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domingo, 19 de mayo de 2013

La muerte de Videla en prisión nos hace más libres

Ahora que murió vamos a poder reflexionar sobre qué significó ese hombre en el vientre de la sociedad.
Alguna vez iba a ocurrir. Tarde o temprano iba a tener que morir. Él, que había sido el símbolo máximo del "mal radical", se fue una mañana soleada. Pero murió en una celda común. Allí, donde ninguna luz puede ingresar. Murió en el lugar que la justicia de los hombres –esa que es tan veleidosa como la Divina– le otorgó por sus crímenes. Jorge Rafael Videla. Videla para la mayoría de los argentinos. Un apellido atroz. Y que será recordado por décadas y décadas. Fue el gran dictador argentino. No hay otro como él. Y esperemos que no vuelva a haberlo.  Comandó la dictadura militar más sangrienta de nuestra historia. La que más personas torturó y asesinó en todo el siglo XX. Para encontrar tanta maldad hay que remontarse a la campaña contra los indígenas en 1879 o a la represión a las provincias que perpetraron los coroneles de orientales de Bartolomé Mitre.
Videla era portador de una siniestra dignidad. No se disfrazó de enfermo como hicieron otros jerarcas –Augusto Pinochet con su silla de rueda o como Bussi con la sonda nasal– ni se arrepintió de su macabro accionar. Siempre asumió la responsabilidad política y militar de las atrocidades que cometió la dictadura militar que él comandó. Y hasta reivindicó su pasado. Eso lo diferencia de otros jerarcas mezquinos que no tenían el valor suficiente para enfrentar sobrios a la justicia. Debían emborracharse en cinismo para poder asumir los hechos. Videla no. Siempre asumió lo que había sido.
Comandó no sólo la dictadura más sangrienta de la historia, sino también uno de los procesos de empobrecimiento más brutales de la historia argentina. Aliado a los principales grupos económicos y a los economistas pregoneros del liberalismo monetarista como José Alfredo Martínez de Hoz, Videla, como representante del brazo armado, utilizó el poder del Estado, en realidad, para intentar restablecer un modelo económico basado en el sector agroexportador y en el sistema financiero, pero sobre todo en una dinámica de concentración capitalista y monopolización de la economía que devastó el mercado interno, la industria nacional y los sectores del trabajo.
Es difícil poder escribir algo nuevo sobre Videla después de todo lo que se ha escrito mientras estaba vivo. Pero supongo que recién ahora que él murió en prisión vamos a poder pensarlo con libertad. Reflexionar sobre qué significó Videla en el vientre de la sociedad, cuáles fueron sus complicidades, sus sinuosidades, sus formas de ser Videla. Porque la sociedad argentina fue en aquella segunda mitad de la década del setenta un poco Videla. Pero no sólo por la complicidad civil que significa la participación de cuadros políticos y empresariales en la represión ilegal.
Tanto ha sido así que durante los años posteriores, es decir, los de la instauración democrática, un gran sector de la clase media –e incluso también de otros decibeles sociales– decidieron ignorar lo que sabían o decidir dar vuelta la página intentando olvidar lo que no querían seguir recordando. Incluso algunos intelectuales y periodistas ex progresistas han comprado su pase a la derecha –defender el terrorismo de Estado no es complejizar el debate por la violencia sino que es simplemente defender el terrorismo de Estado y será siempre de derecha– intentando galimatías y piruetas como "habría que perdonarlo", recuperar la teoría de los Dos Demonios o hacerse el harto con los Derechos Humanos. 
Porque complejizar el debate sería tratar de profundizar la comprensión de por qué una persona común se convierte en Videla, qué condimentos individuales pero también sociales conducen a la violencia política, cuáles son las condiciones previas que generan una banalización del mal –en términos de Hannah Arendt– de tal magnitud que permite realizar cualquier tipo de atrocidad al otro. Es decir, de qué manera una sociedad se prepara para la violencia: cuáles son las operaciones de deshumanización del Otro que permiten cosificarlo, despersonalizarlo, arrancarle derechos y, por lo tanto, posibilitan la anulación, el aniquilamiento del cosificado.
 
(Digresión: convertir a todo kirchnerista en corrupto es una operación de cosificación, creer que un hijo es capaz de asesinar a su padre y poner una bóveda debajo de su tumba es quitarle la condición de humano al Otro y por lo tanto iniciar el Lado Oscuro de la Razón. Y es por esto que creo que quienes quieren generan estos tipos de relatos son  cómplices de las próximas ESMAs o de los próximos bombardeos a la Plaza de Mayo).
 
Los que hoy cosifican al Otro también son Videlas. También están dispuestos a convertirse en Videlas. Y no lo digo como chicana. Lo digo como peligrosa certeza. Porque considerar a otro Videla, también es ser un poco Videla, aunque parezca un crucigrama sin sentido.
La muerte de Videla en prisión nos hace más libres. Nos permite la libertad de repensar y reflexionar sobre nuestras propias violencias. Porque, claro, también hay que revisar desde las prácticas de izquierda la violencia de las izquierdas en los años setenta. Y esto incluye reconocer los errores, los desaciertos, las propias banalizaciones del mal. Y esto no incluye reponer la Teoría de los Demonios. Significa repensar los setenta bajo otras claves de análisis. El Terrorismo de Estado es injustificable. Incluso desde el más radical de los liberalismos. Pongo un ejemplo extremo: una sociedad no puede negarle la posibilidad a un individuo de convertirse en un delincuente. En última instancia es una decisión individualísima. Lo que tiene es el derecho de exigirle al Estado que reprima con todas las herramientas de la ley a esas individualidades que han tomado una decisión equivocada. Pero el Estado no puede convertirse jamás en una maquinaria delictiva. Porque avasalla todo tipo de libertades individuales. A partir de aquí, incluso de esta matriz liberal de análisis, se puede complejizar cualquier debate. La actuación de las organizaciones político-militares puede ser todo lo cuestionable que se quiera; pero no puede justificar jamás el avasallamiento por parte del Estado de todos los derechos del hombre. Si el Estado se vuelve criminal, totalitario, ya no hay parámetros para la vida social.
Obviamente, esta es una argumentación liberal. Desde otras perspectivas se podrán agregar elementos, matices, conflictividades que superan y enriquecen este planteo. Pero me pareció fundamental desarticular las lógicas que utiliza el liberalismo conservador, por ejemplo, desde el paradigma ajeno, porque las verdades propias ya resultan consabidas. Y es incluso desde este paradigma que la política de Derechos Humanos del kirchnerismo es fundamental.
Muchos desde la derecha más rancia creen que los juicios contra los delitos de lesa humanidad forman parte del resentimiento y la venganza del kirchnerismo. Es un enunciado, al que generalmente se le suma un agregado supuestamente progresista que reza: "Utilizan los Derechos Humanos". (Puede escuchar esta argumentación todos los días en Radio Mitre, por ejemplo). Lo fundamental de la política de Derechos Humanos es que reconstituye la autoridad del Estado y su legitimidad de represión. Porque  sólo en un país en el que los dictadores y asesinos de miles de personas van presos se convierte en justo que los evasores fiscales, que los ladrones de gallina y los asaltantes de caminos puedan ir presos. Como verá, estimado lector, hasta desde una lógica republicana conservadora la política de los juicios es fundamental.
Una última cosa. Que Videla haya muerto en prisión me produce un extraño orgullo por el presente de mí país. Muchos sectores bien intencionados se conduelen porque Videla no se arrepintió, por se llevó a la tumba la información. Es atendible el reclamo, claro. Pero hay que mirar la situación con perspectiva histórica: el dictador chileno Augusto Pinochet murió en libertad, el español Francisco Franco murió en libertad, Adolf Hitler se suicidó en libertad, Enver Pashá –masacrador del pueblo armenio– murió en libertad, José Stalin –aún cuando haya sido de signo ideológico contrario– murió en libertad, todos los presidentes estadounidenses que masacraron pueblos murieron en libertad... Jorge Rafael Videla murió preso. Si uno conoce lo que es la humanidad, su historia, su miserabilidad, entenderán por qué es tan importante lo que ocurrió el viernes: un pequeño milagro en un país del culo del mundo. Y se produjo porque hubo un gobierno empecinado en que se hiciera justicia. Videla podría haber muerto indultado. ¿No alcanza con que podría ser peor?, como diría el Indio Solari. La historia de la humanidad nos demuestra que seguramente no podría haber sido mejor de lo que resultó.

sábado, 18 de mayo de 2013

Puso al Estado de rodillas al servicio del poder económico

Jorge Rafael Videla fue la principal cara del terrorismo de Estado, no como fin en sí mismo sino como medio para la aplicación de un plan económico y social cuyas consecuencias todavía se sienten después de 30 años de democracia. Como líder de las Fuerzas Armadas ocupó el lugar de la derrocada Isabel Perón en 1976, y hasta 1981 lideró la represión que eliminó la resistencia a las políticas que terminarían con cuatro décadas de un proceso con rumbo industrial.

El dictador, que murió ayer a los 87 años en una cárcel común, escuchó atentamente las ideas de José Alfredo Martínez de Hoz (el ministro de Economía de su gobierno) cuando este visitó la casa del jefe de la Armada a mediados de marzo de 1976. Fue ahí cuando Videla, de convicciones ultraliberales, se sintió seducido y terminó de convencerse sobre los pasos que se debían seguir tan solo unas pocas semanas después.

