miércoles, 30 de noviembre de 2011

Trabajo argentino hasta en el último clavo

Ante la convención del sector de la construcción, la Presidenta abogó por una fuerte sustitución de insumos importados. Mantendrá las políticas proactivas durante su próximo mandato y el objetivo de defender el empleo y la producción nacional.

Por Raúl Dellatorre

La defensa del empleo seguirá siendo la bandera principal de la política económica en el nuevo período presidencial que Cristina Kirchner encabezará a partir del 10 de diciembre. Así lo reflejó la propia Presidenta ayer, en su discurso frente a la convención anual de la Cámara de la Construcción, donde acentuó el concepto de la defensa de la producción nacional y la sustitución de lo que actualmente se importa. “Ni un clavo importado, si fuera posible”, enfatizó, para subrayar la necesidad de fortalecer el ciclo de sustituir importación para bajar costos de insumos, mejorar el resultado de la balanza comercial y, fundamentalmente, crear más empleo en el país. “Seguir creciendo, pero de forma armoniosa, pensando en los más vulnerables”, reclamó Cristina a los empresarios y se comprometió a sí misma a perseguir el mismo objetivo en su nuevo mandato. También reclamó un acuerdo entre sectores para reducir la incidencia de los juicios por accidente en la construcción.

La Presidenta enfocó su discurso, desde el inicio, a destacar la integración regional como una de las claves principales para continuar en este proceso de crecimiento. La otra clave será continuar con las políticas anticíclicas y proempleo. Aludió a su próximo encuentro con Dilma Rousseff, su par brasileña, prevista para el viernes en Caracas, en el marco de la cumbre de presidentes de América latina y el Caribe. “Dilma está jugada a la integración, y en este proceso es fundamental lo que decidan hacer Argentina y Brasil”, enfatizó. Mencionó como un factor altamente favorable las inversiones privadas que se están dando en ambos países de firmas del país vecino. Recordó que ayer había sido visitada por el titular de Techint, Paolo Rocca, quien le informó la compra de una participación importante en Usiminas, la principal siderúrgica brasileña.

“Es interesante, porque quien recibirá lo que pague Ternium (Techint) es Camargo Correa, grupo que así podrá reinvertir esos fondos en su planta para producir cemento en San Juan. Así seguimos sustituyendo importación por producción nacional en un insumo tan importante para la construcción. Si fuera posible, tendríamos que lograr que ni un solo clavo sea importado, para crear más empleo”, señaló Cristina.

En el plano de la relación con Brasil, también anticipó que incluirá en su agenda lo que puede resultar “una pequeña peleíta”, porque le reclamará a la presidenta de Brasil la revisión de las normas para las compras gubernamentales. “Queremos que las constructoras argentinas puedan participar en las obras de infraestructura de Brasil, como las brasileñas participan acá”, apuntó, recibiendo una previsible ovación de la concurrencia. Frente a las obras que deberán hacerse para el Mundial de Fútbol de Brasil 2014, Cristina pedirá que se considere la incorporación de las empresas regionales con una posibilidad de acceso que hoy se le niega, con igual tratamiento al que reciben las extrarregionales.

Cristina reclamó, y anticipó, la formación de mesas por sector, en las que participen todos los integrantes de la actividad, para articular esfuerzos y mejorar la competitividad de cada uno. Y volvió a subrayar que en un mundo convulsionado por la especulación financiera, la inversión en bienes reales, “en ladrillos”, sigue siendo la opción más segura.

En el mismo encuentro empresario, más temprano, el ministro de Planificación se había referido a la reducción de subsidios a algunos sectores de la actividad y a personas de alto poder adquisitivo. Negó que el objetivo de esta política sea generar ahorro fiscal, y en cambio indicó que lo que se busca es “redireccionarlos para los sectores que lo necesiten”.

“La quita paulatina de subsidios no es para generar un ahorro fiscal, sino para lograr una mejor redistribución del ingreso”, sostuvo Julio De Vido ante la nutrida audiencia empresaria. Dentro de ese esquema prometió que se mantendrá la subvención estatal “a todos los sectores que lo necesiten”, entre los que incluyó a la construcción, bajo el objetivo de que “todos los insumos del sector se produzcan en el país”.

