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viernes, 9 de agosto de 2013

Insaurralde alcanzó a Massa


Según Poliarquía que hoy publica hoy para La Nación muestra que Massa tiene una intención de voto de 32,8%, mientras que Insaurralde cuenta con 30,1%. Los siguen los candidatos Francisco de Narváez (Frente Unidos por la Libertad), con 13,2%, y Margarita Stolbizer, del Frente Cívico, con 12,9%. Los "otros" candidatos suman un total de 4,5% de intención de votos y hay un 6,5% de indecisos. La paridad se explica por la diferencia que obtiene en el interior de la provincia, que se contrapone al margen con el que Insaurralde logra imponerse en el conurbano.
La muestra de Poliarquía refleja un amesetamiento de la figura de Massa y un aumento de la intención de voto en favor de Insaurralde. Mientras que en la primera encuesta (cerrada el 5 de julio) Massa tenía el 33,7%, Insaurralde contaba en ese entonces con un 22,8%. En la segunda muestra (cerrada el 26 de julio), Massa tuvo 32,5% de intención de voto e Insaurralde, 27,4%.
Esto significa que el candidato a diputado del kirchnerismo sumó en un mes unos ocho puntos. Massa bajó un punto en el mismo período. Así, el candidato de la Casa Rosada estrechó la brecha que tenía con el intendente de Tigre y ahora está a 2,7 puntos de diferencia.
El margen de error estadístico de la encuesta de Poliarquía es de +/- 3,16% para un nivel de confianza de 95%.La encuesta finalizó el lunes.

jueves, 8 de agosto de 2013

Empate Técnico: Insaurralde y Massa con diferencia decimal

http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/uploads/articulos/grandes/9737_2013_07_14-Massa-Insauralde-Letrap.com.ar.jpg


De la Agencia Paco Urondo 
Las mediciones de la consultora CEIS aseguran que los candidatos del Frente Renovador y el Frente para la Victoria se encuentran en situación de "empate técnico" en la provincia de Buenos Aires. La diferencia es de apenas 0,3%: 33,7% para Massa y 33.4% para Insaurralde. Stolbizer, en tercer lugar y De Narváez en el cuarto.

Por Nahuel Placanica y Enrique de la Calle
A pocos días de las elecciones legisltativas, una nueva encuesta indica que Sergio Massa y Martín Insaurralde se encuentran empatados en 33 puntos en el principal distrito de la Argentina. Según el estudio de la consultora CEIS, la diferencia entre Sergio Massa y Martín Insaurralde es de sólo tres décimas: 33,7% a 33,4%.
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A esta situación de paridad se llega luego de que el candidato del kirchnerismo acortara distancias con su rival. Según Fernando Larrosa, presidente de CEIS, si bien sus mediciones "nunca dieron 10 puntos de diferencia, sin embargo, es muy importante la diferencia que logró achicar Insaurralde en este tiempo".
Así las cosas, se está en una situación de "empate técnico": “Cuando hay una diferencia tan pequeña entre una lista y la otra que no podemos definir quién puede ganar”, explicó Larrosa, quien agregó, “las encuestas trabajan con cierto margen de error a partir de muestras probabilísticas”. “Puede pasar cualquier cosa el domingo en provincia de buenos aires”, concluyó.
Perfiles
El titular de CEIS analizó este fenómeno desde dos ángulos. En primer lugar, desde la perspectiva de Sergio Massa, consideró que “el hecho de que no sea ni opositor ni oficialista, lo benefició en un primer momento porque incluso muchos votantes lo veían como el candidato de la presidenta”. El siguiente cuadro propone un acercamiento al perfil de los votantes del intendente de Tigre.
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Siempre en diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Larrosa describió: “Al ir transcurriendo la campaña y Massa seguir en el mismo lugar, perdió votos oficialistas, porque la gente se dio cuenta que el candidato de ese espacio era Insaurralde y perdió votos del lado de la oposición porque no terminó siendo el candidato opositor que el votante opositor quería”, concluyó. 

Por su parte, en el caso de Insaurralde destaca la mejora en su rendimiento (bajó entre 6 y 10 puntos en menos de dos meses): “tenía que ver con el desconocimiento de su figura, sobre todo en el interior de la provincia. La presencia de Cristina Fernández y el gobernador Daniel Scioli jugaron muy fuerte para que quedara claro que él era el candidato del Frente Para la Victoria”.

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Según la encuesta de CEIS, la lista del Frente Progresista, que encabeza Margarita Stolbizer, se estaría ubicando en el tercer lugar con 12,1%. Es una candidata con apoyo en el votante de centro y centro - derecha. Al respecto, Larrossa señaló  que este espacio “apela a otro electorado, es decir, un votante opositor, no peronista, es el tradicional voto radical de la Provincia de Buenos Aires”.
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Por su parte, Francisco De Narvaez, quien hace campaña recordando su victoria electoral en 2009, no estaría en condiciones de repetir aquel desempeño en las urnas. Según CEIS está en el cuarto lugar con 10,4%. “En 2009 era la mejor alternativa opositora porque no había un Sergio Massa. En estos años De Narváez no sostuvo la visibilidad que había tenido en 2009 y perdió caudal electoral. La aparición de Massa, con un perfil similar de votantes (peronistas, con votos de centro-derecha), le hizo perder votos”, concluyó Larrossa.
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Otros Datos
En cuanto a la distribución territorial del voto, la consultora tomó como referencia la primera y tercera sección electoral por un lado, por ser las secciones de los candidatos que encabezan las encuestas, y el resto de la provincia como un item separado. En el gráfico, se observa el peso que tiene la figura de Sergio Massa en la zona en la que se encuentra Tigre y una relación más pareja en la sección donde se encuentra Lomas de Zamora.
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Acerca de la evolución de la franja de votantes indecisos, desde las primeras mediciones a comienzos de junio hasta las últimas de agosto, este sector se fue achicando. Comenzó en 36,1%, descendió a 32,6% un mes después y con el cierre de listas, comenzó a achicarse hasta llegar a representar un 16,6% de electores. Igualmente, ese número se puede volver importante el domingo para definir una elección que promete un final cerrado.
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miércoles, 7 de agosto de 2013

Massa propone analizar tomar deuda en el exterior para el sector público y privado



Al encabezar un almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción realizado en el Hotel Alvear, Massa dijo que el canje de deuda realizado por el ex presidente Néstor Kirchner en 2005 “es el piso del que se tiene que arrancar”.

“Hay momentos en que hay que aplicar el sentido común, y en algunos momentos es más caro tomar deuda y en otros casos es más barato, entonces podría analizarse si se da en condiciones ventajosas para aplicarlas a inversión pública”, respondió ante una de las preguntas de los comensales.

Según dijo a Télam el presidente de la Cámara de Empresas Exportadoras Argentinas y candidato a diputado del Frente Renovador, Miguel Saredi, Massa explicó durante su exposición al comenzar el almuerzo que “hay que rever si la política de desendeudamiento sigue siendo conveniente”.

Por su parte, el economista jefe de asesores de Massa, Ricardo Delgado, sostuvo que el Frente Renovador propone “aprovechar la liquidez internacional para tomar deuda y volcarla en caminos, rutas y obras de infraestructura, que son una asignatura pendiente de los últimos 10 años”.

“No se debe volver a la droga de los `90, sino a un endeudamiento responsable con seguimiento del Congreso”, remarcó Delgado.

Por otra parte, Massa evitó responder ante la consulta de uno de los participantes su postura sobre la ley de Medios y en ese sentido dijo que “la Corte Suprema debe resolver sin presiones de empresarios ni de la política, y se debe respetar (el fallo) sea para un lado como para el otro”.

En respuesta a otras consultas, reiteró que “no hay ninguna posibilidad en términos políticos de discutir una reforma constitucional y una reelección”, mientras que defendió la estatización del sistema de capitalización privado de las pensiones, ya que “el régimen obligatorio fracasó”.

En el encuentro empresarial participó el presidente de la SRA, Luis Etchevehere, el titular de FIAT, Cristiano Rattazzi, el presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, el ex titular del Banco Central e integrante de su equipo económico, Martín Redrado, y los candidatos a diputados Felipe Solá e Ignacio de Mendiguren, entre otros.

martes, 6 de agosto de 2013

Se viene un nuevo y contundente triunfo kirchnerista

En un contexto socioeconónimo favorable, el escenario nacional electoral muestra al Frente para la Victoria liderando las preferencias.


