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jueves, 28 de junio de 2012

La artrosis de la columna vertebral del movimiento

Por Enrique Masllorens

Para dirimir espacios de poder personal y el de sus socios, el jefe de la CGT se ha aliado con quienes siempre lo despreciaron y sube la apuesta a riesgo de perder todo por ganarse a la opinión ‘independiente’. 

En tiempos en que Hugo y Pablo Moyano se arrogan la custodia y la esencia del peronismo y miden según sus propias varas a otros dirigentes y militantes, parece saludable citar al general y reflexionar sobre sus dichos y sus realizaciones. Y hablando de salud, es recomendable ahondar en la ciencia de la anatomía para intentar reflejar cuáles son las funciones y relaciones con otras partes del cuerpo humano que tiene la columna vertebral, a la que Perón, en otro momento histórico, equiparó al movimiento obrero organizado. Empecemos por entender que se trata de un sistema integrado por diversas partes que no pueden escindirse del resto, porque cualquier daño o separación hace desaparecer la razón de ser de dicha columna. Una vértebra fuera de lugar complica al resto, provoca dolores y le resta efectividad al conjunto. Su función de sostén estático y dinámico y de ayudar a mantener el centro de gravedad hace que no se pierda el necesario equilibrio cuando un humano se pone de pie. Podría decirse que su finalidad principal es proteger a la médula espinal, esa que entre sus funciones básicas –además de transmitir las sensaciones sensitivas– es la de hacer que el cerebro ordene a los órganos efectores realizar determinada acción.

El fundador del peronismo usaba con sumo cuidado sus analogías y definiciones, y a lo largo de su vida y sus obras y sus escritos, a cada quien le dio una ubicación en sus dispositivos tácticos y estratégicos. Las equivalencias, antes y ahora, siguen siendo las mismas.
Perón se reservó para sí la conducción estratégica, el cerebro y la médula espinal e hizo lo propio con los que lo iban a suceder, expresando taxativamente que la conducción del Movimiento Nacional Peronista debía estar siempre en cabeza de quien ejerciera la Presidencia de la Nación y/o quien presidiera el Partido Justicialista. Y ahora la conducción estratégica del movimiento y de la Nación es de Cristina Fernández de Kirchner.
En su Manual de Conducción Política, el General –que siempre pregonó la necesidad de la unidad, solidaridad y organización– dedica una parte de sus clases al tema de la unidad de concepción como presupuesto básico para conseguir la felicidad del pueblo. Y explica que dicha unidad es la congruencia en el sistema de análisis, es decir: no oponer ideas antagónicas dentro de una misma concepción, porque una idea destruye a la otra idea. Y un poco más adelante dice en un párrafo que parece dedicado –entre otros– a Hugo y Pablo Moyano: “Hay hombres a quienes, para destruir lo que dicen, es necesario dejarlos hablar, nada más. Dejarlos hablar, porque ellos solos se destruyen. Eso es la falta de congruencia en sus propias ideas.”
La trayectoria pasada de Hugo Moyano y su MTA en tiempos de entrega del menemismo neoliberal y del lamentable gobierno de la Alianza y su posterior apoyo en los primeros años del gobierno popular del kirchnerismo son ahora relatos de un digno y encomiable pasado. Como lo es su paso vidrioso por la Juventud Sindical de la Mar del Plata fascista de los Demarchi y los Piantoni y los esbirros de la CNU. ¿Con cuál de esos antagónicos derroteros es ahora congruente el líder camionero?
Lo cierto es que para dirimir espacios de poder personal y el de sus socios, el jefe de la CGT se ha aliado con quienes siempre lo despreciaron y sube la apuesta a riesgo de perder todo por ganarse a la opinión “independiente”. Y toma desde hace tiempo la tribuna mediática del Grupo Clarín, que lo goza y que se solaza con el daño que le pueden infligir al gobierno popular. Hasta lanza un paro desestabilizador desde el estudio de TN junto al balbuceante provocador Marcelo Bonelli. El autoproclamado vigilante del peronismo y su desaforado hijo deberían volver a leer a Evita en Mi mensaje: “Yo los he visto marearse por las alturas. Dirigentes obreros entregados a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores entre la inmensa masa de trabajadores de mi pueblo.”
Pero Moyano y sus antiguos y nuevos aliados no son más que una contradicción secundaria, aunque lamentablemente producida dentro del movimiento nacional. Dolorosa e inesperada como una artrosis de columna, pero secundaria al fin.
La terapéutica sigue siendo la unidad y la organización y el trasvasamiento generacional, que como decía Juan Perón, “es indispensable para que el Movimiento no envejezca y muera por la acción destructora del tiempo, lo que se evita por la renovación de sus cuadros dirigentes”.
Y en este marco global de caída estrepitosa de los mercados de los países centrales y de los valores que dicen encarnar, y del lento pero ominoso cerco que se va desplegando sobre los países de nuestra región que construyen su camino de emancipación, nos queda como mandato histórico, y en defensa propia, el de estrechar filas junto a nuestra presidenta y al resto de los países de la Patria Grande.
Porque aunque los cipayos vernáculos se burlen, la contradicción principal sigue siendo: Patria o colonia. Y para los verdaderos peronistas, la Patria sólo lo es cuando es justa, libre y soberana.

martes, 26 de junio de 2012

La Presidenta anunció un programa de créditos para jubilados

La presidenta Cristina Fernández anunció por cadena nacional el programa Argenta, de créditos para jubilados y pensionados, financiados por la Anses a tasas entre el 17 y el 21 por ciento, con plazos de hasta cuarenta cuotas. También decretó duelo nacional por la muerte de 14 personas, entre ellos once gendarmes, en el choque de dos micros y un camión en la ruta 3, en Chubut. Por ese motivo dispuso que el miércoles no habrá personal de seguridad en Plaza de Mayo, durante la movilización convocada por Hugo Moyano, y que solo se custodiará la Casa de Gobierno. Al referirse al motivo del reclamo, subrayó, con ejemplos concretos, que "el 81 por ciento de los trabajadores no paga impuesto a las ganancias", y que el 19 por ciento se queda con el 41 de la masa salarial. "Esta presidenta no es operable", afirmó, sin referirse a nombres puntuales. "No va haber extorsión ni agravio que me aparten del camino", agregó, en una jornada en la que recordó los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, ocurridos hace diez años en la denominada "Masacre de Avellaneda", a manos de la policía bonaerense. Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina, el martes 26 de junio de 2012.

CFK: "No habrá extorsión, insulto o amenaza que me corra del objetivo"

La Presidenta decretó un día de duelo nacional por los ocho gendarmes fallecidos en el accidente vial de Chubut.
La presidenta Cristina Kirchner criticó el paro de distribución de combustibles realizado por Camioneros la semana pasada al señalar que "otros sectores resolvieron las negociaciones salariales sin extorsionar ni perjudicar a la mayoría de los argentinos", y advirtió que "mientras el mundo está en el Titanic pareciera que algunos quieren hundir -con la lógica del escorpión- el barco que construimos entre todos, en el cual hay 9 millones de trabajadores registrados". En cuanto a la movilización convocada para mañana por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, en reclamo de la eliminación del impuesto a la ganancias, indicó que solo alcanza al 19 por ciento de los asalariados, y desafío a discutir "esto de hacer socialismo con la plata del Estado y reaccionar cuando les tocan el bolsillo". Además, la mandataria hizo referencia a la toma por parte de un grupo de trabajadores de la mayor refinería de petróleo del país, en Cerro Dragón, Chubut, luego del cual murieron 8 gendarmes oriundos de Santa Fe, y aseguró que de ahora en adelante no se utilizarán fuerzas federales para resolver conflictos de orden provincial.

A un día de la movilización convocada por Moyano, la presidenta aseguró que los sectores beneficiados por el crecimiento económico del país "están tratando de pinchar el bote con la lógica del escorpión, salvo que haya más que cuestiones políticas". "El mundo está al borde del Titanic, y este bote en el que está la Argentina lo hemos construido nosotros", planteó.

Y resaltó: "Hoy nos encontramos con una Argentina en que se dice que es una injusticia (por el impuesto a la ganancias) contribuir para sostener la obra pública, a los jubilados y los subsidios".

En ese sentido, la mandataria agregó que el país tiene los mejores salarios de Latinoamérica y que "se está llegando al fifty-fifty que buscamos los peronistas", y desafío a debatir el reparto de esa masa salarial entre el conjunto de los trabajadores al apuntar: "El 19 por ciento del conjunto de los trabajadores se queda con el 41 por ciento de la masa salarial".

En otro orden, anunció que las fuerzas de seguridad no custodiarán la marcha, y que le impartió instrucciones al secretario de Seguridad (Sergio Berni) y a la ministra de Seguridad (Nilda Garré) "para que no haya personal de seguridad durante el tránsito de personas" que mañana asistan a la Plaza de Mayo.

La jefa de Estado detalló que sólo estará "custodiada la Casa Rosada", al remarcar que "no es justo tampoco que los trabajadores (de las fuerzas) tengan que ser insultados, escupidos o empujados" por los manifestantes, al hacer referencia a los incidentes con camioneros registrados la semana pasada.

Además, la mandataria culpó por el conflicto en Cerro Dragón a gremios, empresarios --"que ganaron millones durante estos años", apuntó Cristina-- y a la justicia por no controlar la situación y solicitar la ayuda de la Gendarmería, que tuvo un desenlace trágico, por el cual declaró un día de duelo.

La jefa de Estado consideró que la toma por parte de un grupo de trabajadores, divididos de la Uocra, se explica porque "los sindicatos y los empresarios creen que dividiendo al movimiento obrero y anteponiendo intereses personales van a lograr mejores resultados, pero ocurren cosas que no todos queremos".

En ese sentido, la presidenta insistió: "No se entienden estás actitudes salvo que haya algo más que problemas gremiales, otras intenciones, en el marco de la situación de la región", en referencia al golpe institucional en Paraguay, y la denuncia del gobierno boliviano sobre la intención de promover un golpe de Estado a partir del motín que sostiene un sector de la policía.

