sábado, 30 de marzo de 2013

LA BATALLA CULTURAL… (así la militábamos allá por los ‘70s)

CENTRO DE CULTURA NACIONAL “JOSÉ PODESTÁ”
 
Buenos Aires, Mayo de 1973

En 1945, frente al prestigio de la cultura, el Pueblo movilizado levantó una consigna que en ese momento escandalizó a los cenáculos intelectuales y universitarios: "alpargatas sí, libros no".
Con tan sencilla manifestación, el Pueblo resolvía la contradicción que los sectores "inteligentes" del país, recién ahora comienzan a resolver: se señalaba a la cultura como un arma de penetración antinacional y se negaba en bloque todo un mundo de cultura libresca que en la coyuntura del 45, tomaba partido por las fuerzas de la antipatria, aliadas en la Unión Democrática.
La alpargata era símbolo de la movilización popular y, por lo tanto, arma cultural enfrentada con los libros a través de los cuales se habían educado generaciones enteras de entreguistas y cipayos.
El Pueblo intuía que la prestigiosa actividad de los intelectuales tenía trampa porque simulaba ser un aspecto de la existencia separado de lo político. Las masas sabían a su manera que eso no era verdad. Reclamaban entonces el derecho a realizar su propia cultura, expresión de la lucha contra la dominación extranjera, lucha que en aquel momento, bajo la conducción de Perón y Evita, alcanzaba su máximo grado de desarrollo y de avance hacia la liberación nacional, al organizarse por primera vez como clase trabajadora alrededor de su conductor.
(…)
Cuando Perón califica a la cultura como un todo indivisible, se hace intérprete del sentir popular y señala que sólo es cultura nacional la acción y la expresión por el pueblo de su lucha de liberación.
Ese quehacer permite ahora el acceso de las mayorías al gobierno y pone al enemigo en situación táctica de retirada. Convertir esa retirada en derrota total, en poder real del pueblo, es el objetivo estratégico.
La afirmación del proyecto de liberación, el tránsito del gobierno al poder, pasa por todas las formas de organización popular, requisito imprescindible, que ha de convertir la teoría en práctica de toma del poder.-

JESÚS DETENIDO, TORTURADO, MUERTO Y DESAPARECIDO. Los cristianos nunca estuvimos del lado de los leones.

JESÚS CONTRA EL IMPERIO ROMANO
 
Por Rubén Dri
 
A través de una lectura de los textos evangélicos de Marcos, el autor hace un análisis del enfrentamiento que Jesús tuvo con las estructuras de poder de su tiempo y presenta las perspectivas desde las que su presencia tuvo repercusión en la sociedad de la época.
 
El anuncio de Jesús sobre la inminencia del Reino de Dios debía necesariamente chocar con el reino establecido y dominante, el imperio romano.
 
Este enfrentamiento queda, en los evangelios, en las sombras.
 
Una primera lectura nos pone siempre en el enfrentamiento que Jesús tiene con el templo, con los escribas, con los fariseos, con los sacerdotes y los herodianos
 
Incluso, en las narraciones sobre la pasión y muerte de Jesús da la impresión de que el imperio es exculpado pues Pilato intenta inútilmente dejarlo libre.
 
Es, por otra parte, evidente que esta narración no puede responder a la realidad histórica.
 
No es concebible que un funcionario de la burocracia imperial como Pilato —el que, por otras fuentes lo sabemos, además era cruel— se preocupe por la suerte de un campesino galileo que anda agitando a los marginados de una oscura región.
 
Leyendo a Marcos creemos descubrir la línea antiimperial que, no dudamos, debe de haber sido la de Jesús. Trataré de mostrarla en los pasajes más significativos.
 
Las buenas noticias vienen del campesino Jesús.
 
Marcos comienza su narración de la siguiente manera: Principio del evangelio de Jesu-Cristo. Evangelio, como se sabe, del griego eu-angélion, significa buena nueva, buena noticia, buen mensaje.
 
Marcos no inventa el término, sino que le da un significado específico y, precisamente, antiimperial.
 
Efectivamente, evangelio era -término técnico para las novedades de victoria, o sea, para el anuncio de las nuevas victorias de las tropas imperiales romanas. -(La deificación del emperador) da a evangelion su significación y poder, porque el emperador es más que un hombre común, sus ordenanzas son mensajes de espada y sus órdenes son escritos sagrados.
 
Él proclama evangelia mediante su aparición... el primer evangelium es la noticia de su nacimiento (Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, 2:724).
 
De modo que el evangelio se encuentra en el centro de la política imperial.
 
Las buenas noticias eran tanto la noticia del nacimiento de un nuevo emperador como de las victorias que las tropas imperiales habían obtenido sobre el enemigo.
 
Formaba parte de la ideología imperial.
 
Teniendo esto en cuenta, que un escritor en el año 71 de nuestra era se atreva a denominar evangelio al mensaje transmitido por un campesino marginado en su propia sociedad que era, a la vez, una oscura y pequeña región dominada por el imperio era absolutamente subversivo.
 
Las buenas noticias sólo las podía dar el poder, el máximo poder que se encontraba en Roma.
 
Además de subversiva esta proclamación era absurda.
 
Bien lo expresaría Natanael, según nos relata Juan: -¿De Nazaret puede salir algo bueno?.
 
Era una concepción muy expandida, perteneciente a la ideología del dominador y devenida -sentido común de los dominados.
 
Nada bueno puede salir de los pobres, de los marginados, de las regiones marginadas.
 
Las buenas noticias no provienen de arriba sino de abajo, no del poder imperial sino de los marginados por ese poder.
 
Proviene de los márgenes del imperio, de la pequeña Palestina, de los márgenes de palestina, de la oscura Galilea, de los márgenes de Galilea, del desierto y de los campos.
 
Jesús no puede entrar en las ciudades.
 
Sólo entró en dos, en Cafarnaúm, al principio, y en Jerusalén, al final, donde lo aprehenden y asesinan.
 
Desde abajo, desde el no-poder que, vamos a ver, genera un nuevo poder, un poder de liberación como servicio, es desde donde se anuncia el evangelio, la buena noticia.
 
El primer y principal enemigo del Reino de Dios denunciado por Marcos es el imperio romano.
 
El imperio es el enemigo principal
 
Después de narrar una serie de escenas en las cuales Jesús va mostrando su mensaje liberador, al mismo tiempo que enfrenta a los enemigos internos del evangelio, Marcos nos presenta al enemigo principal. Lo hace en forma quiásmica:
 
A) -Y viene a casa: Y se aglomera otra vez la multitud, de suerte que no podían ni siquiera comer pan. Al enterarse los de su casa salieron a apoderarse de él, pues decían: -está loco. (fuera de sí).
 
B) -Los escribas, que habían bajado de Jerusalén, decían: -Tiene a Belezebul y también: -Por el príncipe de los demonios echa afuera a los demonios.
 
