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miércoles, 17 de octubre de 2012

Chaco pesificará toda su deuda

Coqui Capitanich
Una semana después de haber obtenido el aval del Banco Central y de la Comisión Nacional de Valores para pagar en pesos un vencimiento en dólares, el gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, adelantó que la provincia pesificará "toda la deuda pública", que ronda los 4775 millones de pesos. "Insto e invito a todos nuestros colegas: no podemos emitir en dólares, tenemos que emitir en pesos, que es nuestra moneda de curso legal", exhortó el mandatario, para quien "es absolutamente indispensable que tomemos el toro por las astas y resolvamos este problema".
"Vamos hacer próximamente un sistema de colocación que nos va a permitir que la emisión sea en pesos. Vamos hacer un canje de estos bonos en pesos. La verdad es que la deuda debe ser absolutamente pesificada", sostuvo Capitanich en un matutino chaqueño.
Capitanich precisó que el bono dolarizado pagado a principio de mes en pesos representa "el 3,3 por ciento del volumen total de la deuda provincial, que es equivalente a 4775 millones de pesos, que con la securitización de activos netos es de 4300 millones". "Si a su vez compensamos las acreencias devengadas entre el Estado nacional y el Chaco puede ser de entre 1800 millones a 3200 millones de pesos", calculó.
"Insto e invito a todos nuestros colegas: no podemos emitir en dólares, tenemos que emitir en pesos que es nuestra moneda de curso legal y, en consecuencia, el stock que permanecía en dólares vamos a propiciar, a través de un canje, en pesos", propuso el mandatario provincial, para quien "si usamos el saldo de balanza comercial de reservas para pagar deuda y disminuir la vulnerabilidad externa y utilizamos críticamente estos dólares para la reindustrialización del país, estamos promoviendo un círculo virtuoso dfe mayor actividad, empleo y mayor sustentabilidad del Estado y de las provincias".
Por otra parte se refirió a los cuestionamientos que le había hecho el mercado por pesificar ese bono: "Existe una regulación cambiaria que para deuda emitida en pesos y con legislación nacional tiene que abonarse en pesos (...) Por lo tanto esa interpretación capciosa de que el Chaco incurrió en default no es adecuado. El Chaco cumplió regularmente sus obligaciones", enfatizó.

lunes, 15 de octubre de 2012

Un documental rastrea el origen del peronismo

 
Entrevista. Jorge Asuaje. Realizador. “Los obreros son los más olvidados en la historia oficial del peronismo”, afirma Asuaje, uno de los directores de El día que cambió la historia.
El peronismo nace en Berisso”, dice Jorge Asuaje, realizador –junto a Sergio Pérez– del documental El día que cambió la historia, recientemente estrenado en el Espacio Incaa Arte Cinema (Salta y Garay). La película cuenta las distintas luchas de la clase obrera argentina previas al 17 de octubre de 1945. El objetivo es rastrear el origen del movimiento obrero argentino, cómo evolucionó en medio de las sucesivas crisis y cómo fue el proceso de peronización.
El punto de partida es fines de 1917, después de la Revolución Rusa, cuando sucede la primera masacre de obreros en uno de los frigoríficos de Berisso. Las manifestaciones sindicales en Swift y Armour, dos de los frigoríficos más importantes, tenían fuerte presencia anarquista y socialista. Los realizadores del documental señalan que en ese contexto se da el primer encuentro entre Perón y los veinte mil obreros movilizados de Berisso. “Si bien la figura de Perón es indiscutible como conductor, el proceso de masas sorprendió al mismísimo Perón y fueron los obreros de Berisso los primeros que pusieron el cuerpo para lo que después fue la consolidación del movimiento. El historiador Norberto Galasso suele decir que no es que Perón hubiera nacido líder, sino que no le quedó otra. Las cosas fueron así”, dice Asuaje.
La película cuenta con un análisis histórico aportado por Osvaldo Bayer, Norberto Galasso, Sergio Pujol y Roberto Tarditti, material de archivo en algunos casos desconocidos hasta el momento y unas viñetas ficcionalizadas protagonizada por Lito Cruz y Rubén Stella. Asuaje prioriza el hallazgo periodístico: “El material más valioso del documental es el testimonio de los protagonistas, los obreros, los hijos de los obreros”.
–¿Cómo fue el proceso de investigación?

–Cuando nos juntamos con Sergio Pérez coincidimos con que el objetivo último era rescatar los testimonios de los protagonistas del 17 de octubre que aún podíamos encontrar. Yo ya había escrito un libro, El día que hicimos entre todos, que subraya el carácter colectivo de la fecha. Por otro lado, los dos tenemos una historia personal con Berisso y con la gente de allí. Somos de La Plata, y Berisso es un lugar muy cercano, casi todos los platenses tuvimos un familiar que trabajó en el frigorífico de Berisso y vivió las primeras luchas obreras.
–¿Los primeros obreros movilizados fueron los de Berisso?

–El Partido Laborista con el que Perón ganó las primeras elecciones se fundó en Berisso. Y el 17 de octubre fue la consecuencia de todas las luchas obreras que hubo antes. No sé si esta historia va en contra de la historia oficial. Históricamente, se les ha asignado un papel preponderante a las grandes figuras. Es importante empezar a darles la participación protagónica fundamentalmente al pueblo y a la clase trabajadora, que es tal vez la gran olvidada en la historia oficial del peronismo. En este sentido, el primer apoyo importante que siente Perón es el de los 20 mil obreros movilizados de Berisso.
–¿Cuál es la particularidad que ofrece El día que cambió la historia?

–No había ningún documental en el país que explicara cómo se dio el fenómeno del peronismo en las masas. Éste es un enfoque único en la revisión de la historia argentina. Sobre Evita y Perón se hizo mucho, se analizó mucho. Es curioso que nunca se haya tratado seriamente el tema de las masas peronistas.
–¿Es una película para peronistas?

–Es un documental sobre peronismo hecho por peronistas, pero no es un panfletario. Todos los que vean esta película, independientemente de su ideología política, se van a encontrar con una historia honesta, una porción de la historia argentina contada con honestidad, que al fin y al cabo es el único valor a la hora de contar una historia.
El día que cambió la historia puede verse todos los días hasta el 17, a las 18, en el Espacio Incaa (Salta 1620).

“El riesgo de La Cámpora es terminar como la Coordinadora”

Es uno de los analistas políticos jóvenes más prometedores. Acaba de publicar un libro sobre los nuevos fenómenos juveniles en el mundo. Su retrato sobre las juventudes kirchneristas señala potenciales y límites.
Director de Le Monde Diplomatique en su edición para el Cono Sur, politólogo, columnista de Página/12, José Natanson acaba de publicar ¿Por qué los jóvenes están volviendo a la política? De los indignados a La Cámpora (Debate). El libro analiza la emergencia de los nuevos movimientos juveniles en geografías y culturas aparentemente tan distintas como las de los países árabes, España o la Argentina. Es un ensayo ágil, a la vez ameno y complejo, que se lee como si se surfeara sobre las olas de la globalización y del impacto de las nuevas tecnologías. Pero también sobre los abismos que separan las oportunidades que dan la educación masiva o el acceso a internet de los problemas del desempleo estructural y la súper explotación laboral. En esta entrevista, Natanson se explaya sobre las razones profundas de la repolitización de amplios sectores de la juventud argentina y de lo que entiende como límites y potencialidades de la juventud kirchnerista, particularmente La Cámpora. Para Natanson, el desafío de esa agrupación debería ser aportar “energía desafiante, creatividad, innovación”. Y dice: “La defensa del kichnerismo no puede ser todo”.
–¿Qué hay de común o de continuidad entre un pibe de La Cámpora, uno de la primavera árabe y un indignado español?