Cristina manifestó su dolor por la muerte de los gendarmes, leyó sus nombres y resaltó: "Tenemos que lamentar las muertes de jóvenes que no ganaban ni la tercera o cuarta parte que quienes ocupaban con actos de vandalismo". Y agregó que se distrajo "a los gendarmes para algo que no es por intereses sindicales sino políticos, de bandas. Lo que se estaba buscando es que se entrara a sangre y fuego y producir una evento que desestabilizará al Gobierno", denunció. Así, tras criticar la actuación gremial, judicial y política señaló que el gobierno nacional no "someterá más a la Gendarmería a problemas de los que se tiene que hacer cargo las policías provinciales".

Luego, la mandataria presidenta hizo referencia a los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki al apuntar que, en junio de 2002, "los que se morían por situaciones de violencia eran trabajadores, que pedía trabajo y cortaban los puentes, mientras que en esta Argentina con trabajo algunos sectores producen muertes por actos injustificados. Que injustas y poco solidarias la actitudes de algunos, con todo lo que han conseguido".

26/06/12

domingo, 24 de junio de 2012

¿Habilidad u honorabilidad?

El suicidio político consiste en sacrificar a los conducidos en función del mero beneficio personal, en permitir que las pasiones dominen la acción, que debería ser lo más cercano posible a la racionalidad o a la maximización de los beneficios personales y colectivos. 

 El peor pecado –error, falta– que puede cometer un político es anteponer a los proyectos colectivos –y desnudar públicamente esas intenciones– una estrategia estrictamente personalista. No digo que los dirigentes que tienen vocación por conducir mayorías no posean vanidades o intereses personales ni tampoco sostengo, claro, que quienes interpreten esas voluntades no sientan ni deseen que ellos, y solamente ellos, estén llamados a ejercer ese liderazgo. El suicidio político consiste en sacrificar a los conducidos en función del mero beneficio personal, en permitir que las pasiones dominen la acción que debería ser –perdón por la poca elegancia del estilo prescriptivo– lo más cercano posible a la racionalidad o a la maximización de los beneficios personales y colectivos. En la relación entre conductor y conducidos debe haber una sintonía dialéctica en la que ninguno de los dos sectores debe estar, en términos absolutos, al servicio de las estrategias del otro. El jueves, el titular de SMATA, Ricardo Pignanelli, recordó el consejo que alguna vez le había dicho el número uno de la CGT, Hugo Moyano, hace unos años: “Ricardo, nunca hay que poner a los trabajadores de tu gremio en un callejón sin salida. Yo no lo hice ni aun en los años duros contra el menemismo.”  Es una máxima fundamental para todo líder gremial, excepto para aquellos que colocan los intereses personales o los de los partidos “minúsculos y maximalistas” por sobre las necesidades del laburante común. ¿Por qué Moyano decidió pegarse un tiro en la boca?

Personalmente no creo en las generalizaciones sobre “actitudes mafiosas de los sindicalistas” ni en las acusaciones humeantes de “lógicas corporativas”. Aunque considero que hay que democratizar al interior de los sindicatos las formas de selección de líderes y estructuras, no soy enemigo de la unicidad por actividad. No creo en la despolitización del gremialismo ni tengo prejuicios ni sociales ni raciales respecto del sindicalismo, por lo tanto no admito que se me tilde ni de “gorila” ni se me macartee por “progre”. Mi crítica es estrictamente política. En los últimos días, el moyanismo ha demostrado paradojalmente que puede hacer daño desde la debilidad manifiesta. Quien tiene el poder no necesita mostrarlo. Quien alardea del poder que posee es porque no tiene el poder suficiente como para que el otro se dé cuenta. Quien golpea la mesa o patea el tablero es porque no tiene otra forma de demostrar su impotencia. ¿Puede lastimar? Sí, claro. Pero ya se encuentra en una posición desventajosa. 
Moyano pisó el palito. Y la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, demostró de una forma muy sutil de qué manera son capaces las mujeres de demostrar poder. No es necesario gritar, no es necesario alardear, no es necesario ser “fálico” para ejercerlo. Con llamarse a silencio y dejar girar en falso al contrincante fue suficiente. Con un par de indirectas y con la inacción, logró que el otrora poderoso líder de la CGT –el hombre que habría crecido a la sombra del kirchnerismo agrandando desmesuradamente su gremio y sus conexiones con empresarios del rubro en un esquema que semejaba el de una doble ventanilla con terminales en la UIA– pasara de la noche a la mañana a liderar un grupo pequeño de gremios sin demasiada representatividad ni peso específico, a la CTA de Pablo Micheli –que ni siquiera pudo ganar limpiamente las elecciones de su propia central– y a los partidos trotskistas. A ese apoyo se le suma la Mesa de Enlace, el Grupo Clarín y alguno que otro grupo político –¿el macrismo, la UCR que por fin ve realizada la posibilidad de contar con su propia rama sindical?– más dispuesto a formar la Armada Brancaleone al grito de “Camioneros, troscos, terratenientes y cacerolas, la lucha es una sola” ¿Le harán “fuck you” el miércoles a la presidenta en la marcha de Plaza de Mayo? 
Seguramente, muchos de corazón tierno como yo, habríamos querido que un líder de la importancia histórica de Moyano no hubiera decidido transitar el camino de enfrentamiento con la conductora del movimiento nacional y popular. Es inevitable recordar la frase de Eva Perón que reza: “el que le hace una huelga al peronismo es un carnero de la oligarquía” y, también, enumerar la cantidad de líderes sindicales que desafiaron a Juan Domingo Perón, como por ejemplo Cipriano Reyes, un hombre clave en el 17 de octubre de 1945 que creyó que era más importante que el jefe del movimiento, intentó encorsetarlo en el Partido Laborista y terminó preso, y claro Augusto Timoteo Vandor, quien intentó crear un peronismo sin Perón y concluyó asesinado. Utilizo estos dos ejemplos no en términos chicaneros. Moyano no es ni Reyes ni Vandor ni terminará como ellos. E incluso es necesario revisar las legitimidades de las circunstancias y estrategias de cada uno de ellos. Lo que intento decir es que, en términos políticos, de manejo del poder, el conductor siempre tiene ventajas sobre los líderes sindicales por muy poderosos que ellos se crean. Y la historia, incluso, juega a favor de ellos. Excepto, claro, que se trate de un proceso de destitución y golpismo solapado. 
Hay que mirar atentamente lo que ocurrió en Paraguay con la destitución del presidente Fernando Lugo. Y pensar posibles esquemas de imitación para la Argentina. Por ejemplo, ¿el paro y sabotaje de Camioneros –que linkea inevitablemente con el conflicto que esmeriló al gobierno de Salvador Allende y posibilitó el golpe de Augusto Pinochet (aunque las comparaciones son injustas)– puede ser el puntapié inicial de un fragoteo más profundo en nuestro país? ¿Las palabras de Hermes Binner ayer en La Capital de Rosario son un consejo o una amenaza? Dijo el líder del Frente Amplio Progresista: “Se visualiza un conflicto muy grande dentro del partido de gobierno y este camino nos perjudica a todos. Nadie se va a favorecer con un conflicto de esta naturaleza, más allá de que apoyemos con reservas algunas acciones del gobierno. Tenemos que conservar la democracia y si en algo tenemos que mirarnos es en lo que pasa en Paraguay. La mayoría automática que tienen determinados poderes políticos terminan sobreponiéndose al diálogo, a la concertación y esto no es bueno para la democracia.” ¿Y la ausencia de Daniel Scioli? ¿Es cómplice de la movida moyanista como creen muchos o funcional a la estrategia kirchnerista a largo plazo?
Desayunaba ayer con Araceli Bellota en un café de Almagro tras una malograda charla pública que no se realizó cuando ella me contó una anécdota sobre una charla entre Perón y Vandor antes del inefable crimen del dirigente de la UOM. Relata Araceli que Perón le dijo: “A usted lo matan; se ha metido en un lío que a usted lo van a matar.” Lo mataban unos o lo mataban otros, porque él había aceptado dinero de la embajada americana y creía que se los iba a fumar a los de la CIA. “Ahora, usted está entre la espada y la pared: si usted le falla al Movimiento, el Movimiento lo mata; y si usted le falla a la CIA, la CIA lo mata.” Y agregó Perón: “Me acuerdo que lloró. Le dije: usted no es tan habilidoso como se cree, no sea idiota, en esto no hay habilidad, hay honorabilidad, que no es lo mismo.”
¿Será una cuestión de habilidad o de honorabilidad la de Moyano en su dilema tan distinto, obviamente, al de Vandor?

domingo, 17 de junio de 2012

Ladrillos y escenas

Un plan de viviendas ambicioso, con precedentes lejanos. Lo más accesible de Pro.Cre.Ar. y lo más trabajoso. Dos funcionarios en ascenso, lecturas varias. Peronómetros mal calibrados. Scioli, sus movidas mediáticas y algunas señales. Los intendentes conurbanos, con lógica propia. Y algo sobre discursos, música y armonía.

Por Mario Wainfeld

En la semana que pasó se cumplió otro aniversario del último discurso pronunciado por el tres veces presidente Juan Domingo Perón, desde el balcón de la Casa Rosada. Fue aquel en el que, acaso intuyendo su pronto final, enunció que se llevaba en “mis oídos la más maravillosa música que es, para mí, la palabra del pueblo argentino”. La armonía político-musical había nacido treinta años antes, con hitos sensibles. Uno de ellos fue un gran plan de viviendas, con créditos del Banco Hipotecario, comenzado en el primer mandato. Las cifras varían, según la fuente y tal vez según su cercanía con el justicialismo. En cualquier caso, oscilan entre 300.000 y 400.000, un número formidable para una población que, redondeando de nuevo, andaba por la mitad de la actual.