C) -Llamándoles la atención con parábolas (Jesús) les decía: -¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?
 
Si un reino está dividido contra sí mismo, no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, no puede subsistir.
 
Si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir y llega a su fin.
 
Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al fuerte.
 
D) -En verdad les digo que todo se perdonará a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por más que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el espíritu santo, no tiene perdón por los siglos, sino que es reo de eterno pecado.
 
Porque decían: -Tiene espíritu impuro.
 
E) -Vienen su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, le mandaron a llamar.
 
El pueblo estaba sentado a su alrededor y le dicen: -Allí están tu madre y tus hermanos afuera y te buscan´.
 
Respondiendo, les dice: -¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dice: -¡Aquí están mi madre y mis hermanos!. Pues cualquiera que haga la voluntad de Dios, éste es mi hermano y mi hermana y mi madre (Mc 3, 20-35).
 
Se sabe que el quiasmo dispone las partes del discurso de tal manera que el mensaje central quede en el centro.
 
El texto presenta una cierta síntesis de los enemigos del Reino.
 
De los menos peligrosos a los más peligrosos.
 
Primero los parientes, luego los escribas y finalmente, en el centro, el  fuerte –isjyrós-.
 
En la interpretación de este texto generalmente se ha pasado por alto, o se ha minimizado, la enemistad de los parientes de Jesús, entre los cuales se encuentra su madre.
 
Es absolutamente comprensible que tanto María como sus hermanos se preocuparan por el rumbo que tomaba la práctica de Jesús, enfrentado ya con todos los poderes de la sociedad.
 
La enemistad de los escribas es conocida; si bien, como se sabe, en el evangelio se refleja más el enfrentamiento entre los escribas y la comunidad de Marcos que entre los escribas y Jesús, pero no se puede negar que un mensaje como el de Jesús debía encontrar oposición en un cuerpo de escribas que ostentaban el poder que daba el saber en una sociedad analfabeta.
 
Pero hay dos temas que la interpretación generalizada no ha visto correctamente.
 
Me refiero a los temas del fuerte y los pecados y blasfemias contra el espíritu que no tienen perdón por los siglos.
 
Ambos están unidos.
 
Se trata de los enemigos del Reino.
 
El enemigo principal, el más peligroso y temido es, naturalmente, el que se encuentra en el centro del quiasmo, es decir, el fuerte.
 
¿Quién es este fuerte?
 
No puede ser sino aquél contra el cual se anuncia el eu-angélion, es decir, el imperio romano.
 
Éste es el fuerte, el poderoso, el opresor cuya casa debe ser saqueada.
 
El verbo utilizado diarpádsein significa precisamente saquear, devastar, robar, desgarrar.
 
Se trata de entrar en su casa y saquearla.
 
Pero ello es imposible si primero no amarra al fuerte.
 
La figura utilizada es la de un hombre fuerte, poderoso en su casa.
 
Es necesario amarrar al hombre fuerte y luego saquear la casa.
 
Es evidente que para amarrarla se requerirá toda una estrategia. Es la que Jesús está elaborando, es lo que está proponiendo.
 
Pero resulta que esa tarea se encuentra obstaculizada, entre otros, por los escribas que esgrimen argumentos teológicos.
 
Citan a Beelzebul, con quien Jesús habría hecho un trato.
 
Demonizar de esta manera los anuncios del Reino y las prácticas de liberación que a él conducen es una malicia imperdonable.
 
Se utilizan argumentos religiosos, teológicos en contra de la obra liberadora.
 
Es el pecado teológico, el de utilizar malignamente la teología para oprimir, para esclavizar, para dominar, para desacreditar a quienes trabajan por el Reino que no tiene perdón por los siglos.
 
Es ese mismo pecado el que en el Apocalipsis es presentado como la bestia que surge de la tierra.
 
Efectivamente son las religiones orientales y sus respectivas teologías que apoyan al monstruo que surge del mar, es decir al imperio romano.
 
El verdadero demonio es el imperio
 
Después de esta escena Marcos presenta una colección de parábolas mediante las cuales Jesús preparaba al pueblo y a sus discípulos para la gran tarea de apresurar el Reino.
 
En ellas se siguen apuntando al enemigo y dando indicaciones sobre las acciones a llevar a cabo.
 
Exhorta, por medio de la parábola de -la semilla que crece por sí sola… (Mc 4, 26-29) a ejercitar la paciencia revolucionaria , y por medio de la del -grano de mostaza (Mc 4, 30-32), a la acción revolucionaria.
 
La travesía del lago (Mc 4, 35-41) por su parte llama la atención sobre los vientos que se oponen al proyecto del Reino.
 
La barca, símbolo, de la comunidad de Jesús, el pueblo, de la comunidad de Marcos, corre serios peligros.
 
Son los vientos de los enemigos.
 
Pero allí está Jesús para calmarlos.
 
Con ello entramos en un nuevo terreno, en el que las legiones romanas realizan sus tropelías. Jesús llega a enfrentarlas.
 
Así presenta Marcos la escena:
 
-Llegaron al otro lado del mar, a la región de los Gerasenos. Al salir él de la barca, inmediatamente vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo que tenía la habitación en los sepulcros; nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadena: porque él muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas y los grillos eran destrozados por él, y nadie podía dominarlo.
 
-Al ver a Jesús desde lejos, corrió y se postró ante él.
 
Y habiendo gritado con voz potente, dice: -¿Qué a mí y a ti, Jesús, hijo del Dios altísimo? ¡Conjúrote por Dios, no me atormentes!. (Jesús) , en efecto, le había dicho: -Sal, espíritu inmundo, de ese hombre.
 
Y le preguntaba: -¿Qué nombre tienes?´.
 
Y le dice: -Legión es mi nombre, porque somos muchos!. Y le suplicaba mucho que no los enviara fuera de la región.
 
Había allí, al pie del monte, paciendo, una piara grande de cerdos.
 
Le suplicaron diciendo: -Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos.
 
Se lo permitió.
 
Luego que salieron los espíritus inmundos, entraron en los puercos, y se arrojó la piara hacia abajo por el despeñadero al mar, como unos dos mil, y se ahogaron en el mar.
 
Los que los apacentaban huyeron y dieron aviso en la ciudad y en los campos.
 
Entonces vinieron a ver qué era lo sucedido.
 
Y vienen a Jesús, y miran al endemoniado sentado, vestido y en su sano juicio, al mismo que la legión había tenido encadenado.
 
Y tuvieron miedo.
 
Los que habían visto les contaron cómo le había sucedido al endemoniado y lo de los cerdos.
 
Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus confines.
 
-Él subió a la barca y el endemoniado le pidió que lo dejase estar con él.
 
Pero no se lo permitió, sino que le dijo: -Ve a tu casa, a los tuyos y cuéntales cuantas cosas el Señor hizo contigo y cómo se compadeció de ti.
 