Ejemplificó con el caso de los subtes, en el que destacó que con su traspaso a la jurisdicción de la ciudad de Buenos Aires se busca “ahondar en la autonomía” de esta última. “El dato estimado es que el 11 por ciento de los 13 millones de usuarios que viajan en subte necesitan subsidios”, destacó, señalando un dato que ya había sido adelantado por Página/12 el 5 de noviembre pasado. “Son 300 millones de pesos que se deben invertir en otros sectores”, agregó el ministro.

¡Peligro! Hombres revisando la historia

Por Víctor Ramos. Integrante del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.

El sectarismo de La Nación parece ser tan obtuso que no perdonan ni a ‘Pacho’ que hasta se esfuerza por ser cortés con el adversario.

La escritora y periodista Beatriz Sarlo, en referencia al Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego ha planteado –en el diario La Nación– que la creación de la novel institución: “puede ser arcaica o –advirtió– peligrosa”. Seguramente muchos lectores de ese diario se hayan sorprendido ante tan explosiva declaración. La simple creación de un instituto de investigaciones históricas que aparentaba hasta ahora ser un inocente e inofensivo grupo de estudio, ¡se convirtió en un peligro! ¿Para quién puede ser peligroso el nacimiento de un instituto que se dedique a investigar la historia argentina y latinoamericana? ¿Qué pone en riesgo?

En dos artículos combinados publicados el sábado 28 de noviembre, el diario La Nación ataca con argumentos reaccionarios, en una nota sin firma y con argumentos progresistas con el sello de Beatriz Sarlo, la creación del Instituto Manuel Dorrego. Las figuras de José Luis Romero y Tulio Halperín Donghi –como marmolados en vida– son expuestas como paradigmas de la historia “oficial”, de la historia “académica”, de la historia “verdadera”. Es notable como La Nación mantiene su sociedad con los socialistas amarillos de Juan B. Justo. Fueron socios de los golpes militares de 1930, de 1955 y de 1976. ¿No será que tiene miedo que se revisen algunos papeles?

El diario de Bartolomé Mitre, fundado en 1870 bajo el lema “La Nación, tribuna de Doctrina” está preocupado por el peligro de que tome cuerpo institucional una nueva doctrina en la historia política de nuestro país. En la nota de referencia publicada en la tapa del diario se ataca, como nunca lo había hecho antes, al presidente del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico, Dr. Mario “Pacho” D’Onnell. Con una furia incontenible intentan desacreditar al más tolerante, al más amplio, generoso y democrático de los historiadores argentinos. El sectarismo de La Nación parece ser tan obtuso que no perdonan ni a Pacho que hasta se esfuerza por ser cortés con el adversario. Pero la chicana periodística puede más.

No es cierto lo que señala Beatriz Sarlo que: “Los revisionistas del ’30 podrían festejar” la creación de este instituto. Los revisionistas a que se refiere la prestigiosa escritora son Julio Irazusta y Carlos Ibarguren, ambos de tendencia nacionalista católica de derecha o fascistas si se quiere que participaran con el diario La Nación y el Partido Socialista de todos los golpes militares que se mencionaron. Y para más información es el ministro de Educación, nacionalista católico de derecha (de los que alude Sarlo) Atilio Dell’Oro Maini, de la Revolución Libertadora, quien designa al socialista democrático, José Luis Romero, interventor de la UBA Universidad de Buenos Aires. Y es Tulio Halperín Donghi quien relata su antiperonismo, su afiliación al Partido Socialista –el de los fusilamientos de 1955– y su justificación al golpe de Videla de 1976; que como decía Balbín “no había otra salida”. La historia y la política se mezclan mucho para dolor de cabeza de algunos “académicos” que pretenden encontrar la fórmula de la “pureza de las sustancias” que aún las ciencia duras no han podido descifrar.

Son dos las corrientes historiográficas que confluyen en el nuevo Instituto Nacional de Revisionismo Histórico, la del Nacionalismo Popular, donde transitaron las páginas de José María Rosa, Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz y la de la Izquierda Nacional que forjaron Manuel Ugarte, Juan José Hernández Arregui y Jorge Abelardo Ramos. La gran amistad entre Jauretche y Ramos –que los llevó a intercambiarse textos con la firma de uno u otro indistintamente– posibilitó que se constituya una poderosa estructura bibliográfica, donde virtualmente se demolió al “mitrismo” dominante. Pero la ideología porteña aliada al capital extranjero fue mutando, ahora se hace llamar “historia social”, pero es el mismo perro con distinto collar.