La mayoría de los hogares, que se expandieron en todo el territorio nacional, se bautizaron “casitas cajón”, por su forma. Tenían un jardín chico adelante, a menudo ornado con enanitos de terracota. Algunas sobreviven con decoro, merced al tesón de los dueños. Otras ya fueron, otras padecieron el transcurso del tiempo y las crisis. Luego se edificaron barrios “a la alto” con edificios de variada calidad, monoblocks, de la mano de los Planes Fonavi. En el ’73, el tercer peronismo bosquejó un proyecto parental con el de los ’50, menos ambicioso en la cantidad, que no llegó a plasmarse.

Como fuera, hay que remontarse a aquel pasado remoto, al inicio de los “treinta gloriosos” años ulteriores a la llamada Segunda Guerra Mundial, para ubicar un Plan estatal de dimensiones o pretensiones similares al Pro.Cre.Ar anunciado el martes pasado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Como ocurrió con el primer peronismo, el Programa tiene un aditamento interesante para una parte del universo de potenciales beneficiarios. Se trata del impulso a las pymes y al comercio local. En ellos recaerá el beneficio de lo que construyan quienes son ya propietarios de terrenos. Esos créditos serán los que se concretarán más pronto, como lo indican el sentido común, las previsiones de funcionarios y los primeros datos de pedidos de audiencia presentados ante la Anses. Pequeñas empresas, albañiles de barrio y hasta autoconstrucción en ciernes, entonces.

Mucho más trabajosa será la tarea de adecuación de terrenos fiscales. Hay dos desafíos arduos para superar: la infraestructura urbana y la regularidad de los títulos. Poner la propiedad pública al servicio de una necesidad-derecho ciudadano es un valor notable del Pro.Cre.Ar. Funcionarios concernidos se entusiasman: hay disponible un “PBI hundido”, un patrimonio inmobiliario estatal subaprovechado, balcanizado entre distintas reparticiones o entes residuales. He ahí otro mensaje interesante, un modo virtuoso de sacarle el jugo al patrimonio público. La enunciación se complejiza al pensar la prolijidad registral de esas propiedades, que deben estar impecables para ser vendidas en regla. No es fácil, mirarlos con lupa suele ser asomarse a un berenjenal jurídico.

La distribución geográfica dispar es otro aspecto. En la mayoría de los partidos del conurbano bonaerense las tierras fiscales disponibles escasean o, literalmente, no existen.

Aun con esos ripios a superar, las metas de la iniciativa conjugan con el abecé keynesiano para afrontar una etapa de crisis internacional, con impacto sensible en el crecimiento local. Las proyecciones acerca de puestos de trabajo a crearse o impacto en el PBI deben ser tomadas con pinzas: siempre hay voluntarismo y ojímetro en tales cálculos. Pero, si se consiguiera una parte importante de los objetivos, las consecuencias virtuosas serían innegables.

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Los que dudan y los que creen: Enardecidos comentaristas de las ediciones on line de los grandes medios y periodistas del mismo “palo” expresan su incredulidad. No va a andar, nada hizo el kirchnerismo en esta materia (distorsionan), es otro simulacro... En paralelo, ciudadanos de a pie se inscriben de forma masiva. Acaso no confían del todo, pero se conducen con racionalidad económica. Los que se empalagan con la conducta de “los mercados” deberían reparar en la lógica de los ciudadanos. Acuden al Estado, apuestan a que la movida resulte. Es pura racionalidad instrumental: el “no” ya lo tienen. ¿Y si es una añagaza, una cortina de humo “K”? Parafraseando al General entonces tronará el escarmiento electoral. La democracia es un sistema que contiene un ingrediente carismático básico: el que manda debe revalidarse cotidianamente a través de sus obras. La autoridad legal es un aditamento ineludible, pero a la hora del voto se miden desempeños. El Gobierno ha generado una expectativa enorme, las ganancias o pérdidas por el resultado se harán sentir por el pueblo soberano.

La presentación de Pro.Cre.Ar. fue buena en un sentido básico: los posibles interesados entendieron que hay una oportunidad. Una ciudadanía celosa de sus derechos y combativa no es el mejor público para distraer con juegos de manos. Puestos a pensar la vigencia del peronismo, esa referencia ha de tener su gravitación.

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Puesta en escena: El viceministro de Economía, Axel Kicillof, y el titular de la Anses antecedieron a la Presidenta en el anuncio del Pro.Cre.Ar. La oratoria de Cristina Kirchner es un tópico que apasiona a aliados y adversarios. Hace ya un tiempo que su discurso, stricto sensu, se integra con un repertorio de recursos escenográficos que (cual si fueran conjurados) tirios y troyanos leen y traducen con fruición. Hay, claro, un empoderamiento de los jóvenes funcionarios que se explicaron con desenvoltura y aportando data para un público más avezado que el que mira por tevé.

Avidos por llegar a conclusiones catastrofistas y unívocas (un error metodológico recurrente), analistas opositores infieren que el “cristinismo” ha dado vuelta un par de páginas. Rompe con el peronismo y aun con el kirchnerismo originario. Julio De Vido, el ministro de Planificación, es el ejemplo más socorrido. Está desvalido, arguyen, versus los jóvenes de La Cámpora ascendidos por la presidenta Cristina. Ni Kicillof ni Bossio son orgánicos de esa agrupación pero los profetas son poco afectos a los detalles o a la información misma.

Nada queda del elenco de Néstor Kirchner, se deprimen. Es raro porque jamás ahorraron denuestos en vida del ex presidente. También es poco riguroso: Cristina sigue teniendo en sus puestos a funcionarios cruciales que amanecieron en sus cargos en 2003. El propio De Vido (hasta nueva orden), el secretario legal y técnico Carlos Zannini, los ministros Alicia Kirchner y Carlos Tomada sólo por repasar a los más empinados. Son un grupo grande, si se coteja su continuidad con la de funcionarios de gobiernos anteriores.

Pero acaso la mayor inconsecuencia del relato “deskirchnerizador” sea Guillermo Moreno. El funcionario más fustigado por las corporaciones económicas, a quien “Néstor” (ahora todos lo evocan con el nombre de pila) definió como la mejor figura de Gabinete. El Mega Secretario sigue en el candelero, locuaz e hiperquinético aunque diste bastante de ser afín a La Cámpora.

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El otro rostro del peronismo: El peronómetro de personas que conocen poco al justicialismo y lo entienden menos detecta que Cristina Kirchner ya no integra el Movimiento. Sondean los rostros de los intendentes del conurbano (a quienes detestan y no comprenden) o de los gobernadores. Interpretan que el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández ha creado un partido de masas y no un sello de goma. Y se extasían con los amagues de autonomía del gobernador Daniel Scioli.

El peronómetro del cronista arroja otra medición. Raro que no sea peronista quien militó siempre en esa fuerza y cuyas concepciones del poder y la gobernabilidad son arquetípicas de la cultura justicialista.

Observaciones terrenales pueden habilitar un cuadro menos académico. Mandatarios bonaerenses con votos “del territorio” resienten la ausencia de Néstor Kirchner, quien, progresivamente y en especial con Cristina presidenta, solía articular con ellos, “contenerlos”, darles palique. Ese rol, esa intermediación con la pátina encantadora del poder, no ha sido suplido con éxito, casi no suplido. La interlocución con De Vido prosigue pero la merma de la obra pública le ha restado encanto. Intendentes y gobernadores rezongan, muy por lo bajo e intramuros, de estar lejos de Olivos y la Rosada.

Claro que si de peronistas hablamos, es forzoso sopesar los intereses amén de la tertulia, cuyo valor no está negando el cronista, al contrario. Son factores que se complementan.

Los intendentes, sobre todo los conurbanos, saben que su suerte económica y política está enlazada con la Nación. En promedio, les ha ido muy bien desde 2003 o 2007: muchos de ellos son reelectos o pertenecen a una agrupación que domina el territorio.

Las dificultades financieras de la actual etapa son altas, el propio pago del aguinaldo en los próximos días hace fruncir los ceños de varios, que no de todos. La coparticipación provincial mermó significativamente en 2012. El impacto de la reforma impositiva reciente es dispar. La participación del nuevo inmobiliario en el conurbano es baja, acaso del cinco por ciento. Más nutrientes serán las subas de los ingresos brutos y de las tasas a la tevé por cable y al juego. Pero los fondos llegarán recién en el segundo semestre, lo que puede ser un tubo de oxígeno reforzado porque esa época del año es, habitualmente, financieramente más propicia que los primeros meses.

La solución siempre depende, en fracción apreciable, de los flujos nacionales.

Fuertes en las urnas cuando juegan de locales, muy diluidos apenas los transgreden, los alcaldes perucas hacen cuentas y (salvo contados casos como el tigrense Sergio Massa) mantienen los pies en el plato.

Los coqueteos de Scioli con el ministro Roberto Lavagna los tienen sin cuidado: nada producirán en sus efectividades conducentes. Alberto Fernández (una “viuda”, bromean incluso cerca de Scioli) no les mueve el pelo.

Diferente es la reacción respecto de los contactos con Moyano, aunque tampoco favorable. El líder camionero es poco estimado por “el territorio”. La recolección de basura es uno de los ítems más gravosos para todos los municipios. Las demandas salariales lícitas y crecientes de Moyano incordian a los intendentes. Y sus presiones muy habituales los enardecen. “No hay uno de nosotros que no haya sido apretado por el Negro”, confidencia un dirigente muy votado en su distrito. Las paritarias del ramo se pactan entre el gremio y las patronales, sin participación del poder político. “Nos dejan afuera, arreglan aumentos enormes y las empresas trasladan los costos.” Unas horas sin recolección de basura es un dolor de cabeza, unos días una amenaza destituyente, computan según su propia tabla.

Lo económico no quita lo cortés. Los apodados “barones” también evocan con bronca y memoria el desembarco de Moyano en el Partido Justicialista, sin reconocimientos ni gestos amigables a los poderes locales. Las relaciones públicas no son el fuerte de “Hugo”, ni el reconocimiento de los “otros”, así se trate de compañeros-aliados circunstanciales.