–Básicamente, una activación política que hace diez o veinte años no estaba. Los jóvenes españoles eran considerados apáticos y conformistas, los jóvenes árabes sólo eran vistos por los medios occidentales en su calidad de terroristas potenciales, los estudiantes chilenos como consumistas, acá lo mismo. Pero, de repente, en dos o tres años, todos se movilizan. Y cuando un fenómeno ocurre en lugares tan diferentes prácticamente al mismo tiempo, creo que vale la pena, casi como una obligación analítica, buscar una causa más general. Y yo en ese sentido veo una brecha: por un lado, jóvenes cada vez más educados, porque los sistemas educativos avanzaron en todo el mundo, el analfabetismo desapareció o casi lo hizo en muchos lugares, jóvenes con acceso a una cantidad enorme de información, cultura, modos de vida diferentes, por las nuevas tecnologías, internet, los celulares, las redes, etc. Al mismo tiempo, tienen muchas dificultades para insertarse en sistemas laborales precarios, flexibilizados, de empleo basura. Es algo totalmente nuevo en la historia: por primera vez los jóvenes saben cosas, y saben hacer cosas, que los adultos no. Por eso es buena la publicidad del Anses del nieto enseñándole al abuelo a usar la computadora. Pero, al mismo tiempo, son jóvenes que en muchos casos van a vivir peor que sus padres, también por primera vez, en sociedades con una historia de movilidad social ascendente como la nuestra o las europeas. Esto crea una distancia entre las posibilidades de los jóvenes y las oportunidades reales, que se traduce en malestar, desencanto, bronca. Y, ahora, en algunos casos, en una repolitización. Lo notable es que en casi todos los casos los jóvenes construyen movimientos antipoder, y en la Argentina no, la juventud kirchnerista es propoder. Pero entonces yo digo que, a diferencia de lo que pasa en Medio Oriente, España o Chile, donde hay una identificación entre poder económico y poder político de derecha, acá el kirchnerismo tensiona la relación con los poderes económicos, mediáticos o corporativos. Es de algún modo un movimiento antipoder. Y me parece que eso es lo que conmueve a los jóvenes.
–Su libro cuestiona cierta interpretación relativamente dominante según la cual La Cámpora es una creación del poder, “desde arriba”. ¿Cuál es su visión al respecto? Por un lado habla de un proceso histórico alimentado “desde abajo” y, luego sí, de un fuerte papel del Estado en la consolidación de la agrupación.

–Es que La Campora nace en 2001 o incluso antes. Eso que yo describía en la respuesta anterior, los jóvenes que estallan, es la realidad de la Argentina de 2001. En los ’90, en pleno menemismo, nacen algunos núcleos juveniles de resistencia al neoliberalismo. En el movimiento de derechos humanos se produce esa enorme novedad que es Hijos, en la línea filiatoria de Madres y Abuelas, con esa otra gran novedad que es el escrache. Surgen los movimientos piqueteros, que nacen en el barrio, en el territorio, que en un contexto de desindustrialización, fragmentación social, etc., se va convirtiendo en el gran organizador de la vida política de los sectores populares. En la clase media vemos el surgimiento de las agrupaciones de la izquierda independiente en las universidades públicas, TNT, El Mate, NBI. Aparece el Movimiento 501, que en su momento pasó como una cosa simpática y nada más. Bueno, todo eso confluye en 2001, en los estallidos de diciembre, cuando, en un contexto de mucha antipolítica, se produce una repolitización de muchos sectores de la juventud. Ésa es la paradoja de diciembre. Y también una novedad que es el diálogo, transitorio pero diálogo al fin, entre Capital y Conurbano. Los movimientos piqueteros por primera vez se mueven masivamente a la Capital, se ubican en el centro, geográfico y simbólico, de la Argentina. Y al mismo tiempo, jóvenes de clase media se acercan a la política y toman contacto con la realidad de los sectores populares. La metáfora de ese movimiento de ida y vuelta son los traslados por los puentes que unen, o separan, según cómo se mire, Capital y Conurbano. Por eso no es casual que sea en un puente el lugar donde se produce el momento más impactante de ese ciclo, que es la muerte de Kosteki y Santillán, que no casualmente son jóvenes.
–Y luego llega la novedad kirchnerista…

–Entonces llega Kirchner con su primer año de gobierno, la política de derechos humanos, la deuda, la Corte Suprema. Eso, de alguna forma conmueve a una parte de esos jóvenes políticamente despiertos. Y yo creo que Kirchner, a pura intuición, entiende que algo pasa ahí, entre los jóvenes. Entonces hace lo que hace el kirchnerismo cuando ve que algo, una corriente política, una idea, un sector, lo que sea, le sirve. Puede ser la ley de medios, los movimientos de defensa de la minorías sexuales, lo que sea, el kirchnerismo lo toma, se lo apropia en el buen sentido, y pone atrás todo el peso de su voluntad, los recursos del Estado. Por eso, yo digo que la juventud kirchnerista no es un invento de Kirchner, sino un movimiento que surge desde abajo y luego es capturado y amplificado desde arriba.
–También impugna el hecho de que se tracen paralelismos entre la militancia juvenil setentista y La Cámpora. En cambio, opta por hacer una comparación más cercana, con la experiencia de la Coordinadora radical. ¿Por qué esa comparación y qué conclusiones saca de ella?

–Sí, yo soy muy crítico de eso, no porque no crea que no haya cosas para reivindicar de esa época, de los ’70, sino porque me parece que es comparar peras con manzanas. En los ’70, la democracia no era la base del juego político, el poder militar estaba activo, la violencia era una parte natural, bastante aceptada, de la pelea política, el peronismo a veces estaba proscripto, había una utopía revolucionaria que funcionaba como horizonte para muchos. Nada que ver con lo que pasa hoy, que hay democracia, elecciones, pluralismo de partidos, libertades civiles, capitalismo hasta en China. Por eso, cuando escucho por ejemplo la consigna “la vida por Cristina” me parece fuera de foco. La vida no: sí, si quieren, el compromiso, la pasión, el tiempo, lo que sea, pero la vida no.
–¿Y por qué el paralelismo con la Coordinadora?

–Para mí es más pertinente, aunque yo sé que a veces no gusta, porque se trata de dos agrupaciones juveniles que funcionan al interior de movimientos progresistas (para mí el alfonsinismo, sobre todo al principio, lo fue), que vienen a renovar los partidos tradicionales (la UCR y el PJ) después de décadas de hegemonía conservadora (balbinista y menemista), que emprenden reformas profundas, con liderazgos enérgicos. Obviamente, hay diferencias, pero si hay que comparar yo creo que es más adecuado pensar la Coordinadora, que tenía que discutir cómo gestionar el Estado o ganar elecciones, cómo compatibilizar gobernabilidad económica con cambio, o alianzas con sectores incómodos con valores, cosas similares a las que hoy debate La Cámpora. Montoneros, en cambio, discutía si pasaban o no a la clandestinidad o dónde podían esconder los fierros.
–También señala algunos riesgos que corre la agrupación, como la necesidad de amoldarse a las lógicas del Estado que pueden ser conservadoras, “realistas”, verticales. O la ausencia de una agenda transformadora pese a que se trata de una agrupación juvenil…

