiles y sólo podemos mantenernos apoyándonos los unos sobre los otros. La única defensa de los quince gemelos contra la rapacidad es la solidaridad." Y agregaba: "Hay que desechar toda hipótesis de lucha armada. Las conquistas modernas difieren de las antiguas en que sólo se sancionan por medio de las armas cuando ya están realizadas económica o políticamente. Toda usurpación material viene precedida y preparada por un largo período de infiltración o hegemonía industrial capitalista y de costumbres, que roe la armadura nacional, al propio tiempo que aumenta el prestigio del futuro invasor... El partido que gobierna en Estados Unidos se ha hecho una plataforma del 'imperialismo'... Los asuntos públicos están en manos de una aristocracia del dinero formada por grandes especuladores que organizan trusts y exigen nuevas comarcas donde extender su actividad. De allí el deseo de expansión... Se atribuyen cierto derecho 'fraternal' de protección que disimula la conquista... Hasta los espíritus más elevados que no atribuyen gran importancia a las fronteras y sueñan con una completa reconciliación de los hombres, deben tender a combatir en la América Latina la influencia creciente de la América sajona." Explicaba, asimismo, que el nacionalismo tiene carácter reaccionario cuando resulta la expresión avasallante del capitalismo en función conquistadora de colonias, pero tiene un carácter progresivo en las colonias y semicolonias, donde la reivindicación primaria es la liberación nacional y finalizaba afirmando: "Los grandes imperios son la negación de la libertad."
Por entonces, este joven pretendió deslumbrar a una muchacha porteña de 'familia bian' y ajena a la política, diciéndole: –Tengo tres objetivos por los cuales lucharé toda mi vida: el antiimperialismo –contra Estados Unidos u otro imperio que pretenda dominarnos–, la reunificación latinoamericana en una sola Patria Grande y el socialismo, que necesariamente deberá ser nacional... La chica quedó perpleja, seguramente porque no entendía la importancia de estas tres grandes banderas –como todavía no la entienden algunos porteños que votan a Macri– y sólo se le ocurrió contestar con una notable predicción: –Me parece demasiada carga para andar por la vida.
Efectivamente, los grandes poderes del país semicolonial y sus cómplices hicieron caer el más absoluto silencio sobre Ugarte y sus ideas. Los grandes diarios le cerraron sus columnas, las Academias lo ignoraron a pesar de que publicó 40 libros en Europa, el Partido Socialista lo expulsó por su posición nacional (en 1912, Ugarte sostuvo, en una conferencia dada en El Salvador: "El socialismo tiene que ser nacional" (y no internacionalista abstracto). Poco después, lanzó el diario La Patria, en Buenos Aires donde ratificó sus banderas y agregó que los ferrocarriles ingleses eran, en la Argentina, el instrumento de la dominación ejercida por el Imperio de su Graciosa Majestad.
El silenciamiento se intensificó. Poco después fue el orador central al fundarse la FUA en plena Reforma, pero los estudiantes universitarios lo olvidaron muy pronto para caer en la izquierda abstracta. Y fue neutralista durante la Guerra, por lo cual el boicot se acentuó. Se exiló entonces "voluntariamente" en 1919, al cerrársele todas las puertas, y dijo: "En otros países se fusila... Es más noble."
A partir de ese momento, mientras en la Argentina sus ideas eran acalladas, él se carteaba con Augusto César Sandino, compartía la dirección de la revista Monde con Alberto Einstein, Miguel de Unamuno, Henri Barbusse, Máximo Gorki y Upton Sinclair y publicaba en los principales diarios de Francia, España y América Latina. Pero el gobierno argentino presidido por el general Justo le niega el Premio Nacional de Literatura, le niega una cátedra y la jubilación de periodista. Acorralado por la miseria, vende su biblioteca con libros dedicados por Rubén Darío, Ingenieros, Santos Chocano y otros.
Regresó al país en 1935, lo invitaron a reincorporarse al Partido Socialista y así lo hizo, pero dio una sola conferencia titulada "El imperialismo". Lo volvieron a expulsar y sin madero donde sostenerse, se fue al poco tiempo a Chile, para seguir desde allí su lucha de siempre. La Revolución Mexicana le puso su nombre a una calle, un mural de Guayasamín lo colocó entre los grandes latinoamericanos, Francia le otorgó la Legión de Honor y la URSS lo invitó para festejar un aniversario de la Revolución. Pero en su país siguió condenado al silenciamiento, quizá porque imperaba la llamada "libertad de prensa".