Como cuenta el periodista Alberto Dearriba, autor del libro El Golpe, las figuras que personifican lo más oscuro del terror de los setenta ya se habían conocido en 1975. "Joe" se hizo presente ese año en el Edificio Libertador para pedirle a Videla que las Fuerzas Armadas reprimieran una huelga que lo perjudicaba como presidente de Acindar y del Consejo Empresario Argentino. La estrategia, que quebró la organización sindical en ese entonces, se repetiría con más fuerza y a nivel nacional desde el 24 de marzo del año siguiente.
Leé la nota completa en la edición impresa de Tiempo Argentino - Puso al Estado de rodillas al servicio del poder económico

jueves, 16 de mayo de 2013

DIFERENCIAS DE GESTION: "Compramos vagones un 37 por ciento más barato que Macri"

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, precisó que el Estado nacional adquirió 409 vagones para las líneas Mitre y Sarmiento a un precio promedio de 1,2 millones de dólares cada uno, mientras que el gobierno porteño pagó 1,76 millones por los nuevos que se utilizarán en el subterráneo.
Florencio Randazzo explicó que esa diferencia implica que la administración nacional gastó un 37 por ciento menos en la compra de formaciones que, en términos de calidad y utilidad, ""son más caros que los de subterráneo".
Asimismo, desmintió una información que indica que los vagones de la línea A de subterráneos fueron compradas durante su gestión al frente de la cartera de Transportes y sostuvo que el diario que publicó eso "oculta" los bajos precios con que adquirió las máquinas para las líneas de ferrocarriles que unen la capital con el oeste del conurbano.
Señaló que lo adquirido por el Estado nacional consta de "25 formaciones de 9 coches cada una para el Sarmiento; y 30 de 6 para el Mitre", y añadió que "en total son 409 vagones". Fueron compradas al Estado chino y "se empezarán a entregar en abril del año próximo", dijo y aseguró que "en seis meses estarán todos los coches".
Además, indicó que con estas nuevas formaciones "se reemplazarán todos los coches, y se duplicará la capacidad de transporte en el Sarmiento y se triplicará la del Mitre".

Video conferencia Cristina y Massa

La Presidenta Cristina Fernández habló esta noche al inaugurar la nueva sede de la municipalidad de Ituzaingó, donde destacó que desde el 25 de mayo de 2003, cuando asumió Néstor Kirchner la Presidencia, "la obra pública, y la apoyatura económica y social, comenzó a tener carnadura y a mejorar la calidad de vida de los argentinos".

También subrayó los trabajos realizados para crear nuevas rutas y pavimentar otras existentes, al afirmar que "lo que estamos haciendo es un entramado en el país para conectar la Argentina, en un plan federal de obras como nunca se había llevado adelante".

Desde la asunción de Néstor Kirchner, sostuvo, lo que se ha hecho es "concebir la gestión pública como un hacer constante".

Al enumerar los logros de los últimos diez años, mencionó que ahora "el que está sentado allí en la Casa de Gobierno decide en nombre de los intereses del pueblo".

miércoles, 15 de mayo de 2013

Clarín puso en marcha un golpe de estado - Por Alfredo Silletta


A veces es difícil comprender que, a 30 años de democracia, estamos frente a un intento de golpe de estado por parte de una corporación económica y mediática como es el grupo Clarín conducido por Héctor Magnetto.

El Decreto de necesidad y urgencia (DNU) “para la protección de la libertad de prensa y expresión” que firmó ayer Mauricio Macri, redactada por los abogados de Clarín, significa ni más ni menos que romper con la Constitución nacional y las leyes federales. Es retrotraernos a mediados del siglo XIX cuando los hacendados de Buenos Aires, junto a Bartolomé Mitre, no aceptaron el Acuerdo de San Nicolás y la Constitución Nacional de 1853, planteando la independencia de Buenos Aires del resto de la confederación Argentina.

Macri, que nombra tanto la Constitución nacional, debería conocer el fallo de la Corte Suprema de Justicia del año pasado sobre una ley del gobierno de San Luis, que intentó negar la nueva ley de Medios al entender que los servicios de radiodifusión y TV abierta y cerrada son competencia de la autoridad federal, como lo establece la constitución nacional y los tratados internacionales.

Según el jefe de gobierno porteño, en las ultimas semanas la presidenta Cristina Fernández de Kirchner “no quiere que haya más prensa libre” en la Argentina y denunció al gobierno por intentar “silenciar a los periodistas y a los medios de comunicación”. En realidad, el rumor de una intervención al Grupo Clarín fue lanzada por el mismo multimedio y su periodista estrella, Jorge Lanata, se despidió de su programa el domingo pasado señalando que “quizás no saliera el próximo domingo”. Lanata, cada día más parecido a Bernando Neustadt (la voz que taladró el oído de la clase media para convencerla de las bondades de la privatización de las empresas publicas en los noventa), ahora se presenta como el cruzado de Magnetto pidiéndole a la gente que salga a la calle.

El decreto de Macri es tan vergonzante que, no sólo protege los bienes del grupo Clarín, sino también el de su socio La Nación al señalar que “las deudas con organismos públicos sólo podrán ser ejecutadas judicialmente contra activos que no resulten(…) imprescindibles para el ejercicio de tal actividad”. Como se recordará, el diario de los Mitre tiene una deuda millonaria con el Estado Nacional desde hace una década por no pagarle a la AFIP.

Macri, junto a Magnetto, sueña quizás con aquel coronel Mitre que planteaba “la separación definitiva de La República del Río de la Plata como Nación independiente”. En fin, Macri debería leer –aunque sabemos que nunca lo hará- a Carlos Marx y El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, donde afirmaba que los grandes hechos de la historia aparecen dos veces, una vez como tragedia y otra vez, como farsa.

La presidenta afirmó ayer en el Congreso Nacional sobre la Democratización de la Justicia, realizado en el partido de La Matanza, que es necesario comprender “la necesidad de la participación popular” para velar por los instrumentos que defienden al pueblo. El próximo 25 de mayo es fundamental que las mujeres y los hombres del movimiento nacional y popular que nació allá lejos por 1945, vuelvan a ocupar la histórica plaza de Mayo para recordar y defender los diez años de este proyecto de desarrollo con inclusión social.

"La sociedad le habla a la Justicia"

Martes 14 de Mayo de 2013, La Matanza: Cristina Fernández de Kirchner cerró esta noche con un discurso el seminario "La sociedad le habla a la Justicia", que se dictó durante toda la jornada en la Universidad Nacional de La Matanza, con la participación de académicos, abogados, jueces, camaristas, fiscales, científicos, periodistas y miembros de numerosas ongs entre otros.
En su extensa alocución estuvo acompañada en el estrado por Susana Trimarco, madre de la joven Marita Verón, secuestrada en un caso de trata de personas; Estela Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo; Pablo Ferreyra, el hermano del asesinado Mariano Ferreyra, y Sergio Burstein, de la AMIA.
La Presidenta afirmó que esos dirigentes, como otros familiares de víctimas de la violencia que participaron de los paneles, "están representando lo que podemos denominar claramente los problemas, los dramas y las tragedias de la justicia argentina".

viernes, 10 de mayo de 2013

11 de mayo de 1974, caía asesinado Carlos Mugica

 El padre Carlos Mugica fue un paradigma de su tiempo, a la vez que una contradicción en sí mismo. Hijo de una familia de clase alta, ofrendó su vida por los más humildes, incluso conociendo de antemano que ésa era una posibilidad demasiado cercana. Para servirles, renunció a una prometedora carrera en el seno de la iglesia, que podría haberlo llevado a las más altas jerarquías, ya que era un hombre de brillante inteligencia. Pero eso no era todo: era un cura peronista que trabajaba en el Barrio Comunicaciones, hoy Villa 31. Vivió sin miedo y sin pedir nada para sí mismo. Lo asesinó un matón a sueldo, en el que algunos creyeron reconocer al comisario de la Policía Federal Rodolfo Almirón. Después de 30 años, para desmentir a sus asesinos, Mugica sigue siendo recordado como lo que fue: un cura como los que prefería otro mártir de aquellos tiempos, el "Chacho" Angelelli: "con una oreja en el Evangelio y la otra en el pueblo"

El que luego sería el padre Carlos Mugica nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930, en el seno de una familia de clase alta. Su padre, Adolfo Mugica, fue diputado conservador entre 1938 y 1942 y posteriormente, en 1961, ministro de Relaciones Exteriores, durante la presidencia de Arturo Frondizi. Por otra parte su madre, Carmen Echagüe, pertenecía a una familia de ricos estancieros bonaerenses.

En 1949 comenzó la carrera de derecho –de la que cursó sólo dos años- en la Universidad de Buenos Aires. En 1950 viajó con varios sacerdotes y con su amigo Alejandro Mayol a Europa, donde comenzó a madurar su vocación sacerdotal. En marzo de 1952, a los 21 años ingresó al seminario para iniciar su carrera sacerdotal.

Finalmente se ordenó como sacerdote en 1959, pocos años después de haber participado –según sus propias palabras- "del júbilo orgiástico de la oligarquía por la caída de Perón". Pero Mugica también sabía reconocer sus contradicciones. Relataba que en una ocasión, caminando por un pasillo oscuro de un conventillo, vio una leyenda escrita en la pared que lo conmovió profundamente:"Sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos". Los cuervos eran los curas. Quizás en ese momento supo que si permanecía en el lugar de siempre, seguiría estando en la vereda de enfrente de "la gente humilde".