Este instituto no está cerrado para nadie, y mucho menos para el debate que por lo visto ya lo está generado y mucho. Pacho O’Donnell le ha dado una impronta juvenil y ha incorporado a estudiosos de la historia contemporánea como a Eduardo Anguita, Leticia Manauta, Hernán Brienza, Pablo Vázquez, Enrique Manson, Francisco Pestanha, Pablo Hernández, Ana Jaramillo, Salvador Cabral, Araceli Bellotta y Felipe Pigna, Julio Fernández Baraibar y Hugo Chumbita entre otros destacados historiadores.

29/11/11 Tiempo Argentino

martes, 29 de noviembre de 2011

Contra los patovicas culturales

Soy un convencido de que cualquier grupo cerrado deviene finalmente en un aparato conservador, elitista, reaccionario. Desde los boliches nocturnos hasta los palacios culturales o las culturas de Palacio.

Debo confesar que tengo un grave problema. Sufro de republicanismo irredento. No creo en la política cortesana, no creo en las monarquías hereditarias, ni en las oligarquías de ningún tipo.
Soy un convencido de que cualquier grupo cerrado deviene finalmente en un aparato conservador, elitista, reaccionario. Desde los boliches nocturnos hasta los palacios culturales o las culturas de Palacio. Y, sobre todo, siempre tuve problemas con los oscurantistas que, disfrazados de progresistas o no, impedían el acercamiento de las mayorías a las capillas literarias, históricas, académicas. En un doble sentido, claro; por un lado, creando un saber críptico para el “no aceptado en el club” y, por el otro, impidiendo que cualquier otro grupo le dispute la construcción de ese saber. Siempre admiré al personaje mítico de Prometeo, aquel hombre que les roba el fuego a los dioses y se lo entrega al hombre, porque existe en ese acto el gesto democratizador más trascendental de la humanidad: sustraerles a los dioses del Olimpo el conocimiento, la sabiduría, la ciencia, la iluminación, el fuego. Los dioses lo condenaron a un castigo insoportable: un águila le comía el hígado todos los días de su vida, ya que como Prometeo era inmortal, de noche ese órgano se le reconstituía. Su tormento duró hasta que Heracles, finalmente, lo liberó. Pero la lección fue contundente: los únicos con derecho a saber son los dioses.

Esta metáfora “intelectual” fue remplazada por los escribas en la antigüedad y por los sacerdotes en la Edad Media, quienes reclamaban para sí la sabiduría del Libro. Ahora, les toca el turno, nada más y nada menos, que a Beatriz Sarlo y a Luis Alberto Romero, férreos cancerberos del conocimiento académico moderno. Titulares de doctorados en el extranjero, de rectorados locales, de privilegios universitarios como cátedras y becas, cierran filas para que no entren en sus pequeños cotos de caza aquellos a los que no les da la talla o simplemente no repiten sus argumentaciones.

Romero se erige como el gran calificador, no sólo de capacitación académica, sino que va más allá y se mete a juzgar prácticas totalitarias con la liviandad que lo caracteriza. Sarlo, en cambio, demuestra su ignorancia en materia de revisionismos, acusando a los integrantes del Instituto Dorrego de heredar al uriburismo cultural.

Querida Beatriz: Hay varias líneas del revisionismo; desde el nacionalismo oligárquico y católico, como los hermanos Irazusta, por ejemplo, pero también desde el liberalismo, como Adolfo Saldías; desde el republicanismo, como Ricardo Rojas; desde el radicalismo yrigoyenista, como Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz; desde el trotskismo, como Jorge Abelardo Ramos (¿y Milcíades Peña?); desde el marxismo, como Hernández Arregui. Reducir todo el revisionismo a uno solo es, por lo menos, una visión simplista, si no de mala intención. Extraño en Sarlo, que es amante de las complejidades halperineanas, que haya cometido semejante error de categorización. Por lo pronto, no sé si un párrafo de Halperín Donghi (“nuestro historiador máximo”, según ella) es más complejo que más de diez libros neorrevisionistas; lo que hay que reconocer, eso sí, es que tiene más oraciones subordinadas.