Hubieron en esta semana que pasó dos grandes novedades en términos socioeconómicos que harán impacto sobre el escenario electoral: el descenso del desempleo del 7,9% al 7,2% en el último trimestre y el aumento de jubilaciones y pensiones anunciado por la Presidenta que supone una actualización anual del beneficio del 31,8% elevando la jubilación mínima a $2.477.

Por otra parte, conocida la recaudación, la marcha del consumo doméstico se muestra de manera vigorosa. En efecto, la recaudación de julio alcanzó los $80.298 millones, un 31% más que en el mismo mes del año pasado, impulsado principalmente por la Seguridad Social, IVA y Ganancias.

Así las cosas, como reiteradamente señalamos en Télam, debe recordarse para comprender mejor el nivel del piso electoral actual del FPV que en el año 2009 , con 3 puntos de caída del PBI, la crisis político social de la resolución 125 de Martín Lousteau aún abierta, destrucción de un punto de empleo que llegó a 8,1% en el segundo trimestre de 2009 y sin la Asignación Universal por Hijo, el FPV obtuvo el 31,8% de votos nacionales y 32,2% de los votos bonaerenses, en esa oportunidad además con la lista del EDE bonaerense encabezada por Martín Sabbatella compitiendo contra el FPV reteniendo el 5,5% de los votos.


"Hubieron dos grandes novedades en términos socioeconómicos que harán impacto sobre el escenario electoral: el descenso del desempleo del 7,9% al 7,2% y el aumento de jubilaciones y pensiones anunciado por la Presidenta."


Nada de esto sucede hoy ni ocurrirá en este año 2013 y menos en el mes de octubre donde las mejoras socioeconómicas ganaran intensidad producto de factores múltiples y combinados.

Veamos: aumentos salariales convencionales de 24,2% promedio en las más de 2000 convenciones colectivas vigentes; la suba del Salario Mínimo, Vital y Móvil del 25,2%; la actualización del 35,3% de la AUH que impacta sobre 3,6 millones de menores de 18 años residentes en 1,8 millones de hogares donde conviven 7,2 millones de personas en total; Jubilaciones y Pensiones actualizadas un 31,8%  que impactan sobre 7,3 millones de beneficiarios directos, descenso del desempleo al 7,2% en el segundo trimestre de 2013 y récords de consumo interno - ya insinuados como vimos con aumentos del 31% de la recaudación traccionada por el IVA en el lapso julio 2012-2013-; todo en el marco y sosteniendo una fuerte recuperación del crecimiento económico inter anualizado, que superará el 7% al momento de votar.


Evolución del desempleo entre elecciones de medio término  períodos años 2009 - 2013. 
En este contexto socioeconómico tan mejorado y contrastante con la crisis que impacta severamente en la eurozona y afecta con intensidad creciente a muchos países de la región, no extraña que, como ya señalamos en Télam hace una quincena, a nivel nacional el panorama electoral está consolidado con una primera minoría para el FPV con una proyección de votos en torno al 40%, en tanto la segunda minoría para la UCR y el FCyS que sumados se ubicarán en torno al 20%.


El resto de las fuerzas en competencia no poseen despliegue nacional. Es el caso del PRO y también del Frente Renovador, sin candidatos en distritos fundamentales como para desplegarse nacionalmente, por lo que con su actual nivel de desarrollo pueden aspirar a un 10 y 12 de votos nacionales respectivamente constituyendo la cuarta y tercera minoría nacional.




Panorama por distrito


En Buenos Aires, que realiza el 38,1% de los votos nacionales, se observa una situación de empate técnico con diferencias por debajo del margen de error en las encuestas entre el FPV y el FR con el agregado que el método de selección habitualmente utilizado, sesgan la muestra hacia los segmentos medios y altos favorables al FR, poseedores de teléfono fijo en su hogar, mientras los sectores populares electorado favorable al FPV, en su mayoría poseen teléfono móvil. No es menor este señalamiento metodológico.

Al respecto, el Lic. Martin Romeo señala en su muy interesante blog #queruzoinvestiga:  "según datos de la Encuesta Nacional de tecnología de información y comunicación, el 32,4% de la población de Buenos Aires no tiene teléfono fijo. La posesión de telefonía fija no se despliega homogéneamente por estratos sociales como se observa en el gráfico que distribuye el parque telefónico por estratos sociales.


Posesión teléfono fijo


De la combinación del parque y la estratificación de la población bonaerense resulta que los estratos altos están sobrerrepresentados un 26%.

Estos sectores sobrerrepresentados en la muestra de telefonía fija, segmentos medios altos y altos suelen votar alternativas opositoras al gobierno, mientras los sectores subrepresentados un 32% en la muestra telefónica, integrantes de la base de la pirámide social, son segmentos que acompañan mayoritariamente al FPV.

En Capital Federal, donde surge el 9,6% de los votos nacionales, las PASO deberán definir el orden del espacio del UNEN que en categoría diputados parece definido en favor de Elisa Carrió, pero es incierto en senadores, alineándose Prat Gay y Pino Solanas en torno al 6% de los votos.

De cara a las elecciones generales, se observa un triunfo del PRO en senadores con fórmula Gabriela Michetti -Diego Santilli en torno al 35% de los votos, mientras el segundo lugar como ya es una tradición porteña, lo obtiene Daniel Filmus con el 25%.

En diputados, Carrió encabeza las preferencias mientras el segundo lugar es ocupado por el FPV con Juan Cabandié, encabezando la lista. Tercero se ubica Sergio Bergman, muy perjudicado por el eventual corte Elisa Carrió- Gabriela Michetti que domina en los estudios de opinión , pero se verá si se concreta a la hora de votar cuando el corte de boleta implique una maniobra mecánica efectiva. Cerrando la grilla de senadores Alfonso Prat Gay, Claudio Lozano en torno al 6% de los votos, Rodolfo Terragno 5% y la revelación Julio Bárbaro 0,012% que en el Sur, barriadas peronistas de Perón, trepa a 0,017%.

Córdoba, el segundo distrito electoral nacional, donde se nuclea el 10,6% de los votos nacionales, muestra un triunfo de la fórmula Schiaretti - Rossi con el 36% de los votos, seguidos por la UCR Aguad - Carrizo en torno al 20% y finalmente el FPV con la fórmula Scotto-Gill en torno al 15% de los votos, mientras el PRO tampoco funciona en la Docta, donde la el “yellow rabbit” Héctor Baldassi pelea palmo a palmo con el inefable Domingo Cavallo, en torno al módico 6% de los votos.

Santa Fe, el cuarto distrito nacional con el 9,3% de los electores totales, muestra un panorama muy propicio para la fórmula Binner-Barletta por sobre el 45% de los votos, seguidos por el FPV encabezado por Jorge Obeid cerca del 30% y finalmente el PRO representado por Miguel del Sel con el 20% de los votos.

En Mendoza, quinto distrito que aporta el 4% de los votos nacionales, el escenario está abierto. Hoy las preferencias las encabeza Julio Cobos seguido por el FPV encabezado por Alejandro Abraham pero el resultado final dependerá del crecimiento de la opción de Roberto Iglesias, aún muy alejado de las dos primeras minorías.

En Entre Ríos, que suma el 3,4% de los electores nacionales, el FPV obtiene un notable triunfo por sobre la segunda minoría que todo indica es la UCR relegando las aspiraciones del PRO que tampoco parece hacer pie en tierras de tierras del Supremo Pancho Ramírez.

domingo, 4 de agosto de 2013

Estrategias ante un final abierto


La diferencia entre el candidato del FpV Martín Insaurralde y Sergio Massa es cada vez más corta. Los malabarismos del intendente de Tigre para sumar parte del electorado kirchnerista no dieron el resultado esperado. Los límites de la sonrisa.


A una semana de las PASO, el resultado en la provincia de Buenos Aires parece abierto. El candidato del oficialismo Martín Insaurralde fue día a día achicando diferencias en las encuestas respecto de su principal rival, Sergio Massa, que aún tendría una pequeña ventaja.

El intendente de Lomas de Zamora confía en las encuestas que le auguran un 35% de los votos y que le darían una victoria ajustada; el de Tigre cree en los números que le acercan sus encuestadores, que lo ubican cuatro puntos arriba.

Número más número menos, lo evidente es que Massa acusó recibo de su caída en los sondeos de opinión. Hizo evidente un cambio de discurso, marcando un poco más sus críticas al Gobierno, pero cuidadoso de no ser muy agresivo.