El gobernador arma su picadito con Moyano. La Rosada toma nota y junta broncas. En el duro terruño cercano a La Ñata, los pareceres no son tan diferentes.

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Toco y me voy: Las encuestas, aseguran en La Plata, mantienen inmune al amiantado Scioli. Con esa base, el gobernador combina desplantes, amagues y gestos de pertenencia hacia la Rosada. Difunde el match contra el equipo de los camioneros. Divulga una charla reservada con Lavagna. Deja que sus lugartenientes mencionen al desgaire que “jugará” en 2013 con una lista de diputados nacionales que encabecen el ubicuo Massa y su esposa Karina Rabollini.

En su derredor relativizan, ma non troppo, el reunionismo tan visibilizado. “Muchos gobernadores se juntan con Moyano, a escondidas –fumigan suavemente a sus pares– nosotros lo hacemos a la luz del día.” De Economía se habla con muchos, ablandan, para luego acentuar distancias: “Tampoco es cuestión de escuchar nada más que a Kicillof o a Moreno”.

La apretura financiera también agobia al gobernador, quien mantiene tratativas cotidianas con el gobierno nacional. Su trato con los intendentes conurbanos combina las buenas ondas propias del estilo sciolista con reclamos de rigor que llegan desde los municipios: más plata, más recursos para los hospitales, más patrulleros, menos ostentación para afuera, menos cultivo de la imagen del gobernador en desmedro de la cooperación. Una tensión pragmática donde cada cual atiende su juego y cuida su caudal propio.

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Escenas: La Presidenta trabaja su relato y los escenarios que lo rodean. Ese devenir fascina a propios y ajenos. Sus adversarios controvierten los discursos y, últimamente, también se ensañan con quienes la acompañan. Tal vez fantasean que ése sea un modo de deslegitimarla, a poco tiempo de un veredicto popular rotundo. Si probamos que la señora Salustriana de la Puna no dijo lo que dijo... Si develamos que un presunto obrero que charla con la Presidenta es (¡horror!) un militante político...

Se procura que el archivo (con perdón, “a lo 6, 7, 8”) equivalga a una elección presidencial. Excesiva fantasía, ligada a la carestía de referencias políticas alternativas.

Los que asoman la cabeza, Scioli y el jefe de Gobierno Mauricio Macri, manejan buenos dispositivos mediáticos y de publicidad. No se fundan en su capacidad oratoria, como Cristina Kirchner, por razones obvias. Pero cultivan con esmero ese jardín, buscando su target. El de Scioli aspira a ser más extendido socialmente, punto digno de interés.

El relato y sus adornos son práctica corriente de cualquier político contemporáneo. Basta ver el cuidado de las intervenciones públicas del presidente norteamericano Barack Obama. O rememorar (casi nadie lo hace) cuán estudiada y profesional era la comunicación del ex presidente Fernando de la Rúa. Hasta el fiasco que hizo en el programa de Marcelo Tinelli fue producto de tratativas detallistas y análisis de mercado profundos. No anduvo, claro. No siempre funciona, dirá quien lee esta columna. Al hombre le faltaba madera. De eso se trata.

Las palabras y el relato son fundantes pero la relación entre gobernantes y ciudadanos en democracia están supeditadas a variables más determinantes. Cuando nadie recuerde si Pro.Cre.Ar. fue anunciado en el Museo del Bicentenario o en el miniestadio de Ferro, muchos argentinos sopesarán qué fue de esas promesas. O más en general, cómo le fue en la etapa kirchnerista. Hasta ahora, lo revalidó dos veces, tantas como al hombre que (no sin haber cometido errores y tropelías) se llevó en los oídos la más maravillosa música. Esa que suena sólo cuando hay aprobación. El actual gobierno deberá esmerarse para mantenerla con hechos en los bravos años venideros, de eso depende su perduración.


Cortinas de humo

Hace cuestión de un semestre cundía la alarma republicana tras la creación del Instituto Dorrego. Avizoraban amenazas tremendas: unicato, enseñanza obligatoria de ciertos textos, persecución a los no revisionistas y anche a algunos revisionistas. El escándalo se evaporó en el aire. Ninguna de las agorerías se plasmó, la libertad de expresión y de cátedra se sostienen, en términos aceptables.

Cuando comenzó este año, aniversario de la guerra de Malvinas, también sonaron alertas opositoras. Pronosticaban la exacerbación de narrativas patrioteras y chauvinistas, quién sabe hasta belicistas. Y se preocupaban porque “la gesta de Malvinas” podía funcionar como una cortina de humo que ocultara todas las cuitas y debates de una sociedad diversa y compleja.

La presentación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante el Comité de Descolonización de la ONU es discutible, como casi todo. Pero, salvo las autoridades británicas, nadie lo tildó de violento o nacionalista con zeta. La intervención fue pensada en toda su extensión, que abarcó a un malvinense crítico y la alusión de un non paper desclasificado que comprueba tratativas entre el presidente Juan Domingo Perón y las autoridades inglesas, allá por 1974.

La compañía de un vasto abanico de legisladores de la oposición (casi todo el arco político con representación parlamentaria a nivel nacional) y la sumatoria de nuevas adhesiones redondearon un discurso sólido, sugestivo e institucional.

Ya llegado el invierno, superados los aniversarios del desembarco y la rendición, la malvinización no se fue de madre. El aniversario avivó polémicas, se aportó material histórico (como el ya citado y el informe Rattenbach), se puso la lupa sobre violaciones de derechos humanos contra argentinos cometidos por oficiales de sus Fuerzas Armadas. Se escribió mucho, se discutió bastante, se dinamizó la acción diplomática. La Argentina no se apartó de la línea pacífica que llevan sus surtidos gobiernos desde 1983. Así como la salud no es apenas la ausencia de enfermedad, el pacifismo criollo ha sido más que no guerrear: fue activo y enérgico. En superar los conflictos limítrofes con países hermanos (aun con el lunar que fue el entredicho con Uruguay por la pastera). En intervenir decisivamente para sostener la gobernabilidad en países del vecindario, desmontar aprestos bélicos, mostrar unidad con la Unasur contra intentos de golpes de Estado.

Ni delirios belicistas, ni cortinas de humo. Bien mirado, este año ha desbordado intensidad (de Repsol a Daniel Reposo, de la reforma al Banco Central al lockout del “campo”, de la interna de la CGT al Pro.Cre.Ar). Ninguna sorpresa hubo, salvo para los apocalípticos. Imposible detener la dinámica de un sistema político vivaz y de una sociedad democrática. Y mucho menos, ocultarla con cortinas de humo.

mwainfeld@pagina12.com.ar

17/06/12 Página|12

sábado, 16 de junio de 2012

16 De Junio 1955: "El bombardeo ignorado una vergüenza nacional”

Este acontecimiento se inscribe en la serie de masacres provocadas por la violencia burguesa-oligárquica de la Argentina con sus influencias foráneas imperialista defensores de las políticas neo-liberales, privatista y mezquinas. Fue precedido por las represiones de la Semana Trágica y a los obreros huelguistas de la Patagonia en 1921. Quizás fue también el prólogo del golpe que el 16 de septiembre del mismo año derrocó al presidente Juan Domingo Perón.

La masacre de junio de 1955 tiene una continuidad política y en sus componentes personales con el golpe del 24 de marzo de 1976, como señaló el compañero y quien fuera secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, al presentar en 2009 los resultados de una investigación sobre el bombardeo a Plaza de Mayo.

Las mujeres de Puerto Madero

Por Felipe Pigna

Las calles de Buenos Aires no siempre homenajean a aquél que realmente lo merece. Sin embargo, el barrio más nuevo de la ciudad cumple al recordar a líderes femeninas de todas las áreas.

El callejero porteño tiene algunas curiosidades. Ante todo, no hay referencias en los carteles de las calles sobre a quién homenajea la arteria. Hay o había placas de bronce en el número cero de la misma, con una información muy escueta. Pero el bronce se ha tornado muy apetecible y muchas de ellas han desaparecido. Lo lógico sería que en cada cuadra hubiese una semblanza que recuerde el hecho o personaje en cuestión. Pero de lo que no estamos tan seguros es de las reacciones que despertarían en los vecinos el conocer algún currículum.

La elegante Avenida Cabildo, que homenajea aquel notable Cabildo abierto del 22 de mayo determinante de la Revolución de Mayo, es cortada por una cohorte de virreyes de una manera muy poco cortés. Allí está, por ejemplo el Virrey Del Pino, el primero en ejercer la censura en el Río de la Plata, clausurando nada menos que el Telégrafo Mercantil, el periódico desde donde Belgrano difundía sus revolucionarias ideas económicas. Hay una calle que homenajea al conquistador Francisco Pizarro, el destructor de la civilización incaica, reivindicada por nuestro Himno Nacional. Otra arteria rinde homenaje al virrey Cisneros, que ahogó en sangre las sublevaciones de Chuquisaca y La Paz, de mayo de 1809, en las que nuestro Bernardo de Monteagudo encendía la chispa de la Revolución que triunfaría un año después en Buenos Aires contra el orden español representado precisamente, por Cisneros.

Sería interesante, camino al Bicentenario, corregir estos desatinos y darles la justa cabida a patriotas como Juan José Castelli, el orador de la Revolución, al que lo recuerda una calle de sólo cuatro cuadras.

La contracara se da en el barrio más nuevo de Buenos Aires, nacido en uno de los períodos más polémicos de la historia reciente, cuyas calles fueron bautizadas por la ordenanza 49.668 de 1995 con nombres de mujeres notables. Esa zona de Buenos Aires rinde culto, sin que la mayoría de sus habitantes transitorios o permanentes lo sepan, a notables argentinas y americanas. El punto en común entre ellas es el coraje, el animarse en un mundo de hombres a hacer lo que sabían tenían que hacer.

