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lunes, 13 de diciembre de 2010

El 11 de diciembre de 1942, en Corrientes, nació 'El Negro, militante de la Juventud Obrera Católica

Recordemos que el 11 de diciembre de 1942, en Corrientes, nació quien llegaría a ser uno de los dirigentes de la conducción de Montoneros, el compañero José 'El Negro' Sabino Navarro, fervoroso militante en la Juventud Obrera Católica que dependió de monseñor Enrique Angelelli.

En julio-agosto de 1972, perseguido durante una semana de enfrentamientos, decide no entregarse y muere en una caverna en las sierras de Córdoba.

Como al Che, le cortaron las manos, se las llevaron como trofeo, y así entregaron el cuerpo de Sabino a su mujer y a sus hijos.

Miguel Landro

JOSE SABINO NAVARRO.

Nació en Corrientes el 11 de diciembre de 1942. Su padre, ferviente peronista, contagió a su hijo con esa pasión de pueblo.

En una oportunidad lo llevó a la Plaza de Mayo, a escuchar uno de los históricos discursos del líder del movimiento.

Una gestión directa de Evita permitió que la madre de Sabino pudiera viajar a Bs. As. para que la operaran.

A los 12 años, la familia lo trajo hasta Buenos Aires.

Y todavía era un pibe de 15 años cuando acompañó al viejo hasta los basurales de José León Suárez, apenas se enteraron de la masacre, para buscar algún sobreviviente.

El Negro, recordaría para siempre el recuerdo del odio al pueblo de los mismos que pintaban viva el cáncer cuando Evita se moría.

En 1959 conoció a Pina, su mujer y madre de sus hijos, fue en la Algodonera Textil, empresa donde ambos trabajaban.

Entre 1962 y 1963 hizo la colimba y recibió su primera instrucción militar.

Al finalizar la conscripción Sabino pasó a trabajar en Deutz Cantábrica y se incorporó a SMATA, llegando a ser delegado, ganando un prestigio entre sus compañeros por sus luchas sindicales, y todavía más, debido a una feroz paliza que le propinó a José Rodríguez, quien había traicionado una huelga.Ahí empieza a distanciarse del sindicato y comienza a surgir la idea de acompañar la lucha político-sindical con el desarrollo de acciones armadas.

Era un fervoroso militante en la Juventud Obrera Católica.

Ahí conoce a García Elorrio, director de Cristianismo y Revolución, y comienza a participar en actividades en ese ámbito.

En agosto de 1968 Sabino participó del primer congreso del peronismo revolucionario y, en enero del año siguiente, concurrió al plenario peronista en Pajas Blancas, Córdoba.

Para entonces, ya no quedaban dudas acerca de la necesidad de complementar la lucha político sindical con la lucha armada.

Dos meses más tarde se produjo una de las últimas apariciones públicas de Sabino, cuando fue invitado por los trabajadores de la empresa Renault para intervenir en un conflicto gremial.

A principios de 1969, comenzó a participar en los primeros operativos armados.

Con fierros en mal estado y sin municiones, encararon los primeros operativos para autoabastecer el grupo.

Siempre, convencidos de que el peronismo era revolucionario y debía actuar como tal, para lograr el retorno de Perón al país, y avanzar en la construcción de la patria socialista.

El grupo jamás abandonó su militancia política y gremial, junto a los operativos armados.

Tras el aramburazo, en mayo de 1970, el grupo de El Negro comenzó a identificar sus acciones con un mismo sello: Montoneros.

A mediados de 1970, José Sabino Navarro se transformó en uno de los dirigentes de la conducción de Montoneros.

En setiembre, la organización incipiente tiene un enfrentamiento con la policía en William Morris. Caen muertos Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus, él salva su vida milagrosamente.Fue buscado intensamente por las fuerzas represivas de la dictadura de Lanusse.

Lo detectaron en Villa Ballester, donde se enfrenta con ellos y mata a dos policías a quienes les quita sus armas.

En 1971, Sabino se traslada a Córdoba y queda a cargo de la regional y su reestructuración, tras su debilitamiento después de la Toma de La Calera.El 21 de Julio de ese año viaja a Río Cuarto, junto a ‘el santafecino’, estudiante en "la Docta", Jorge Cotone.

Van a realizar una operación de apoyo al conflicto de trabajadores de Fiat Con otros compañeros toman un garaje y recuperan 2 vehículos para llevarlos a la ciudad de Córdoba.

La policía es alertada. Monta operativos de control en toda la ruta que va de Río Cuarto a Córdoba. A los 40 ó 50 kilómetros, comienzan los enfrentamientos.