–Sí, yo ahí veo un riesgo. La Coordinadora terminó mal porque cuando llegó a altos cargos del Estado, más o menos como los que tiene hoy La Cámpora, se amodorró en la lógica de la administración, atenazada por la realpolitik. Eran chicos brillantes, la mayoría honestos y bien intencionados, y se fueron apagando en una agonía parlamentaria gris. Esa energía desafiante, esa creatividad e innovación, que debería ser, a mi juicio, el aporte de los jóvenes a la política, la Coordinadora lo perdió. Por eso digo que La Cámpora tiene que leer esa experiencia, y que el riesgo no es terminar como Firmenich, sino como el Changui Cáceres. Yo sé que es difícil. La Coordinadora nunca pudo trascender la figura de Alfonsín, no supo construir el post-alfonsinismo. Poniéndonos psicoanalíticos podríamos decir que no pudo matar simbólicamente al padre, que es lo que hay que hacer para pegar al salto a la adultez, y terminó mal. Ése es el principal riesgo de la juventud kirchnerista. Insisto con que es difícil.
–A la vez, las juventudes se supone que expresan cierto tipo de kirchnerismo de paladar negro…

–Por un lado, los jóvenes kirchneristas están obligados a ser el corazón ideológico de un gobierno que se sostiene en base a una serie de alianzas heterogéneas, muchas oportunistas, con gobernadores conservadores, intendentes dudosos, etc. Y al mismo tiempo esa exigencia de lealtad, para usar una palabra que no me gusta, corre el riesgo de ahogar cualquier energía desafiante. Es una tensión complicada de administrar. Creo que una forma de salir de ahí es elaborar e impulsar una agenda propia, pero hasta el momento yo no la veo. ¿Qué le aporta la juventud kirchnerista al kirchnerismo? Ésa es para mí la pregunta clave. ¿Presencia territorial? Perfecto, pero eso está también en los gobernadores, los intendentes, los sindicatos. ¿Funcionarios? Buenísimo, de hecho algunos muy buenos vienen de ahí, pero también hay en los Estados provinciales, la academia, incluso en los medios. El aporte de La Cámpora no puede limitarse a la energía militante o los buenos gestores. Tiene que haber algo más, que es justamente lo que yo no veo.
–El libro no pretende ser de investigación periodística, sino más bien analítico. Aun así, antes o durante la escritura del libro, ¿le interesó hablar con referentes de la agrupación?

–Yo lo veo como un ensayo político. Hablé con algunos dirigentes, tengo amigos en diferentes lugares, también con los grupos que capaz no están en el Gobierno o en el Congreso sino en los medios, en el territorio. Pero no hice una investigación exhaustiva porque no me interesaba tanto saber si tienen 20 ó 30 unidades básicas, si tal se peleó con tal, sino más bien entender y pensar el movimiento desde el punto de vista histórico, de comparación global, etc.
–En el funcionamiento de La Cámpora parece haber una suerte de mística de la clandestinidad, llamativa en tiempos democráticos. No es fácil hablar públicamente con sus referentes. ¿Cómo interpreta esa cultura? ¿De dónde cree que viene?

–Eso es totalmente cierto y es algo que no termino de entender. Yo entiendo la idea de no sumarse a la lógica de los grandes medios, no comprar ciegamente sus agendas, de priorizar la construcción territorial. Me parece perfecto. Pero también creo que en sociedades democráticas el debate público, la discusión abierta son fundamentales. Porque es a partir de eso que también se construyen los sujetos políticos. Creo que hay una lógica vertical, cerrada, de concentración de las decisiones, que es propia del kirchnerismo, y que eso se ha contagiado a la juventud.
–En los capítulos “argentinos” sobre los nuevos fenómenos juveniles establece una clara distinción acerca de las diferencias y desigualdades que median entre ser un joven de clase media o uno del conurbano profundo. Pero no se mete demasiado en los fenómenos de repolitización que se registran, ya sea entre nuevos trabajadores jóvenes o militantes de movimientos sociales. ¿La Cámpora tiene inserción en esos espacios?

–Lo que yo trato de hacer es un retrato para señalar que lo que definimos como juventud en realidad es algo bastante heterogéneo. Por un lado, jóvenes de clase media, que estudian muchos años, se casan tarde, tienen pocos hijos, tienen consumos culturales como podrían tener jóvenes de San Pablo o Nueva York, viajan de mochileros. Y, por otro lado, los jóvenes de los sectores populares, con un ciclo de vida más acelerado, se casan antes, tienen que salir a trabajar pronto, viven más atados al barrio, a la comunidad. Creo que La Cámpora tiene inserción en ambos espacios y que eso es una gran ventaja y una diferencia importante. El PRO, por ejemplo, tiene un sector juvenil que lo acompaña proveniente de la clase media, muchos jóvenes que pasaron por las ONG tecnocráticas surgidas en los ’90, tipo Cippec, que es también para mí una forma de militancia. La Cámpora tiene jóvenes de esos sectores pero tiene también presencia en barrios, en villas, mucho trabajo social. Es algo que se hace lentamente, de a poco, pero que se va haciendo. Y tiene diálogo o articulación con el Evita, Kolina, etc. Todo eso es la juventud kirchnerista. Respecto de los sectores sindicales, la inserción es menor. Los sindicatos funcionan con otra lógica: son menos versátiles, más difíciles de penetrar, muy reactivos en general a cualquier esfuerzo de renovación.
–Tampoco menciona una figura interesante, la de Facundo Moyano. ¿Cómo lo describiría, en sus posturas o su discurso, en el contexto de los procesos de repolitización?

–Coincido en que es una figura interesante, con un discurso muy articulado, que mostró en su momento posiciones inteligentes, de defensa de los intereses de los trabajadores pero de comprensión también de las necesidades más amplias del Gobierno. Quedó preso de la pelea Moyano-Gobierno, y me parece una lástima porque ahí estaba la oportunidad de un acercamiento entre dos sectores juveniles. Pero de todos modos, mi sensación es que la nueva militancia juvenil en los sindicatos va por un carril diferente respecto del de la militancia partidaria o los movimientos sociales.
–Dados los niveles de polarización del debate político argentino, ¿siente que su lugar de análisis, que combina reconocimientos y críticas tanto al kirchnerismo como a La Cámpora, es un espacio que se hace difícil de sostener? ¿O por el contrario cree que existe un auditorio amplio que precisamente busca discutir política desde un lugar de mejores equilibrios?

–No sé si difícil de sostener, pero es un lugar incómodo por momentos. Mi intención es entender estos fenómenos complejos y reflejar esa complejidad lo mejor que pueda. En mi libro anterior, sobre la nueva izquierda en América latina, yo veía que había algo nuevo en el aire, y que había que hacer un esfuerzo por definirlo, entender sus causas, analizar límites, comparar. Acá hago lo mismo: los jóvenes estallan en diferentes lugares, hay una juventud políticamente activa como no se veía desde fines de los ’60. Entonces trato de ver cómo surge, cuáles son los límites, las posibilidades. Eso me lleva a descartar las miradas más prejuiciosas: que sólo son chicos interesados en el poder, que usan Black Berry, etc. Pero también me obliga a señalar los puntos críticos o las debilidades. No creo que los jóvenes kirchneristas sean puro pragmatismo, no me creo esa especie de “guerra del cerdo al revés” que lanzan los sectores más conservadores, pero tampoco los defiendo como si fueran los salvadores de la patria. Si llega a un público no lo sé, a veces pienso que sí, a veces que no. Cuando el debate se tensa tanto prevalecen los enfoques más exaltados o rústicos. A mí no me importa tanto que alguien esté de un lado o del otro, lo que realmente me molesta es que lo que dice no sea inteligente, o interesante, que sea puro slogan. Yo trato de escapar del slogan, aunque sea un slogan bien escrito.
–Aún marcando ciertos límites prudentes, al final del capítulo respectivo sugiere que en la conformación de La Cámpora, de cara al futuro, laten promesas y oportunidades. ¿Cuáles serían?