Se fue y comenzó a publicar cuán grandes cosas hizo Jesús con él, y todos se asombraban (Mc 5, 1-20).
 
Está por demás claro que el tema sigue siendo el del fuerte que debe ser amarrado o destruido.
 
Efectivamente, al endemoniado en cuestión nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
 
Ya se había intentado hacerlo repetidas veces, pero todo resultaba inútil.
 
Rompía las ataduras, cualesquiera ellas fueran. Es la fuerza y prepotencia del imperio que había derrotado una y otra vez los intentos de liberarse de él.
 
La fuerza no pertenece al endemoniado sino al demonio, es decir, al imperio.
 
Es éste el que utilizando al mismo endemoniado rompe cuantos intentos de liberación se producen.
 
Son los mismos ejércitos, policías y, en general, fuerzas de represión de los países dominados los que ejercen la fuerza que les da el imperio o los grandes centros de poder.
 
Por otra parte, el endemoniado en cuanto persona tiene el comportamiento desequilibrado, distorsionado, esquizofrénico, propio de los habitantes de países dominados.
 
El mejor comentario de este comportamiento es el descripto por Franz Fanon en Los condenados de la tierra.
 
El dominado introyecta la dominación y se desequilibra completamente.
 
Cuando el demonio se siente conminado por la fuerza superior de Jesús a decir su nombre, manifiesta su identidad sin vuelta de hoja: legión.
 
Es la legión romana, el ejército romano, instrumento de opresión del imperio.
 
Jesús, es decir, su mensaje, su proyecto, derrota al poder de la legión, la cual busca refugio en los cerdos, en lo despreciable, y es precipitada en el abismo de las aguas del mar.
 
Después de tamaña batalla no es de extrañar el miedo de los gerasenos.
 
Pelear contra el poder de dominación y derrotarlo puede traer aparejada una terrible represión.
 
Los gerasenos le ruegan a Jesús que se vaya.
 
Ellos aceptan la dominación.
 
La lucha por la liberación les produce miedo.
 
El que ha sido liberado deberá quedarse para revertir la situación.
 
El imperio asesinó a Jesús
 
Como puede verse, todas las referencias al enfrentamiento de Jesús con el imperio, Marcos las hace mediante símbolos, nunca directamente.
 
Podríamos citar la última, es decir, la que se refiere al tributo debido al César (Mc 12, 13-17).
 
La interpretación tradicional que sostiene que Jesús dice que hay que pagar el tributo al César y no mezclar esa acción perteneciente al ámbito político y económico con el ámbito religioso, porque es necesario dar a Dios lo que le corresponde.
 
En realidad Jesús afirma lo contrario: No hay que pagar el tributo.
 
La respuesta, nuevamente, se expresa a través de símbolos, el del denario mediante el cual se pagaba el tributo y el del pueblo como viña perteneciente a Dios.
 
El denario que tiene la inscripción del emperador y la inscripción Ti(berius) Divi Aug(usti) F(ilius) Augustus (Tiberio Augusto, César, hijo del divino Augusto) debe ser devuelto al César, a su dueño.
 
El verbo utilizado apó-dídomi significa devolver.
 
Aceptar el tributo era aceptar la divinidad del emperador romano.
 
Jesús dice que no se lo puede aceptar.
 
Por otra parte, afirma que es necesario dar el pueblo a Dios.
 
El pueblo se presenta como la viña, de la que se hablo en el pasaje anterior (Mc 12, 1-12).
 
Devolverla a Dios significa cuidarla, cultivarla, es decir, practicar la justicia.
 
Entonces ¿por qué ese intento de exculpar a Pilato?
 
Es lo más probable que se deba a la necesidad de resguardar a las comunidades que comienzan a ser perseguidas.
 
Mientras para los cristianos que saben interpretar los símbolos queda claro el enfrentamiento de Jesús con el imperio, para los enemigos esto queda oculto.
 
Si Pilato no encontró a Jesús peligroso, no hay motivo para que las comunidades sean consideradas en ese sentido.
 
Esto requiere  un fundamentado desarrollo que será motivo de otro artículo.
 
RD/
 
N&P: El Correo-e del autor es Rubén Dri rubendri@yahoo.com.ar
 
*Teólogo, colaborador de Iglesias, Argentina

jueves, 28 de marzo de 2013

Programa Nacional ELLAS HACEN

ELLAS HACEN

Es una iniciativa enmarcada en el programa Ingreso Social con Trabajo “Argentina Trabaja”. Está destinada a 100 mil mujeres, para que puedan formar parte de una cooperativa y trabajar para mejorar sus barrios, capacitarse, y terminar sus estudios primarios y/o secundarios.

Ellas Hacen dará prioridad a aquellas que atraviesan una situación de mayor vulnerabilidad. Los requisitos para acceder al programa son:


• Tener tres o más hijos menores de 18 años, y/o con discapacidad, por quienes se percibe la Asignación Universal por hijo.
• Estar a cargo del hogar.
• Estar sin trabajo.
• Vivir en una villa o barrio emergente.


La preinscripción a Ellas Hacen estará abierta a partir del 1ro de abril de 2013. El trámite es totalmente gratuito, y se realizará de manera personal por terminación de DNI en lugares habilitados por el Ministerio de Desarrollo Social.

La iniciativa se implementará de la siguiente manera:
• 1ra etapa: 36 distritos del conurbano bonaerense donde funciona el programa Ingreso Social con Trabajo y en las villas donde se realiza el Plan de Abordaje Integral, Plan Ahí.
• 2da etapa: ciudad de Corrientes y provincias de Chaco, Entre Ríos, Misiones y Tucumán.
• 3ra etapa: resto de localidades comprendidas por el programa Ingreso Social con Trabajo de las regiones NEA, NOA y Cuyo.



El Gobierno nacional impulsa esta nueva etapa del programa de Ingreso Social con Trabajo “Argentina Trabaja” destinada a las mujeres para continuar construyendo ciudadanía urbana en villas y barrios emergentes y fortaleciendo derechos.

En Escobar se inscribirá en el Polideportivo Luis Monti, al lado de la Casa de la Cultura de Escobar, con las fechas que se describen a continuación:

Pre-inscripción de Ellas Hacen por terminación de DNI

TRABAJO DIGNO

Economía formal: las trabajadoras tendrán ingreso al Monotributo Social que les garantiza una obra social y aportes jubilatorios.

Ingreso y tarjeta bancaria: recibirán por su trabajo un ingreso en forma directa, sin intermediarios, a través de una tarjeta personal del Banco de la Nación Argentina.

Jornadas laborales: las cooperativistas realizarán jornadas laborales previstas en el programa Ingreso Social con Trabajo y cumplirán con capacitaciones y terminalidad educativa.

Equipamiento y seguro: cada cooperativista será provista de elementos de seguridad, como cascos, guantes y ropa de trabajo. Además, la cooperativa contratará un seguro de vida personal y ante terceros para hacer frente a cualquier eventualidad. Su costo forma parte del programa.