El grupo montonero logra superar los primeros cercos. Sin embargo, deben abandonar uno de los vehículos, y en otro combate cae, en Berrotarán, el Negro Juan Antonio Díaz.

Tenía 28 años, era de Río Cuarto, hijo de obrero ferroviario y peronista, un tipo bien de base, que había comenzado a trabajar desde los 9 años, también peón ferroviario y delegado.

Había participado en la toma de La Calera.
El grupo continúa.

Ya sin auto, deciden internarse en el monte, que es bastante bajo y, con pocas hojas, ofrece poca protección.

Cecilio Salguero, otro de los militantes, se queda cuidando la retaguardia, para que los demás puedan avanzar más. Es detenido al día siguiente.

El Negro Sabino y Cotone siguen, van obteniendo provisiones en las pocas casas que van encontrando. A esa altura son rastreados por helicópteros y por la infantería.

Las fuerzas de la represión ya peinaban todo el monte.

Los combatientes montoneros se movilizan de noche. Ante cada intento de salir a la ruta se ven obligados a entablar combate y deben volver a internarse en el monte.

Una noche encuentran el camino que buscaban, conducía al dique Los Molinos. Toman un Citroen, pero son perseguidos y Sabino es herido en un hombro. Para avanzar, "recuperan" un colectivo.

El propio Negro maneja, mientras continuaba la persecución y el tiroteo. Chocan y se internan de nuevo al monte.

Llevaban más de una semana de combates y persecución, estaban casi sin munición y Sabino Navarro había perdido bastante sangre, sin recibir atención médica.

Le pide a Cottone que sigua e intente salvarse, que él va a quedarse.

Ante la negativa de Cottone a abandonar al compañero, Sabino se lo ordenó. -Yo no caigo -le dijo-, no quiero caer y me muero. A los 200 metros, contaría después Cottone, cuando ya se alejaba, se escuchó un disparo…

La policía lo buscó durante semanas, hasta que lo encontró, ya muerto.

Estaba en una cueva escondido entre las piedras, el revolver 38 todavía en su mano derecha.

Como hicieron con el Che Guevara, le cortaron las manos, se las llevaron como trofeo y escondieron su cuerpo, enterrándolo debajo de otra sepultura. Recién en 1974, dos de nuestros Gobernadores de la Victoria, Oscar Bidegain y Ricardo Obregón Cano, consiguieron la información del lugar en el que se encontraban los restos del Negro. Arnaldo Lizaso, otro de nuestros luchadores, colaboró con el traslado del cuerpo hasta El Cementerio de Olivos.

Fuente: www.eldesacamisado.org

UN RELATO*

José Sabino Navarro perteneció a la JOC la Juventud Obrera Católica que dependió de monseñor Enrique Angelelli. Era delegado de la empresa DECA (Deutz Cantábrica) mientras militaba en Cristianismo y Liberación. Sabino participaba en la Pcia. de Córdoba con los grupos de la POM ( que se autodenominaban FAP), parte de lo que luego sería la Tendencia Revolucionaria Peronista que se integró con John William Cooke, el mayor Alberte, (delegado personal de Perón) y Alicia Eguren, todos integrantes de Acción Revolucionaria Peronista (APR); Gustavo Rearte por la JRP y otras organizaciones de distintas provincias como el MRP (Movimiento Revolucionario Peronista) de La Plata donde estaba el Negro Gonzalo Cháves y el Frente Revolucionario Peronista de Jujuy conducido por Armando Jaime. El Negro Sabino, vivía como delegado de SMATA en una casita humilde de madera por el oeste del Gran Buenos Aires, un barrio obrero muy despoblado, En marzo de 1969 habló en la puerta de fábrica de la empresa Renault, Córdoba, donde lo llevaron, en la primera asamblea que decidió el primer paro activo, iniciando un proceso de movilización continua hasta el Cordobazo, y detenido, fue liberado por gestión de Monseñor Angelelli. En julio-agosto de 1972, perseguido durante una semana de enfrentamientos, decide no entregarse y muere en una caverna en las sierras de Córdoba. Como al Che, le cortaron las manos, se las llevaron como trofeo, y así entregaron el cuerpo de Sabino a su mujer y a sus hijos, que lo sepultaron en la zona Oeste del Gran Buenos Aires. Hay una hermosa poesía que escribió Alberto Molina, hablando de las manos de Sabino Navarro, que luego cantaron los Huerque Mapu y que rememora esta historia; otra fue escrita por Tono Báez y es también un hermoso recuerdo de Sabino.

(*) Del relato hecho por el compañero Elbio Alberioni, (El Gringo) en el libro Los del 73 Memoria Montonera de Gonzalo Leonidas Chaves y Jorge Omar Lewinger.

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