–El desafío es renovar la política, pero no en el sentido tonto del voto electrónico o la lista sábana, sino en un sentido profundo, como en su momento la renovaron Cafiero, Alfonsín, Kirchner. Es una generación que se formó en un contexto plenamente democrático, con muchos dirigentes técnicamente muy competentes, con una Presidenta que confía en ellos. Pero está el riesgo de que se encierren en el Estado, se queden en la simple defensa del kirchnerismo, que está bien pero no puede ser todo. En definitiva, que no muestren todo lo que tienen.

lunes, 8 de octubre de 2012

NACE PERON Y TRANSFORMA LA ARGENTINA

Por Walter Moore (*) 
 
Una vez en el gobierno, Juan Domingo Perón, que conocía perfectamente la organización que el Imperio Angloamericano sostenía para controlar a los países más débiles, diseñó e instaló un dispositivo estratégico para oponerse tanto a los recursos y fuentes de poder del Imperio como al crecimiento de sus aliados internos.  
 
Perón apoya su poder en la movilización del Pueblo argentino, y así mantiene a todos sus enemigos y aliados controlados mediante un dispositivo capilar que llegaba a todas las instituciones de la República.
 
Con este gran poder se dedica a realizar una obra, destinada a transformar la Argentina, en la cual su primer objetivo fue retomar el control de la economía nacional, cuyos principales mecanismos estaban en manos británicas.  
 
Ellos manejaban prácticamente a todos los bancos, inclusive al Banco Central, y todas las otras instituciones financieras, y de seguros. Perón, con decisión y energía recuperó para el Estado Argentino el manejo del sistema financiero.  
 
En 1943 se nacionalizó el Banco Central, controlado hasta entonces por los británicos, y dio un gran impulso a la creación de los bancos estatales, provinciales y municipales, y creó el sistema nacional de seguros. 
 
Perón, sabiendo el poder destructor del sistema financiero colonialista, definió una política totalmente contraria a recibir préstamos externos, asegurando que se cortaría la mano antes de firmar un empréstito, pagando todas las deudas que el Estado argentino tenía con los acreedores de la banca internacional.  
 
Cuando fue desalojado del poder en 1955, el Estado Argentino no tenía deuda externa. 
 
También debilitó el poder de los grupos importadores del puerto de Buenos Aires, tradicionalmente vinculados a los intereses británicos, colocando a todas las importaciones bajo el control del Estado, para lo cual creó el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), destinado a controlar el comercio exterior, sustrayéndolo del control de tradicionales aliados de los intereses imperiales siempre dispuestos a destruir toda la industria que compitiera con sus proveedores extranjeros. 
 
Cuando Perón llegó al poder, las empresas británicas tenían el control de todos los sistemas de transportes, la provisión y distribución de fluido eléctrico, y de las empresas telefónicas lo que generaba un enorme drenaje de divisas provenientes de los bolsillos de los argentinos hacia las arcas inglesas.
 
Para revertir esta situación, Perón reorganizó prácticamente toda la estructura productiva y de servicios públicos.  
 
Ante la certeza de que Inglaterra no pagaría nunca la deuda que tenía con la Argentina, la canceló nacionalizando los ferrocarriles británicos, con una red hábilmente diseñada para extraer la riqueza del campo argentino y llevarla a Europa a través del puerto de Buenos Aires, pero con trochas diferentes que impedían que se integraran las diferentes regiones argentinas. 
 
Entre muchas otras medidas, crea las Juntas Nacionales de Carnes y de Granos, así puso la riqueza del campo argentino en manos de sus productores, gracias a la regulación de ese comercio por el Estado, quitándole los beneficios y el control de nuestros productores a los intermediarios de las multinacionales que hasta entonces manejaban toda la exportación de granos y carnes argentinas.
 
 Luchó, además, contra los grandes latifundios improductivos, una de sus primeras leyes fue para poner en marcha un Estatuto del Peón de Campo, que dignificaba laboral y salarialmente este trabajo, al mismo tiempo que fomentó desde el Estado el desarrollo de una agroindustria que incrementó notablemente la productividad del campo.  
 
El impulso para industrializar el país incluye la creación de la industria pesada (altos hornos, impulsó a la siderurgia y el crecimiento de la empresa petrolera estatal, YPF), genera centros de investigación y desarrollo, impulsando la organización de lo que luego sería la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto Balseiro de investigación. 
 
Al mismo tiempo impulsa el desarrollo de una industria de defensa nacional para independizarnos de los proveedores imperiales, creando, entre otras, una industria aeronáutica capaz de crear los aviones a reacción Pulqui 1 y 2, de los más avanzados de su época, desarrollados por ingenieros alemanes emigrados a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial, inaugurando una tradición que sólo sería destruida durante el gobierno de Carlos Menem, en el cual los norteamericanos, impusieron la desbaratamiento del proyecto del misil Cóndor II, un prodigio técnico que desarrollaba un cohete capaz de instalar satélites propios y llegar a otros continentes, al mismo tiempo que ese gobierno implementó la eliminación de la fábrica militar de aviones y de toda la industria militar argentina, siguiendo las instrucciones de nuestros enemigos británicos. 
 
También impulsa la instalación de industrias automotrices y de autopartes, produciendo dos vehículos íntegramente diseñados en Argentina, impulsa el desarrollo de astilleros navales para apoyar la recién creada flota marítima del Estado, destinada a dejar en las arcas nacionales los costos de transporte de las exportaciones e importaciones argentinas. 
 
A estas políticas se suma un permanente crecimiento de la infraestructura productiva del país, mediante el apoyo permanente a las pequeñas y medianas empresas y el estricto control desde el Estado a la competencia desleal generada por las grandes empresas monopólicas, a las que opone una miríada de cooperativas, y pequeñas y medianas empresas de capitales nacionales apoyadas por el Estado dando gran impulso a la cooperativas de crédito para que los productores se financien lejos de la usura bancaria.
 
Genera un fuerte sistema para reprimir el mercado negro y general una legislación contra los especuladores y agiotistas que es una de las primeras medidas derogadas por el golpe de la masonería pro británica en 1955. 
 
Al mismo tiempo que se generaba esta gigantesca revolución productiva, se producía un incremento del consumo interno gracias a la nueva distribución de la renta nacional, que llevó a los bolsillos de la clase trabajadora el 50 por ciento del Producto Bruto Nacional.  
 
El pleno empleo, la institución del aguinaldo y el doble aguinaldo, las vacaciones pagas y obligatorias, la jornada de ocho horas, la financiación estatal de las viviendas populares a través del Banco Hipotecario, que se hicieron accesibles gracias a los salarios dignos y a las prioridades de consumo que auspiciaba el gobierno.  
 
Todas estas medidas, que en gran medida favorecieron el crecimiento de una poderosa clase media y configuraron un nuevo país social, en el cual nadie estaba excluido, en consecuencia, nunca estuvieron más despobladas las cárceles argentinas, ni fue menor el porcentaje de delitos. 
 