Volvió, sin embargo, en 1946 y allí se sorprendió al recibir el primer reconocimiento de un gobierno argentino: Perón lo hizo embajador en México, y luego en Nicaragua y en Cuba. Un entredicho con la burocracia lo llevó a renunciar al cargo, pero regresó, sin embargo, en noviembre de 1951 para votar por la reelección de Perón y se volvió a Niza, solo y sin recursos económicos. Poco después, el 2 de diciembre de 1951, lo encontraron sin vida –de una manera extraña que hizo sospechar un suicidio– pero los medios de comunicación de la Argentina le dieron escasa importancia al trágico suceso. ¿Para qué preocuparse de un profeta loco –y peligroso– a quien la oligarquía ya le había dado muerte en 1901?
Sin embargo, sus ideas -en la línea de nuestros patriotas indoamericanistas- asumen hoy un notable vigor y van por el camino al triunfo. Por esta razón, recordamos, 112 años después, aquel artículo del diario El País que revela la osadía de un joven de 26 años que ya señalaba el rumbo de nuestra historia, por el cual ahora transitamos.
Tiempo Argentino
Por Norberto Galasso
El Mercosur, el Alba, la Unasur, la frustración del ALCA, la CELAC y la agonía de la OEA nos indican que estamos, como nunca antes, en el camino hacia la reunificación latinoamericana, es decir, en la concreción del proyecto de la Patria Grande que sustentaron, entre otros, Bolívar y San Martín.
Por eso es interesante recordar que, en el diario El País, el 9 de noviembre de 1901, un joven de 26 años escribía lo siguiente: "A todos estos países no los separa ningún antagonismo fundamental. Nuestro territorio fraccionado presenta, a pesar de todo, más unidad que muchas naciones de Europa. Entre las dos repúblicas más opuestas de la América Latina, hay menos diferencia y menos hostilidad que entre dos provincias de España o dos estados de Austria. Nuestras divisiones son puramente políticas y por tanto, convencionales. Los antagonismos, si los hay, datan apenas de algunos años y más que entre los pueblos, son entre los gobiernos. De modo que no habría obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países que marchan por el mismo camino hacia el mismo ideal. Sólo los Estados Unidos del Sur pueden contrabalancear en fuerza a los del Norte. Y esa unificación no es un sueño imposible." Señalaba, también: "El acuerdo se establecería, por voluntad colectiva" y "la primera medida de defensa sería el establecimiento de comunicaciones entre los diferentes países de la América Latina. Actualmente, los grandes diarios nos dan, día a día, detalles a menudo insignificantes de lo que pasa en París, Londres o Viena y nos dejan, casi siempre, ignorar la evolución del espíritu en Quito, Bogotá o México. Estamos al cabo de la política europea, pero ignoramos el nombre del presidente de Guatemala..." Y finalizaba, sosteniendo: "La concentración de las fortunas y el aumento de los monopolios tienen que provocar en Estados Unidos, quizás antes que en Europa, esos grandes conflictos económicos que todos han previsto. Estados Unidos soporta un antagonismo de razas que, bien utilizado, por un adversario inteligente, puede debilitarlo mucho." El autor del artículo se llamaba Manuel Baldomero Ugarte y había nacido el 27 de febrero de 1875.
En el mismo diario, 20 días antes –el 19/10/1901– había denunciado "El peligro yanqui", ante el cual "la prudencia más elemental aconsejaría hacer causa común con el primer atacado. Somos débiles y sólo podemos mantenernos apoyándonos los unos sobre los otros. La única defensa de los quince gemelos contra la rapacidad es la solidaridad." Y agregaba: "Hay que desechar toda hipótesis de lucha armada. Las conquistas modernas difieren de las antiguas en que sólo se sancionan por medio de las armas cuando ya están realizadas económica o políticamente. Toda usurpación material viene precedida y preparada por un largo período de infiltración o hegemonía industrial capitalista y de costumbres, que roe la armadura nacional, al propio tiempo que aumenta el prestigio del futuro invasor... El partido que gobierna en Estados Unidos se ha hecho una plataforma del 'imperialismo'... Los asuntos públicos están en manos de una aristocracia del dinero formada por grandes especuladores que organizan trusts y exigen nuevas comarcas donde extender su actividad. De allí el deseo de expansión... Se atribuyen cierto derecho 'fraternal' de protección que disimula la conquista... Hasta los espíritus más elevados que no atribuyen gran importancia a las fronteras y sueñan con una completa reconciliación de los hombres, deben tender a combatir en la América Latina la influencia creciente de la América sajona." Explicaba, asimismo, que el nacionalismo tiene carácter reaccionario cuando resulta la expresión avasallante del capitalismo en función conquistadora de colonias, pero tiene un carácter progresivo en las colonias y semicolonias, donde la reivindicación primaria es la liberación nacional y finalizaba afirmando: "Los grandes imperios son la negación de la libertad."