Y allí están parados a las puertas del edificio de la cultura argentina, mirándoles las zapatillas y las pilchas a todos aquellos que quieran entrar a decir algo diferente de ese pseudo progresismo políticamente correcto. Son como musculosos patovicas culturales que fiscalizan que no se les llene de negros el zaguán de la Historia y la Literatura.

Porque, a ver, dejemos de lado la humorada y el chicaneo: ¿Cuál es el verdadero problema de que un grupo de escritores, historiadores, politólogos, periodistas, le hayan acercado a la presidenta de la Nación la idea de formar un instituto de revisionismo histórico con cargos ad honorem –es más, todos ya colaboramos con 500 mangos de nuestros bolsillos para ponerlo en funcionamiento– y hagamos publicaciones periódicas? A ver: hay academias de Historia, universidades de Historia, institutos de Historia que ya poseen los resortes hegemónicos para contar su propia historia, sus publicaciones, sus editoriales, sus diarios y revistas, sus canales de televisión donde florearse. ¿Qué les puede molestar que 33 puntos tengan el apoyo de la presidenta para investigar a los caudillos federales, a los sectores populares, a lo que puede llamarse lo más ampliamente posible el “interés nacional”?

Me he formado en la Universidad de Buenos Aires, sé de qué se trata cuando se habla de hegemonía cultural, de autoritarismo intelectual, de abuso de paradigmas académicos. Y, por suerte, como el pensamiento nacional y popular siempre ha sido minoritario en la universidad, he desarrollado un importante respeto por las minorías intelectuales. Defiendo la libertad de pensamiento, justamente, porque pocas veces he gozado de ella. Y también sé que hay miles de historiadores jóvenes y no tan jóvenes, que pueden compartir o no la línea ideológica del Instituto, que han dignificado con sus trabajos y sus investigaciones a las universidades y al estudio de la Historia. En mi opinión personal, considero que tanto la historia oficial o mitrista, como la historia académica, como el revisionismo del siglo pasado, como la historia social, como la historia de la cultura, de las minorías, de los sectores populares, han sido aportes a considerar en el estudio del pasado. Es más, quiero aclarar que ni siquiera comparto la visión de algunos de mis compañeros de instituto, porque quiero aclararles que dentro del Dorrego hay “muchachos de izquierda, de derecha, ortodoxos, heterodoxos, que les gusta ponerse calificativos, pero todos trabajan”, como diría Juan Domingo Perón. Considero que la divulgación y la academia no son contrapuestas sino complementarias, que a veces, la divulgación tiene aciertos, y que a veces los tiene la universidad -que no es infalible a pesar de su método-. Pero no entiendo por qué se molestan tanto por la aparición del Instituto Dorrego. ¿Tan autoritarios son, estimados Romero, Sarlo y compañía que no quieren ni siquiera que 33 personas intenten contar otra versión de la historia diferente a la suya? El Estado no elige una sola visión, garantiza que hay una visión que no estaba presente hasta ahora. Ni el Instituto Sanmartiniano, ni el Belgraniano, ni las universidades tienen una marca revisionista; por lo tanto, la presidenta no hizo otra cosa que ampliar la oferta de investigación histórica, democratizarla.

Pregunto de nuevo ¿a qué le tienen tanto miedo, muchachos? Si ya tienen sus kiosquitos asegurados.

Por Hernán Brienza


sábado, 26 de noviembre de 2011

Norberto Galasso exponiendo ante los compañeros de la Agrupación Oesterheld

Reunión 524 de la mesa de los sueños


Segundo Video

MARIOTTO: “EXISTE UN FUERTE PARALELISMO ENTRE LOS GOBIERNOS DE JUAN DOMINGO PERÓN Y LOS DE NÉSTOR KICHNER Y CRISTINA”

TELAM

26/11/2011

El vicegobernador bonaerense electo, Gabriel Mariotto, aseguró que "durante los próximos cuatro años el proyecto de la Provincia será el reflejo del proyecto nacional", al cerrar el Encuentro por las Políticas Públicas de la Provincia de Buenos Aires.

"La reflexión y la participación de la ciudadanía genera una conducta que favorece mucho la acción de Gobierno", precisó además Mariotto, ante las más de 2.000 personas que participaron de la actividad desarrollada en el partido de Esteban Echeverría, junto a miembros de los gabinetes nacional y provincial, legisladores, académicos y referentes políticos.