Después de ordenarse, sirvió en la diócesis de Reconquista y luego colaboró con el cardenal primado de Argentina, Antonio Caggiano, en lo que parecía ser el comienzo de una prometedora carrera eclesiástica. Pero ya en sus primeros destinos como sacerdote tuvo problemas. El propio Mugica recordaba uno de sus primeros tropezones con humor: "Creo que la misión del sacerdote es evangelizar a los pobres... e interpelar a los ricos. Y bueno, llega un momento en que los ricos no quieren que se les predique más, como sucedió en el Socorro cuando me echaron las señoras gordas que le fueron a decir al párroco que yo hacía política en la misa".

Años después, en 1966, se encontró en una misión en Santa Fe, a los que serían luego los fundadores de la organización Montoneros Carlos Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Firmenich, a los que ya conocía de cuando estaba destinado en la pastoral para los jóvenes en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Esta relación los influenció a todos ellos y les sirvió para tomar por el hasta entonces impensado camino de la lucha y del compromiso con los sectores más humildes de la sociedad.

Su encendida y pública defensa del peronismo, como asimismo la frecuencia con que en sus discursos citaba al Che Guevara, a Mao y a Camilo Torres y otros, le trajeron al padre Carlos abiertos, y cada vez más frecuentes, choques con el arzobispo Juan Carlos Aramburu.

En los tiempos en los que nacía la dictadura militar que encabezó el malhadado general Juan Carlos Onganía, durante la cual se agudizarían hasta límites intolerables las contradicciones entre el Ejército y el pueblo argentino; entre los intereses de la Patria y los del imperio; entre una Iglesia cómplice de la dictadura y los sacerdotes que, sin grandilocuencia pero con firmeza, buscaban, como Camilo Torres, el camino de la liberación, encontró Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe –tal su nombre completo de "niño bien- su destino.

El año 1968 fue decisivo en la vida del padre Mugica. Viajó a Francia para estudiar Epistemología y Comunicación Social; profundizó su amistad con el padre Rolando Concatti –uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo- y viajó a Madrid, donde conoció al General Juan Domingo Perón.

Estando en París se enteró de la fundación del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Inmediatamente, con la presteza de los que saben que han encontrado su destino, adhirió a él. También comenzó a colaborar con el Equipo Intervillas que creó en ese año decisivo el padre Jorge Goñi.

Al volver de la capital francesa se encontró con que el padre Julio Triviño –un cura situado ideológicamente en sus antípodas- lo había reemplazado como capellán de las monjas del Colegio Malinkrodt. Claro que el cambio que habían decidido las monjas no era inocente ni casual. Triviño, un conspicuo representante de la línea conservadora de la iglesia argentina era también, para que no estuviera ausente la coherencia, capellán castrense.

El destino comenzaba a alcanzar a Mugica. Los padres asuncionistas, que estaban a cargo de la parroquia de San Martín de Tours –otra de las iglesias en las que se refugiaban los ideólogos de todas las dictaduras pasadas y futuras-, habían decidido abrir una capilla en la villa de Retiro y le ofrecieron al joven sacerdote que se hiciera cargo de ese trabajo, que aceptó alborozadamente.

Lejos estaba ya Mugica de aquel joven sacerdote de buena cuna que hollaba los pasillos de la Curia, y que daba los primeros pasos de una brillante carrera eclesiástica. De habérselo propuesto, posiblemente hoy existiría en la nómina de la iglesia algún obispo o cardenal llamado Carlos Mugica, que entregaría su anillo a los fieles para ser besado y que luego pontificarían contra el peronismo.

En el Barrio Comunicaciones levantó la parroquia Cristo Obrero, en la que ejerció su compromiso hasta el día de su asesinato. Al mismo tiempo, colaboraba con su gran amigo, el padre Jorge Vernazza, como vicario de la parroquia San Francisco Solano.

También por esos tiempos su poderosa intelectualidad se convirtió en faro desde la cátedra de Teología en la Universidad de El Salvador y desde las que dictaba en las facultades de Ciencias Económicas, de Derecho y de Ciencias Políticas.

El compromiso con los pobres que asumió el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, entretanto, chocaba de frente con la prohibición estricta de manifestarse políticamente, decidida por el arzobispo coadjutor de Buenos Aires, Juan Carlos Aramburu, decidido más que nunca a mantener a la iglesia alineada con el poder. Por supuesto que Aramburu jamás se opuso a las efusiones ideológicas de los curas que tomaban el té en las mansiones de San Isidro o de Barrio Norte, incluido él mismo. Desde su retiro, el antiguo prelado amigo del poder ve pasar sus días en una opulenta mansión de la calle La Pampa, cercana a las de sus amigos de la Avenida Melián, ostentadores de una riqueza que habita muy lejos de la gente que fue el motivo de los desvelos del padre Mugica.

Pero aquellos años exigían definiciones. La violencia que ejercía la dictadura se tornaba más indecente a medida que su poder era cuestionado con más decisión por las organizaciones populares, que tampoco desistían de utilizar la violencia revolucionaria. Uno de los amigos más cercanos de Mugica, el padre Alberto Carbone, fue encarcelado tras la muerte del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu a manos de la organización peronista Montoneros.

La apasionada defensa de su amigo, su antigua cercanía con los fundadores de la mítica organización guerrillera y su actitud frente a la violencia popular que, al negarse a condenarla, la dictadura consideró "poco clara", provocaron también su encarcelamiento.

Los periódicos "La Razón" y "La Nueva Provincia" cuestionaron con dureza a Mugica por su "justificación de la violencia que se ha desatado en el país". Claro, que para esos personeros de oscuros intereses no habían existido ni la Semana Trágica, ni los bombardeos de Plaza de Mayo, ni la furiosa represión del Plan Conintes, ni nada. La violencia la habían desatado –en su particular concepción- los peronistas, que hasta ese tiempo sólo habían sufrido represión, humillación y muerte.

Las homilías del padre Mugica y de todos los sacerdotes del MSTM eran grabadas por los servicios, colocándolos casi en una situación de blancos móviles. Aramburu –el arzobispo- le propuso varias veces a Mugica que abandonara el sacerdocio. Mugica rechazó el ofrecimiento, aunque esta situación lo angustiaba fuertemente. "Espero, en Dios, no verme forzado jamás a abandonar el sacerdocio, aunque deba resistir infinitas presiones", definió alguna vez, con la claridad de siempre.

Tras la asunción de gobierno popular, el 25 de mayo de 1973, Mugica aceptó un cargo –no rentado- de asesor del Ministerio de Bienestar Social, aunque luego se desvinculó de él por sus discrepancias con el ministro José López Rega, que luego tendría el dudoso honor de ser el fundador de la no menos dudosamente célebre "Triple A". La explicación de Mugica fue sabiamente sencilla: "no había comunicación entre el ministerio y los villeros".

De todos modos, comenzaron a tomar cuerpo otras preocupaciones para el sacerdote: una noche, ante algunos colaboradores del Barrio Comunicaciones, manifestó que "López Rega me va a matar". Pero por esos días le había dicho a un periodista que "no tengo miedo de morir. De lo único que tengo miedo es de que el arzobispo me eche de la Iglesia"

En 1974 apareció el disco "Misa para el Tercer Mundo", en el que el Grupo Vocal Argentino cantaba –sobre textos escritos por el propio Mugica– ritmos argentinos, africanos y asiáticos. Como premio, tiempo después, un hombre poco afecto al arte y a la generosidad, el ministro del interior de Isabel Perón Alfredo Rocamora, mandó destruir miles de ejemplares de esa obra.

Las amenazas de muerte se multiplicaban sobre la humanidad de Mugica. La revista seudoperonista, "El Caudillo", se preguntaba –con una sorna no exenta de estupidez– si "está al servicio de los pobres o tiene a los pobres a su servicio", a la vez que lo acusaba –con la misma supina estupidez– de "bolche".

El 11 de mayo de 1974, el padre Carlos Mugica cumplió con algunas de sus rutinas habituales. A las ocho y cuarto de la noche, después de celebrar misa en la iglesia de San Francisco Solano –situada en la calle Zelada 4771, en el barrio de Villa Luro–, se disponía a subir a su humilde Renault 4-L, cuando un triste personaje –en el que algunos testigos creyeron reconocer al comisario Rodolfo Eduardo Almirón, el jefe de la "Triple A" lopezrreguista– bajó de un auto y le pegó cinco tiros en el abdomen y en el pulmón. El tiro de gracia se lo dio en la espalda. Una manera infame de acabar con la vida de un hombre digno, que siempre respetó antes que nada su mandato interior, ese que nacía de su pueblo y que se prolongaba luego en su propia voz.

El sacerdote fue enterrado posteriormente en el cementerio de Recoleta, hasta que en 1999, en un acto de justicia, sus restos fueron trasladados a la Parroquia Cristo Obrero, en el Barrio Comunicaciones, donde amó y fue amado sin condiciones, que hoy –tiempos crueles- es conocido como la Villa 31.

Desde entonces, Mugica, para contradecir a sus asesinos, habita en un territorio del que jamás será desalojado: el corazón de su pueblo. Un lugar que comparte con muy pocos, entre los que pueden contarse sus amados Juan Domingo Perón, la abanderada de los humildes, Evita y el también mártir obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli.