Por entonces, este joven pretendió deslumbrar a una muchacha porteña de 'familia bian' y ajena a la política, diciéndole: –Tengo tres objetivos por los cuales lucharé toda mi vida: el antiimperialismo –contra Estados Unidos u otro imperio que pretenda dominarnos–, la reunificación latinoamericana en una sola Patria Grande y el socialismo, que necesariamente deberá ser nacional... La chica quedó perpleja, seguramente porque no entendía la importancia de estas tres grandes banderas –como todavía no la entienden algunos porteños que votan a Macri– y sólo se le ocurrió contestar con una notable predicción: –Me parece demasiada carga para andar por la vida.
Efectivamente, los grandes poderes del país semicolonial y sus cómplices hicieron caer el más absoluto silencio sobre Ugarte y sus ideas. Los grandes diarios le cerraron sus columnas, las Academias lo ignoraron a pesar de que publicó 40 libros en Europa, el Partido Socialista lo expulsó por su posición nacional (en 1912, Ugarte sostuvo, en una conferencia dada en El Salvador: "El socialismo tiene que ser nacional" (y no internacionalista abstracto). Poco después, lanzó el diario La Patria, en Buenos Aires donde ratificó sus banderas y agregó que los ferrocarriles ingleses eran, en la Argentina, el instrumento de la dominación ejercida por el Imperio de su Graciosa Majestad.
El silenciamiento se intensificó. Poco después fue el orador central al fundarse la FUA en plena Reforma, pero los estudiantes universitarios lo olvidaron muy pronto para caer en la izquierda abstracta. Y fue neutralista durante la Guerra, por lo cual el boicot se acentuó. Se exiló entonces "voluntariamente" en 1919, al cerrársele todas las puertas, y dijo: "En otros países se fusila... Es más noble."
A partir de ese momento, mientras en la Argentina sus ideas eran acalladas, él se carteaba con Augusto César Sandino, compartía la dirección de la revista Monde con Alberto Einstein, Miguel de Unamuno, Henri Barbusse, Máximo Gorki y Upton Sinclair y publicaba en los principales diarios de Francia, España y América Latina. Pero el gobierno argentino presidido por el general Justo le niega el Premio Nacional de Literatura, le niega una cátedra y la jubilación de periodista. Acorralado por la miseria, vende su biblioteca con libros dedicados por Rubén Darío, Ingenieros, Santos Chocano y otros.
Regresó al país en 1935, lo invitaron a reincorporarse al Partido Socialista y así lo hizo, pero dio una sola conferencia titulada "El imperialismo". Lo volvieron a expulsar y sin madero donde sostenerse, se fue al poco tiempo a Chile, para seguir desde allí su lucha de siempre. La Revolución Mexicana le puso su nombre a una calle, un mural de Guayasamín lo colocó entre los grandes latinoamericanos, Francia le otorgó la Legión de Honor y la URSS lo invitó para festejar un aniversario de la Revolución. Pero en su país siguió condenado al silenciamiento, quizá porque imperaba la llamada "libertad de prensa".
Volvió, sin embargo, en 1946 y allí se sorprendió al recibir el primer reconocimiento de un gobierno argentino: Perón lo hizo embajador en México, y luego en Nicaragua y en Cuba. Un entredicho con la burocracia lo llevó a renunciar al cargo, pero regresó, sin embargo, en noviembre de 1951 para votar por la reelección de Perón y se volvió a Niza, solo y sin recursos económicos. Poco después, el 2 de diciembre de 1951, lo encontraron sin vida –de una manera extraña que hizo sospechar un suicidio– pero los medios de comunicación de la Argentina le dieron escasa importancia al trágico suceso. ¿Para qué preocuparse de un profeta loco –y peligroso– a quien la oligarquía ya le había dado muerte en 1901?