Algunos asesores, alarmados ante el nuevo escenario, le aconsejan que endurezca más su perfil opositor. Es que los puntos que fue perdiendo no sólo los ganó Insaurralde, sino también Margarita Stolbizer, la candidata del Frente Progresista Cívico y Social, que se muestra como la opción “no peronista”, incluyendo en el combo no sólo a Insaurralde, sino a las listas que encabezan Massa, Francisco De Narváez, Gerónimo Venegas y Eduardo Amadeo, aunque este último acaba de bajarse de la candidatura. Y como elemento adicional que completa el análisis del massismo, De Narváez no subió en las encuestas pero dejó de caer.

Pero a Massa se le presenta una disyuntiva que no es fácil resolver. Es cierto que perdió votos filokirchneristas desde que el Gobierno lo expuso como opositor, pero también perdió una porción de votos opositores que lo consideran tibio con el Gobierno.

Esta realidad lo llevó a pedirles a Venegas y a Amadeo que depongan sus candidaturas y se sumen a sus filas, porque esas décimas de porcentaje de votos que obtendrían cada uno podrían resultarle muy valiosas en este primer tramo electoral que son las PASO.

Amadeo, pese a que basaba su campaña en una frase anti-Massa (“el que estuvo en el gobierno, puede volver a estarlo”), aceptó. Lo explicó sin tapujos: “Es el momento de aunar fuerzas porque Insaurralde está creciendo”.

Pero también es cierto que Massa, a pesar de esas fugas de posibles votantes, aún hoy conserva una importante intención de voto como para aspirar a un triunfo el domingo próximo. Y ese caudal lo logró con su perfil de hombre sonriente y su mensaje de ondas de amor y paz.

De allí que su nuevo discurso sea más duro aunque sobre los mismos ejes que antes y sobre blancos fáciles (“Mi primera medida de gobierno si en 2015 soy presidente sería echar a Moreno”, dijo a mitad de semana, como si el secretario de Comercio fuera un empleado de planta permanente y blanqueando, de paso, sus aspiraciones presidenciales. A la vez, Massa no critica personalmente a Cristina y valora a Néstor Kirchner, en el habitual mecanismo de los opositores al kirchnerismo de agigantar el recuerdo del ex presidente para bajarle el precio a la Presidenta.

Por eso, cuando Roberto Pettinato, de Canal 13, le preguntó a quién hubiera preferido como novio de su hija entre todos los ex presidentes, de Raúl Alfonsín para acá, eligió a Kirchner. Por eso, también, se enojó tanto con el periodista Diego Schurman cuando en Radio Continental le preguntó sobre sus comentarios sobre Kirchner a la embajadora estadounidense Vilma Martínez según reveló el libro Argenleaks, de Santiago O’Donnell (había dicho que “Cristina estaría mucho mejor sin Néstor que con él” y que Kirchner era “perverso”, “psicópata” y “cobarde”, entre otras cosas). “En su momento ya lo aclaré. Y la verdad que hablar de un tema de tres años atrás me parece patético”, le respondió Massa. Cuando el periodista le pidió que le refrescara cuáles habían sido sus aclaraciones, contestó: “No, ya lo contesté hace tres años” y mandó al periodista a revisar el archivo, donde difícilmente podrá encontrar esa respuesta.

En ese doble juego, Massa sigue haciendo malabarismo para desentenderse públicamente de su acuerdo con Mauricio Macri, mientras el jefe de Gobierno porteño, Gabriela Michetti, Jorge Macri y los principales funcionarios del PRO no cesan de afirmar que tienen un pacto político con el intendente de Tigre y que apoyan plenamente su candidatura a diputado.

Por su parte, Insaurralde avanza por dos caminos. Uno, el que le tiende Cristina con datos de la realidad socioeconómica planteados en anuncios de Gobierno, como la baja de la desocupación del 7,9% al 7,2% y el aumento a los jubilados del 14,41%, con un total en el año del 31,78%, un índice que supera cualquier medición de inflación. También, en un escalón inferior del espacio noticioso, en la semana que pasó se promulgó el reglamento de la nueva ley de mercados de capitales, las reservas del Banco Central aumentaron 125 millones de pesos luego de ocho meses consecutivos de pérdidas, la construcción creció y la venta de autos cero kilómetro va camino de un nuevo récord, como fue récord la recaudación fiscal. A la par, el Gobierno hizo una demostración de fuerza política al rodear a Insaurralde en un acto de 13 gobernadores y 68 intendentes de la provincia de Buenos Aires. El hecho fue prolijamente ocultado por los medios opositores, que, en cambio, no dejan de resaltar los intendentes que respaldan a Massa, 17 en total. No es el único ocultamiento. Clarín hace día a día un alarde de creatividad para hablar de la campaña bonaerense sin poner la palabra “Insaurralde” en un título.

El otro camino lo construye el propio Insaurralde, con su perfil de vecino común, de político que viene de abajo, de tipo poco confrontativo. “Es nuestro Massa”, bromeó un funcionario kirchnerista en una charla privada. Le pone el cuerpo a la campaña, se multiplica en varios actos por día, no desaprovecha ningún micrófono. En ese vértigo sufrió la fallida decisión de empapelar Buenos Aires con su imagen saludando al papa Francisco. Aunque el texto que acompañaba la foto no tenía un mensaje electoral fue aprovechado por la oposición, y el propio vicegobernador Gabriel Mariotto afirmó que eso “no suma”.

Cruzando la General Paz las últimas encuestas marcan que algunas cosas están claras y otras no tanto. Michetti está consolidada en las preferencias como candidata a senadora. En el segundo lugar aparece el candidato del oficialismo, Daniel Filmus, pero la tendrá más fácil o más difícil según quién gane las PASO entre los tres postulantes de UNEN: Fernando Pino Solanas, Adolfo Prat Gay o Rodolfo Terragno.

De esa interna, Solanas y Prat Gay aparecen con mayores posibilidades. Habrá que ver cómo influyó en la imagen de Solanas el hecho de que su compañera de lista, Elisa Carrió (encabeza los diputados en la misma boleta), lo haya vapuleado en una entrevista televisiva conjunta en el programa de Mariano Grondona. “Sos muy PJ”, le dijo, entre otras cosas, Carrió a Solanas.

Entre los candidatos a diputados, Carrió aparece en las encuestas por encima de sus contrincantes en UNEN, Ricardo Gil Lavedra, Martín Lousteau y Leandro Illia. Y también está mejor posicionada que Juan Cabandié. Está convencida de que le acumulan votos sus arrebatadas intervenciones, en las que calificó de “estúpidos” a los integrantes de su frente y a los que, además, descalificó por su pasado en los gobiernos de Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, según los casos. Algunos dudan que tanta agresividad hacia sus propios compañeros le sea beneficiosa.

Conocedor de que el PRO y UNEN van por el mismo electorado, Filmus reforzó su estrategia de mostrar las profundas diferencias que tiene el oficialismo con ambos sectores. Día a día cuestionó aspectos deficitarios del gobierno de Macri e hizo hincapié en las leyes que Michetti, Carrió, Solanas, Prat Gay y Gil Lavedra votaron en contra o no votaron por ausentarse o abstenerse. Esas leyes, dijo Filmus, son las del matrimonio igualitario, el voto a los 16 años, la identidad de género, la supresión del avenimiento en los casos de violaciones, la regulación de las prepagas, la protección de trabajadoras domésticas y peones rurales, y la reestatización de las AFJP, Aerolíneas e YPF.

Si nos guiamos por las nuevas encuestas, la estimación que se había hecho en esta misma columna dos semanas atrás, según la cual el kirchnerismo podría sumar entre cinco y diez bancas en las elecciones del 27 de octubre, ahora estaría más cerca del diez que del cinco. No sólo por cómo se estrechó la diferencia entre Massa e Insaurralde, sino porque desde Córdoba y Santa fe, las dos provincias que les siguen en importancia a Buenos Aires y la Capital Federal, le llegaron al oficialismo noticias moderadamente alentadoras.

En Córdoba, donde la aspiración inicial del kirchnerismo era colocar un diputado de la lista encabezada por la rectora de la Universidad Nacional de Córdoba, Carolina Scotto, ahora también alienta esperanzas de conseguir una banca para el segundo de la lista, el secretario de Políticas Universitarias de la Nación, Martín Gill. Mientras que en Santa Fe, donde Hermes Binner aparece cómodamente en el primer lugar, el candidato del Frente para la Victoria, Jorge Obeid, está superando al candidato del PRO, Miguel Del Sel. Obeid debe defender las tres bancas que ganó la lista que lideró Agustín Rossi en 2009.