Por Horacio Ríos
 
Padre Mugica, El Cura Villero (Documental):

jueves, 9 de mayo de 2013

En busca del 51 por ciento de Papel Prensa para el Estado

Diputados nacionales del Frente para la Victoria ingresaron un proyecto de ley que declara "de utilidad pública y sujeto a expropiación" el 24 por ciento de las acciones de la empresa Papel Prensa. Actualmente el Estado posee el 27,5 por ciento de la compañía, mientras Clarín tiene el 49 por ciento y La Nación el 22,5.
En su articulado, el proyecto precisa que deberá dejarse constancia que la expropiación del 24 por ciento de las acciones es por causa de utilidad pública y que se encuentra prohibida la transferencia futura de ellas sin autorización del Congreso votada por las dos terceras partes de sus miembros. También se aclara el Poder Ejecutivo será quien actuará como expropiante y que la tasación la efectuará el Tribunal de la Nación.
Papel Prensa S.A. continuará operando como sociedad anónima abierta, aclara la iniciativa, y especifica que no le serán aplicables "legislación o normativa administrativa alguna que reglamente la administración, gestión y control de las empresas o entidades en las que el Estado nacional o los Estados provinciales tengan participación".
El proyecto de siete artículos fue firmado por los kirchneristas Carlos Kunkel, Diana Conti, Dulce Granados, Adriana Puiggrós, Andrea García, María Teresa García, Gastón Harispe y Graciela Giannesttasio. Establece que el día de la promulgación de la ley, la Comisión Nacional de Valores convocará a una Asamblea de Accionistas para tratar, entre otros asuntos, la remoción de la totalidad de los directores titulares y suplentes y de los síndicos titulares y suplentes y la designación de sus reemplazantes.
Actualmente, además del 27,5 por ciento del Estado, Papel Prensa está conformado por un 37 por ciento de las acciones del Grupo Clarín, un 22,5 por ciento de diario La Nación, un 12 por ciento ed Cimeco (perteneciente al Grupo Clarín) y un 1 por ciento de accionistas minoritarios.

Conversos: los "peronistas" de Clarín


¿La derecha "peronista" no le pide al kirchnerismo que consensúe nada; le exige rendición con bandera blanca.



Alguna vez un arquero de renombre internacional les reclamó a sus defensores "ser más hijos de puta en el área". Sería peronista. Nadie mejor que el Movimiento enseña a sus hombres que cerca del arco propio no debe cabecear el delantero rival. Nunca. La derecha también lo aprendió. De ahí su nuevo viejo intento: insistir con cooptarlo, estafándolo ideológicamente.
El genérico "derecha" –apenas una denominación para referir la expresión político-ideológica de las corporaciones económicas– tiene claro que el peronismo es la síntesis a la que arribó la clase trabajadora argentina. Para abortar cualquier proceso popular ascendente, redistribuidor de riquezas, socializante, le resulta ineludible situar a ese movimiento –por momentos impreciso, y siempre con fuerza organizativa, gran presencia territorial y aun mayor vocación de poder–, en el versátil bando de la reacción. Así se explican los casos de Menem, Reutemann, Duhalde, De Narváez, Rodríguez Saá, y más recientemente Hugo Antonio Moyano.
Hace diez años que lo que se está discutiendo en la Argentina es la distribución del ingreso y un determinado modelo de país: con inclusión social, o sin ella. La dictadura y su consecuencia civil habían clausurado esa discusión. Creían que era para siempre, hasta que llegó "la anomalía kirchnerista", al decir de Ricardo Forster, y volvió a abrirla. Su tránsfuga estrategia le proporcionó relativos éxitos a la derecha. El más escandaloso fue el de la década del '90, cuando neoliberales travestidos de "peronistas" devastaron el país y ataron su destino inmediato al núcleo más concentrado de la economía transnacional, condenando a millones de familias al hambre, el atraso y la ignorancia, en nombre, justamente, de las más altas banderas de la doctrina social del justicialismo.
¿Dónde ubicar políticamente el besito de Moyano a Patricia Bullrich? ¿Cómo entender el estrechón de manos entre Piumato y el camarista Recondo? ¿Alguien vio casándose al canillita con el dueño del diario y del papel para hacerlo? ¿A la evangelista Hotton con el pecador Venegas? Sí. El recuerdo de Moyano de cuando "Perón los echó de la plaza" y la presencia de Aldo Rico en el lanzamiento de su partido, completan el cuadro y le dan contenido ideológico al adefesio. Después de todo, hasta Massera se decía peronista. 
¿Qué pensará De la Sota de Felipe Vallese, cuyo recuerdo interesado cubre por izquierda la espalda del moyanismo? ¿Acaso que su madre no lo crió del todo bien, como les dijo el gobernador a las Madres de Plaza de Mayo el 24 de marzo de 2004, luego de que ellas reclamaran públicamente que no asistiera al acto de expropiación de la ESMA, con el que el cordobés quería lavar su imagen pública?
Imposible olvidar cuando Moyano sacó por primera vez sus pies fuera del plato y dijo en Huracán, apenas Cristina asumió su segundo mandato, que el peronismo "es una cáscara vacía". ¿Acaso habrá encontrado la pulpa en esa particular ingeniería electoral que juega a dos puntas con Mauricio Macri? ¿El carozo en Lavagna?
"Peronistas", sólo cuando les conviene, y cuando no, "yo no fui". Como Ramón Díaz. No pocos "peronistas" que les agarra demasiado temprano el viejazo se vuelven una caricatura de uno que hizo escuela: Alberto F. Contingencias de la profundización, que le dan la razón a la sintonía fina.  
Eso sí: después le imputan al kirchnerismo su propensión a interpretar la política desde una ecuación "binaria", como dicen, indivisible, rudimentaria, que no admite terceras interpretaciones, ni soluciones en diagonal. Si así fuera, ¿cómo se entiende el "Ella o vos" del Ricardo Fort de nuestra escena política?
El pliego de condiciones que Claudio Escribano le planteó a Néstor Kirchner en 2003 sigue esperando. La derecha "peronista" no le pide al kirchnerismo que consensúe nada; le exige rendición con bandera blanca. Sabe que cuenta con el formidable aparato mediático y económico de las más grandes corporaciones. Cree que la severa crisis internacional, que insiste en alzar su voz en la economía doméstica, le sirvió un impensado córner a favor, que no quiere desaprovechar. 
Mal que les pese a muchos, el kirchnerismo es la conciencia para sí alcanzada por el pueblo trabajador a esta altura dura de la historia. La herencia de ese movimiento plebeyo, contradictorio, el hecho maldito del país burgués, con una rica historia insurreccional, es el principal capital cultural del kirchnerismo. Sus objetores "peronistas" adolecen completamente de él. 
Desde el fin de la dictadura, el Estado –que no dejó de ser burgués– nunca como ahora fue escenario de pujas entre clases tan evidentes. A un lado el lucro indiscriminado para unos pocos, y en el otro rincón el bienestar relativo (trabajo decente, aceptables niveles de consumo) al que pueden aspirar las cuatro sextas partes de la sociedad bajo las férreas condiciones que impone el capitalismo, y más en tiempos de una fortísima crisis internacional. No es poco. 
El proyecto político que designa otro rol para el Estado cumple diez años consecutivos en el poder. No ya un Estado para reprimir los desbordes sociales que provocan las políticas de exclusión, sino un Estado-motor de la economía, articulador e integrador social. El Estado como garante, no ya de tupidos negocios privados, sino de un desarrollo endógeno y socialmente armónico. Y, esencialmente, un Estado que entiende sus lineamientos estrictamente económicos y sus transformaciones en la base material, como parte de una batalla más amplia: histórica, cultural, ideológica y política, a ser librada simultáneamente. 
Previsiblemente, las resistencias a ese proyecto irán en aumento. Más en un año electoral. Como en los años '90, algunas de ellas volverán a vestirse de "peronistas". No son tantos, pero su poder de fuego mediático es inversamente proporcional a su cosecha en votos. Son viejos conocidos aquí. Se creen dueños de todo, incluidas la "justicia", el "peronismo", y hasta hace pocos años nomás, el mismísimo Estado.
No alcanza: les falta el pueblo. Caminan a fracasar con total éxito.

martes, 7 de mayo de 2013

“Vengo a Córdoba a ayudar y trabajar, dejemos que otros hagan otras cosas ”

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que llegó a la provincia de De la Sota "a ayudar y trabajar, dejemos que otros hagan otras cosas y luego el pueblo decide soberanamente”. Fue durante un acto en el que inuguró una planta industrial de Fiat. 

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó hoy que vino a Córdoba, la provincia gobernada por José Manuel De la Sota, "a ayudar y trabajar, dejemos que otros hagan otras cosas y luego el pueblo decide soberanamente”, al encabezar un acto de inauguración de una planta industrial de Fiat en la provincia mediterránea.
"Estamos inaugurando una planta industrial donde vamos a hacer unas maravillosas cosechadoras, la mayor tecnología en el mundo. Hoy se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de esa gran mujer que fue Eva Perón y digo yo, qué mejor regalo, qué mejor homenaje que abrir una planta de trabajadores y obreros", expresó.
"Es para nosotros un orgullo que una empresa de esta magnitud haya confiado en nosotros, pero también es efecto de nuestras políticas públicas de comercio. Esto produce 500 puestos de trabajo de forma inmediata y 1500 de forma indirecta. Esta es la apuesta de una empresa global de invertir en la Argentna", destacó.
La presidenta también aprovechó la ocasión para dar una radiografía de la industria automotriz. "Tenemos que festejar de abril de 2012 a abril de 2013, se dio el aumento del 37,8% de la producción automotriz; el récord para abril de venta de vehículos en concesionarios -un 30% más- y un 34,2%de aumento en exportaciones" "Y esto no lo estamos haciendo en un mundo con viento de cola, sino en uno con viento de frente", agregó.