Sin embargo, sus ideas -en la línea de nuestros patriotas indoamericanistas- asumen hoy un notable vigor y van por el camino al triunfo. Por esta razón, recordamos, 112 años después, aquel artículo del diario El País que revela la osadía de un joven de 26 años que ya señalaba el rumbo de nuestra historia, por el cual ahora transitamos.
Tiempo Argentino
lunes, 25 de febrero de 2013
SCIOLI EN EL LABERINTO BONAERENSE
Nunca un gobernador bonaerense llegó a la presidencia por la puerta
electoral. Esta imposibilidad tiene raíces históricas, pero fue agravada
por la reforma de 1994, que al mismo tiempo incrementó el peso
electoral de la provincia y la privó de los recursos necesarios para
intentar ese salto. Ese es el laberinto en el que se debate Scioli, con
más chances pero también más angustias que Macrì, Massa, De la Sota y
Binner.
Por Horacio Verbitsky
Recién
esta semana quedó claro el sentido de la tentativa del gobierno
bonaerense por instalar como tema del debate político la coparticipación
de impuestos: Daniel Scioli sabía que le faltaban los recursos para
responder a las negociaciones salariales que se repiten en los dos
primeros meses de cada año, pero en lugar de enfrentar la situación
montó el escenario para deslindar la responsabilidad en el gobierno
nacional. El supuesto que orienta estos pasos del gobernador y que puede
encontrarse a toda hora en la prensa amiga es que cuando la relación se
tensa, quien pierde es la presidente CFK. Como en la Casa Rosada la
lectura es distinta, se seguirán viviendo tiempos interesantes. No es
que Cristina piense, en términos simétricos, que es Scioli quien
desciende en la consideración pública. Más bien, le complace que quede
en evidencia la disparidad de criterios administrativos, ideológicos y
políticos. Continuidad con cambios porque coincidimos pero somos
personas distintas, repite Scioli. Son dos proyectos políticos
distintos, replican los kirchneristas. Durante diez años, Scioli
acompañó con lealtad a Néstor y Cristina, objetan en La Plata. Pero
entonces no estaba en disputa la conducción del proceso y ahora sí, es
la respuesta inapelable. Y no se trata de una cuestión personal.
¿Qué te puedo cobrar?
Scioli ni siquiera se preocupó por reunirse con los sindicalistas
docentes para comunicarles sus dificultades. No menos curioso es el
método que escogió para impulsar su reclamo: una audiencia pedida en
diciembre por su jefe de gabinete, Alberto Pérez, al presidente de la
Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Difícil imaginar peor puerta: por
un lado, la coparticipación no se inicia en esa cámara sino en la de
los senadores, pero además Domínguez es la primera espada que se blandió
para cortar las alas del sueño presidencial del gobernador. En febrero,
Domínguez fue uno de los organizadores del encuentro de intendentes que
desde Santa Teresita recriminaron los pujos autonomistas de Scioli.