Las políticas del peronismo dieron origen a millares de instituciones de servicios sociales destinadas a asegurar mejores condiciones de vida a los trabajadores y a las clases más humildes.  El sistema de salud pública impulsado por el Dr. Ramón Carrillo, creó un salto cualitativo en las condiciones sanitarias para todas las clases sociales en el país, que tuvieron como resultado un notable descenso del porcentaje de la morbimortalidad infantil y el incremento de la expectativas de vida de gran parte de la población.  
 
Los ancianos, protegidos económicamente por un sistema de jubilaciones y pensiones estatales que les aseguraba la seguridad económica dándoles un verdadero júbilo después de toda una vida de trabajo. 
 
Los derechos de la Ancianidad y de la Infancia, dos políticas centrales destinadas a oponerse a los designios genocidas del Imperio, no sólo garantizaron jubilaciones dignas, sino una educación, alimentación, cuidado y participación social a través de los deportes a los niños y jóvenes de todos los grupos sociales, lo que permitió crear una sociedad poderosa y crecientemente justa. 
 
Perón organizó y auspició el fortalecimiento de los sindicatos y la creación de una fuerte central única de trabajadores, la Confederación General del Trabajo que les daba un poder de negociación real al movimiento obrero organizado ante la voracidad capitalista, organizada en cámaras empresarias únicas mientras propiciaban la atomización sindical. 
 
Para oponerse a los ataques de la feroz Guerra Psicológica emprendida por el Imperio desde todos los medios internacionales, Perón estatizó gran parte de los medios de comunicación social, creó el primer canal de televisión, le dio gran envergadura a las radios del Estado, desarrolló y compró diarios y revistas que difundieran sus políticas, para oponer su información a la de los otros medios, casi todos copados por la ideología liberal, que consciente o inconscientemente, apoyan las políticas imperiales en contra de los intereses de su propio país, partiendo de información generada por las agencias de noticias que dependen del Foreign Office británico o de los servicios de inteligencia norteamericanos. 
 
El modelo político de Perón, ni socialista, ni liberal, (que se expresaba en el campo internacional como Tercera Posición) se basó en un nuevo concepto de organización política: La creación de una Comunidad Organizada que funcionara armoniosamente, sustentada fundamentalmente en el poder de las Organizaciones Libres del Pueblo[1][1].  
 
Para lograr este objetivo estratégico de largo plazo, organizó una estructura política muy especial, que conservaba algunas instituciones liberales como los partidos políticos con representación parlamentaria, y tomaba otras del socialismo como la economía semi-planificada contenida en los Planes Quinquenales.  
 
Pero su mayor originalidad consiste en el desarrollo de lo que denominó Movimiento Peronista, en la cual el Partido Peronista era solamente un instrumento electoral que se armaba antes de cada elección, y prácticamente desaparecía después de ellas.  
 
El Movimiento comprendía el Partido Peronista Femenino, de enorme vigor, desatado porque por primera vez en la historia argentina el peronismo les otorgó a las mujeres iguales derechos cívicos que los hombres.  
 
El Movimiento Peronista tenía su columna vertebral en la movilización de la totalidad del pueblo trabajador a través del Movimiento Obrero Organizado, las instituciones de la Confederación General del Trabajo, a la cual debían asociarse las Federaciones de Gremios únicos por cada rama de actividad, que tenían sus propios sistemas de obras sociales que incluían sanatorios y servicios de salud, proveedurías para abastecimiento popular a precios muy bajos, hoteles de vacaciones, provisión de viviendas, sistemas de recreación, y hasta servicios de sepelios. 
 
Por otra parte organizó la Confederación General Económica, donde agrupó las fuerzas de las pequeñas y medianas empresas nacionales, que no se encontraban representadas en las organizaciones como la Unión Industrial, la Bolsa de Comercio, la Cámara de Comercio y la Bolsa de Cereales que tradicionalmente presionaban a los gobiernos para imponerles política favorables a las grandes empresas nacionales y multinacionales asentadas aquí. 
 
La Comunidad Organizada también comprendía a la Unión de Estudiantes Secundarios y la Confederación General Universitaria, como apoyo a una nueva estructura de democratización de la educación gracias a la cual todos los jóvenes, hasta los más humildes, tenían acceso a una educación completamente gratuita y de alta calidad académica, a los deportes, las vacaciones y la facilidad para obtener los elementos que todos los jóvenes desean, tales como ropa deportiva, la posibilidad de adquirir una bicicleta o una moto pequeña, todo un lujo en aquellos años, y de aprender, desde la escuela primaria, cuales eran sus derechos como ciudadanos argentinos. 
 
Los Derechos de la Mujer, de la Infancia y de la Ancianidad fueron instituidos en la nueva Constitución redactada en 1949, que también garantizaba la propiedad del Estado sobre el subsuelo y los recursos existentes en la Plataforma Continental Argentina, siempre codiciados por las empresas imperiales, de la misma manera que establecía que los servicios públicos deberían ser prestados directamente por el Estado.  
 
Dicha constitución fue derogada en forma ilegal con una proclama militar, emitida por un régimen de facto, motivo por el cual numerosos juristas sostienen que es la única vigente en Argentina, lo que coloca los actos de entrega de los gobiernos posteriores en una situación de fragilidad jurídica. En el campo de la política exterior, el gobierno de Perón estableció políticas que tendrían profunda repercusión mundial.  
 
Creó la doctrina de la Tercera Posición tomando distancia del reparto del mundo organizado en Yalta por Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética, que luego diera origen al Movimiento de Países No Alineados que integraron la mayor parte de los grandes países del Tercer Mundo. 
 
Las consignas principales que elaboró el peronismo son: Justicia Social, Independencia Económica, Soberanía Política, Cultura Nacional, Defensa Ambiental, Continentalismo y Universalismo.  
 
En base a estos grandes objetivos Juan Domingo Perón encaró la construcción de un Estado y la organización política, social, económica y cultural capaz de oponerse a los designios del Imperio y sus aliados internos.  
 
La lucha contra la oligarquía local, y la consecuente defensa de los grupos más humildes y vulnerables de nuestra sociedad eran conducidos por Eva Perón, infatigable en su tarea por aliviar el dolor y las penurias de los más pobres y en su denuncia del comportamiento genocida de los grupos de poder tradicionales en la Argentina y de sus aliados ingleses y norteamericanos.
 
La tendencia naturalmente negociadora de Perón, acostumbrado al regateo político sin claudicar de sus objetivos, era contrapesada por la intransigencia militante de Evita, que no soportaba el menor atisbo de traición ni de corrupción por parte de sus partidarios, motivo por el cual era escandalosamente condenada por la sociedad gorila, opositora desaforada a un régimen político que había posibilitado una participación igualitaria de los grupos más humildes, los cabecitas negras, dentro de una sociedad de la cual se sentían propietarios.
 
La doctrina que, luego de la Actualización Doctrinaria de la década de 1970, Perón llamaría Continentalismo, tuvo su expresión política durante su primer gobierno con la propuesta de un pacto llamado ABC, para constituir una alianza estratégica entre Argentina, Chile y Brasil, pactada con el presidente de Chile, General Ibañez y con el de Brasil, Getulio Vargas, proyecto que no pudo concretarse porque todos fueron derrotados por los intereses imperiales.
 
También en la misma actualización doctrinaria propuso Perón el concepto de Universalismo, basado en la idea de la confluencia de los distintos continentes con iguales derechos y atribuciones, doctrina desarrollada veinte años antes de que se inventara la Globalización, propuesta imperial que implica el sometimiento de todos los países a los deseos del Directorio Global.  
 