"Nos ha costado construir cada puesto de trabajo con lo fácil que resulta destruir ese puesto. Basta que un gerente envíe un telegrama de despido, y para reconstruirlo demanda mucho esfuerzo", señaló.
"Por eso es importante que seamos inteligentes y sepamos que debemos seguir articulando intereses para seguir creciendo", sostuvo Cristina.
La presidenta llamó además a sindicatos y empresarios a "acompañar este surgimiento maravilloso de la industria" y bregó por acompañar el proceso con "memoria para articular esfuerzos de manera inteligente y preservar las fuentes de trabajo".
“El gran compromiso es que vuelva a surgir la industria ferroviaria en la Argentina, especialmente" y "olvidarnos del transporte de carga" para "darle mayor competitividad" al comercio, explicó.
"El porvenir lo tenemos que seguir construyendo todos los días, no nos quedamos con lo hecho. Vamos por más", sostuvo.
"Más allá de las dificultades y las penas y de las cosas que tiene que aguantar todos los días, voy a seguir apostando por esta Argentina, por este pueblo, por este proyecto", concluyó.

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Sólo una guerra de vedettes?

Por Eduardo Aliverti
La foto política de la última semana fue, a no dudarlo, el encuentro de Hugo Moyano, Francisco de Narváez, Roberto Lavagna y José Manuel de la Sota. Bajo otras circunstancias, una presentación pública de esa naturaleza habría despertado expectativas favorables para una oposición blandengue. Se agruparon un sindicalista renombrado, bien que con una presencia de calle y aparato incompatible con su fortaleza en las urnas; un empresario con chances electorales quizás atractivas; un economista con buena imagen y el gobernador de una provincia de peso. Entonces, ¿por qué ocurrió que la suma dio entre cero y muy poco? Refresquemos primero algunas constataciones. Y después veamos si lo que parece es por donde pasan auténticamente las causas profundas.
Un aspecto a destacar es que los propios medios de prensa opositores coincidieron en ese diagnóstico de resultado muy pobre tras la reunión en Córdoba, en que los ausentes del retrato sugieren mucho más que sus protagonistas y en que la solicitada de ayer –un compendio de frases insustanciales– no cambia el paisaje. La primera observación generalizada fue que faltó Macri. Restaba conocer la opinión del alcalde porteño y, al producirse, no hizo otra cosa que ratificar la impresión negativa. Sin poder disimular su fastidio, Macri fouleó a Lavagna, al juzgar como natural que pretenda ser candidato del peronismo, y agregó que no le incomoda porque “es que como si me molestara que Carrió y Pino vayan juntos”. De este añadido es difícil entender qué quiso decir. Pero de lo primero queda claro que –aunque prosiga las conversaciones con el economista para la candidatura de éste por el PRO de la Ciudad– el clima se enfrió. Otros referentes del macrismo, en off, fueron notablemente más duros. Hablaron de postales del pasado, de que la interna del PJ no los representa. de que no piensan pisar el palito que trama De la Sota, de que De Narváez quiere ser el candidato de Scioli y de que debe decirlo de una buena vez, para que “después no deje el tendal como hace siempre”. En cuanto a Lavagna, los macristas acusan que el ex ministro aspira a un PRO que se le sume cuando, según ellos, es Lavagna quien no entiende que las cosas son al revés. De una eventual alianza que incluya a Moyano, el macrismo o muy buena parte de él no quiere ni escuchar la probabilidad. Desde el peronismo disidente se admite lo innegable de estar en una guerra de vedettes, con manejo entre complicado e improbable.
Como para agregar a la foto cordobesa pero desde otras geografías ¿partidarias?, el radicalismo no hace más que profundizar su división en tres segmentos cuyas proporciones no alteran una identidad que se cae a pedazos: los autónomos “progres” que propenden a la entente con el PS, serias dificultades mediante; los que abogan por colgarse de las faldas de Macri, y los que se reconocen en la tradición ucerreísta pero adscribiendo a muchas de las medidas K. El primero de esos lotes tiene un consecuente parangón con el macrismo, debido al conflicto existencial de si conviene ir solos o mal acompañados. Podría obviarse que Carrió, a la búsqueda de un frente anti K, se reunió en Mendoza con quien denominó “ameba” (el ex vicepresidente Cobos), y que endilgó al senador Ernesto Sanz ser “el jefe de la cooperativa” en la Cámara alta, siendo que Cobos abreva ideológicamente en las mismos principios de Sanz. Y podría rematarse con que la escenografía de Capital es impagable. Claudio Lozano fugó de Pino por interpretar que descarriló, Libres del Sur quedó pegado a Prat Gay y a partir de allí, que no es todo ni mucho menos, el problema podría no consistir en descifrar cómo fue que cada quien quedó donde quedó, sino qué sentido tendría descifrarlo.
Un acápite necesario es cuál hubiera sido la fotografía de impacto supremo. No era con Macri. Los medios comandantes de la oposición querían a Scioli o, en su defecto, al muchachito que parece ser la nueva esperanza blanca de proa encuestológica: Sergio Massa. Pero resulta que el gobernador bonaerense no parece dispuesto a patear el tablero afuera del kirchnerismo. Y que al intendente de Tigre no le parece el momento –si es que apuesta a eso– de largarse por las suyas. Es de mínima curioso, por no decir algo más, que Massa haya aparecido de la noche a la mañana como un favorito electoral. Sin embargo, así fuera cierto, tendría que demostrar una estructura de construcción propia hoy invisible, al margen de que los medios opositores lo propagandicen y de que su ayuntamiento tigrense exhiba logros. En algún punto –o en varios– contacta con Macri respecto de la diferencia entre exposición/protección mediática y crecimiento efectivo. El porteño parecería blindado y sus deficiencias o barbaridades de gestión, incluyendo lo ocurrido en el Hospital Borda, son balas que le zumban de lejos si es por el núcleo duro de la derecha que lo vota. Pero en su arquitectura nacional no pasa de un cómico santafesino (con un caudal electoral elevado, cómo no) y de un ex árbitro de fútbol en Córdoba. Massa ni tan apenas comenzó a desandar ese camino en la provincia de Buenos Aires. Con esa realidad y panorama de corto y hasta mediano plazo, suena lógico que los medios de la oposición y los sectores que representan persistan en la búsqueda, ocultamente desesperada, de una figura capaz de cubrir vacío semejante. Agotadas las esperanzas en torno de lo que hay, Scioli (les) emerge cada tanto más por el imaginario de que perjudicaría al oficialismo –como ningún otro– que por sus gestos y decisiones específicos. Jamás insinúa que esté animado a sacar los pies del plato. No, al menos, hasta las próximas elecciones, que es tras lo cual volverán a contarse los porotos. Y suele ser él mismo quien se encarga de recordar que el proyecto oficial es el suyo. Son bien interesantes, tanto en lo conceptual como por su forma descriptiva, las declaraciones que hizo a este diario, el viernes, Ignacio Ramírez, de la consultora Ibarómetro. “En el universo opositor hay una contradicción entre oferta y demanda de propuestas políticas. Hay un discurso y una convocatoria basados, exclusivamente, en el antikirchnerismo. Esbozan consignas de unidad y convergencia envueltas de dramatismo. Del otro lado, las bases electorales opuestas al Gobierno reclaman discursos más positivos y renovación de liderazgo: rasgos que no aparecen en la foto del encuentro del miércoles pasado. Además, los dirigentes que acudieron hablan de poskirchnerismo, pero forman parte del prekirchnerismo. En cuanto a la inconsistencia ideológica, la experiencia electoral es elocuente respecto de la resistencia de la ciudadanía a acompañar propuestas únicamente antikirchneristas, como fue la unión Alfonsín-De Narváez. La oposición no ha logrado resolver todavía los desafíos del 2011, y los liderazgos no aparecen. Inclusive la figura de Macri, quien no participó del acto, se desdibujó mucho a nivel nacional en el último año.”
Este conjunto de datos refuerza, largamente, que son inmensos los obstáculos de la oposición para ofrecer, aunque más no sea, una estampa de intento unificador. Pero lo que continúa sin responderse es el porqué, sin por eso descartar que haya apetitos personales desmedidos u orígenes ideológicos que no pegan ni con cola. Un porqué que, además, se acentúa al percibir que el kirchnerismo también enfrenta aprietos, tal vez crecientes y de índole diversa. La sucesión de Cristina sigue siendo un misterio y encontrar la fórmula de quién, si no ella, es tan arduo como hallarla en la oposición. El dólar de influencia psicológica toca los 10 pesos, y empieza a pintar que al Gobierno no le queda mucho resto para insistir con que no pasa nada. O en hacer como que no pasa. Las denuncias de corrupción –sin que, a sus efectos prácticos, importe mayormente cuánto tienen de documentadas y cuánto de operaciones mediáticas– pegan duro en amplias franjas de clase media. Hay funcionarios que parecieran especializarse en el arte de meter no ya la mano sino la pata, y tampoco importa demasiado si es porque militan en eso, porque los medios están en pesquisas y señalamientos obsesivos o por ambas causas. Lo cierto es que sería un buen momento para que la oposición se regodeara, primero, con los problemas del adversario. No con los propios. Sin embargo, apartando convocatorias callejeras tan esporádicas y legítimas como impactantes y agrandadas, no da pie con bola.
En ese punto, esta columna vuelve sobre sus pasos y reitera lo que ya supo hipotetizar hace algún o bastante tiempo. ¿Es así por la guerra de vedettes o porque no quieren ganar? Cualquier manual de política básica dice que nadie hace política para perder, pero si es por eso hay otros cuantos manuales que enseñan cómo se equivocan los manuales. ¿Es posible que la oposición no sea capaz de generar una sola acción propositiva? ¿Es posible que ni tan sólo uno de sus dispersos miembros sea capaz de provocar tan sólo una idea alternativa, acerca de tan sólo una cosa? ¿Es posible que, como apunta Ramírez, no puedan pegar un solo salto desde el prekirchnerismo, y prosigan con el único recurso de consignas escolares envueltas de dramatismo? ¿Qué harían? ¿Devaluarían, ajustarían a la clásica, afianzarían un modelo agroexportador y chau, derogarían el financiamiento educativo nacional, rebajarían impuestos, remodificarían la Carta Orgánica del Banco Central, confiarían en que la inflación se reduce achicando salarios? Enigma insondable. O no tanto y todo lo anterior forma parte de lo que exactamente harían, pero sabiendo que no cuentan con la base popular para retornar alegremente a esas recetas.
¿Sólo guerra de vedettes, entonces? ¿O certeza de que mejor parezca sólo eso?