Cuando ocurrió lo que no podía ignorar que ocurriría, Scioli volvió a
señalar hacia la Casa Rosada, ahora con la acusación de que no le
permitían endeudarse para cumplir sus compromisos. Igual que el año
pasado, quien respondió al lloriqueo bonaerense fue el ministro de
Economía Hernán Lorenzino, no por un improbable ataque de
institucionalidad, sino por su conocimiento de primera mano de las
cuentas provinciales y del personal a cargo. Durante su presidencia,
Néstor Kirchner formó un equipo encargado de supervisar las cuentas del
gobernador Felipe Solá. Lo encabezaba Carlos Fernández y además de
Lorenzino lo integraban Alejandro Arlía y Silvina Batakis, quienes hoy
son los ministros de Infraestructura y de Economía de Scioli. En julio
de 2012, Lorenzino expuso que el deterioro fiscal bonaerense comenzó con
la asunción de Scioli y se cubrió con endeudamiento tal como hacía la
Argentina en la década de 1990. Durante el primer cuatrienio de Scioli,
mientras el resto de las provincias tuvieron un superávit de 7500
millones de pesos, Buenos Aires padeció un déficit de 13.500 millones,
en ambos casos primario. Los compensó con un incremento del 64 por
ciento de su deuda, contra 25 por ciento del resto del país, al mismo
tiempo que la Nación se desendeudaba y aliviaba el endeudamiento de las
provincias, Buenos Aires la primera. En vez de incrementar la presión
tributaria, como el resto de las provincias, Scioli extrajo recursos a
los más pobres, con el impuesto a los ingresos brutos, y subsidió a los
más ricos. En ese lapso los impuestos inmobiliarios rural y urbano
pasaron de aportar el 10,9 al 6,6 por ciento del total de la recaudación
provincial, lo cual puede compararse con el 16,9 por ciento de Entre
Ríos, donde el crecimiento de la recaudación total rondó el 50 por
ciento. La política que el gobierno de Sergio Urribarri describe como de
equidad y progresividad es la contracara perfecta. El inmobiliario
rural rondaba el 8 por ciento de la recaudación total y la decisión de
modificar alícuotas y avalúos provocó dos violentos tractorazos sobre la
casa de gobierno en 2011 y una presentación por inconstitucionalidad
que fue rechazada por la justicia. Dos años después, ese impuesto cubre
el 12,6 por ciento de la recaudación total y la base tributaria se
incrementó con 9000 contribuyentes nuevos; la morosidad se redujo en un
90 por ciento, por la aplicación de multas de valores similares a los
que cobra la AFIP, y 5000 proveedores del Estado regularizaron su
situación cuando se les exigió un Certificado de Libre Deuda con la
provincia para cobrar sus acreencias. Además, el cruce con la base de la
AFIP permitió detectar a 3524 propietarios de inmuebles rurales y
urbanos que los arrendaban pero no pagaban los Ingresos Brutos
correspondientes. También se reimplantó el impuesto a la herencia y se
registraron 4300 embarcaciones que no estaban empadronadas. En cambio en
Buenos Aires, por no afectar a los sectores de la zona núcleo de la
oligarquía, cuyos campos se valorizaron en un 50 por ciento promedio, a
impulso de los precios extraordinarios en el mercado mundial, Scioli
basó cada vez más la recaudación en el regresivo impuesto a los ingresos
brutos, que pasó a representar el 75 por ciento de la recaudación. Tuvo
que ser el gobierno nacional el que forzara a Scioli a decretar el
revalúo fiscal sobre el que se aplican las alícuotas del inmobiliario
rural, como condición para el auxilio del medio aguinaldo de junio
pasado. Pero aún así el gobernador le introdujo tantas condiciones al
reglamentarlo que minimizó su efecto y no resolvió la crisis
estructural. Con la misma contundencia de entonces, Lorenzino objetó
ahora la política de endeudarse para enfrentar gastos corrientes, como
camino seguro a la catástrofe. ¿Es incongruente proyectar que si alguna
vez se realizara su fantasía de acceder a la presidencia, Scioli
aceptaría las condicionalidades del Fondo Monetario Internacional y
reanudaría el ciclo del endeudamiento que durante demasiados años
estranguló las posibilidades de crecer y distribuir de la economía
argentina? Más allá de las especulaciones sobre costos relativos para
cada gobierno, la administración central volverá a tener el rol
protagónico en el rescate de Buenos Aires, porque es inimaginable que el
hundimiento de la provincia en la que viven y producen cuatro de cada
diez argentinos no afecte al resto. Como es obvio, ni hará falta
mencionar esta cuestión cuando Cristina le informe a Scioli quiénes
integrarán las listas nacionales y provinciales del Frente para la
Victoria en octubre. En agosto serán las Primarias Abiertas Simultáneas y
Obligatorias y treinta días antes la presentación de los candidatos.
Esto implica que Scioli tiene hasta mediados de junio para decidir si
seguirá acompañando a regañadientes o dará el salto al vacío al que lo
invitan quienes no tienen otra esperanza. Una tercera opción que está
explorando es conformarse con lo que le ofrezca Cristina, pero colocar
algunos candidatos propios en las listas de su viejo amigo Francisco De
Narváez, siguiendo las huellas de su hermano Pepe. No parece una apuesta
con mucho sex appeal para alguien con tantas aspiraciones.
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