La más conocida y visitada es Alicia Moreau de Justo (1885-1986), la militante socialista, compañera del fundador del Partido, Juan B. Justo, En 1907 Alicia creó el Comité Pro-Sufragio Femenino e impulsó el Primer Congreso Femenino Internacional, reunido en Buenos Aires, en mayo de 1910, con la participación de delegadas chilenas, uruguayas y paraguayas, y en donde se reclamó el derecho de las mujeres a votar.

La paradoja quiso que algunas empresas multinacionales tengan sus oficinas en la calle Azucena Villaflor, aquella heroica fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, que fue secuestrada el 10 de diciembre de 1977 por un grupo de tareas comandado por el "ángel Rubio" Alfredo Astiz. Trasladada a la ESMA, torturada y arrojada al mar en aquellos "vuelos de la muerte", su cadáver fue recuperado en el 2005 y sus cenizas reposan en aquella Pirámide donde las Madres le enseñaron dignidad al mundo.

Hay calles que recuerdan a mujeres de la cultura, como una de nuestras primeras actrices, Trinidad Guevara (1798-1873). A la pionera de la novelística argentina, Juana Manuela Gorriti. A Emma De la Barra (1861-1947), la autora de uno de los primeros grandes éxitos de ventas de la literatura nacional, "Stella", firmado bajo el masculino seudónimo de César Duayen. A la notable Victoria Ocampo (1890-1979), fundadora en 1931 de la revista "Sur". Y la brillante autora de "La señora Ordóñez" y "La alfombra roja", Marta Lynch (1929-1985).

Las feministas están representadas por la doctora en medicina Petrona Eyle (1866-1945), fundadora de la Asociación de Universitarias Argentinas y de la Liga contra la trata de blancas. La doctora Julieta Lanteri (1873-1932), impulsora del Partido Feminista Argentino y de la Liga de mujeres librepensadoras. Tras un sonado juicio logró la carta de ciudadanía y ser inscripta en el padrón municipal en 1911 y convertirse en la primera mujer de toda Sudamérica en ejercer el derecho al voto en las elecciones del 26 de noviembre de aquel año. Virginia Bolten (1870-1960), aguerrida militante anarquista, organizadora en Rosario de la primera conmemoración del Día de los Trabajadores en 1890 y fundadora de "La Voz de Mujer". Cecilia Grierson (1859-1934), la primera mujer argentina que obtuvo el título de doctora en medicina. Por último, Elvira Rawson de Dellepiane (1867-1954), activa luchadora fundadora de la Asociación Pro Derechos de la Mujer Argentina.

Hay espacio también para las heroínas de la independencia americana como Micaela Bastidas, la compañera de Tupac Amaru, que compartió con el notable revolucionario su lucha y su sangriento final a manos de los españoles. También se recuerda a nuestras Mariquita Sánchez de Thompson (1786-1868) y María Magdalena "Macacha" Güemes (1787-1866), hermana y activa colaboradora del héroe de nuestra independencia Martín Miguel de Güemes. Allí está también Manuela Sáenz (1797-1856), la joven ecuatoriana que enamoró a Bolívar y le salvó la vida en el atentado perpetrado en 1828 en el palacio de San Carlos de Bogotá. Otra calle recuerda a Encarnación Ezcurra (1795-1838), la esposa y operadora política de Rosas.

Las educadoras están representadas por la pionera Juana Manso (1819-1875) que escribió en 1853: "llegará un día en que el código de los pueblos garantizará a la mujer los derechos de su libertad y de su inteligencia. La humanidad no puede ser retrógrada" La riojana Rosario Vera Peñaloza (1873-1955), que dedicó su vida a la enseñanza y a la formación de docentes. Olga Cossettini (1898-1987), que transformaría a la escuela Dr. Gabriel Carrasco de Rosario en un lugar de libertad y formación artística único en su tiempo. Martha Salotti (1899-1980) fue una gran impulsora de la enseñanza a partir de la literatura infantil.

Carolina "Carola" Lorenzini (1899-1941) fue la primera mujer en cruzar el Río de la Plata piloteando su propio avión. La cantante lírica portuguesa y primera dama Regina Paccini de Alvear (1871-1965) fue la fundadora de La Casa del Teatro y de la sala que lleva su nombre.

La cantante Aimé Painé (1939-1987), la "princesa mapuche", fue una activa luchadora por los derechos de su gente y de todos los pueblos originarios. La mujer que protegió a Evita en sus primeros pasos artísticos y fue una gran actriz del teatro y del cine nacional, Pierina Dealessi (1894-1983), también tiene su calle en Puerto Madero. La memoria es una de las formas de la justicia y el callejero de una ciudad puede ser un motivador de su ejercicio.

© Felipe Pigna

viernes, 15 de junio de 2012

14 de JUN. Reclamo ante la ONU por soberanía de Malvinas. Cristina Férnandez

Jueves 14 de Junio de 2012, Nueva York: La presidenta Cristina Fernández participa de la Sesión "Cuestión Malvinas" del Comité especial de Descolonización de las Naciones Unidas, donde se analiza el proceso para concluir la situación de colonialismo que afecta a las Islas del Atlántico Sur.

También integran la comitiva los ministros de Industria, Debora Giorgi, y de Planificación Federal, Julio De Vido; el titular de la bancada de senadores oficialistas, Miguel Angel Pichetto, y el de la bancada de diputados oficialistas, Julián Domínguez.
Además forman parte de la delegación el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, y el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro. En tanto que el canciller, Héctor Timerman, ya se encuentra en Nueva York.

jueves, 14 de junio de 2012

Sobre la libertad de prensa

El ejercicio de la libertad de prensa hoy, en la Argentina, es pleno. Quienes perciben lo contrario quizás olvidan que cuando a esa libertad la ejercen todos los sectores de la sociedad, las diferencias forman una cultura a cuyas tensiones no hay por qué temerle. Excepto que se desee que sólo tengan derecho a hablar aquellos que siempre tuvieron voz, incluso en momentos en los que nadie podía expresarse.

Todos sabemos que poco antes de asumir como presidente, Néstor Kirchner recibió de un antiguo y jerárquico empleado del diario La Nación una lista de exigencias. Se intentaba quebrar el vínculo que sostiene a todas las democracias saludables: la relación entre la sociedad y el Estado.
Se presionaba al presidente recientemente electo para que se alineara sin condiciones con Estados Unidos, dejara atrás la idea de los juicios a los represores de la dictadura de 1976 y reprimiera con dureza la protesta social, entre otras sugerencias. Néstor Kirchner rechazó esa presión y la hizo pública. Como responsable del Estado, lejos de ocultar los hechos, los divulgó en detalle ante todos los argentinos.
Se presentó una situación frente a la que había dos posibilidades: o se pactaba con los poderosos firmando en la sombra los “contratos” redactados por sus voceros, o se honraba el pacto público con la ciudadanía. Porque lo que se intentó en vano imponer al futuro presidente de los argentinos fue un plan de gobierno, ese manual de estilo con el que las corporaciones mediáticas poderosas sueñan con guiar al Estado y, por extensión, a toda la sociedad.
Esa fricción no significaba un problema “periodístico”. Era un problema político. La pregunta es ¿por qué ese deseo político no fue publicado de una manera franca en el diario que lo incubó?, ¿porque había que guardar las formas?, ¿porque hasta ese momento casi siempre había existido una cultura del acuerdo invisible entre los gobiernos y los medios más poderosos? ¿Por qué no hacer público algo que siempre pudo “cerrarse” en la intimidad?
Néstor Kirchner transitó una costumbre a la que ya no son ajenos muchos países: cuestionar a los poderes concentrados que se mueven detrás de los grandes medios de comunicación. No hay ninguna falta legal ni moral en hacerlo. No hacerlo sería una falta política. No es un cuestionamiento a los trabajadores de prensa, a quienes hay que respetar sin condiciones. Es plantear un debate político con quienes se habían acostumbrado a que el poder popular cumpla todos sus deseos e intereses.
En noviembre de 2009, por iniciativa de la presidenta, el Congreso de la Nación eliminó del Código Penal los delitos de calumnias e injurias. Fue una reforma sancionada para que el derecho de ejercer la libertad de prensa no tuviera ninguna restricción. La paradoja es que quien más sufre esa medida es quien la impulsó. Porque no debe haber habido en la historia argentina ningún presidente al que se le haya faltado tanto el respeto –ya sea a su investidura como a su persona– como a la presidenta de la Nación.
Sin embargo, nadie la oyó abjurar de ese beneficio del que goza la prensa. Hay convicción en defender el ejercicio pleno del derecho a informar, aún cuando algunos hayan desviado ese derecho hacia el vicio del insulto.
También el Congreso sancionó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en 2009, casi 30 años después de la Ley de Radiodifusión impuesta por Videla en 1980. Ir emparchándola ad hoc alcanzaba para expandir negocios e influencias.
El problema se presenta cuando el trabajo de informar o el debate público son reemplazados por la violencia. La agresión que sufrieron recientemente los periodistas del canal público, la agencia Télam, los diarios Tiempo Argentino y Crónica, el portal Malviticias y América TV son actos oscuros que merecen señalarse, así como revelar la identidad de sus responsables políticos y civiles. Se trata de una violencia que no viene de ninguna necesidad, sino del odio ideológico y de la impotencia intelectual y social para convertir ese odio en fuerza política. Mejor dicho, viene de la necesidad de odiar que caracteriza a un segmento ínfimo de la sociedad argentina que desea un país pequeño y, si es posible, de su propiedad.

jueves, 7 de junio de 2012

LA MALDICIÓN DEL ESCORPIÓN VERDE

Por Mario Rapoport *
 
Los europeos lucen desesperados. Grecia, la cuna de su propia civilización, está por abandonarlos. Su posible retirada del euro parece obrar como la cicuta de Sócrates, un brebaje preparado en forma conjunta por Goldman Sachs y el Banco Central Europeo cuando hicieron trizas el “dracma” griego, lo que muchos consideran un “drama” a lo Sófocles.
 