domingo, 5 de mayo de 2013

Ser Opositor se vende

No es fácil la vida del opositor en la Argentina. El hombre (o la mujer) le pone voluntad, lee las pringosas editoriales del diario Clarín todas las mañanas –en las que antiguos hombres de la izquierda peronista o del ERP, venden su pluma al CEO que está sospechado de haber sido cómplice de la dictadura militar que masacró a muchos de sus antiguos compañeros–, se prende a la pantalla de TN como el Tano Passman viendo descender a River, escucha Radio Mitre y se convierte por momentos en el psicótico oyente de Hasta Cuándo –la parodia de Diego Capusotto– y busca incluso por Internet la notas humorísticas de Joaquín Morales Solá, en La Nación, o las de Beatriz Sarlo, la intelectual fetiche de los Iluministas de Bajo Consumo, o las socarronas Causseries políticas de Carlos Pagni, suponga. A veces, incluso, hace esfuerzos desmedidos y lee a Marcos Aguinis y siente el atroz encanto de practicar ese entonado gorilismo mediterráneo o se aguanta los domingo para aprender una nueva lección de traducción del idioma castellano-boludo/boludo-castellano. El hombre (o la mujer) quiere ser un opositor perfecto e intenta escudriñar los secretos sexuales de la presidenta, los escándalos amorosos de algún funcionario cercano a la Casa Rosada o, al menos, busca conformarse con el descubrimiento de los placeres onanistas de algún ordenanza, al menos. Participó de las marchas, se entusiasmó la vez que fueron muchos en la 9 de Julio, y se aprendió los lugares comunes del Perfecto Opositor y escribe todo con K: "Son todos chorros", "Son peor ke el menemismo", "Son una diktadura", "Parecemos Kuba", "No al Indek", "Salvemos a la Repúblika", "Kiero mis dólares", "No me peguen soy del PRO". Hay que reconocer que el hombre (o la mujer) le pone ganas, se esfuerza, hace los deberes, se escandaliza con sinceridad. Pero no alcanza. Y uno ante tanto despliegue de voluntas y empeño, incluso hasta la sinrazón, no puede menos que exclamar como en El Mío Cid al verlo: "Dios, que buen vasallo, si oviesse buen señor" (o como cantaba el bueno de Juan Manuel Serrat en La Montonera: "Qué buen vasallo sería, si buen señor tuviera").
Pero el "Buen Señor" brilla por su ausencia. Para alegría de muchos y tristeza de unos pocos. Las encuestas posteriores a la marcha del 18 de abril fueron contundentes: una abrumadora mayoría no se sentía representado por ninguna figura política, apenas un 15 por Mauricio Macri y le seguían en descenso Hermes Binner, Daniel Scioli, Elisa Carrió rondando su clásico 2 por ciento. Es decir, ninguna de las "figuras" de la oposición logran capitalizar el descontento de una parte de la sociedad que termina refugiándose una vez más en el discurso de la antipolítica. Es que no es sencillo. 
El Ser Opositor –así en mayúscula, como si se tratara de una entidad metafísica– es a veces de izquierda, muchas veces de derecha y de a ratos un tanto esquizofrénico. Probemos alternativas:
 
a) Le gusta Fernando Pino Solanas porque es un progresista-peronista que, gracias a su alianza con Carrió, deberá sostener como ministro de Economía a un neoliberal como Alfonso Prat-Gay, otrora integrante de la poderosa banca J.P. Morgan. 
 
b) Tumini y Donda, especialistas en explicarle a los venezolanos chavistas y a los argentinos kirchneristas cómo se debe hacer una revolución verdadera, compartirán gabinete con Hermes Binner, quien hace poco ideó la estrambótica teoría que sostiene que la muerte de los siete militantes chavistas no es por causa de la violencia generada por Capriles y los suyos si no por culpa del mismo chavismo... Es decir, algo así como medirle el largo de la minifalda a la víctima de una violación. 
 
c) Como resulta que el socialismo estaría dispuesto a hacer una alianza con la UCR, los sectores "ultraizquierdista" y defensores acérrimos del acervo nacional y popular deberán compartir proyecto político con Ernesto Sanz, por ejemplo, quien, además, de sostener, en términos progresistas, claro, que los pobres se gastan la asignación universal en "chupi y joda", se sale de la vaina porque a los argentinos nos vaya como en el 2001 –cuando gobernaban los propios radicales– así el Cristina Fernández de Kirchner se va antes de la Casa Rosada. ¿Qué rara perversión tienen los dirigentes del radicalismo, verdad? Pareciera que les encanta ver sufrir a las mayorías pobres, ¿no? 
 
d) Hasta aquí parece difícil una entente autodenominada "progresista" entre Tumini y Sanz, por ejemplo, o entre Pino y Oscar Aguad, excepto que hagan peripecias ideológicas que, cómo se sabe, siempre resultan caras para los propios integrantes de esa Unión Democrática. Los argentinos bien sabemos qué resultó de la fórmula Tamborini-Mosca, o del descalabro de Alfredo Palacios siendo embajador de la dictadura de Pedro Aramburu e Isaac Rojas, o, por acercarse más en el tiempo, del gobierno de la Alianza.
e) Pero hay más, claro. Del otro lado, del espectro opositor, también comenzó a rejuntarse la derecha peronista. Como en una extraña foto en la que todo pareciera volver a los noventa, un sector del viejo aparato del pejotismo, soso, con fecha de caducidad, con poca novedad que ofrecer, se reunió bajo la figura de José Manuel De la Sota para ofrecer una opción "Peronista" al país. "Peronista" significa que no va a aliarse al bloque progresista y que tampoco lo hará con Mauricio Macri, supongo. En esa foto estaban los desconocidos de siempre: Eduardo Amadeo, el bibliotecario peronista Francisco de Narváez, Roberto Lavagna, el ex antimenemista y ex kirchnerista Hugo Moyano, Jerónimo "Momo" Venegas, la indemnizada Claudia Rucci y Jorge Yoma, entre otros. La pregunta, obvia, que surge al ver esa imagen es cruel: ¿Qué tiene de nuevo el viejo pasado para ofrecerle al novedoso futuro?
f) No nombro a Daniel Scioli dentro de las alternativas opositoras por la simple razón que considero que el gobernador de Buenos Aires, más allá de su heterodoxa versión del kirchnerismo, aparece como opositor sólo en los desvaríos de alguno que otro periodista de Internet.
 
g) Por suerte en la derecha derecha está Macri quien avisó la semana pasada que está dispuesto a hacer bien los deberes porque él forma parte de la clase dominante argentina y si tiene que meter bala, a su Policía Brava Metropolitana no le va a temblar el pulso para hacer dialogar a los balazos –como le gusta a la cándida y pundorosa María Eugenia Vidal– con cualquiera que se ponga en la mira. Puesto a sincerarse, Macri ya mostró su verdadero modelo: endeudamiento externo del Estado, ajuste, suba de impuestos, ineficacia en la obra pública, voluminoso caudal publicitario, buena untada al diario Clarín para obtener cobertura mediática y represión a siniestra y siniestra. ¿Se imagina un país gobernado por Macri? Da miedo hasta al más opositor del kirchnerismo, ¿no?
 
Haciendo un breve repaso por las alternativas, se entiende la bronca del Ser Opositor. No hay nadie que pueda representarlo dignamente, incluso con las miserias que el propio Ser lleva en sus entrañas y que no es menester vivificar en esta nota. Confundidos, sin ideas, imposibles de unir sin causar gracia, los políticos opositores no encuentran otra salida que acoplarse a las operaciones desestabilizadoras que el diario Clarín hace todos los días desde sus tapas o hacer declaraciones desafortunadas que ponen en fuga a sus posibles socios de alianzas. Entonces, el Ser Opositor golpea la cacerola un rato, blasfema, marcha otro ratito, amenaza con pegarle a alguien, llora, apoya a Del Potro, mira a Jorge Lanata, no se anima a decir que "con Menem estábamos mejor", escribe todo con K, insulta a periodistas por las redes sociales, habla mucho de la corrupción y viaja a Colonia a traer 678 dólares por viaje. Se cree bueno, honesto, decente sin ser nada de eso. A veces canta la falta con 26 y se va al mazo con el ancho de espada. Son algo así como la Aristocracia del Barrio. Peores cosas se han visto en nuestro país, es cierto. Pero allí donde estuvieron las peores cosas, estuvo este Ser Opositor aplaudiendo alegremente. Con el mismo fervor que ahora golpean las cacerolas.