OBRAS E INCLUSIÓN URBANA

Las obras en esta nueva etapa avanzarán en la infraestructura, el equipamiento y el saneamiento integral, mejorando la calidad de vida y creando inclusión urbana en los barrios emergentes. Las acciones se irán incorporando progresivamente de menor a mayor complejidad y comprenderán:

• Instalaciones internas de agua potable en hogares, colocación de tanques de agua, conexiones a redes y mejoramiento del núcleo húmedo.
• Ejecución de veredas, pintura y el reacondicionamiento de lugares públicos.
• Saneamiento, clasificación de basura y recuperación de espacios verdes.



CAPACITACIÓN Y TERMINALIDAD EDUCATIVA
El trabajo y la educación constituyen derechos fundamentales para construir un país más inclusivo. Por eso, las cooperativistas participarán de distintas capacitaciones: oficios asociados a la construcción, formación integral sobre derechos, cooperativismo y economía social, perspectiva de género, ciudadanía urbana, entre otros.
Además, como requisito, aquellas mujeres que no tengan estudios, deberán completar la primaria o secundaria. Así, el impacto del programa es triplemente positivo, ya que crea nuevos puestos de trabajo genuino, promueve el desarrollo de las personas y sus familias y mejora la calidad de vida en los barrios, creando inclusión urbana.

miércoles, 27 de marzo de 2013

27 de marzo de 1960

Hubo un tiempo en que las grandes mayorías estaban censuradas, en las que toda vía legal de participación esta cerrada. Hoy ejercitamos nuestra memoria, hoy recordamos aquel día que el voto en blanco (del peronismo proscripto) le ganó a todos los candidatos. Hoy miramos con esperanza nuestro futuro en democracia y participación popular, porque también tenemos un presente.

lunes, 25 de marzo de 2013

25 de marzo de 1795: Nace en Buenos Aires Encarnación Ezcurra.

Encarnación Ezcurra
Esposa de Rosas desde 1813, fue su más fiel seguidora, cumpliendo un rol preponderante en la política rosista al impulsar la llamada Revolución de los Restauradores así como en la constitución de la Sociedad Popular Restauradora.
Considerada la "Heroína de la Santa Federación" -distinción notable para una mujer, habida cuenta los prejuicios y nula participación femenina de la época- su imprevista muerte a los 43 años de edad provocó un sentido duelo popular, a tal punto que, sobre un total de 60 mil habitantes, 25 mil porteños asistieron a su sepelio.

viernes, 22 de marzo de 2013

ARTURO PEÑA LILLO EL GRAN EDITOR NACIONAL Y POPULAR ENTRO EN EL 2009 AL COMANDO CELESTIAL


El editor Arturo Peña Lillo, que a mediados del siglo XX creó la editorial que lleva su apellido dedicada a difundir las ideas y principios de los pensadores nacionales, falleció el 20 de marzo del 2009 en Buenos Aires.
 
Peña Lillo había nacido en Valparaíso, Chile en 1917, pero de niño se instaló con su familia en Buenos Aires.
 
Durante toda su vida se dedicó, al frente de la editorial que lleva su apellido, a publicar textos que juzgaba esenciales para comprender la historia argentina.
 
Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Rodolfo Puiggrós, José María Rosa, Ernesto Palacio, Norberto Galasso, J. J. Hernández Arregui y Jorge Abelardo Ramos fueron algunos de los autores que encontraron en Arturo Peña Lillo el interés por difundir suspensamientos que ningún otro editor profesaba.
 
Peña Lillo, quien afirmaba que nunca había sido afiliado a ningún partido político pero siempre me sentí militante, comenzó a publicar en 1947 y sus primeros libros fueron Instrucciones del Estanciero de José Hernández, distintos textos del músico, cantante y poeta Atahualpa Yupanqui y El Idioma de los argentinos de Jorge Luis Borges.
 
Editó unos 400 títulos y fue difusor insoslayable del pensamiento de una generación que intentó enfrentar a las fuerzas opresoras y reflejar una realidad nacional cada vezmás influida por lo extranjero.
 
Al mismo tiempo dio origen aalgunas revistas, como Cuestionario y Quehacer Nacional.
 
 Fuente: La Nacion

lunes, 18 de marzo de 2013

¡FRAMINI–ANGLADA: PERÓN EN LA ROSADA!

 
Por Alejandro Pandra
 
El 18 de marzo de 1962 la fórmula peronista Framini–Anglada resultó elegida con más de 1.170.000 votos para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Otro tanto ocurrió en otros diez del total de dieciocho distritos en que se sufragaba.
 
Luego se supo que el ministro del Interior del presidente Frondizi, Alfredo Vítolo, había firmado un documento con los jefes militares, garantizando que no se permitiría a Perón volver al país. Es que se había anunciado –con gran sorpresa y escándalo gorila- que la fórmula que el peronismo presentaría en la provincia iba a estar integrada por Andrés Framini como gobernador y ¡Juan Perón como vicegobernador!
 
A fines de enero de aquel año, Vítolo anunciaba que el gobierno rechazaría la candidatura del ex-presidente exiliado.
 
Paralelamente, el juez electoral Leopoldo Isaurralde –de abierta filiación oficialista- declaraba que Juan Perón no podía ser candidato por no tener residencia en el país, no estar en el padrón y ser un fugitivo de la justicia.
 
Para que nada quedara librado al azar, al mismo tiempo el cardenal Antonio Caggiano recordaba que la excomunión del “tirano prófugo” estaba en vigencia.
 
Proscritos Perón y el peronismo, finalmente se oficializó la fórmula bonaerense con Andrés Framini y Marcos Anglada, que concurrieron bajo las siglas de la Unión Popular, al igual que en la Capital Federal.
 
En Córdoba, La Pampa, Chaco, Jujuy y Tucumán el movimiento prohibido lo hizo bajo la sigla del Partido Laborista; en Mendoza, Santiago del Estero y Entre Ríos, con el nombre Tres Banderas; en Neuquén como Movimiento Popular Neuquino; en Río Negro como Partido Blanco; en Misiones como Partido Justicialista y en Chubut y Santa Cruz como Partido Populista.
 
En febrero el presidente Arturo Frondizi ya había sido sometido a una intensa presión militar para el rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba –que el gobierno argentino efectivizó-, en el marco del bloqueo que entonces se había declarado por los yanquis.
 
Las Fuerzas Armadas no tolerarían ahora un gobernador peronista: Frondizi (que había confiado en una derrota peronista), al día siguiente de las elecciones, decretó la intervención de Buenos Aires y las provincias ganadas por el justicialismo, y anuló los comicios.
 
El día 21 las 62 Organizaciones gremiales anuncian una huelga general en repudio de las intervenciones.
 
El día 27 el presidente declara “no me suicidaré, no renunciaré y no me iré del país”.
 