Por fuera de la campaña electoral, pero no de la política, terminada la feria judicial reapareció la Corte Suprema de Justicia en los títulos de los diarios. En su primer acuerdo post vacaciones de invierno le pidió al Gobierno dinero para pagar el aumento salarial acordado con los trabajadores judiciales liderados por Julio Piumato, actualmente alineado con De Narváez. Para ello, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, debería hacer una modificación en las partidas presupuestarias. Con ese aporte la Corte haría frente al nuevo aumento del 10%, que redondea un 25% anual.

Mientras tramita cuestiones administrativas de ese orden, la Corte hace tiempo a la espera de que pase el 11 de agosto para dar su fallo definitivo sobre la constitucionalidad de los artículos cuestionados por el Grupo Clarín a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Pero esa será otra historia y ya dará mucho que hablar.

04/08/13 Miradas al Sur

Por Daniel Miguez
politica@miradasalsur.com



EL PANORAMA EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. Un pronóstico cabeza a cabeza



El panorama en el principal distrito del país es controvertido. Hay consultores que hablan de que ya existe una situación de empate entre Sergio Massa y Martín Insaurralde, y consultores que afirman que el intendente de Tigre mantiene cierta ventaja que también es fuente de controversias: hay quien habla de dos puntos, quien cree que la diferencia es de cuatro y el que más distancia evalúa habla de seis. Incluso circulan dos encuestas en que Insaurralde está adelante. Todos coinciden, no obstante, en que las cosas cambiaron de aquella holgada ventaja de Massa al final abierto de la actualidad.
Hugo Haime sostiene que “continúa liderando Massa. Insaurralde se ha hecho más conocido. El interrogante es el nivel de diferencia final entre ambos. Dependerá tanto del nivel de polarización final como de la capacidad para traccionar votos de la Presidenta y el gobernador Scioli. Hay claramente dos conceptos en pugna: el de los que piensan que a Insaurralde le alcanzará porque es el candidato del Gobierno y el diagnóstico de los que piensan que los liderazgos no pueden transmitir todos los votos. Queda una semana para ver quién tiene razón”.
“Yo diría que el día de la elección, probablemente, no habrá demasiadas diferencias entre Massa e Insaurralde –sostiene Luis Costa, de Ipsos-Mora y Araujo–. Hace un tiempo a Massa le iba bien en todos los segmentos de la sociedad bonaerense. Ahora, su voto está más concentrado en sectores anti K y eso le ha ido quitando peso. Para mí, el final es muy abierto.”
Para Artemio López de Equis Consultores, “en Buenos Aires la situación es de empate técnico con diferencias por debajo del margen de error en las encuestas entre el FpV y el Frente Renovador, de Massa, con el agregado de que el método de selección habitualmente utilizado sesga la muestra hacia los segmentos medios y altos, favorables al FR, poseedores de teléfono fijo en su hogar. El tercer puesto bonaerense está ocupado por la fórmula Stolbizer-Alfonsín, relegando al cuarto lugar a Francisco de Narváez”.
Ricardo Rouvier “considera que si bien Massa ha venido liderando la intención de voto durante gran parte de julio, el avance de la lista del FpV abre dudas respecto a un final que aún no está cerrado. El predominio del intendente de Tigre en el interior provincial se compensa con la situación en las secciones electorales más populosas: primera y tercera, en que la paridad es voto a voto, con leve ventaja de Insaurralde en algunos partidos del GBA”.
Enrique Zuleta Puceiro marca una distancia de dos puntos entre Massa e Insaurralde: 31,4 a 29,2 por ciento. Para él, “Buenos Aires es el gran escenario del cambio. Se enfrentan allí las dos principales figuras de alternativa al ciclo que termina: Daniel Scioli –que no
escandidato– y Sergio Massa –quien decidió serlo ante la oportunidad que ofrecía la perspectiva cierta de una polarización anti Gobierno–. A la fecha, las diferencias se han reducido al mínimo, aunque una previsible polarización puede variar este pronóstico sobre la hora misma de los comicios. En el espacio opositor, Margarita Stolbizer amplía también sus ventajas sobre Francisco de Narváez, en la medida en que representa un segmento de votantes claramente antioficialista”.
Ignacio Ramírez, de Ibarómetro, sostiene que durante las últimas dos semanas las encuestas revelaron el crecimiento del voto kirchnerista, impulsado por la combinación de una creciente identificación del candidato Martín Insaurralde y de un desplazamiento en el posicionamiento político percibido de Sergio Massa. Tales tendencias exigieron un cambio de estrategia en la campaña del intendente de Tigre, cuya apuesta inicial parecía ser la de transitar estas semanas sin definiciones políticas contundentes, habilitando el acompañamiento electoral de votantes con miradas muy distintas sobre la política nacional. El caso es que el escenario electoral comenzó a corresponderse con el escenario político subyacente, estructurado en función del contraste o rivalidad entre kirchnerismo y oposición. De las tendencias electorales consignadas puede deducirse el fracaso del intento de inaugurar una tercera ruta discursiva que disuelva la contradicción principal de la política argentina. Lo cual no anula la competitividad electoral de Massa, pero la reconfigura sobre otros pilares.
“A esta altura –agrega Ramírez– a Massa le resultará muy difícil detener la hemorragia de voto kirchnerista, de allí el viraje publicitario desplegado la última semana, acentuando posiciones más opositoras. El caso es que aún conserva entre sus votantes una cuota de electores con una mirada favorable hacia el gobierno nacional poco compatible con el discurso que el Frente Renovador ha consolidado. Habrá que esperar para saber si compensará la sangría incorporando votos abiertamente opositores que antes no se arrimaban hacia el intendente del Tigre. En este delicado equilibrio residen sus perspectivas electorales. La ambigüedad de su posicionamiento político, que había sido deliberadamente decidida como su principal activo, ha devenido en debilidad.”
Por Raúl Kollmann

martes, 30 de julio de 2013

OPERACIONES DE CLARÍN Y LA NACIÓN


C
on encuestas poco favorables para sus intereses, los medios hegemónicos apelan al fantasma del “fraude”.

Ya con previsiones preelectorales no tan optimistas como las presentadas en primer término, la prensa hegemónica ensaya salidas frente al cambio de tendencia que muestran los sondeos, en especial frente a los números poco favorables para su candidato favorito: Sergio Massa.

Por Germán Celesia /



 El domingo, Clarín y La Nación dan a conocer encuestas no tan favorables a Sergio Massa como otras publicadas luego del cierre de listas para las Elecciones Primarias. Clarín opta por darles un espacio secundario y no la primera plana como lo había hecho previamente. La Nación da al estudio que contrató la portada de su edición y luego ensaya diatribas de fuerte contenido antipopular, previniendo la posibilidad de que el oficialismo siga mejorando en los sondeos casi como si se tratara del peor escenario posible para los intereses del País. Como antecedente, hay que tener en cuenta que en los últimos comicios, estas empresas fueron proclives a subestimar el caudal de apoyo del oficialismo.

“Massa lleva una ventaja de entre 5 y 7 puntos”, es el título de una pequeña nota publicada en Clarín, donde sin mayores detalles presenta trabajos datos de trabajos Enrique Zuleta Puceiro y Hugo Haime & Asociados que le darían una ventaja de entre 5,3 y 6,8 puntos sobre Martín Insaurralde.

En cambio, La Nación anuncia en tapa, con datos de Poliarquía: “Massa sigue al frente, pero Insaurralde recorta la ventaja”. Luego agrega: “Con el 32,5% de intención de voto, el intendente de Tigre supera por cinco puntos al candidato oficialista; en 20 días la distancia se redujo un 50%; paridad en el conurbano”. Un dato relevante sería de simple lógica política: “Massa perdió terreno entre quienes dijeron sentirse ‛cercanos′ al Gobierno y creció 4 puntos entre los que se consideran ‛muy lejanos′ (…) a la Casa Rosada”. En otro artículo, anuncia: “En el Gran Buenos Aires la diferencia se hizo mínima”.

El informe se completa con la columna titulada: “Más conocimiento y menos incógnitas”, que firma Fabián Perechodnik .

¿Cómo hacen frente los diarios opositores a estos datos, que marcarían un cambio de la tendencia favorable a Massa que anunciaban tres semanas atrás? Las respuestas son variadas, desde pedidos de “endurecimiento” del perfil opositor del candidato del Frente Renovador hasta denuncias anticipadas de “fraude” en caso de un triunfo del oficialismo.