Hernán Brienza

Oportunidades y problemas de la disidencia peronista

Por Edgardo Mocca
La reunión del martes pasado señala la apertura de un nuevo capítulo en la saga del llamado “peronismo disidente”. Hasta el otoño de 2008, esta corriente no existía más que de modo marginal, como manifestación de algún gobernador aislado después de su derrota en la interna del peronismo. Fue entonces, en medio del conflicto desatado por las patronales agrarias contra las retenciones móviles, que nace la etapa de un antikirchnerismo relativamente orgánico desde las propias filas de las bancadas parlamentarias oficialistas y agrupando actuales y antiguas figuras del justicialismo. De ese impulso inicial es tributario el batacazo electoral de De Narváez, cuando derrotó a Néstor Kirchner en las legislativas bonaerenses de junio de 2009.
En esa elección se detuvo el “viento de cola” del antikirchnerismo en el Partido Justicialista. Un examen profundo de las causas de ese freno excede las posibilidades de este comentario, pero pueden arriesgarse algunas pistas políticas: la rápida crisis de la relación entre los principales protagonistas de aquella ocasional victoria, la igualmente rápida absorción de los legisladores disidentes por la maquinaria mediático-política que sustentaba al tristemente célebre Grupo A en el Congreso, la paulatina superación exitosa en la economía nacional de las repercusiones de la primera fase del ciclo crítico del capitalismo mundial y, principalmente, la recuperación política del Gobierno sustentada por el mejoramiento económico tanto como por fuertes iniciativas políticas distributivas (AFJP), democratizadoras (ley de medios audiovisuales) y socialmente reparadoras (la Asignación Universal por Hijo). Ya 2010 no había sido un año dorado para la disidencia; la muerte de Néstor Kirchner y el fervor popular que la siguió cambiarían mucho más en su contra la situación.
La necesidad del establishment de que existiera un peronismo opositor en la elección presidencial de 2011 debe haber influido mucho, seguramente, para que apareciera la figura de Duhalde como estandarte de esa empresa política. El resultado no pudo ser más aplastante. Primero con el patético desenlace de su “interna” con Rodríguez Saá y después con las elecciones presidenciales en las que fue finalmente superado por quien había sido construido como su “sparring”. Hay que decir que la cosecha de ambos fue muy magra: el ex gobernador bonaerense no llegó al seis por ciento y el entonces gobernador puntano estuvo en los ocho puntos porcentuales. Esa elección no solamente fue una derrota, sino que marcó el agotamiento de un proceso. Con la imposibilidad actual de la Presidenta para ser candidata en la elección del 2015 se abría el capítulo de la sucesión en la actual coalición dominante. En esas circunstancias aparecía un futuro muy complejo para que el peronismo opositor pudiera seguir creciendo por el goteo de dirigentes aislados, cuando las circunstancias habilitaban nuevas posibilidades de competencia en el interior del oficialismo actual.
Sin embargo, Lavagna, De Narváez, Moyano y De la Sota se reunieron la semana pasada y produjeron el primer hecho político importante en la campaña previa a las internas abiertas legislativas del próximo agosto. El formato de la reunión sigue siendo el encuentro entre “emigrados” del campo peronista oficial. En primera instancia se aprecia un cambio de caras; los derrotados de las presidenciales han sido rotundamente relevados de sus posiciones. Sin embargo, la ambigüedad en el sentido de la reunión incorpora otra novedad: por un lado, el grupo se presenta en sociedad como un proyecto político en sí mismo que busca alianzas con otros sectores, cuando varios de sus referentes –muy particularmente Lavagna– ya habían hecho gestos ostensibles de acercamiento con el macrismo. De ese modo se le envía un claro mensaje al centroderecha: no vamos con ustedes como decorado peronista del proyecto presidencial de Macri. Pero hay otro lado de esa ambigüedad que tiene que ver con el peronismo como conjunto: de hecho y más allá de sus intenciones, el grupo se presenta como eventual proveedor de recursos para alguna candidatura alternativa que pudiera surgir en el interior del oficialismo. El volumen político actual del grupo que se reunió habilita abiertamente esta apertura. Todos ellos reúnen aspectos que los valorizan: De la Sota gobierna una provincia importante, Moyano tiene capacidad de ocupación de la calle, De Narváez ostenta el ya mencionado antecedente de su victoria en 2009 y Lavagna es un actor central de la primera etapa del gobierno de Néstor Kirchner. Sin embargo, ninguno tiene actualmente una expectativa electoral demasiado elevada. De ahí que la lista de aspirantes no luzca cerrada y tampoco condicionada a un acuerdo con el PRO que pudiera ser una barrera para eventuales futuras incorporaciones. Los tiempos son cortos; también lo son, en consecuencia, para las definiciones electorales de Scioli y de Massa.
El contexto de esta iniciativa es el de una agudización de la presión del establishment contra el gobierno de Cristina. Una presión que tiene como ariete principal la especulación económica desatada contra las medidas de protección frente a la crisis mundial y que apuntan a erosionar los núcleos duros de la orientación económica del Gobierno; la devaluación, la reapertura del endeudamiento internacional y el ajuste económico son los objetivos reales. Las redes mediáticas oligopólicas juegan su parte central y producen un verdadero terrorismo informacional: todas las plagas amenazan simultáneamente a una Argentina que se despedaza todos los días un poco. Todo esto tiene un escandaloso tufillo de algo ya vivido en más de una ocasión por los argentinos. Las derechas han logrado combinar el ataque especulativo en lo económico con la capacidad de ocupación de la calle; lo único que no aparece es una fórmula política capaz de reunir fuerza electoral para darle expresión decisiva a ese impulso. La disputa política argentina del próximo período –más allá incluso de las elecciones de octubre– girará en torno de un interrogante central: el futuro del peronismo. Cualquiera sea el rostro del eventual candidato alternativo a la continuidad del kirchnerismo tendrá que poder ensamblarse con la historia del peronismo y nutrirse de los recursos que provee su estructura. Las chances (pocas) de Macri para acceder a ese sitial dependen de que no surja en la estructura del justicialismo un rival que lo supere en potencial electoral con obvias ventajas en lo que concierne a la promesa de continuidad de la estructura justicialista.
Hasta aquí la argumentación parece confluir en la existencia de una oportunidad inmejorable para el dirigente justicialista que quiera dar el paso para capitalizar su potencial electoral fuera del “límite kirchnerista”. La oportunidad, sin embargo, no está exenta de problemas ni de amenazas. El problema principal viene nada menos que del modo actual de configuración del conflicto político. No solamente existe una dialéctica kirchnerismo-antikirchnerismo, sino que el modo antikirchnerista no está vacío, tiene un espectro definido y una conducción muy clara. Quien hoy se decida a saltar el charco tiene que contar con una escena de dos años del actual gobierno y de muy probable continuidad de la actual tensión conflictiva sobre la que gira toda la política. La propia historia personal de casi todos los que salieron en la foto disidente puede dar testimonio de la imposibilidad práctica de emigrar del sistema de apoyos gubernamentales sin pasar rápidamente a militar en las filas de los más acérrimos de sus enemigos. El caso de Moyano señala gráficamente la radicalidad y la velocidad de ese giro.
La estrategia actual de quienes conducen culturalmente la resistencia al kirchnerismo es, por su parte, un escollo adicional para el éxito de un proceso exitoso para un sector peronista que pretenda ocupar el lugar del “partido del orden”. Todo o nada, ahora o nunca, parece indicar la mirada que viene del núcleo duro de los poderes fácticos (económicos, mediáticos, corporativos) y que no parecería tener como norte exclusivo ni principal a las futuras elecciones. Y el objeto del ataque es un gobierno que, con todas las dificultades e inconsecuencias que puedan señalársele, modificó drásticamente la realidad social y el clima cultural. Una modificación que se dirigió a la valorización del trabajo, la recuperación del empleo, el salario, las jubilaciones y las asignaciones sociales como motor de la recuperación económica, la redistribución de los recursos, la promoción de la industria nacional, la recuperación de la soberanía y el impulso de la integración regional y la afirmación de la verdad y la justicia respecto del terrorismo de Estado. La construcción de un “discurso peronista” desde la vereda de enfrente de esta experiencia, cargado de apelaciones a la seguridad jurídica del capital, la defensa de los grupos corporativos y llamados a “frenar el gasto público” luce una ardua tarea. Y un discurso que deje en pie los logros principales –incluidos los que más preocupan a quienes hoy coordinan el frente opositor– y deje de poner al Gobierno en el lugar del demonio perderá todo atractivo para sus principales promotores y sostenedores. La empresa política disidente se complicará todavía más si el Gobierno logra superar los escollos de la actual coyuntura económica afinando la ejecución de sus políticas públicas de modo de no facilitar la penetración del discurso neoliberal, hoy disfrazado de republicanismo honesto.
Veremos en un futuro próximo si el peronismo se reduce a ser una sólida estructura organizativa de conductas y orientaciones volátiles o logra persistir como emblema de una causa histórica, capaz de autosuperarse, fundiéndose con las nuevas expresiones transformadoras de la época.

jueves, 2 de mayo de 2013

La “tregua corta” entre Cristina y Scioli, otro pronóstico fallido

La prensa hegemónico auguraba que después de la emergencia por las inundaciones el gobierno nacional buscaría perjudicar la gestión del gobernador, pero a un mes de ese episodio hoy anuncian una medida nacional que sería favorable para el bonaerense. Cuando la información se transforma en constante operación.