Pero el 29, frente al primer movimiento de tropas, renuncia, es arrestado en Olivos y trasladado a Martín García.
 
El día 30 asume la presidencia José María Guido, hasta entonces el presidente del Senado. Será un gobierno títere, una fachada tras la cual gobernarán efectivamente los militares.
 
El 24 de abril el nuevo presidente anula definitivamente las elecciones ganadas por el peronismo. A pesar de la anulación, el 1º de mayo Framini concurre acompañado por varios dirigentes a la casa de gobierno platense, labrando un acta.
 
El 1º de mayo de 1962 Andrés Framini marchando desde la Legislatura a la Casa de Gobierno de la provincia era escoltado por un grupo de dirigentes como Antonio Cafiero.
 
El 24 de julio un decreto del Poder Ejecutivo prohibe el proselitismo peronista, la exhibición publicitaria de fotografías y marchas. Nuevamente, bajo otro rótulo, reaparece el decreto 4161.
 
Agosto se inicia con una huelga general de 48 horas decretada por la CGT.
 
Ese mes, el día 23, se iba a producir el secuestro, tortura y desaparición del obrero metalúrgico y dirigente de la juventud peronista, de 22 años y delegado gremial de la fábrica TEA SRL desde 1958, Felipe Vallese, en la calle Canalejas 1776 (calle que hoy lleva su nombre, igual que el salón de actos de la CGT).
 
El reclamo por su vida se convertirá en bandera de lucha: “¡Un grito que estremece, Vallese no aparece!”.
 
Los militares terminan por enfrentarse violentamente entre sí en septiembre de 1962 (y también al año siguiente), cuando chocan “azules” y “colorados”. Es que Perón seguía siendo “el hecho maldito” de la política argentina.
 
En noviembre de 1962 se dicta el Estatuto de los Partidos Políticos, que excluye al peronismo para las elecciones presidenciales de febrero de 1963, con las que el Colegio Electoral designa presidente (con un bajísimo caudal de votos), al candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Humberto Illia.
 
Pero el odio gorila no cesaba: la comisión liquidadora de los bienes de Juan Domingo Perón (decreto 8124/57) distribuye lo recaudado entre varias entidades. Y el 10 de abril del ’63 se dicta una nueva reglamentación del decreto ley 7165 que prohibía la exaltación del peronismo.
 
El 17 de octubre de 1964, en un masivo acto en Plaza Once, el Cuadrunvirato del Comando Táctico peronista da a conocer por boca de Andrés Framini el anuncio del retorno del general Perón a la Argentina antes del fin de ese año.
 
En diciembre de 1964 ese intento de regreso de Perón es frustrado por el pedido del canciller de Illia, Angel Zabala Ortiz, al gobierno brasileño, que impide la partida del avión desde el aeropuerto de Río de Janeiro, después de una escala de rigor.
 
Una manera de concebir el retorno del líder –el “avión negro”, el protagonismo casi excluyente de las organizaciones gremiales, la complicidad secreta de algunos militares conspirativos, la masa peronista movilizada aunque sin mayor organización- había fracasado.
 
En los años inmediatos siguientes el peronismo se replegará (“desensillar hasta que aclare” ordenará una directiva del Jefe después del golpe de Juan Carlos Onganía).
 
Luego comenzará una nueva y larga etapa de la resistencia popular (“siguiendo la táctica del agua, que siempre pasa”), con otra metodología y otra concepción militante –en parte aportada por las organizaciones de cuadros- que desembocará por fin el 17 de noviembre de 1972 en el milagro del retorno del viejo general a la patria –y más tarde al poder- con toda la gloria.
 
Por su parte, Andrés Framini se enorgullecía de haber estado en la plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, y también el día del bombardeo del 16 de junio de 1955. Fue un peronista que estuvo en todas, en las buenas y en las malas.
 
Nacido en Berisso, fue el conductor gremial histórico de la Asociación Obrera Textil. Se hizo cargo también de la secretaría adjunta de la CGT en 1955, cuando el gobierno de Lonardi pareció contemporizar con el movimiento obrero.
 
Apenas asumió Aramburu lo metió preso, y así anduvo, entre la cárcel y la clandestinidad, durante mucho tiempo.
 
En sus últimos años confió en Montoneros y el Partido Auténtico. Al final simpatizo con el Padre Luis Farinello aunque no se afilio al polo Social que aquel habia fundado.
 
Framini falleció el 9 de mayo de 2001, a los 87 años, después de terminar un apasionado discurso sobre la obra del general Perón.
 
Publicado por Agenda de Reflexión el Marzo 18, 2005 05:54 PM
 
Agenda de Reflexion
 
N&P: El Correo-e del autor es Alejandro Pandra pandra@ciudad.com.ar

domingo, 17 de marzo de 2013

17 DE MARZO DE 1953 EL GRAL. PERON INAUGURA LA UNIVERSIDAD OBRERA NACIONAL

Habían transcurrido sólo 4 meses de la jura del Tte. Gral. Juan Domingo Perón como Presidente de la Nación por segunda vez consecutiva y habían pasado apenas dos meses del día en que una cruel enfermedad se había llevado a Eva Perón, cuando, el 7 de Octubre de 1952, se realiza el acto fundacional efectivo de la Universidad Obrera Nacional.

La fundación de esa Universidad venía a concretar un esfuerzo sistemático por acercar los beneficios de la capacitación profesional y la educación técnica a la clase trabajadora del país.

La Universidad fue creada por la Ley 13.229 el 26 de Agosto de 1948 y su "Reglamento de Organización y Funcionamiento" fue sancionado por decreto Nro 8014 del 7 de Octubre de 1952.

Era una Universidad para los obreros. Los alumnos podían ser egresados del 2do Ciclo de la CNAOP (tenían prioridad de ingreso) o de las escuelas industriales de la Nación. Debían demostrar ser obreros mediante certificación extendida por la C.G.T.

El 17 de marzo de 1953 la Universidad Obrera abrió sus puertas. Su sede central y también la Facultad Regional Buenos Aires, se hallaban en el amplio edificio de la calle Medrano al 951, que compartían con la Dirección General de Enseñanza Técnica.

Las fotografías que reproduce la Revista de la Universidad Obrera permiten descubrir espacios cómodos, aulas y laboratorios generosamente equipados, un amplio salón de actos y otros detalles reveladores.

En el hall, los bustos de Perón y su esposa, algunas esculturas y, por doquier, leyendas murales breves que testimoniaban el agradecimiento de los obreros argentinos o transcribían frases del conductor.

La Universidad pretendía ofrecer la imagen de una nueva realidad del justicialismo que el gobierno propugnaba. La tutelar indicación del Presidente orientó su marcha y fue evidente en la gestión de su primer y único rector durante el peronismo, Cecilio Conditi, dirigente sindical, egresado de la Escuela Sindical de la C.G.T., simbolizó en el rectorado el nuevo concepto de universidad abierta al pueblo que sustentaba el oficialismo.