WM/ 
 
(*) Texto extraído del libro inédito de Walter A. Moore: La Cuarta Guerra Mundial: El Imperio Global contra el Tercer Mundo 
 
N&P: El Correo-e del autor es Walter Moore ecodemocracia@gmail.com

SCIOLI APOYO A CAPRILES DE VENEZUELA Scioli llamó por teléfono a Capriles para darle su total apoyo en contra de Hugo Chávez, según Infobae.com.

Por Fernando M. López |
Agepeba
                                                                                                                     7 de Octubre de 2012
El gobernador Daniel Scioli no abandona ni por un segundo sus aspiraciones presidenciales, pese a que aún restan tres años para los próximos comicios generales.
 
Con paso lento, pero decidido, tantea desde hace meses posibles alianzas y deja entrever su perfil como futuro candidato.
 
En enero, con la excusa de un partido de fútbol, se mostró cerca del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri; y en julio, también en el marco de un “picadito”, hizo lo propio con el ahora opositor Hugo Moyano.
 
Se acerca a Alberto Fernández y coquetea con otros ex aliados del kirchnerismo; o deja que algunos de sus laderos, como Baldomero “Cacho” Álvarez, lo postulen de tanto en tanto.
 
Pero no sólo el armado de un frente político interno está en la agenda de prioridades del gobernador, sino que empieza a definir concretamente su marco de relaciones exteriores, tanto a nivel regional como internacional.
 
En las últimas horas, antes de que los venezolanos comenzaran a volcarse a las urnas, Scioli llamó por teléfono al derechista Henrique Capriles Radonski para expresarle su total apoyo en contra del presidente y candidato a la relección, Hugo Chávez Frías, según informó Infobae.com.
 
Capriles, quien fue dos veces alcalde de Baruta, Caracas, y una vez gobernador del Estado Miranda, es un empresario de grandes medios de comunicación y ha anunciado que, en caso de convertirse en presidente, le devolverá la licencia al canal golpista Radio Caracas Televisión (RCTV).
 
Con una marcada tendencia neoliberal, que ha procurado ocultar durante toda su campaña, es apoyado por los sectores políticos, económicos, financieros y comunicacionales mas reaccionarios; sectores que tienen muy presente su papel activo en el golpe de abril de 2002, en el intento de asalto a la embajada cubana en esos mismos días, y en el lockout perolero que se extendió desde diciembre de 2002 hasta enero de 2003, con enormes daños para la economía venezolana.
 
A pesar de todos estos antecedentes, Capriles ha hecho grandes esfuerzos para instalar la idea de que lidera una gesta comparable a la de “David contra Goliat”.
 
La construcción de esa analogía, azuzada por medios opositores locales y estadounidenses, captó rápidamente la atención de los sionistas de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV), que ven en Capriles la “esperanza blanca” para derrotar a Chávez y restablecer relaciones diplomáticas con el país caribeño.
 
Desde que la CAIV recibió al candidato opositor en febrero pasado, los medios israelíes han destacado su ascendencia judía y sus condiciones para terminar con la Revolución Bolivariana, mientras incrementaban sus ataques contra Chávez. "El cáncer de Hugo Chávez está en su etapa final", aseguraba hace unos meses el periódico digital “Aurora”.
 
Scioli no sólo parece identificarse con Capriles, también comparte con él la estrecha relación con los halcones del Estado de Israel.
 
El primer acercamiento se materializó en 2008, cuando Mekorot Water Company, la empresa estatal israelí, le presentó al gobernador un proyecto para la construcción de una nueva planta potabilizadora de agua para La Plata, Berisso y Ensenada.
 
A fines de 2010, Scioli visitó Israel para avanzar con el emprendimiento y allí tuvo oportunidad de reunirse con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y varios de sus ministros. Pero no sólo sobre el agua hablaron en aquella oportunidad.
 
“La seguridad es la principal demanda de los ciudadanos de la provincia, por esa razón le dediqué una parte importante de este viaje, al que me acompañaron el ministro (Ricardo) Casal y el jefe de la Policía (Juan Carlos Paggi)”, informó Scioli al regresar a la Argentina.
 
De esa visita, el gobernador, el ministro de Seguridad y el entonces jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi, se llevaron varios “consejos” para reforzar su política de seguridad en la provincia de Buenos Aires.
 
Casal y Paggi intercambiaron experiencias con el ministro de Seguridad israelí, Yitzhak Ahoronovitch, y el canciller Avigdor Lieberman, quien un año antes había propuesto tirar la bomba atómica sobre la Franja de Gaza.
 
"Debemos continuar combatiendo a Hamas como Estados Unidos combatió a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial... la conquista de Japón no era entonces necesaria", había dicho Lieberman ante un grupo de sionistas de la la universidad de Bar Ilan.
 
La aplicación de los lineamientos represivos israelíes en territorio bonaerense fue rápida, aunque los negocios por el agua se dilataron un poco más.
 
El gobierno provincial realizó recién en julio de este año la apertura de sobres para la licitación de la planta potabilizadora de la región capital, con las propuestas económicas de las dos compañías interesadas en la construcción. Por un lado, se presentó una unidad transitoria de empresas, conformada por Mekorot Development & Enterprise LTD, 5 de Septiembre S.A., Tahal Consulting Engineers LTD, Thal Group B.V, MAKO S.A, y Eleprint S.A., que presupuestó 899 millones de pesos y, por otro lado, la Constructora Odebrech S.A., de capitales brasileños, que valuó la obra en 1.100 millones.
 
Desde el año 2008, la empresa 5 de Septiembre, del gremio que controla Aguas Bonaerenses S.A., tiene un convenio de colaboración mutua con la israelí Mekorot, logrando varias adjudicaciones en el interior de la Provincia; mientras que MAKO y Eleprint están vinculadas al propietario del diario El Día, Raúl Kraiselburd.
 
Hace unas semanas, el embajador palestino en Argentina, Walid Muaqqat, criticó con dureza a Scioli por permitir el ingreso al país de Mekorot, “una empresa monstruo, cómplice de delitos de lesa humanidad”.
 
Según reportó el portal marplatense “0223”, Muaqqat aseguró a la radio local FM 89.7 que “los palestinos estamos enojados por una actitud que es muy diferente al pensamiento del pueblo argentino, y es la actitud del gobernador Daniel Scioli”.
 
“Podemos decir que esta empresa del apartheid israelí con la que negocia el gobernador Scioli, según el informe de la ONU, deja al 85% de la población palestina sin agua debido al robo sistemático del agua de los palestinos”, denunció.
 
El embajador exhortó, además, a ponerle fin a “este abuso”, ya que “Scioli va en contra del compromiso del gobierno nacional y del Mercosur de no comercializar con productos de las colonias israelíes por ser ilegales”.
 
La propia Cámara de Diputados bonaerense aprobó el jueves pasado un pedido de informes sobre la licitación de la planta potabilizadora a favor de Mekorot.
 
En el proyecto, impulsado por el legislador Oscar Negrelli, se adjunta un documento de Amnistía Internacional que denuncia a la firma israelí por violaciones de los derechos humanos en Medio Oriente.
 