En Clarín, Eduardo van der Kooy apela a exabruptos de todo tipo para referirse a la Presidenta, e incluso habla, sin ninguna evidencia que lo avale, de “reprimenda presidencial” a Insuarralde. También asegura que “Massa tiene su dosis de fortuna” por ser criticado por el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, uno de los blancos preferidos de la prensa hegemónica. “El intendente de Tigre sigue intentado contentar, en simultáneo, al heterogéneo electorado que lo sigue, donde se mezclan un grueso sector antikirchnerista con un bolsón de simpatizantes K. Los dardos contra Moreno y los camporistas, tal vez, conformarían a todos”, asegura Van der Kooy.

Ricardo Kirchbaum titula su artículo: “El futuro del ‛modelo′, en manos de Massa y Scioli”. Allí da por hecha una derrota del oficialismo y afirma: “Scioli aspira a no perder por mucho las primarias. Cristina trabaja duro para aupar a Insaurralde y en las encuestas sus perspectivas son mejores que hace días. El pronóstico es que no habría catástrofe, como se temía, sino sólo una derrota en el principal distrito electoral de la Argentina”. Luego reitera la falacia de suponer que si hubiera una victoria del oficialismo sería a través de alguna trampa. “Si los números están más cerca, los fiscales de Massa y de la oposición deberán estar muy atentos el día de la elección. En agosto y, sobre todo, en octubre”.

La suposición de que si ganara el oficialismo sería por un fraude electoral, es ampliada por La Nación en su edición del lunes, en un artículo firmado por Mariano Obarrio y cuya casi exclusiva fuente es una fundación relacionada con organizaciones como La Sociedad Rural y ex funcionarios de la última dictadura como Manuel Solanet, a la que parecen adherir partidos políticos como el PRO; el Socialismo, la Coalición Cívica y el Radicalismo.

“Difunden consejos prácticos para evitar un posible fraude”, se titula la nota. “En medio de suspicacias por lo que se juega en las próximas elecciones legislativas, un grupo de partidos políticos opositores y la Red Ser Fiscal difundieron consejos prácticos para evitar irregularidades que puedan dar lugar a sospechas de fraude electoral”, dice Obarrio.

Según el hombre de La Nación, “en las elecciones presidenciales de 2011 se registraron decenas de denuncias por irregularidades”, y “muchos fiscales se sorprendieron al ver las actas que difundió el Gobierno con resultados alterados respecto de los originales”. De esta manera, pone en duda por lo menos la magnitud del triunfo oficialista en 2011, aunque carezca del mínimo aval de la Justicia Electoral para su acusación.

Obarrio parece prever alguna “irregularidad o disturbio que se produzca durante los comicios, como faltante de boletas, rotura o incendio de urnas o boletas, amenazas o grupos de personas sospechosas”, además de “voto cadena”.

Consejos y exhabruptos

Los columnistas políticos se salen de sí para aconsejar los próximos pasos del postulante del Frente Renovador. Según Kirchbaum, editor de Clarín, “el intendente de Tigre ya hizo lo principal: se abrió del oficialismo y sepultó la agónica esperanza de plantear por las vías legales la re-reelección de Cristina. Scioli, por su parte, jugando con la divisa de la Presidenta, quiere salvar la ropa, pero no para ayudar a que los Kirchner sigan en la Casa Rosada sino para ser él el heredero (…) Es, otra vez, una interna en el peronismo lo que está dirimiendo la posible candidatura presidencial para el 2015 (…) El problema es que el kirchnerismo, con su sectarismo genético y su incapacidad para abandonar el papel de comisario político que le encanta ejercer (tiene) su futuro (…) en manos de dirigentes a los que no sólo considera ajenos (…) sino enemigos del ‛modelo′ o de lo que queda de él”.

Joaquín Morales Solá, en La Nación, coincide con plantear a los dos bonaerenses como alternativas para la sucesión presidencial, pero a tono de queja, lo que deja traslucir su resistencia a la cultura política peronista. “Las encuestas comienzan a pronosticar una dura polarización entre el cristinismo y el poskirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. Esas expresiones las corporizan Sergio Massa, que nació en el kirchnerismo y ahora se propone superarlo, y Martín Insaurralde, aferrado a la Presidenta. El amplio espacio de intención de voto que había entre ellos se está encogiendo. Massa no ha perdido tantos seguidores, pero Insaurralde, antes un desconocido para gran parte del electorado, está creciendo tomado de la incansable mano de Cristina Kirchner”.

Según Morales Solá, “la Presidenta se propone superar el piso del 30 por ciento de los votos que le auguran los encuestadores. Necesitará sumar votos en la homérica Buenos Aires, aun perdiendo, para compensar probables derrotas en otros distritos. Massa aspira a tocar el 40 por ciento de los votos en agosto, que todavía no los tiene, para acercarse en octubre al 50 por ciento, que es su meta real”, asegura. “El problema de la Presidenta – dice el columnista - es que cualquier derrota en Buenos Aires será un enorme fracaso”.

Para el hombre de la Nación y TN; Massa “no quiere enfrentarla directamente para poder conquistar votos de simpatizantes cristinistas, pero, a la vez, el antikirchnerismo le exige una oposición más clara que la que está haciendo”. A la vez, se queja de la falta de alternativas ajenas a la tradición justicialista: “¿Por qué el peronismo expresa en Buenos Aires al oficialismo y a la oposición? ¿Qué pasó con las fuerzas políticas no peronistas?”.

Según el columnista, “un eventual triunfo de Massa le arruinaría a Scioli, además, su proyecto de ser un insuperable candidato presidencial del peronismo en 2015”. Por eso, “la disputa entre Scioli y Massa consiste, al final del día, en determinar cómo será el liderazgo del peronismo cuando ya no esté ningún Kirchner. Massa es un creyente convencido en que la distancia con el cristinismo lo ayudará a hacerse de un poder seguramente vacante. Scioli, un optimista incurable, sostiene, en cambio, que la entrega del poder a él será el último legado de Cristina, cuando ella vislumbre que su único horizonte es el fin”. También en La Nación, Jésica Bossi da por hecha la derrota del oficialismo y afirma que Scioli busca que no sea por más de 8 o 10 puntos y que Massa no supere el 40% de los votos.

El lunes, en Clarín, Eduardo Aulicino retoma el tema de las encuestas. “El cristinismo se siente entonado con el recorte de distancias entre Sergio Massa e Insaurralde. Varias encuestas ubican esa diferencia en torno de los 5 puntos y otras, por encima de 7. Los números parecen acercarse a los pronósticos más mesurados que ya colocaban un resultado de ese nivel como el más posible (…) La difusión de estas cifras abre algunos interrogantes sobre lo que pueda ocurrir en las dos semanas que restan hasta las primarias, y también sobre sus posibles efectos hacia el interior del peronismo. El primer punto es si la Presidenta está colocando en su techo al oficialismo o si aún tiene margen de crecimiento. El segundo es el impacto que puede tener en las otras franjas opositoras una disputa cerrada entre el candidato presidencial y Massa. Si existe una tendencia al voto castigo útil, podría licuarse parte de la franja de los sectores más críticos, en especial de Francisco de Narváez, en favor del intendente de Tigre”, vaticina.

Según el editor de Clarín, “el repunte de Insaurralde, luego del impacto inicial que provocó Massa con su decisión de competir, es atribuido centralmente a la Presidenta. Daniel Scioli también aporta a la tarea de apuntalar al intendente de Lomas, pero es considerado un socio coyuntural, necesario pero no deseado. Los gestos de convivencia son actuados en la superficie, aunque por lo bajo nadie en el círculo cristinista ha modificado su calificación sobre el gobernador: sigue siendo un enemigo, en especial porque mantiene sus esperanzas de dar batalla por la candidatura de 2015”, asegura. Quiere evitar a toda costa la sensación de concordia en el oficialismo.

El análisis de Jésica Bossi en La Nación tiene puntos de coincidencia. El artículo se titula: “Con su futuro en juego, Scioli gana protagonismo”. Afirma que “suma su presencia en actos y spots para apuntalar a los candidatos oficiales y, sobre todo, neutralizar a Massa”. Según la periodista,
“se convirtió en una figura clave en la campaña electoral del kirchnerismo, después de sellar una ‛paz forzada′ -como definen en la Casa Rosada- para satisfacer necesidades mutuas: Cristina Kirchner quiere mejorar la performance oficial en las urnas y el gobernador bonaerense apuesta a mellar las chances del rival de más peso, Sergio Massa, para mantener en pie su propio proyecto presidencial”. El lunes, El Día publica una nota similar titulada: “Scioli se instaló como uno de los grandes protagonistas en la campaña del oficialismo”. 