El acto de inauguración del primer ciclo lectivo contó con la asistencia del Gral. Perón, profesor honorario del establecimiento, y adquirió los matices propios de un gran acontecimiento nacional.

Más tarde, en una clase magistral ofrecida al auditorio, el Gral. Perón retomó sus concepciones acerca de la cultura, la ciencia, la instrucción industrial y la virtud ciudadana y rememoró sus "sueños" como Secretario de Previsión sobre la elevación cultural del pueblo.

Esta universidad concretaba aquellos ideales; preparaba técnicos y a la vez, formaría los ciudadanos de la Nueva Argentina.

Tras ubicar a la universidad Obrera como una respuesta a las necesidades de la industria, Perón definió sus características diciendo: "No queremos universidades para formar charlatanes y generalizadores. No queremos escuelas para formar hombres que les digan a los demás cómo hay que hacer las cosas sino hombres que sepan hacer por sí las cosas (...) y para esto hay que tener manos de trabajador y vivir con olor a aceite de las máquinas".

Al mismo tiempo que estos actos iniciaban los cursos en la Capital Federal, inauguraban el primer ciclo lectivo las Facultades Regionales de Santa Fe, Rosario y Córdoba; unos meses más tarde, el 16 de junio de 1953, lo hacía la de Mendoza. Su creación había sido prevista por la ley 13229/48 y se incluyó en el Segundo Plan Quinquenal. Posteriormente se crearon las de Bahía Blanca (28/1/54), La Plata (28/1/54), Tucumán (28/1/54) y Avellaneda (31/3/55).

Las especialidades que las distintas facultades ofrecían eran: Construcciones de obras, Hormigón armado, Obras sanitarias, Construcciones mecánicas, Automotores, Transportes y Mecánica Ferroviaria, Instalaciones eléctricas, Construcciones electromecánicas, Construcciones aeronáuticas, Industrias textiles, Industrias químicas, Construcciones navales, Mecánica rural, Electrotécnica, Construcciones de obras y antisísmicas y Telecomunicaciones.

El plan de estudios original abarcaba cinco años, con cinco o seis materias a cursar en cada uno de ellos. En los planes de todas las carreras existían ciertas asignaturas comunes: Sindicalismo Justicialista y Legislación Obrera I y II, Legislación del trabajo, Tecnología de fabricación y organización industrial, Administración y contabilidad industrial e Higiene y seguridad industrial.

Los criterios que ordenaron la estructuración de estos planes y programas de estudio fueron de diversa índole. Por un lado, la necesidad de formar ingenieros "...con una sólida base físico-matemática"; a la vez, "...elevar el nivel intelectual del obrero", y por fin, reflejar "...la compenetración con la Doctrina Nacional y el Plan de Gobierno."

El cien por cien del alumnado estaba constituido por trabajadores y técnicos en la especialidad que elegían. La Universidad Obrera Nacional se convirtió en 1962 en la Universidad Tecnológica Nacional

jueves, 14 de marzo de 2013

Conoce como pocos los resortes del poder

Jorge Mario Bergoglio es un hombre eminentemente político. Es el mejor cuadro político que tuvo la Iglesia Argentina en los últimos 30 años. Sigiloso como buen jesuita, conoce los resortes del poder como pocos.

Es un hombre conservador en materia doctrinaria pero con una gran preocupación social, heredada de viejas convicciones de su juventud. Sin embargo, nunca fue, ni siquiera, la derecha del Episcopado argentino. Siempre tuvo del otro lado a la derecha más dura: el sector encabezado por Héctor Aguer y, por ejemplo, Esteban Cacho Caselli, embajador menemista ante la Santa Sede y con fuertes contactos en la línea ultaconservadora del otrora poderoso secretario de Estado de Juan Pablo II, Angelo Sodano, y que apostaba por el cardenal milanés Angelo Scola. Ni siquiera es el más ortodoxo de los posibles latinoamericanos: está menos a la derecha que el brasileño Odilo Scherer o que Oscar Rodríguez Madariaga, por ejemplo.
Aquellos que consideran a Bergoglio un hombre de la ultraderecha no entienden absolutamente nada de la política eclesiástica argentina ni Vaticana. Incluso aquellos que lo analicen desde el laicismo progresista anticlerical más profundo. ¿Esto significa que un hecho positivo para las experiencias nacionales y populares latinoamericanas? No. Simplemente significa que, por ahora, es menos negativo. Y en el mejor de los casos neutro. Aquellos que creen que –como es mi sospecha– que el Vaticano va a apuntar sus cañones contra los gobiernos "populistas" de la región, como lo hizo Juan Pablo II con el comunismo que gobernaba su Polonia natal, deberían saber que los otros cardenales latinoamericanos se posicionaban a la derecha de Bergoglio.
Sin embargo, el Vaticano tiene problemas más urgentes que los gobiernos populares. A saber: el escándalo sexual de los sacerdotes pederastas, la falta de vocaciones en Occidente, la corrupción del Banco Ambrosiano, la abulia de los sacerdotes, el rol de la mujer, la complicidad de los obispos con el poder económico en todos los países, la crisis económica europea, las necesidades de reforma que provienen de África y América Latina, la competencia con el protestantismo anglosajón, con las telesectas. En fin, la Iglesia Católica tiene que comenzar un nuevo diálogo con la modernidad, con el siglo XXI, y no simplemente modernizarse comunicacionalmente como lo hace el Opus Dei.
Su origen político se encuentra en la organización peronista Guardia de Hierro en los años sesenta y setenta, fue general de los Jesuitas en los setenta y estuvo a cargo de la Universidad del Salvador en plena dictadura militar. Es en esos años donde se escriben las páginas más negras de su vida. Muchos aseguran que se dedicó a diseñar listas negras de jesuitas cercanos al tercermundismo e incluso estuvo involucrado en los secuestros de los sacerdotes de su orden Orlando Yorio y Francisco Jalics. Otros, en cambio, aseguran que fue el mismo Bergoglio el que negoció con Emilio Massera la libertad de los dos sacerdotes a cambio de beneficios en la USAL para la Armada. Hay versiones encontradas y es posible que la verdad esté en el medio de ambas. Más allá de ello, no hay dudas de que Bergoglio formó parte del staff de sacerdotes que aportó en mayor o menor medida su complicidad a la dictadura militar.
Pero eso no es sólo Bergoglio. Reducirlo a esa muy posible complicidad es no entender el rol posterior del ahora Papa. Bergoglio es “interesante” no por lo que dice sino por lo que no dice y no hace. En los puntos álgidos de enfrentamiento con el kirchnerismo con la Iglesia levantó la voz y defendió primero a las organizaciones rurales y luego inició una cruzada en contra del matrimonio igualitario y en contra del aborto, dos temas que están presentes en la agenda del Vaticano como esenciales. Pero Bergoglio, contrariamente a lo que muchos creen, nunca optó por realizar un Corpus Christi permanente. Ni llevó el enfrentamiento a lugares sin retorno como hubieran hecho otros sectores del episcopado argentino, y aún menos con Cristina que con Néstor Kirchner. Es por esta razón que la oposición argentina tampoco puede festejar como propio el nombramiento de Bergoglio. El que crea que su elección como Sumo Pontífice puede capitalizarlo la pequeña oposición argentina en toda su pequeñez también está mirando otro partido.
Creer que el Papa elegido iba a ser la encarnación de Camilo Torres o Carlos Mugica es de una inocencia infantil. Estamos hablando de poder, de mucho poder. Político, económico, financiero y cultural. Ojalá que sus ojos se depositen en Latinoamérica para acompañar los procesos populares de distribución de la riqueza y no lo contrario. En ese sentido, Bergoglio es la menos mala de las opciones que había entre los cardenales del cónclave. No es poca cosa. Y se sabe, Dios está en los detalles.