“Al monopolizar la provisión de agua en toda esa región, utiliza dicho recurso vital cómo arma dentro un conflicto religioso. Esto consiste en un proceso discriminatorio, donde de un promedio de consumo humano de 100 litros por día, los palestinos sólo pueden consumir 40 litros, mientras los israelíes llegan hasta 500 litros diarios”, sostiene el informe del organismo internacional.

viernes, 5 de octubre de 2012

La Presidenta Cristina Fernandez dialogó con estudiantes de la Universidad de Harvard


La Presidenta con estudiantes en la Universidad de Harvard

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que "no es responsabilidad, ni deseo, de esta Presidenta una reforma constitucional", al responder una pregunta al respecto de un estudiante de Harvard. "No se trata de lo que yo quiero, sino de lo que puedo o debo", dijo, y agregó: "Es una cuestión abstracta". En ese sentido, la jefa de Estado sostuvo que "no depende de mí, ni siquiera de ningún partido. Las reformas no fueron hechas por un solo partido, fueron hechas por dos partidos", en referencia al peronismo y al radicalismo. Al hablar esta noche en la Universidad de Harvard, en Boston, la presidenta consideró que "más que una crisis económica se vive una crisis política", al analizar la crisis económica que se vive en los países desarrollados. "Se hace más hincapié en solucionar los problemas de las bancos antes que solucionar los problemas de la gente", afirmó la mandataria. Respecto de Europa, insistió en que la eurozona vive "una verdadera crisis de deuda soberana", agudizada por "un fuerte endeudamiento de las familias". En esa dirección, la jefa de Estado, que hoy cerró su gira por Estados Unidos que incluyó un discurso en la ONU, repitió que "a más de cuatro años sin encontrar la luz al final del túnel, una crisis económica comienza a convertirse en un problema político". "Sentimos que ante la imposibilidad de articular nuevas ideas para enfrentar la situación, los países desarrollados quieren trasladar sus crisis a los países emergentes, sin advertir que somos nosotros quienes podemos reimpulsar la economía porque tenemos un muy bajo nivel de endeudamiento en relación a nuestro PBI", enfatizó. Asimismo, la Presidenta recordó que "cuando se habló de década perdida lo fue para América latina, pero no para los que tenían los bonos Brady". "Un peso jamás podía valer un dólar, y para mantener esta ficción se realizó la política de privatizaciones", dijo al mencionar el caso de Argentina en la década del `90 y sostuvo que "el milagro argentino no era tal, se hizo a través de un fuerte endeudamiento que implosionó durante el gobierno de la Alianza". La Presidenta analizó que "somos criticados por los fondos buitres que actúan con un gran lobby sobre el parlamento norteamericano", al explicar cómo fue la reestructuración de la deuda externa argentina, ante estudiantes de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina, el jueves 27 de septiembre de 2012. http://www.tvpublica.com.ar

lunes, 1 de octubre de 2012

UN DESAYUNO CON HORACIO GONZALEZ

“La sociedad atraviesa un momento de debate muy dramático”
Por Fernando Cibeira
Horacio Gonzalez
Días atrás, fue de los pocos en el kirchnerismo que opinó que había que prestar atención al malhumor que se desprendía del cacerolazo, una declaración a contramano de la lectura que prevaleció en la Casa Rosada. “Me preocupó la encarnadura que tuvo”, repite ahora que ya pasó un tiempo y que se supone que anuncian otra protesta. Pese a que dirige la Biblioteca Nacional desde hace casi ocho años, Horacio González, sociólogo, ensayista, mantiene una voz de autonomía intelectual. Así, acepta que “la sociedad atraviesa un momento de debate muy dramático” y que eso lo tiene “un poquito nervioso”.
González se mudó hace unos meses, dejó San Telmo y se trasladó a Boedo. Asegura que está contento con el cambio aunque extraña el bar Británico, lugar del que fue habitué durante años y donde promete volver en cualquier momento. Igual, el Café Margot, en Boedo y pasaje San Ignacio, no está nada mal. Una esquina tradicional, con varios diarios para leer y música moderna. Un cartel fileteado asegura que en esta esquina en la década del ’40 don Gabino Torres y su esposa doña María inventaron el sandwich de pavita. Pero la hora no es propicia para la especialidad, mejor un café con leche y tostadas.
Horacio González acepta la charla advirtiendo que la coyuntura es más para “meditar lo que se dice que para las frases sueltas” a las que el periodismo es tan proclive. Frente a la tesis de Artemio López que asegura que el cacerolazo no cambió nada porque esa gente es la misma que nunca votó al kirchnerismo, González replica que “lo que cambió es que ahora está en la calle” y con enjundia fuera de lo común. “El nivel insultante fue llamativo, en la protesta el insulto sustituyó a la palabra”, define. Una de las características que lo hacen reflexionar es el ruido de las cacerolas. “Anuncia un tipo de disconformidad de carácter difuso, se volvió un símbolo en Argentina”, desliza. En otro momento la describirá como “una banda sonora que anuncia ‘estamos al margen del Estado y de la política’”.
Por momentos habla en torrente, en otras –menos– se queda callado, elaborando un poco nuevas definiciones. Le presta atención al hecho de que se haya replicado una protesta en Nueva York por más que fueran unas pocas personas. “No me ocupo del mundo de las estadísticas. Acá también la protesta se dio en barrios donde antes no se daba, de ahí su fuerza política”, describe. “Una mancha que se disemina”, dirá luego sobre el caceroleo. Una fuerza de “contornos borrosos”.
Ve difícil que la oposición pueda capitalizarlo. “Macri puede ser, su mensaje también es difuso”, piensa. Otra coincidencia, anota, un modo de política que empieza a definirse a partir de considerarse propietario. La defensa es a “mi casa, mi seguridad, mis vacaciones, mis ahorros”. Establece que más que burguesía –un concepto que perdió cierto sentido– esto sería “propietarismo”. “Cercan su casa, dicen cualquier insulto, hay una anulación ciega de la palabra presidencial”, enumera sus características.
Con respecto a la Presidenta, destaca sus mensajes que tienen “distintos planos”. También lo maravilla el manejo que hace de “los diferentes tiempos”: el constitucional, el día a día, el de la fugacidad del ser político. Destaca que nunca hasta ahora se había abierto una discusión sobre la cadena nacional. “No es sobre la palabra, sobre lo que se dice, sino de la metodología del uso”, explica.
González se tienta con una tostada de pan negro para acompañar su cortado “americano”. Se acerca un hombre que trabaja en el museo del Banco Ciudad, un bonito edificio art déco ubicado justo enfrente, y le dice que le quiere acercar unos folletos para que conozca de qué se trata. Desde sus inicios, Horacio González se convirtió en una de las caras reconocibles de Carta Abierta, el espacio de debate creado por los intelectuales cercanos al Gobierno al calor de la puja con los sectores agropecuarios que encontró motivos para perdurar y hace poco difundió su carta número 12. Como ya es habitual, la última carta fue un poco más extensa que las anteriores. “Es que el funcionamiento se parece cada vez más al de un partido político, con comisiones divididas por temas, y luego cada comisión quiere que sus conclusiones queden plasmadas en el documento”, explica González, aclarando que las cartas tienen muchos redactores. Parece que le tocó especialmente la crítica del radical Ricardo Gil Lavedra, quien le apuntó al “barroquismo absoluto” de la redacción. “El barroco nació como un intento de divulgación, hoy parece un intento de ocultamiento. Pero, ¿a qué llamamos claridad? ¿A un escrito de Gil Lavedra o a un dictamen de Zaffaroni?”, replica.
A propósito del problema de las “frases sueltas” de un documento de varias páginas, lo único que reprodujeron algunos medios fue la referencia a la reforma constitucional. “La reforma es una discusión posible entre tantas otras. Lo que pasa es que la expresión ‘re-re’ es muy atractiva para los medios que combaten la reforma. ‘Re-re’ significa el capricho de un gobernante con pretensiones perpetuas, y no es el caso. Habría que buscarle otro nombre”, reflexiona.
La cuestión de las muchas “discusiones posibles” lo hace pensar en un momento de debate “muy dramático”. “Está todo en debate: la edad del voto, la seguridad urbana, hasta la propia figura del presidente”, ejemplifica. Para alguien que dice no sentirse especialista en el “binarismo”, en el que si no es esto es aquello, la situación lo tiene “un poquito nervioso”. Aunque amaga seguir la charla, González toma su carpeta y se prepara para ir a su trabajo en la Biblioteca, que ya es hora, aunque sin dejar de pensar sobre el tema de la entrevista y alguno otro nuevo que se le aparezca en el camino.