Ya domingo, Marisa Alvarez se permite hablar en el diario platense de “virtual empate” entre el oficialismo y el Frente Renovador, lo que “genera en el kirchnerismo un notorio entusiasmo (…) Es que las proyecciones de esos datos, que obviamente tienen en cuenta el caudal histórico del kirchnerismo, le permiten también al oficialismo confiar en una posible victoria el 11 de agosto”. El lunes el diario titularía: “Se polariza la elección bonaerense, según las encuestas” una reproducción de lo publicado el domingo.

El diario platense publica también el domingo una entrevista a Massa en la cual no hay una sola pregunta referida a sus propuestas para el Congreso de la Nación, con lo cual hace poco para echar luz sobre su posición respecto de diversas cuestiones. El título de la entrevista apenas lo muestra como contrario al gobierno: “Dejamos el oficialismo para no volver nunca más”. El candidato dice que en el kirchnerismo “hay un autismo, un encierro, en la relación con la sociedad que es irrecuperable”, pero no habla sobre sus propias ideas.

domingo, 28 de julio de 2013

Más datos sobre tendencias

Los detalles de Poliarquía, en cuanto a la intención de voto (Fuente: La Nación - reedición DsD)

Números que ilusionan al FpV

En su nota central, el diario centenario registra que a dos semanas de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la brecha entre Massa e Insauralde se achicó a cinco puntos. Recuerda que hace dos semanas atrás, ambos estaban separados por once unidades. Explica que la principal diferencia se observa en el Gran Buenos Aires, porque la distancia pasó de doce puntos “a apenas un punto”.
Los detalles de Poliarquía, en cuanto a la intención de voto (Fuente: La Nación - reedición DsD)

Los detalles de Poliarquía, en cuanto a la intención de voto (Fuente: La Nación - reedición DsD)
De ese modo, pasan en limpio las nuevas cifras: Massa encabeza el sondeo con un 32,5% y es seguido de cerca por Insaurralde (27,4%). La lista la completan Francisco De Narváez (Unión por la Libertad), con un 13,1%, y Margarita Stolbizer (Frente Cívico), con una intención del 11,7%.
Los detalles de Poliarquía, en cuanto a la
En un espacio muy escueto, Clarín menciona dos estudios que siguen dando como ganador a Massa. Informa que Enrique Zuleta Puceiro, de la consultora OPSM, prevé una diferencia del 5,3%. Y que Hugo Haime & Asociados cree que la brecha es del 6,8%.

- See more at: http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/1/10334-sergio-massa-protagoniza-un-domingo-gris-a-nivel-electoral.php#.UfXDotLPEgF

A dos semanas de las PASO, se empieza a ver más claro

A medida que se disipa el humo de los fuegos artificiales de la presentación de los candidatos y el comienzo de la campaña, el panorama, con las primarias en el horizonte, se empieza a ver un poco más claro y se confirman algunas presunciones: Cristina se puso al hombro la tarea proselitista por la candidatura de Martín Insaurralde, a Sergio Massa le empezó a crujir el armado heterogéneo que concibió y una vez más se instaló la elección en la provincia de Buenos Aires como “la madre de todas las batallas”, esta vez con más exageración que en otros comicios cuando sí ameritaba ese lugar común.
La matemática más elemental habla por sí sola de la decisiva incidencia bonaerense en cualquier elección. Tiene el 38% de los votantes. Aunque más ajustado, en esta votación que es sólo legislativa, sería poner el peso en los diputados que aporta sobre el total de los que serán electos en todo el país: el 27%.
Es natural que Massa y los medios de comunicación que lo apoyan, con el Grupo Clarín a la cabeza, quieran sobredimensionar el factor Buenos Aires. De hecho, Clarín destaca habitualmente que “Massa es el único que le puede ganar a Cristina”. No dice que Juan Schiaretti, candidato del gobernador José Manuel De la Sota en Córdoba, le puede ganar a Cristina; ni que Sergio Bergman, candidato de Mauricio Macri en la Capital Federal, le puede ganar a Cristina; ni que Hermes Binner en Santa Fe le puede ganar a Cristina. Y todo indica que estos son tres distritos donde el kirchnerismo puede perder de manera contundente. La estrategia es acertada: buscar darle dimensión nacional a un triunfo de Massa en la provincia para poder proyectarlo con más fuerza hacia el 2015 y resaltar una derrota del oficialismo en la coyuntura.
Es cierto que a veces el valor simbólico de un resultado excede el recuento de votos. El ejemplo más cercano es el del 2009, cuando el kirchnerismo se impuso en el total de país, pero la victoria de Francisco De Narváez sobre Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Massa en la provincia de Buenos Aires, aunque muy ajustada, tuvo un impacto político muy fuerte. Y tenía lógica: el que encabezaba la lista, el que perdió, fue nada menos que Néstor Kirchner.
Esta elección, en ese sentido, no se puede poner en el mismo nivel. Massa, si gana, le ganará a Insaurralde. Aunque Scioli lo acompañe todo el tiempo (hasta en cinco actos por día como se vio) y Cristina se ponga al frente de la campaña como lo está haciendo, el triunfo o la derrota será de Insaurralde. En todo caso quedará en manos del Gobierno cómo explotar el triunfo a nivel nacional, que se preanuncia como más amplio que el de 2009.
Puede sobrevolar la idea de que Cristina arriesga más de la cuenta haciendo una campaña tan intensa y asumiendo el protagonismo. Pero la decisión está empezando a darle resultados a juzgar por las últimas encuestas, que muestran que la brecha entre Massa e Insaurralde se achicó. Casi todos los encuestadores marcan una reducción cercana a la mitad de los puntos que los separaban un mes atrás. Para simplificarlo en números brutos: si antes Massa aventajaba a Insaurralde por 11 puntos, ahora le lleva 6.
Ese cambio no sólo es mérito del intenso trajinar de Insaurralde (mostrándose un día con decenas de intendentes de la provincia, otro, con los dirigentes de la CGT), de la presencia diaria de Cristina y de la fuerte campaña del oficialismo por desambiguar a Massa y mostrarlo claramente como opositor. Es posible que también hayan influido en la merma de Massa en las encuestas algunos de los integrantes de la alianza que montó el intendente de Tigre, cuyas contradicciones vieron la luz demasiado pronto.
En buena medida para que eso ocurriera ayudó Macri y sus principales funcionarios al salir en fila a declarar su rotundo apoyo a Massa. Esto hizo que uno de sus principales candidatos, el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, intentara despegarse del PRO. Es que Giustozzi algo tenía que decir para marcar un poco de terreno y conservar el escaso respaldo que le queda entre lo que fue su propia fuerza. Llegó a la intendencia de la mano del Movimiento Evita, fue uno de los jefes comunales que más apoyo recibió de Cristina y cuando anunció su alianza con Massa le renunció más de la mitad de su gabinete. Giustozzi dijo que el PRO quería que lo inviten a la “fiestita de cumpleaños”. De hecho ya estaban invitados desde el momento en que tres de sus dirigentes –Soledad Martínez, Gladys González y Christian Gribaudo– integraron la lista de Massa. Pero eso era más fácil de disimular que las declaraciones tan explícitas del propio Macri, que ante la respuesta de Giustozzi redobló la apuesta. Dirigiéndose directamente a Massa le dijo que “sería bueno que aclare algunas cosas, porque la gente me pregunta si es o no es de los nuestros”.
Lo hizo en medio del festivo despliegue mediático por la inauguración de los carriles exclusivos para colectivos en la avenida 9 de Julio, el acto de campaña más importante del PRO hasta el momento.
Es previsible que Massa siga desentendiéndose de dar las definiciones que le piden Macri y el Gobierno, aunque algunos hechos hablen por sí mismos, como la foto en Pergamino con uno de los integrantes de la Mesa de Enlace, Ricardo Buzzi, ante quien prometió trabajar para que los productores rurales no paguen impuestos a las ganancias.
También es previsible que Macri siga practicando con Massa el abrazo de oso, como el que le dio el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime al Gobierno, quien luego de presentarse a la Justicia tras permanecer algunos días prófugo, declaró muy suelto de cuerpo que sigue militando en el kirchnerismo. Esto obligó a que dirigentes kirchneristas, aunque sea para marcar distancia, tuvieran que salir al ruedo a hablar de Jaime.
Eso ocurrió al comienzo de una semana signada por la decisión de postergar el tratamiento en el Senado del pliego con la propuesta de ascenso del general César Milani luego de que se confirmara que había firmado el parte informando la deserción del conscripto Alberto Ledo, cuando en realidad estaba desaparecido. En su defensa Milani dijo que le tocó por azar firmar ese parte, ya que lo hacían de manera rotativa entre cuatro jóvenes oficiales y, que, por supuesto, no sabía el verdadero destino de Ledo.
Lo curioso fue ver, leer y oír cómo en plena campaña personas que jamás se conmovieron por las violaciones a los derechos humanos se escandalizaban por el rol que le cupo a Milani y porque Cristina lo había propuesto para comandar el Ejército.
Uno de los puntos más altos de la sobreactuación lo alcanzaron los senadores de la UCR Ernesto Sanz y Gerardo Morales que denunciaron penalmente al secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, acusándolo de haber ocultado la información sobre la existencia de aquel parte. Fresneda no sólo lo negó, sino que les recordó a los senadores que él es hijo de desaparecidos y que ellos integran el partido que votó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
No sólo por eso llamó la atención el radicalismo. De los spots de campaña que comenzaron el lunes pasado, el que protagonizan Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer, fue uno de los más comentados por su pobre factura. La idea es mostrar un país dividido, que los candidatos, si son electos diputados, lograrán unir. El mismo concepto de unión repite el spot de Massa, aunque, en este caso, muy bien logrado en términos publicitarios. En plan de repetir consignas el PRO apeló al “juntos podemos”, ya usado en otras campañas por otros partidos. Contrariando esa apelación general a la unidad sin mayores contendidos, De Narváez hizo un spot agresivo con gente enojada que odia a la Presidenta. Quizá por eso sobresalga junto al del oficialismo. Porque éste apela a una idea que contradice a las anteriores, basadas en negar la conflictividad. “En la vida hay que elegir”, es el eslogan que concluye una serie de hechos entre los que eligió el Gobierno.
Justamente, es la Presidenta la principal protagonista del spot, a tono con lo que sucede en la campaña. Porque como viene ocurriendo desde 2003 la mejor publicidad del Gobierno son los actos de la administración, que esta semana, por ejemplo, llevó el salario mínimo a 3.600 pesos, que beneficia principalmente a los trabajadores precarizados o en negro, y anunció que se reintegrará en agosto el monto de impuesto que fue descontado del aguinaldo pagado en julio.
Estas medidas no sólo pueden ayudar a Insaurralde, sino también a Daniel Filmus y Juan Cabandié, que día a día caminan los barrios de la Ciudad de Buenos Aires. Sin contar con el despliegue que Cristina hace en la provincia, los candidatos porteños del oficialismo se las arreglan como para llegar a un resultado decoroso en un distrito que siempre le da la espalda al peronismo.
Mañana comenzará la penúltima semana de campaña de las PASO y los medios, ya con el papa Francisco de nuevo en Roma y fuera de los espacios centrales, empezarán a concentrarse más en los candidatos. Sin embargo, un tema irritante promete protagonismo noticioso: la fuga del Hospital Militar de dos represores condenados en San Juan por delitos de lesa humanidad.
Al Gobierno le preocupa el tema y además de ofrecer dos millones de pesos de recompensa para quienes aportes datos sobre el paradero de cada uno de ellos, ya comenzó una investigación, que incluye no sólo las características de la fuga del hospital, sino los motivos del traslado de San Juan a Buenos Aires, ya que, según dijo el ministro de Justicia, Julio Alak, “podrían haber sido asistidos en el lugar donde se encontraban detenidos”.
La fuga también dejó abierta en el Gobierno una pregunta aún sin respuesta: ¿fue casualidad que se haya producido en medio de la polémica por el ascenso de Milani?.