Curiosamente, eso dejaría un lugar libre para que se incorporen otros países y, por qué no, la Argentina. Es verdad que aquí se prefiere el dólar al euro, pero de seguro hay quienes estarían dispuestos a hacer cualquier sacrificio para salir del cepo de su propia moneda.
 
Los motivos son comprensibles: un reducido sector de la sociedad nativa ha tenido siempre oculta en su mente una brújula marcando al norte; llámese París, Miami, Londres o Nueva York. En la etapa oligárquica se fue creando una cultura donde tango y vacas ayudaron a exportarse unos a otros, mientras un puñado de compatriotas estudiaban en escuelas inglesas (los jóvenes) o tenían algún petit hotel en la Avenue Foch, cerca de la Etoile (sus padres).
 
En sentido inverso, multitud de inmigrantes europeos pobres venían aquí a trabajar en las tierras de esos argentinos que solían frecuentar el viejo mundo, o a construir la infraestructura urbana y rural del país agroexportador, generando la fuente de divisas que les permitía a aquellos afortunados prescindir del peso.
 
Desde el empréstito Baring de 1824, siempre fue bueno para cierta clase dirigente especular en libras o en oro a fin de librarse de un peso depreciado por préstamos que recibían y no devolvían, o por crear a “piacere” una más que abundante cantidad de moneda local que necesitaban para sus abultados gastos y aceleraba el proceso inflacionario.
 
En el siglo XIX y más tarde en los años veinte del siglo siguiente la vinculación con el patrón oro no sirvió demasiado y se asistió a varias crisis financieras y a la repetida presencia de un papel moneda inconvertible. Muchos perdieron y, como ocurre siempre, unos pocos ganaron mucho.
 
Por entonces estábamos en la esfera del imperio británico, aunque fuera de manera informal, y cuando llegó la Segunda Guerra Mundial les vendimos a los ingleses todo lo que pudimos. Ellos fraternalmente nos pagaron con las llamadas “libras bloqueadas” y los que debían recibirlas a cambio de sus alimentos y materias primas, se dieron cuenta de que sólo se trataba de asientos contables en el Banco de Inglaterra; que su adhesión a la libra servía únicamente para saldar deudas anteriores, un compromiso de honor, o para nacionalizar bienes muy poco rentables, como los ferrocarriles, lo que tampoco iba a suceder cuando la libra se hizo inconvertible. Los ingleses habían estado felices de invertir en la Argentina y ahora estaban igualmente encantados de retirarse de ella, manteniendo guardadas bajo llave sus ya desgastadas libras.
 
Como lo de la libra no funcionó era el turno del dólar. El gobierno militar “libertador” adhirió fervientemente al FMI y el país comenzó a endeudarse con el billete verde. Los que se creían más inteligentes se dedicaron también a atesorarlo; siempre iba a valer más que nuestro depreciado peso, devaluaciones mediante.
 
Gracias a la hiperinflación, la Ley de Convertibilidad inclinó definitivamente la balanza hacia el dólar, haciendo creer a la gente que era emitido por el mismo Banco Central, “un peso, un dólar”, lo que por la ley de Gresham significaba pagar en lo posible en pesos y guardarse los dólares. Pero vinieron dos corralitos, los de Erman González y Cavallo (el primero permitió que llegara luego el segundo limpiando el camino para la mencionada ley), y los que no pusieron los verdes billetes en sus cajas fuertes y prefirieron “garantizadas” cuentas bancarias, quedaron atrapados nuevamente en la “maldita” prisión del peso.
 
Otra vez soberanía monetaria ¡qué desastre!, se decía. Los más vivos, que habían escapado al corralito y fugado sus dólares al exterior tampoco se libraron de fuertes pérdidas. Desvalorizadas casas y departamentos comprados en Miami; títulos ya inútiles de Lehman Brothers u otras compañías del top financiero mundial; ahorros perdidos en manos de un estafador internacional como Bernard Madoff; gastos en diversiones y apuestas para escapar del stress en Las Vegas o Montecarlo. Todo ello hizo desaparecer en el torrente de la crisis mundial, que ya se avizoraba, millones de dólares, considerados más seguros colocados así que mantenidos debajo de un colchón, creyendo además que rendirían buenos beneficios.
 
Después de la devaluación del 2002, muchos argentinos tuvieron nuevamente que volver al peso nacional, mientras observaban de lejos la brusca caída de los mercados financieros e inmobiliarios en los centros de poder económico. Pero en ellos prevalecía la opinión de que la moneda local sólo servía para comprar bienes de inferior calidad y estaba erosionada por la inflación.
 
En cambio, se necesitaban dólares para invertir en el mercado inmobiliario (aunque materiales de la construcción y trabajadores se pagan en pesos), o para viajar al exterior, donde sólo cuenta la moneda extranjera, aquella que realmente vale por sí misma y nos permite acceder a objetos deseables.
 
La caída del euro trastornó no sólo a los europeos-europeos, sino también a los argentinos-europeos, que no podían creer que esta vez no se trataba de un simple chiste alemán, sino de algo más serio. Pensaban que la crisis mundial estaba alejada de las cálidas playas que frecuentaban: al menos las costas de Europa no se veían ni desde Punta del Este ni desde Pinamar. Entonces, cuando las cosas parecían volver a apretar a nuestra economía y el Gobierno tomó medidas, cierto que algo bruscas y no bien comunicadas, para detener la sangría de capitales que fugaban al exterior, renació el mercado paralelo y la urgente necesidad de poseer dólares. Pocos parecen saber que el dólar no goza de buena salud a nivel mundial y se mantiene a fuerza de bajas tasas de interés y una fuerte emisión, y que muy pronto China y Japón comerciarán en sus propias monedas.
 
Ahora bien, retornando al principio, ¿por qué no reforzar con nuestra masa de dólares al decaído mercado de la UE, reemplazar a Grecia y volver a la época del paraíso agroexportador, siendo ahora de verdad un país europeo? El rey Juan Carlos, una vez recuperado de sus heridas de caza, nos recibiría con los brazos abiertos y, por fin, podríamos sentirnos bien en esta malhadada tierra, unidos para siempre a la infancia de nuestros remotos ancestros. Porque la patria de uno es su infancia y más aún la infancia de abuelos, bisabuelos o tatarabuelos. Quizás en ese momento, protegidos por el recuerdo de tiempos más felices, nos libraremos para siempre de la maldición del escorpión verde.
 
* Economista e historiador.

miércoles, 6 de junio de 2012

Acerca del homenaje al General Felipe Varela

Por Norberto Galasso

Varela, como ahora nosotros, se oponía ‘al centralismo porteño’. Bregamos por ‘la unidad latinoamericana’ y nos definimos contra ‘el mitrismo por la guerra genocida de la Triple Alianza que masacró al pueblo paraguayo’.

El Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales Felipe Varela celebra el reciente homenaje al caudillo latinoamericano Felipe Varela, así como la oficialización de su ascenso a general y felicita a la presidenta de la Nación, la doctora Cristina Fernández de Kirchner por tal acto justiciero, precisamente en momentos en que la Patria Grande redobla esfuerzos para su reunificación. Avanzamos así en el proyecto de San Martín y Bolívar y en esa lucha que, según ella misma ha expuesto en su discurso, Varela, como ahora nosotros, se oponía “al centralismo porteño”. Bregamos por “la unidad latinoamericana”, y nos definimos contra “el mitrismo por la guerra genocida de la Triple Alianza que masacró al pueblo paraguayo”.

Sin embargo, como esta reivindicación ha sido acompañada, en el diario Página/12, del 5 de junio de 2012, por un artículo del presidente del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego, en el cual queda tergiversada la lucha del ahora general Varela, creemos necesario señalar ese error pues no se puede combatir las falsedades de la Historia Oficial mitrista y de la Historia Social ‘halperindonguista’, incurriendo en omisiones que restan valor y seriedad a la mencionada reivindicación.

En dicho artículo se afirma que el 10 de diciembre de 1866 –pequeño error: fue el día 6– Varela lanzó una proclama a toda la República: “¡Argentinos! El pabellón de Mayo, que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho y que, en la desgraciada jornada de Pavón, cayó fatalmente en las manos ineptas y febrinas de Mitre, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyutí, Curuzú y Curupaytí (...). Nuestro programa es la práctica de la Constitución, la paz y la amistad con el Paraguay y la unión con las demás repúblicas americanas”. En esta trascripción se omite –al igual que lo hizo el doctor José María Rosa en La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas– la primera parte de la proclama en la cual se define claramente el antirrosismo de Felipe Varela, quien al igual que el “El Chacho” Peñaloza –que se insurreccionó tres veces contra Rosas– consideraba que Rosas era también expresión del centralismo porteño.

Con el propósito de que las viejas “confusiones” no se remplacen con “nuevas confusiones”, transcribimos la parte inicial de la proclama, omitida según señalamos: “¡Argentinos! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciendo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el general Mitre, gobernador de Buenos Aires. La más bella y perfecta Carta Constitucional democrática, republicana, federal, que los valientes entrerrianos dieron a costa de su sangre preciosa, venciendo en Caseros al centralismo odioso de los espurios hijos de la culta Buenos Aires, ha sido violada y mutilada desde el año sesenta y uno y hasta hoy, por Mitre y su círculo de esbirros.” Luego continúa, el texto original (sin repetir la palabra “argentinos”): “El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre –orgullosa autonomía política del partido rebelde– ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyutí. Curuzú y Curupayti.” (Esta última parte es la que transcribe en dicho artículo, pero se omite la primera donde queda claro el antirrosismo de Varela. Dado que después del llamamiento a ¡Argentinos!, no se han puesto puntos suspensivos, el lector queda sin informarse de estas líneas de definición federal-provinciana o federal-latinoamericana. Puede ser un olvido –aunque “olvidarse también es tener memoria” como decía José Hernández– pero es preciso aclararlo porque esta Argentina de hoy, de cabeza enorme –el litoral, con el puerto como centro– y cuerpo raquítico –todo el interior–, sólo se entiende por el triunfo del centralismo porteño –Rivadavia, Rosas, Mitre– sobre los caudillos federales del interior. Y esto es historia pero también es política, como ocurre siempre.