Pérsico: "Cristina me pidió consolidar el rol del Estado con los pequeños productores"

El flamante subsecretario de Agricultura Familiar, Emilio Pérsico, afirmó que el trabajo que llevará adelante dentro de la cartera agropecuaria tiene por objetivo seguir adelante "con la línea de trabajo" del Gobierno en el sector y "poner al Estado al lado de los pequeños productores”.
Pérsico, en diálogo con l
a agencia Télam, señaló que su llegada a Agricultura responde a "un pedido concreto de la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner)" a partir de su "perfil militante" y por su pasado "cercano al campo" como quintero y tambero en las afueras de La Plata.
A continuación los principales tramos del reportaje:
Télam: ¿Como fue su llegada al ministerio?
Pérsico: Fue un pedido concreto de la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner). Quería alguien de un perfil militante, pero también cercano al campo. Para los que no saben, yo viví 25 años del campo con una quinta en las afueras de La Plata y también fui tambero, un sector que conozco bien.
T: ¿Que líneas de continuidad o ruptura va a haber con las gestiones anteriores?
P: La verdad es que el Gobierno viene dándole impulso al área de Agricultura Familiar desde que asumió Cristina. Primero desde la Secretaría de Agricultura y luego con la creación del Ministerio. Vamos a trabajar en la línea en la que venía trabajando Martini (Guillermo, ex subsecretario de Agricultura), vamos a pasar a una postura más ofensiva en la defensa de los pequeños productores.
Vamos a trabajar en facilitar la comercialización, vamos a crear protocolos para proteger y certificar los productos familiares y las economías regionales, acelerar la cuestión de la tierra, dialogar con todos los técnicos y productores.
T: ¿En qué tipo de protocolos están pensando?
P: Una idea es elaborar un protocolo específico de pollo de campo, que camine, que se alimente en movimiento, certificándolo y dándole valor agregado, esa es la idea general. La verdad es que este Gobierno y el crecimiento económico han creado un mercado muy grande y hay muchos lugares donde ofrecer los productos de elaboración familiar, hay que seguir los ejemplos de los europeos, que fueron certificando sus producciones regionales y le dieron un valor que antes no tenían.
T: En lo que respecta al tema de la tierra, ¿cree que puede llegar a surgir algún problema con alguna provincia o con intereses económicos locales?
P: La cuestión de la normalización de la tierra, de la entrega de títulos efectivos a muchos campesinos que hoy trabajan esas tierras es fundamental. Yo estuve dialogando con muchos empresarios que me llamaron por mi llegada, muchos quieren saber qué voy a hacer, sienten que yo soy un bicho raro para este ministerio.
Yo los atiendo y les digo que hay que recordar todos los proyectos de país que hubo, desde la generación del 80 hasta Perón y el desarrollismo. Todos tuvieron una política de colonización, justamente porque es muy importante desarrollar y darles oportunidades a los pequeños productores. A esa responsabilidad empresaria es a la que apelo.
T: Según la Federación Agraria hay 350.000 pequeños y medianos productores, ¿que números manejan ustedes?
P: Nosotros nos basamos en los datos del censo agropecuario, hay cerca de 250.000 pequeños productores, pero hay que sumar también a los que abandonaron recientemente sus antiguas actividades, los que se mudaron a las afueras de las ciudades del interior y conservan la tradición campesina, sobre esos también vamos a trabajar porque queremos que puedan volver a ser agricultores.
T: Usted tiene un perfil político como líder del Movimiento Evita indisociable de la gestión, ¿se puede pensar que haya un trabajo político sobre los pequeños productores?
P: Hay que construir un espacio reivindicativo del campesinado, social. No algo político en términos de dependencia del Estado, que sea sin banderas. Necesitamos un campesinado fuerte que exija cosas en la sociedad, para que avance la política de Estado.
Nosotros creemos en el control presupuestario y vamos abrir el control del presupuesto a las organizaciones campesinas, así se fortifican y empiezan a discutir acá adentro cuánto va para los pequeños productores.
T: ¿Es posible pensar en asistencias más directas, que surjan de las necesidades de los pequeños productores?
P: Sí, hay que tratar de que el dinero llegue a los pequeños productores. Hay que hacer un balance, acá se va mucha plata en informes, en estudios, en montones de cosas y lo que vos medís que llega específicamente al pequeño productor es muy poco.
Un ejemplo es seguir lo que hizo Alicia Kirchner en Desarrollo Social, unificar los programas. Es sencillo, cuando hay muchos programas como hay en estos ministerios es porque algo anda mal.
Acá el ministro (Norberto) Yauhar también quiere corregir esas cosas, unificar programas para que las cosas sean más claras y yo estoy muy de acuerdo. Hay que definir cuánto puede ir a capacitación y cuánto tiene que llegar directamente al productor. La línea es clara, buscamos que llegue la mayor cantidad posible al productor y resolverle el problema, estamos trabajando con todo desde que llegamos para hacer ese diagnóstico”.
T: ¿Cómo es la relación con el resto del Ministerio?
Estamos trabajando mucho con Carla (Campos Bilbao). Cristina nos dijo que trabajáramos mucho con ella y el ministro Yauhar también nos está ayudando para lograr este diagnóstico lo más rápido posible.
Vamos a respetar mucho la institucionalidad, acá está el ministro puesto por Cristina, Carla Campos Bilbao es la secretaria del área y nosotros vamos a tratar de trabajar todos juntos y en equipo.
Si no se trabaja en equipo, estos problemas no se pueden resolver.
Fijate que de los equipos que están acá no he cambiado a nadie, no es un desembarco de gente, no es un desembarco del Movimiento Evita en el Ministerio de Agricultura, la idea es no cambiar, que esto sea una continuidad, pero con una conducción diferente.
Gabino Rebagliati

Evita en la Fundación

"Las audiencias de los pobres son mis descansos en la mitad de muchas jornadas agotadoras.

Dos veces a la semana, por lo menos, dedico la tarde a esta misión de intermediaria entre los humildes y Perón, porque aunque la Fundación soluciona en gran parte los problemas de esta gente, nada sería y nada haría sin Perón, la causa y el alma de mi ayuda social.

¡Bueno, Perón es el alma de todo lo que yo he hecho, de lo que hago y de lo que haré de bueno y de bien en mi vida!

Lo que hago en mis audiencias con los más humildes descamisados de mi pueblo: los pobres, es muy sencillo.

Los recibo por lo general en la Secretaría, aunque a veces, cuando no me alcanza el tiempo y hay muchas cuestiones urgentes que arreglarles, les doy cita en la Residencia. Pero con preferencia los atiendo en la Secretaría, como un homenaje a Perón que la creó y ¿por qué lo he de ocultar? Con la secreta intención de que la "casa de los trabajadores" como la llamó el Líder, tenga cada día todavía un poco más del cariño de los descamisados. EVITA.