lunes, 11 de marzo de 2013

a 40 años del urnazo que llevó a la presidencia al tío cámpora

Por Roberto Caballero
Mañana se cumplen 40 años del urnazo que llevó a la presidencia a Héctor Cámpora, después de 18 años de proscripción de Juan Domingo Perón y del peronismo, como movimiento político.
La fórmula del Frejuli, encabezada por Cámpora y Solano Lima, sacó el 49,60% de los votos emitidos. Su inmediata competidora, la de Ricardo Balbín (UCR), orilló el 21,29%; y la de la Alianza Popular Revolucionaria, de Oscar Alende, el 14,90 por ciento. En total, en aquella jornada, sufragaron más de 12 millones de argentinos. Pese a la masividad, esas elecciones no fueron democráticas: Perón no pudo participar, continuaba proscripto por el lanussismo.
Hasta acá, los números fríos de una fecha clave. Pero resumir la importancia del acontecimiento a la contundencia de las cifras sería olvidar que lo que allí se jugaba no era una elección a la dinamarquesa. El 11 de marzo de 1973 es todo un símbolo en la política nacional. Después de los fusilamientos del General Valle y de la Masacre de José León Suárez, del Decreto 4161, de la represión y la cárcel a sus militantes, de los intentos de cooptación de sus dirigentes, de la experiencia del vandorismo sindical, del exilio forzoso de su líder en España, del Gran Acuerdo Nacional que proponía Lanusse, el peronismo volvió a probar que era mayoría, que su vitalidad política estaba intacta y que todas y cada una de las maniobras cívico-militares urdidas para arrojarlo al tacho de basura de la historia a lo largo de casi dos décadas habían fracasado.
Como si la profecía del Padre Mugica se cumpliera de modo inexorable, reventando las urnas con una verdad incontrastable. Decía Mugica: "Yo fui antiperonista hasta los 26 años, un gorila como se dice, y mi proceso de acercamiento al peronismo coincidió con mi preocupación por el justo, como sentía Jesucristo, por el que no tiene nada. Fue cuando me di cuenta de que en la Argentina los pobres son peronistas. Y que eso no es una casualidad ni tampoco un dato más. Ellos creen en Dios, pero ellos también creen que políticamente hubo un tiempo mejor, y que vendrá un tiempo mejor. Y a ese recuerdo y a esa esperanza la llaman: peronismo."
Toda la partidocracia liberal y antidemocrática, todo el poderío económico dominante –que nunca pudo crear un sistema institucional sustentable, ni siquiera con el Partido Militar en el poder– toda la cultura reaccionaria de los sectores del privilegio, volvieron a caer derrotadas en manos de ese recuerdo y de esa esperanza, el 11 de marzo de 1973. Aquel día, podría decirse, las minorías volvieron a serlo, y las mayorías a gobernar el país.
"Cámpora al gobierno, Perón al poder", era la consigna. Cámpora como figura de tránsito obligado, circunstancial, un paso embriagado de felicidad hacia la vuelta definitiva del Líder. Había una promesa de revolución en el aire, en las palabras, en los textos y en las calles. Atrás quedaban los Aramburu, los Rojas, los Onganía, los Levingston, los Lanusse, y los arrebatos pseudo-democráticos de Frondizi e Illía. La proscripción violenta del peronismo es un elemento dramático que atravesó la segunda mitad del siglo XX y que la historiografía política aún elude o resiste cuando analiza la fenomenología de época. Pero aquellas jornadas estuvieron teñidas de un afán liberador y reparatorio desbordante. A la foto del poder, volvía el peronismo y con él, las mayorías populares silenciadas, perseguidas y tan proscriptas como su conductor. Los dueños de la democracia sin votos debieron ceder a los votos de la democracia, la de verdad. Para los poderes fácticos, fue una pesadilla. Para el resto, el comienzo de una primavera que, bajo su verdor, es cierto, incubaba una tragedia. Pero eso sería más adelante.
Cuando Cámpora asumió, dos meses después de la victoria popular, inauguró una revolución que duró 49 días intensos. Liberó a los presos políticos, derogó las leyes represivas, el fuero "antisubversivo", el Departamento de Informaciones Antidemocráticas y quemó sus archivos, llamó al Pacto Social, democratizó las universidades, devolvió el grado y el uniforme a Perón, se reanudaron las relaciones diplomáticas con Cuba –que estaba expulsada de la OEA– y con Vietnam, aumentó salarios, congeló el precio de los alimentos, diseñó una paritaria bianual donde los trabajadores tendrían una participación del 48% de la renta nacional, anunció un plan de viviendas, reguló el mercado de carnes para asegurar el abastecimiento interno, anuló beneficios de promoción industrial a empresas transnacionales, intervino YCF, YPF, OSN, Gas, Correos y Teléfonos, Ferrocarriles y Subterráneos, Elma y Administración General de Puertos, aumentó los impuestos al patrimonio neto, eximió de tributos a los fabricantes de calzado y textiles, y suspendió los juicios de desalojo en los arrendamientos rurales, entre otras cientos de medidas que venían a rejerarquizar las prioridades soberanas de la Nación ante una realidad compleja, heredada de la torpe y única estrategia política y comercial de las elites del país en 18 años: el antiperonismo. Las decisiones del delegado de Perón sentaron los cimientos de otras resoluciones futuras que adoptaría el gobierno democrático: la ley de renacionalización de los depósitos bancarios, del Banco Argentino de Comercio (Chase Manhattan, NY), del Banco Argentino del Atlántico SA, del Banco Francés del Río de La Plata (Morgan, NY), del Mar del Plata (City, NY) y las sucursales de Córdoba y de Rosario del Banco Santander SA, la prohibición de los embarques de trigo, harina y trigo para semilla para garantizar el consumo interno, la decisión de comerciar con Cuba rompiendo el bloqueo y la apuesta al Movimiento de Países No Alineados con sede en Argel.
Fueron dos tiempos de un mismo proceso político. El sociólogo Horacio González recordó las palabras de Cámpora en su discurso de asunción: "Esto no lo busqué, es una transición, y actúo en nombre de aquel que le da el nombre a todo este proceso." Y añadió González: "No pudo ser exactamente así, porque detrás de él congregó a los que llevaban el nombre de Perón y también el de Cámpora, lo que fue una fisura (…) Fue una persona conservadora, sostenido por los gobernadores provinciales más atrevidos del momento." Es decir, de los que se apoyaban en los grupos juveniles del peronismo, influenciados por la revolución cubana y argelina, y se referenciaban en lo que se conoció como La Tendencia, el ala izquierda del movimiento.