Por esta razón, juzgamos necesario, ya que se reivindica a Varela, hacerlo tal cual era, heredero de Facundo, del “Chacho” y abanderado de la Unión Americana contrario a la política de las burguesías de los puertos que, en connubio con las fuerzas imperialistas, despedazaron a esa Patria Grande de la Unión Americana que hoy se encuentra en franco camino de recuperar su libertad y su unidad.

domingo, 3 de junio de 2012

El culo por Perón

Por Sebastián Feijoo
sfeijoo@miradasalsur.com

El documental Putos Peronistas. Cumbia del sentimiento es un testimonio contundente sobre la agrupación política que se levantó desde la ruta y el fango de La Matanza para reclamar igualdad.

Somos los Putos Peronistas! Representamos al pueblo, al homosexual, al homosexual de barrio que tiene sobre sí una doble condena: por su condición de pobre y por sus preferencias sexuales. Somos los peluqueros, los pantaloneros, somos las tortas, las travas con siliconas baratas y las transexuales sin identidad. Somos peronistas: la identidad política con la que se identifican los desposeídos de nuestra tierra. Que añoran aquellos tiempos en que dignidad y trabajo eran palabras tan corrientes. No somos un grupito gay más. No hacemos un gueto de nuestras vidas. ¡Creemos que la única minoría en nuestro país es la maldita oligarquía, y del otro lado de ellos se encuentra el pueblo en sus diferentes vertientes políticas, sociales y también sexuales!”

Cumbia, luces, disfraces, besos, un par de tetas al aire y una remera del Gauchito Gil. La incipiente agrupación nacida en La Matanza desembarca en un boliche de la Ciudad de Buenos Aires. Es una noche especial de 2008. Evita, acompañada de un Perón emocionado, agita esas palabras, broncas y sueños: ni más ni menos que la declaración fundacional de los Putos Peronistas. Claro, no eran los verdaderos Juan Domingo Perón y Eva Duarte. Se trata de una encarnación cargada de pompa y emoción, protagonizada por los militantes Ariana Cano y Nazareno Sbrancia. La respuesta es generalizada e inmediata: “¡Aquí están, estos son: son los putos de Perón!”. “¡El gay es gorila, el puto es peronista!”, rematan desde el escenario con convicción. Esa escena demoledora pertenece a Putos Peronistas. Cumbia del sentimiento, el flamante documental de Rodolfo Cesatti.

“Apenas vi la foto de la bandera que decía ‘Putos Peronistas. La Mataza presente’, entendí que ahí había algo muy fuerte. Estaban integrando con una naturalidad increíble la putez, un territorio con tanta pobreza como la Matanza y una identidad política que históricamente trabajó para los desposeídos. Les fui a proponer hacer un documental y en un principio se mostraron muy reticentes porque recién estaban empezando. Y era verdad. En las reuniones iniciales había tres, cinco, siete personas. Después vino la explosión. Pero me interesaba rescatar todo desde su inicio. Hubiera sido maravilloso registrar a los primeros obreros que metieron las patas en la fuente. Me interesaba registrar el crecimiento de algo tan singular y revolucionario. No podía pasar como con el Frente de Liberación Homosexual (FLH), que en los ’70 hizo un aporte muy valioso pero sólo se visibilizaron para un gueto y no quedó casi nada. Los Putos Peronistas demostraron que, más allá de sus gustos sexuales y vidas, son militantes, por eso comprendieron la necesidad de documentar su lucha”, explica Cesatti, director, productor, guionista y ocasional camarógrafo del film.

El debut oficial de la agrupación no pudo ser más simbólico. Fue el 17 de noviembre de 2007, cuando la Marcha del Orgullo Gay coincidió con el día del militante peronista. Pablo Ayala, portero de escuela y miembro de la JP de La Matanza; La Matías, peluquero de barrio y transformista de noche, y La Iara, mucama travesti de día y prostituta de noche, llegaron a la Plaza de Mayo con una bandera que desafiaba la seudo tolerancia gay friendly: “Putos Peronistas. La Matanza, presente”. Se trata del nacimiento formal del primer colectivo peronista de lesbianas, travestis, trans y putos –su antecedente es FLH, que en ’72 entró a la Plaza de Mayo con una bandera que decía: “Los putos con Perón”. Desde los márgenes de la Ruta 3 se gestó una fuerza capaz de apropiarse de lo que tantas veces se usa como un insulto para resignificarlo y abrazarlo a los idearios del movimiento político más determinante de la Argentina. Putos Peronistas funciona como una definición identitaria arrolladora –de un calibre y efectividad que más de un seudo genio del marketing debe envidiar–, que contiene y convoca.

El documental –que esta semana se exhibirá en el Artecinema (Salta 1620), todos los jueves de junio en el Malba y desde el 14 en el Cine Gaumont– no sólo cuenta una historia apasionante y apasionada de marginados que se reúnen para darse su propia dignidad y después reclamar sus derechos ante la sociedad. También retrata cómo ese colectivo crece y se compromete con otras problemáticas de la vida política argentina. Ese recorrido vital es tratado por Cesatti con sensibilidad y precisión. Sin apelar a golpes bajos, ni exhibiciones sin sentido. Eludiendo lógicas televisivas –donde las travestis son sometidas a un morbo casi policial–, Cesatti teje planos que muestran poco de lo privado y dicen mucho de un estilo de vida al que la gran mayoría de las travestis son condenadas y en el que cada noche se juegan la salud y la vida. El film recibió los premios como Mejor Película del Festival Libercine (2011) y una mención de honor en el Festival de Cine y DD.HH. DerHumAlc (2012). El director destaca: “Fueron casi cuatro años de laburo y más de 160 horas de grabaciones. Y yo banqué casi todo de mi bolsillo. María Rachid, cuando estaba en Inadi, no nos quiso ayudar porque exigía que sacáramos del documental la frase: ‘El gay es gorila, el puto es peronista’. Una locura porque es parte del manifiesto de la agrupación. Luego de que se aprobó la Ley de Identidad de Género, el Incaa nos apoyó con financiación. Así que fue un esfuerzo enorme. Ahora el objetivo es que mucha gente vea el documental”.

El relato se desarrolla entre la marcha que conmemora a los desaparecidos cada 24 de marzo; las del orgullo gay en Plaza de Mayo; la presencia en las comisiones en el Senado por la Ley de Matrimonio Igualitario, su sanción y promulgación; una entrevista para Radio Nacional en la ex Esma –realizada por Miriam Lewin y Eduardo Anguita–; el apoyo a la Ley de Medios en la Plaza del Congreso; el acompañamiento a la asunción de Néstor Kirchner como titular del PJ en Ferro; la posterior muerte de Kirchner; y la campaña para la aprobación de la Ley de Identidad de Género. La militancia cotidiana de la agrupación incluye la edición de un fanzine –La Paquito–, hasta hace muy poco un programa radial que en breve volvería al aire, el reparto de preservativos, y las campañas de concientización de derechos para trans, lesbianas y putos, entre otras actividades.

“Hemos hecho durante muchos años películas de derrotas. Los documentales sobre desaparecidos en algún punto lo son. Por supuesto que fueron y son necesarios, y extremadamente valiosos. Pero otra cosa que me atrapó de esta historia es que los Putos Peronistas, más allá de sus orígenes y enormes dificultades, políticamente fueron partícipes de muchas victorias. La película muestra como avanzan y se va transformando la realidad social y la individual de algunos de los militantes. Me parece muy valioso ese mensaje esperanzador como estímulo para todas las luchas que faltan”, propone Cesatti.

Del peronismo se ha dicho casi todo. Y se dirá mucho más. También que era –o es– un movimiento machista y retrógrado. Más allá de las contradicciones y diferentes posturas dentro del movimiento, resulta imposible comparar los niveles de integración social de las minorías sexuales en los ’40 y ’70 con las del 2012. Pero la agrupación matancera reivindica como lazos que unen a los putos con el peronismo la figura de Paco Jamandreu –el modisto y amigo personal de Evita– y la frase “Ser puto, ser pobre y ser Eva Perón en este país despiadado es la misma cosa” –que José Pablo Feinmann guionó y puso en boca de Jamandreu en la película Eva Perón, de Juan Carlos Desanzo–; Miguel de Molina, el actor español al que Perón le concedió asilo político para salvarlo de la persecución franquista, y el acercamiento del FLH a Montoneros –cuenta la leyenda que un militante le dijo a Mario Firmenich: “Ustedes ponen los huevos por la revolución: nosotros ponemos el culo”. Pero acaso la mayor identificación venga desde las reivindicaciones históricas del peronismo para con los desposeídos y el puente con el kirchnerismo resultó otro paso natural, potenciado por la sanción de leyes como la del Matrimonio Igualitario y la de Identidad de Género. Pero la lucha sigue. Los derechos reconocidos por ley deben hacerse carne social. Por eso, en el cierre del documental, Iara –de un crecimiento de vida y político conmovedor– encabeza un acto y reclama lo que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte: “Anoche estuve en la ruta y estoy acá. Creo que eso dice mucho. ¡No a la ruta, basta de prostitución! ¡Queremos un trabajo digno! ¡Estamos cansadas de tirarnos de los autos y derramar sangre en la ruta! Gracias a este Gobierno. Gracias Cristina, gracias Néstor, ¡¡¡Viva Perón, carajo!!!”.

Punto de partida

“Sabe todo, piensa todo y milita con todo”

No deja de ser un dato llamativo que el fundador de Putos Peronistas sea heterosexual. Pero decididamente este hecho le da más riqueza y mística a la experiencia. Pablo Ayala es un profundo conocedor del peronismo, dueño de un compromiso férreo, que militó muchos años en la JP de La Matanza.