Daniel Miguez

Massa y la realidad argentina

Ante todo, cuando apenas faltan dos semanas para las PASO, conviene destacar que Sergio Massa, el pasado 22 de junio, tomó una decisión trascendental: saltó del Frente para la Victoria con la expectativa de convertirse en 2015 en el presidente de la Argentina. Es cierto, ya desde mediados del año pasado, las encuestas de opinión pública le devolvían una imagen muy buena en la provincia de Buenos Aires. Como parte del impacto que podía significar su lanzamiento, a los pocos días, las encuestas de varias consultoras lo colocaban diez puntos por encima de Martín Insaurralde, el candidato elegido por Cristina Kirchner para encabezar la lista de candidatos a diputados. Pero, sorpresas te da la vida, los mismos analistas de opinión detectaban que muchos de los consultados creían que Massa era el candidato de Cristina y muchísimos más no tenían registrado al también joven intendente de Lomas de Zamora. Con el correr de los días, al circular por los actos y los medios, las cosas se van aclarando y la brecha se redujo entre un 30 y 40%. Es difícil, en la volatilidad electoral de estos tiempos, saber si eso es una tendencia lineal. No hay quienes arriesguen, con seriedad, cifras sobre lo que pueda ocurrir en la provincia de Buenos Aires el próximo 11 de agosto.
Se pueden armar varios escenarios y en la mayoría Massa queda bien parado en cuanto a la eficacia en las urnas. Sin embargo, escollos te da la vida. El primero es que en el distrito bonaerense, dentro de dos semanas lo que se conocerá será una encuesta precisa, chequeada, pero en las PASO no se decide nada. Con ese partido amistoso, cada expresión política se preparará para consolidar sus fortalezas, tratar de detectar mejor las debilidades de sus oponentes y ajustar lo que técnicamente será la campaña electoral de cara a los comicios del 27 de octubre. Esos sí serán inapelables.
En esta elección de agosto, los candidatos y sus equipos de campaña tendrán la posibilidad privilegiada de evaluar en qué distritos están bien, escanearán los distintos conglomerados urbanos para ver cómo votaron los sectores más postergados y cómo los sectores medios y evaluarán las conductas de los sectores rurales.
En principio, las encuestas muestran a Massa con mayor intención de voto en sectores medios donde el peronismo no es vivido con pasión, pero también cosecha adhesiones de algunos que votaron a Cristina para Presidenta en 2011 y que ahora tienen posturas fluctuantes o que se sumaron a una nueva ola antikirchnerista estimulada con mucha eficacia por los medios de comunicación opositores.
En tren de mencionar muy someramente los escenarios que realizan los sociólogos que trabajan en campañas electorales, salvo que Massa saque una diferencia muy importante sobre Insaurralde, el intendente de Tigre presenta flancos débiles. El primero es la heterogeneidad de las fuerzas que integran el Frente Renovador y la escasa o nula plataforma política y consistencia de identidad de esa fuerza. En principio, ese frente no tiene ni siquiera una página web donde un ciudadano inquieto pueda consultar algo que vaya más allá de poner una papeleta en la urna. Podría pensarse como una desconsideración al hombre o la mujer de a pie que se interesa en la política. Pero también debe constatarse que si Massa hubiera fijado una pequeña estructura de hormigón de su propuesta, tendría que haber renunciado a tener semejante diversidad de figuras.
En los últimos tiempos, en ámbitos académicos, se habla bastante de los partidos “atrapa todo", un concepto estudiado por el cientista alemán Otto Kirchheimmer, de la Escuela de Frankfurt, y que consiste, sintéticamente, en la reconversión de un partido de masas en una agencia electoral. Massa prefiere no definir cuánto grado de peronismo y hasta de kirchnerismo tiene como ADN el Frente Renovador, cuyas autoridades, sedes partidarias y programas son, por lo menos, difusos.
Los distintos vectores que confluyen en el discurso político del intendente de Tigre son difíciles de conjugar. No puede dejarse de lado la inclusión del consultor Sergio Bendixen en la campaña. Algunos resaltan la nacionalidad peruana de Bendixen, lo cual es un error grosero. El tocayo del intendente de Tigre creó en 1984 una sociedad dedicada a hacer prensa a candidatos norteamericanos orientada al "voto hispano" en los Estados Unidos. Su pasaje como analista político en ese país, tal como lo declara la página web de Bendixen & Amandi, fue en las cadenas Univisión, Telemundo y CNN en español, todas enfáticamente opositoras al proceso abierto en América latina en los últimos años con líderes como Hugo Chávez, Lula, Rafael Correa, Evo Morales así como Néstor y Cristina Kirchner. Cabe recordar que, tanto con Néstor como con Cristina, Massa tuvo su salto a la política grande y que recién se distanció del kirchnerismo el pasado 22 de junio.
Además de traer un experto en "voto hispano", Massa eligió para el diseño publicitario a Ernesto Savaglio, quien trabajó junto a Ramiro Agulla en la campaña que llevó a Fernando de la Rúa a la Casa Rosada. Sin desacreditar la competencia publicitaria de Savaglio, es difícil pensar que el intendente de Tigre no tenga algún vínculo identitario con un publicista que, además de ser eficaz para mercantilizar la política, fabricó spots con abono de la derecha liberal del radicalismo y que luego tuvo un pasaje conflictivo junto a Mauricio Macri.