El filósofo José Pablo Feinmann le atribuyó a Cámpora una gran ductilidad para "saber que había un bagaje territorial de militancia que lo sostenía a él y a Perón". A los dos, más allá de todo.
¿Se habrá pensado Cámpora, alguna vez, por fuera del dispositivo que conducía Perón? No hay evidencia de eso. Su lealtad está fuera de discusión para los historiadores más serios. Pero es cierto que hay un Cámpora posible, deseable, por fuera del Cámpora que verdaderamente fue, aunque eso, claro, hable más del intérprete que del personaje. Para la izquierda peronista, la armada y la que no, y esto excede al montonerismo, por supuesto, Cámpora expresaba una modernización ideológica donde gravitaban muchos de los criterios cookistas, que el propio Perón había rebatido, a veces con elegancia, otras con picarezca, en su correspondencia. De allí el apodo de "Tío". Mientras este sector no rompió con Perón y viceversa, la paternidad del movimiento no estaba puesta en duda, pero sí su orientación. La apelación al "socialismo nacional" en su primer discurso presidencial fue un guiño a todos esos grupos fundamentalmente juveniles, que se habían incorporado al peronismo bajo la premisa del Perón que elogiaba al Che, a la Revolución Cubana, reivindicaba a las formaciones especiales y llamaba al Trasvasamiento Generacional.
 En breve, Cámpora sería atenazado por la derecha peronista, sindicatos y grupos de choque territorial, que batallaban contra La Tendencia desde una pureza doctrinaria que recogía argumentos en el más crudo macartismo. Miguel Bonasso, jefe de prensa y biógrafo personal, habla de la renuncia de Cámpora a la presidencia –que abrió la puerta al retorno triunfal de Perón con el 62% de los votos–, como de un "golpe de Estado" dentro del peronismo, alentado por el viejo general. Es probable que eso no le haya gustado a Cámpora, pero es cierto que desde que asumió estaba en sus planes resignar el gobierno a favor del Líder. Por eso, la ilusión de un peronismo camporista que peleara por espacios de poder dentro del movimiento con el propio Perón en vida se parece mucho a una ucronía, mirada desde el hoy. Sin negar, por supuesto, que el camporismo existió, como fuerte interpelación interna al giro que Perón se preparaba a dar, después de retomar las riendas de la Casa Rosada, atacando y tratando de disciplinar a la izquierda armada del peronismo.
Se cumplen 40 años del 11 de marzo del '73. La pregunta, entonces, surge casi sola. ¿Cuánto de camporismo hay en el discurso del kirchnerismo? Casi todo. Néstor Kirchner y  Cristina Fernández aparecen como tributarios de aquella épica setentista. La de un peronismo capaz de incorporar a su relato tradicional las palabras, las consignas y símbolos de un cambio de época, motorizado por las nuevas generaciones que se incorporaban a la política. Son hijos de aquel pasado turbulento y padres de este presente promisorio. Las continuidades son cristalinas. Rastrear el discurso de asunción de Cámpora y cotejarlo con los discursos de Néstor y Cristina produce la sensación de un único relato en extenso, enraizado en los valores nacionales y populares. Así como Cámpora expresó las esperanzas de un peronismo democrático de cara al fin de siglo, que pusiera a las corporaciones a raya de modo definitivo –efecto luego clausurado por el Perón retornado como león hervíboro que preconizaba la unidad nacional a meses de su muerte, reservándose para sí el manejo de los tiempos, las estrategias y los hombres necesarios, sin que esto implique una lectura saldada sobre esa encrucijada–, el kirchnerismo parece abrevar en la etapa atrevida y no conservadora de aquel recuerdo y aquella esperanza de la que hablaba Mugica. No al desvío militarista del ala izquierda más radicalizada, que apostó a un peronismo sin Perón, sino a los grupos que apostaban a una revolución en paz, sin sangre y sin miedos, a los que Perón dejó huérfanos cuando murió, y López Rega tomó el comando de todo, con las consecuencias nefastas conocidas.
El kirchnerismo es camporista porque enarbola el cambio de época, sin abandonar la doctrina peronista clásica. Podrá decirse que el peronismo del Siglo XXI será kirchnerista o no será nada, como plantea Edgardo Depetris. O releer los viejos discursos camporistas, plagados de palabras nuevas, para darse cuenta. El abogado e integrante de COMUNA (Comunicadores de la Argentina), Sebastián Taiariol, tuvo un hallazgo interesante releyendo el discurso de asunción a la presidencia de Héctor Cámpora. Se cita textual lo que Cámpora dijo aquel día: "Como ya hemos dicho, la libertad de expresión es inseparable de la democracia. El gobierno popular asegurará la vigencia y el ejercicio de ese derecho inalienable. Quiero afirmar con ello que el gobierno Justicialista de Liberación no sólo garantizará la libertad de opinión, sino que velará porque a la misma accedan todos los grupos sociales que hasta ahora se han visto marginados de ella. El ideal que nos proponemos consiste en abrir cauces de expresión tan variados que canalicen toda la riqueza de opiniones que posee el pueblo argentino. En tanto se respeten las leyes, nadie verá limitado su derecho a opinar. La derogación de la legislación represiva e ideológica así lo determinará. Un pueblo maduro y lúcido como el argentino con conciencia social y política, probado en una larga y heroica lucha por imponer su destino, ha de ser respetado en su derecho a definir por sí mismo sus preferencias y, para ello, a informarse sin trabas ni censuras. Mi gobierno cumplirá con su deber facilitando todos los canales de comunicación y de debate. Así como en el plano de la producción económica daremos mayor participación a todos los trabajadores, lo mismo haremos en el área de la prensa y difusión. Lo contrario significaría aceptar que la libertad de expresión pueda servir con exclusividad a los grupos económicamente poderosos, convirtiendo en un privilegio lo que es un derecho".
Podría titularse: "La Ley de Medios fue idea de Cámpora" (y todavía está en veremos). O mejor aún: "El kirchnerismo es camporista".
Que es lo mismo que decir, de un peronismo leal, que sin abandonar las tres banderas históricas (soberanía política, independencia económica y justicia social), dialoga con los sectores del cambio, para levantarlas y llevarlas a la victoria.
Pero esta vez, sin que Isabel o López Rega metan la cola.