Rodolfo Cesatti siente una gran admiración por Ayala: “Para mí, Pablo es el primer peronista. Sabe todo, piensa todo y milita con todo. Cuando fue al traslado de los restos de Perón a San Vicente conoció a un par de travestis que el dijeron la frase: ‘El puto es peronista, el gay es gorila’. Ahí comprendió que el peronismo le debía cobijo a quienes son los más desclasados de la sociedad. Él alimenta el corazón de los PP y les da elementos para enriquecer su lucha y pensamiento. Todo esto en desmedro de su carrera política en La Matanza. Y no acepta ningún cargo porque considera que no le corresponde. Todo lo que trabajó para y por ellos es invaluable”.

Proyectos

La lucha por más igualdad no se detiene

El documental sobre los Putos Peronistas da cuenta de un momento histórico de triunfos políticos y un clima social favorable a la integración. Pero el camino hacia una igualdad de derechos efectiva exige cambios culturales que demandarán mucho más esfuerzo.

“Seguimos trabajando. Las compañeras travestis continúan siendo el sector más vulnerable –explica Alan Thomas, militante de PP y una de las voces de mayor protagonismo en el documental–. Generalmente son echadas de sus casas y la mecánica social las condena a la prostitución. En ese marco conviven con la droga y lo peor de la noche. Muchas de ellas no salen de día a la calle porque tienen vergüenza. Por eso necesitan más que nadie un trabajo digno y educación. Es el único camino para poder desandar una mala vida que conforma un circulo vicioso dramático.”

En este sentido, Thomas explica que la agrupación dedica esfuerzos en diferentes frentes para generar inclusión: “Por un lado estamos gestando dos cooperativas. Una pequeña imprenta para estampar remeras y gorritas (situada en Capital Federal) y otra de comidas para eventos (en La Matanza). Paralelamente, impulsamos que las chicas se incorporen en bachilleratos populares para que tengan educación. Y por último estuvimos reunidos en el Ministerio de Trabajo y comenzamos a tirar ideas para generar algún tipo de normativa para que el Estado incorpore un piso mínimo de empleadas trans. La aceptación social es un proceso lento y una ley así podría acelerar el largo proceso de una igualdad efectiva”.

03/06/12 Miradas al Sur

Cuadro de situación por José Pablo Feinmann

En una superficie de 9.598.961 km2 hay en China 1.341.335.000 chinos. Muchos viven en su capital, Beijing, nombre popularizado por las Olimpíadas de 2008, ya que siempre se dijo Pekín, algo que todavía sucede. Pero otros lo hacen en Shanghai, Tianjin y Chongkín. La apertura de las Olimpíadas fue tan espectacular que tradujo visualmente el poderío económico del llamado gigante asiático. Hay una frase hecha: “Crecer a tasas chinas”. Posiblemente sea exacto decir que es la segunda economía del mundo, aunque la primera (EE.UU.) se encuentra tan deteriorada y con una deuda externa tan descomedida que mete miedo. Se definen de un modo atípico: son, dicen, una democracia popular de partido único, algo que para el lenguaje político de Occidente suena a “chino”. El partido político único de este gigante capitalista de Estado es el Partido Comunista Chino. El idioma principal es el mandarín y la moneda el yuán o yen. De pianistas, sólo de pianistas, tienen un millón. El más famoso, célebre ya en Occidente, es el pintoresco pero dotado Lang Lang, que fuera discípulo de Daniel Barenboim. Pese a algunas concesiones a la música de su patria, el repertorio de Lang Lang es el de los pianistas occidentales: Schumann, Schubert, Tchaikovsky, Chopin, Albéniz, etc. En China no se desviven por el culto al individuo ni a los derechos humanos. El régimen es autoritario. En Frankfurt, el año anterior al que presidió Argentina, les tocó hacerlo a ellos. El que habló en la ceremonia central lo hizo largamente: no mencionó la democracia, ni los derechos humanos. Fue una metralleta de datos económicos apabullantes. A la población le conceden lo que necesita para vivir bien, como en pocas partes del planeta: se controla la inflación, educación, vivienda, sanidad, impuestos y se lucha duramente contra la corrupción. (“Duramente” es un eufemismo. No es aconsejable para la buena salud de nadie ser corrupto en China.) Se controla Internet y las voces disidentes tienden a ser controladas, y más que eso si es necesario. Pero esto sucede en todos los países de Occidente que están en guerra con Irak, Irán y los palestinos o deben controlar el ingreso de los inmigrantes indeseados (nombre que les dio Samuel Huntington ya en 1990). Pero, ¡cómo ha crecido China! Es la alternativa al Consenso de Washington, ese diseño del economista John Williamson que ha devastado a los países en que se impuso y que ahora tiene a Europa al borde del abismo: sobre todo a Grecia y España. Se habla –desde hace tiempo– del Consenso de Pekín y si se habla es porque ya existe y está formando una nueva salida al capitalismo, no de Occidente, no de las grandes potencias imperiales, sino al de las economías subalternas, que cada vez lo son menos.
La República de la India –como China– tiene una población desbordante: 1.224.614.000 habitantes, pero en una superficie notoriamente menor: 3.287.260 km2. Fue, también como China, colonizada por el imperio británico durante el siglo XIX y fue, también como China, objeto de la pluma de Karl Marx, que le dispensó su atención por medio de sus notables (y, en general, equivocados aun en su brillantez, o acaso más gravemente a causa de ella) artículos para el New York Daily Tribune. Pese a que la Constitución otorga reconocimiento a veintidós lenguas, es el inglés el idioma hegemónico, más aún que el hindi. La “pesada carga del hombre blanco” que Kipling cantó ha dejado su huella.
India es hoy una potencia es ascenso no menos que vertiginoso. Tiene problemas internos y los ha tenido asimismo con Occidente. Pero su presente pareciera tener otros rumbos. En 2010 se produce la tercera cumbre del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) y en ella se consolida la unión de las nuevas potencias emergentes. Se les une Sudáfrica y el BRIC se transforma en Brics, un organismo libre, fuerte. Una voz vigorosa en el nuevo mapa internacional. Y, sobre todo, independiente: India se abstuvo de votar sobre la cuestión Libia el 17 de marzo de 2011 (también lo hicieron sus otros socios del Brics) y hasta se permitió aconsejar a las potencias occidentales evitar el uso de la fuerza.
Brasil es el coloso de América latina y –a la vez– uno de los países con mayores problemas sociales. Se hizo una película de éxito mundial dirigida por Fernando Meirelles. Presentaba de modo explícito la guerra de las bandas de narcotraficantes en las favelas. Se ha permitido entrar ahí al mismísimo ejército a sangre y fuego. No hubo mayores resultados. De las favelas salen los delincuentes, invaden las ciudades de la opulencia y crean algo peor que inseguridad, terror. Pero Brasil, con Lula primero y con Dilma Rousseff luego, creció a grandes saltos. Es, ahora, una potencia mundial con voz propia. En marzo de 2011, Barack Obama lo visita, dialoga, seduce. Algo que exhibe ante el mundo la relevancia del país de la lejana Carmen Miranda, que ya no quiere entretener con el colorido de sus frutos, de sus enormes bananas y sus ritmos, sino entrar en la dura pulseada del poder mundial. Lo ha hecho.
Argentina ha dejado muy atrás las crisis de 2001 y 2002. El país ha crecido durante estos diez años. Los problemas de exclusión y pobreza son menores que los de Brasil. Su Presidenta ha ganado las recientes elecciones del año pasado con el 54 por ciento de los votos. La oposición se ubicó tras de ella a casi impresentable distancia. Se ha acercado a Estados Unidos pero se nota que busca otros caminos. Quiere salir (y está saliendo) del neoliberalismo que arrasó el país en la década del 90. Ha fortalecido el Estado y su intervención en la economía. Es el país que más profundamente ha llevado los juicios a los genocidas de la dictadura militar. Tiene una oposición política muy débil pero una mediática fuerte y agresiva hasta la injuria. Ha establecido su linaje político con la izquierda peronista de los años ’70, la que fuera (no la guerrilla, que era minoritaria y sirvió de excusa a los centuriones) “diezmada” durante esa década por un Estado Criminal apoyado por todas las fuerzas de derecha y por las clases medias del país. Las Madres de Plaza de Mayo (que surgieron en abril de 1977) calculan la cantidad de muertos y, en especial, desaparecidos en 30.000. Ningún país generó una entidad como la de las Madres. Ellas lavaron la “culpa argentina”. Alemania daría mucho por haber tenido unas madres que todos los jueves se nuclearan en la Puerta de Brandenburgo para pedir por la vida. Habría ayudado a Karl Jaspers a ser menos duro con su pueblo en su ensayo La culpa alemana.
Actualmente, soporta una nueva embestida. Esta vez con centro en las corporaciones financieras, como en el 2008 lo fuera en las corporaciones agrarias. Las corporaciones financieras son peligrosas. Tiraron el gobierno de Raúl Alfonsín con el cruel “golpe de mercado” y condicionaron a todo gobierno, sobre todo al de Carlos Saúl Menem que se puso, sin más, bajo su protección y sus dólares rematando la soberanía del país.
Argentina mantiene una excelente relación con Brasil. Esto, en la práctica, la vuelve un miembro –menor pero respetado– del Consenso de Pekín. No se trata –creemos– de estar contra EE.UU. sino de poder hacerle frente, no sometérsele, desde la creación de un nuevo polo de poder. Así están las cosas. Todos los sectores que actúan como representantes de la embajada de EE.UU. atacan estos planes del Gobierno. La resolución de estos conflictos mucho tendrá que ver con el efecto que tenga o no tenga la crisis mundial en Argentina. El Gobierno no cesa de tener la iniciativa política. Del otro lado –aunque se sabe que se defiende el retorno al Consenso de Washington– sólo suenan voces pendencieras, rencorosas, encarnadas por periodistas decadentes o medios de comunicación que apelan a cualquier recurso. Algo que ya hicieron y los llevó a perder calamitosamente las elecciones de 2011. Debieran intentar otra cosa.
* La información en esta nota no proviene de Internet.