Postkirchnerismo y antikirchnerismo. El primer resultado que espera Massa es capturar el voto de la no política e incluso el de la antipolítica. De allí que se mostró por mucho tiempo en los programas de televisión que no pueden ser catalogados como parte del menú tradicional del periodismo político. En esa dirección trajo a Roger Federer o armar} un carnaval en el delta del Tigre como si fuera la Venecia vernácula. Hay que decirlo, espectáculos bien montados y del gusto de casi todos. Pero, ¿dónde está la propuesta política? Es esa: hacerse conocer, ganar en imagen nacional, cumplir con un plan promocional que no se asiente en la realidad: Massa, joven brillante, llegó a la Anses de la mano de Eduardo Duhalde en 2002, Kirchner lo ratificó, luego le ganó la intendencia a Ricardo Ubieto el mismo día en que Cristina ganaba la Presidencia. Menos de un año y medio después, ante la renuncia de Alberto Fernández, dejó Tigre para ser el jefe de Gabinete, cargo que ocupó un año. Después, con matices diferenciales, como tienen la mayoría de los dirigentes, se mantuvo dentro del Frente para la Victoria. Fue parte de un proyecto político al que dejó sin mayores explicaciones tras haber recibido todo el apoyo que pudo desde el Estado nacional. Con una gestión municipal con logros a la vista y con un déficit cloacal, por ejemplo, que nada tiene que envidiarles a los distritos más desprotegidos.
El desafío de Massa, quizás asesorado más por las encuestas que por la política cruda, consiste en fabricar un discurso no confrontativo, tal como demandan los encuestados. Cualquier análisis que trascienda las semanas de fiebre electoral sabe que eso puede ser humo y que no es fácil hacer convivir tradiciones políticas tan diversas como la derecha macrista y algunos cristinistas desencantados. Pero a Mauricio Macri, huérfano en la provincia de Buenos Aires, le interesa colgarse de la sonrisa de Massa sin importarle lo que piensen Darío Giustozzi o Felipe Solá, las voces peronistas con las que Massa quiere cosechar entre sectores del peronismo bonaerense. Giustozzi porque parecía un kirchnerista convencido y Solá porque podría expresar al peronismo renovador liderado por Antonio Cafiero hace dos décadas.
Es cierto que hay porciones electorales con fuerte raíz antiK y que hay porciones desencantadas del kirchnerismo. Pero Massa corre el riesgo de pensar en probarse el sobretodo de piel de oso antes de cazar al oso. ¿Está finiquitado el kirchnerismo? ¿Alguien cree que la presencia de Daniel Scioli como un pilar fuerte en esta campaña es ajena a las variantes que tiene el Frente para la Victoria?
No es una novedad que las instituciones políticas fueron inundadas por las prácticas de culturas híbridas y que las identidades rígidas corren el riesgo de convertirse en fábricas de nostálgicos. Lo experimenta la Iglesia Católica de modo crítico. ¿Alguien diría que el Vaticano está en vías de extinción? Es prematuro casarse con teorías apocalípticas aunque abunden los signos de fin de época.

Los flancos que están a la vista. América latina no logró el Banco del Sur, tiene organismos de integración regional debilitados y todo indica que se abrieron nuevos escenarios bastante preocupantes. Juan Manuel Santos es una derecha inteligente que dejó atrás al untrarreaccionario Álvaro Uribe. Tabaré Vázquez o Michelle Bachelet no tienen mucho en común con Rafael Correa y Evo Morales. Los tratados de libre comercio con Estados Unidos se diseminan. La Alianza del Pacífico es un pacto comercial que extiende los valores neoliberales desde el sur de Chile hasta México. Brasil vivió sacudones sociales días atrás que el Partido dos Trabalhadores no pudo ver, absorbido por los desgastes propios de la gestión continua de 12 años. El chavismo sin Chávez no es fácil: el Partido Socialista Único de Venezuela no hizo una brillante elección con Nicolás Maduro, que devaluó dos veces el bolívar antes de los comicios y la inflación golpea a los sectores humildes de un país rico en petróleo. América latina tiene la gran ventaja de ver sus productos primarios con precios elevados en el comercio mundial, pero vive un capitalismo globalizado en el que sus ventajas comparativas no pasan por la alta competitividad de algunos sectores industriales, salvo Brasil.
El kirchnerismo no es ajeno a este escenario: desde una balanza comercial energética híperdeficitaria hasta un freno en el superávit fiscal primario, inflación y dificultades para generar condiciones de inversión sostenidas.
Las resistencias y luchas de los pueblos latinoamericanos a lo largo de los noventa y la primera década de este siglo, conjugadas con las grandes ventajas de los términos de intercambio, sin embargo, trajeron aire fresco a la región. Volvieron a ponerse en marcha fuerzas políticas y sociales que a lo largo del siglo XX fueron objeto de golpes de Estado y persecución política de Estados Unidos y las oligarquías locales.
El kirchnerismo expresó –y expresa– la variante argentina de ese fenómeno regional de asunción de principios de soberanía y lucha por la igualdad. Sin perjuicio de ello, la lectura dogmática que pretenda desconocer las grandes concesiones al gran capital transnacional sin grandes beneficios a cambio operados en estos años, lleva a una defensa sobreactuada del "modelo".
Los movimientos pendulares en este continente hacen difícil de prever una profundización hacia la izquierda de los logros de estos años. Más bien, la extranjerización y concentración en menos manos de los principales 200 conglomerados empresarios son un resultado que no debe desalentar pero que sí debe ser asumido con madurez y responsabilidad por quienes tienen la responsabilidad del Estado. La década kirchnerista puede ser vista como ganada, empatada o perdida. Lo que hiere la inteligencia es que sea tomada como un bloque único. Peor aún es anteponer el liderazgo político a los resultados económicos en un país periférico. Una de las grandes capacidades del peronismo en sus versiones combativas y latinoamericanistas es haber entendido –mejor que la izquierda no peronista– el fenómeno de la dependencia. Analizar la política sin reconocer la dependencia de los centros de poder, lleva a no entender que la autonomía y soberanía económicas es imprescindible. Tan imprescindible como difícil de lograr sin conjugar recursos tecnológicos, financieros, humanos y de políticas sostenidas de Estado.
Massa podría haberse quedado en el espacio del Frente Para la Victoria. Podría haber elegido ir a internas abiertas y desafiar la conducción el 11 de agosto. Pero, claro, eso era meterse en un camino arduo, demasiado comprometido. Al abrirse, se sinceró, busca posicionarse ante este escenario como una opción confiable. Sin reparar en el costo que paga una Nación cada vez que es avasallada por el gran capital foráneo. Pero que Massa se haya abierto es también una interpelación, un llamado serio de atención al gobierno. Massa evita los debates abiertos de los temas de fondo, pero suma con ese discurso distendido, canchero.
El kirchnerismo no solo puede amigarse con el estilo, que de hecho lo están haciendo Insaurralde y otros candidatos. Además, parece necesario que el Frente para la Victoria y el peronismo se abran para escuchar voces internas y de gente independiente para la cual, por ejemplo, no es lo mismo nacionalizar el 51% de las acciones de YPF que firmar un acuerdo con Chevron ni es lo mismo viajar en trenes gestionados por concesionarios poco presentables mientras el Estado sigue invirtiendo muchos recursos para mantener la aeronavegación comercial, que no representa ni el 3% de la gente que viaja en colectivo o en tren. La convicción de que los debates y la rectificación de rumbos debilitan la conducción del modelo también, paradójicamente, ayudan a que Massa, sin propuestas de fondo, haya dado un salto y se postule como la gran solución argentina.