Por Germán Celesia / Los diarios más influyentes, en especial La Nación y Clarín, vienen construyendo una “realidad periodística” según la cual habría una animosidad del gobierno nacional respecto del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Tras las inundaciones en la provincia, la ayuda federal y la reiterada presencia en La Plata de la Presidenta, Cristina Fernández, fueron leídos como una suerte de “tregua” que no podría ser sino breve, de forma tal de reiniciar luego las supuestas hostilidades hacia el gobernador. Sin embargo, hoy, a un mes de la tragedia, los diarios anuncian la autorización por parte del gobierno federal de una emisión de deuda bonaerense. Se trata de una medida que consideran de forma unánime como beneficiosa para la administración bonaerense, con lo cual entra en contradicción con los pronósticos previos.

En su edición del sábado 6 de abril, el diario Clarín publicó un artículo firmado por Alcadio Oña titulado: “Cristina vs. Scioli: ¿una tregua corta y después recrudecen las hostilidades?”. Según el columnista, “esa es la hipótesis que se maneja en La Plata. Y no creen que la ofensiva contra el gobernador vaya a ceder”. De acuerdo a Clarín, “la hipótesis es que la ofensiva se potenciará a medida que se acerquen mayo y junio, el momento de las definiciones en cualquier sentido”. Es decir, debería “potenciarse” ahora.

En La Nación, Mariano Obarrio compartía ese punto de vista. “Cristina les ordenó a sus funcionarios adosarse a Scioli como a un escudo protector. Será sólo hasta que baje el agua en La Plata. Luego reanudarían el hostigamiento”, decía. El diario de las familias Mitre-Saguier era redundante en ese sentido: “La tregua con Scioli durará hasta que pase lo peor de la tragedia (…) Pasada la tragedia, Cristina Kirchner retomará sus hostilidades contra Scioli para que no sea candidato a presidente en 2015”.

El columnista Carlos Pagni se preguntaba, entonces: “¿Aprovechará Cristina Kirchner esta emergencia para detener una dinámica previa de enfrentamiento con Scioli de consecuencias autodestructivas? ¿O la catástrofe platense será el feroz insumo de la disputa sucesoria del PJ?”.

Hoy Clarín debe cambiar su dsicurso: “Al final, Cristina autorizó a Scioli a endeudarse en el exterior”. Es decir, reconoce la autorización pero se queja por la supuesta demora en el otorgamiento de los avales nacionales. Según el periodista Fabián Debesa, “son $ 1.700 millones que servirán para desahogar las cuentas de la Provincia”, aunque “aún faltan cerrar detalles”. De acuerdo a la interpretación del diario, “las secuelas del estrago que provocó la inundación en La Plata y algunos gestos de Daniel Scioli (como el documento del PJ de apoyo a la reforma judicial) aflojaron las tensiones y la presidente Cristina Fernández al final aceptó abrir el cepo financiero que apretaba a la provincia”. Valga aclarar que el “cepo” es una invención periodística y no un elemento objetivo sobre el cual se construye la información. Según el diario, “era un reclamo que estaba demorado desde principios de febrero, cuando en Buenos Aires comenzaba la discusión paritaria de docentes y de estatales y los números no cerraban”, obtenido por obra de la tragedia climática y “muestras de fidelidad” del gobernador a la Presidenta.

El diario La Nación dice: “Tregua con Scioli: le permiten endeudarse”, y asegura que “sería por 1700 millones de pesos de los 6000 que reclamó el gobernador”. Según la periodista Mariana Verón, “la tregua comenzó a plasmarse en hechos concretos. Después de cuatro meses de pedidos, la Casa Rosada va camino de habilitar finalmente al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, para endeudarse por unos 1700 millones de pesos de los iniciales 6000 millones que había solicitado por carta el mandatario provincial”. En coincidencia con Clarín, dice que sucede “tras las inundaciones en La Plata y el clima de distensión”. Según Verón, “los permisos para endeudarse habían disparado un fuerte cruce de declaraciones entre la gobernación y la Casa Rosada. Con la pelea electoral de fondo y la aceptación de Scioli de sus aspiraciones presidenciales para 2015, la relación se tensionó a tal extremo que la presidenta Cristina Kirchner ni siquiera respondía los llamados de La Plata”. La medida tendría según a periodista fines puramente electorales. “Consciente del impacto electoral que podía provocar la tragedia tanto en la imagen de la Presidenta como en la del gobernador, la relación se encauzó y Scioli comenzó de a poco a participar en la mayoría de los actos oficiales de la jefa del Estado”.

Además, la periodista de La Nación asegura que los fondos servirán para refinanciar vencimientos de deuda. No obstante, el diario El Día asegura que el destino del dinero sería otro. “Autorizan a tomar deuda para obras en La Plata”, titula. “Parte de los fondos se destinará a trabajos para prevenir inundaciones”, afirma. Según el matutino del Grupo Kraiselburd, “los fondos que se consigan serán destinados a inversiones en obras públicas, varias de ellas a ejecutar en nuestra ciudad”.

Según el diario Hoy, en tanto, “la Provincia logró autorizar endeudamiento por $1.700 millones”, pero “es apenas una parte de la deuda que la Provincia espera tomar para este año”. El matutino insiste luego en mentir respecto de la distribución de fondos federales de manera de justificar su interpretación de los hechos, acorde con la de los diarios de mayor influencia nacional: “Los recursos coparticipables que el Gobierno nacional efectivamente gira a la Provincia son cada vez menores, situación que termina por generar una extrema dependencia financiera de la que el kirchnerismo se aprovecha cada vez que ocurre algún distanciamiento entre la Gobernación provincial y la Casa Rosada. Por esta razón, el Ejecutivo nacional suele retrasar el envío de fondos o demorar la autorización para que la Provincia pueda tomar deuda, generando situaciones de alta tensión”, dice. Y habla de “incertidumbre por fondos para la ciudad”, ya que “el Gobierno nacional sigue escatimando fondos para la región a riesgo de que por falta de las obras necesarias se vuelva a producir una tragedia como la del pasado 2 de abril”.

La visión de Hoy es discrepante con la del diario El Día. A su vez: “Endeudamiento: no lo anunció pero algo llegó”, dice a su vez el portal La Tecla, que afirma que se trata de dinero para refinanciar vencimientos de deuda. Pero independientemente de que los detalles aún no fueron informados oficialmente, lo cierto es que una vez más la dinámica político-institucional una vez más fue discrepante con los pronósticos de la prensa más influyente.

Universidades Nacionales firmaron convenios para llevar el Plan FinEs a sus sedes

La Subsecretaría de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias anunció el lanzamiento del Plan FinEs en las Universidades Nacionales. El acto se llevó a cabo el pasado martes 30 de abril en el Palacio Pizzurno, y contó con la presencia del ministro de Educación, Prof. Alberto Sileoni. Del acto también participaron el secretario de Políticas Universitarias, Abog. Martín Gill; la subsecretaria de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias, Lic. Laura Alonso; la secretaria de Extensión de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral y actual presidenta de la Red REXUNI, Lic. Virginia Barbieris; y la alumna Cristina Martínez, cursante del Plan FinEs en el marco del Programa “Argentina Trabaja, Enseña y Aprende”, articulado entre el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Educación de la Nación.

Con esta iniciativa, la Subsecretaría de Políticas Universitarias convocó a todas las universidades nacionales a brindar sus instalaciones para la apertura de una o más sedes del Plan FinEs (Finalización de Estudios Primarios y Secundarios), con el objetivo de fortalecer el compromiso del sistema universitario con el proceso de inclusión social y ampliación de derechos, abriendo las puertas de las universidades a la comunidad y facilitando que los alumnos egresados del FinEs en una sede universitaria puedan luego continuar con estudios superiores.
Las casas de altos estudios se sumarán así a las 14.682 sedes del FinEs abiertas en el país, en las que se volcó una inversión de $385.088.465. Se trata de una política pública de inclusión educativa lanzada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el año 2008 con el objetivo de que todos los jóvenes y adultos completen sus estudios obligatorios.

Durante el anuncio, suscribieron el convenio de cooperación las Universidades Nacionales de Comahue, Entre Ríos, General Sarmiento, así como también el Instituto Universitario Nacional de Arte y la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, que se comprometió a llevar el FinEs a los barrios platenses más afectados por el temporal.
La firma de este acuerdo será extendida a una decena de Universidades más que ya se comprometieron a participar de esta iniciativa. La propuesta es que cada Secretaría de Extensión destine al menos una persona dedicada a difundir el programa en los barrios aledaños a la casas de estudios, a hacer un relevamiento de la demanda en articulación con las organizaciones sociales y políticas de los barrios, y a llevar adelante la coordinación de la sede.
 
Este año la Presidenta entregó el certificado FinEs número 400 mil, lo que da cuenta de una política efectiva de inclusión educativa que hace no sólo a la recuperación del derecho a finalizar los estudios obligatorios, sino a la recuperación de la dignidad de saberse parte del sistema educativo, social y laboral.
A propósito, Sileoni expresó “la función de un Estado no es regalar, es la de abrir puertas, provocar posibilidades, que lo que no pudieron hacer en otra oportunidad, hoy lo puedan hacer” y concluyó afirmando que “una educación más cerca del pueblo es construir una mejor patria para todos”.