En ese marco, el vicegobernador bonaerense electo y titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), adelantó que durante su gestión junto al gobernador Daniel Scioli "el gobierno aplicará valor agregado a la producción primaria de insumos".

"Vamos a aplicar en la Provincia el valor agregado, tal como pidió la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Está claro que para que exista justicia social hay que poner valor agregado a la producción primaria", afirmó.

A la vez resaltó el "compromiso del gobernador Scioli", y dejó en claro que "el proyecto provincial será el reflejo del proyecto a nivel nacional".

Para cerrar, Mariotto destacó la presencia en el acto del diputado nacional Martín Sabbatella por "su constante apoyo al proyecto nacional a pesar de haber competido contra la fórmula que integramos con Daniel Scioli".

De las actividades, desarrolladas en el predio que posee la UOCRA en el partido bonaerense de Esteban Echeverría, los funcionarios y militantes participaron a través de comisiones que trabajaron sobre ejes temáticos como seguridad; ciencia y tecnología; medio ambiente y desarrollo sustentable; políticas sanitarias; juventud; educación, género y promoción de la Igualdad; deporte; entre otras.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, señaló durante su exposición en la jornada que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner "es la única conductora del peronismo" y destacó el "proceso de recuperación de la Argentina iniciado hace ocho años".

En ese marco, sostuvo además que existe "un fuerte paralelismo entre los gobiernos de Juan Domingo Perón y los de Néstor Kichner y Cristina".

"Durante su primera presidencia Perón ya hablaba de la unión entre Argentina, Brasil y Chile, es una clara muestra de los objetivos comunes y la relación entre aquel gobierno y los que hoy que se llevan adelante", señaló Fernández al hablar sobre el crecimiento de la Una sur.

A su turno, el director ejecutivo de ANSES, Diego Bossio, destacó que “se está recuperando la Argentina gracias a las políticas de inclusión como la Asignación Universal por Hijo, el programa Conectar Igualdad y la movilidad jubilatoria”.

Bossio agregó que “este proyecto nacional ha trabajado fuertemente desde hace ocho años a favor de la inclusión y en contra de los privilegios, con un Estado presente, que responde a las necesidades de la sociedad”.

En ese sentido, convocó a "seguir trabajando para lograr más equidad, recuperando el valor de la solidaridad y profundizando el modelo”.

El ministro de Salud Juan Manzur, otro de los participantes, afirmó que el Estado nacional "tiene un rol ineludible como rector y conductor del ámbito de la salud".

"Venimos a discutir y analizar las políticas que se vienen realizando y para compartir un espacio de diálogo con los equipos de salud, para ver de qué Argentina venimos y hacia qué Argentina vamos", agregó.

Entre los asistentes estuvieron además el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina; el ministro de Educación, Alberto Sileoni; el secretario de Deportes de la Nación, Claudio Morresi; el diputado nacional Edgardo Depetri; el diputado electo Andrés Larroque, la referente de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; el senador Eric Calcagno, el legislador electo José Ottavis y el presidente del directorio de la Agencia Nacional de Noticias Télam, Martín García, entre otros.

También acompañaron la actividad dirigentes de países vecinos, como el caso de la senadora uruguaya Lucía Topolansky, esposa del presidente José Mujica; el ex candidato a la presidencia de Chile, Marco Enríquez Ominani; y el titular del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) de Paraguay, Blas Llano.

Azul un ala

Por Luis Bruschtein

Dos situaciones que se entienden de maneras opuestas: a) El retiro de los subsidios es una acción desesperada porque las cuentas no cierran y b) El fuerte discurso de Cristina Kirchner en Aerolíneas anuncia la profundización de una línea antisindical y de la pelea con Hugo Moyano.

Otra opción: a) El retiro de los subsidios es una medida ya lógica pero que además no dejaría de ser preventiva ante los posibles coletazos de la crisis europea y b) el discurso muestra una negociadora dura anunciando que se llegó al tope de lo que se daba.

La primera interpretación ha llenado las páginas de los grandes medios junto con los comentarios de algunos de los inefables defensores de las políticas neoliberales que, como sucede en estos casos, ni siquiera ocultan el alborozo que les producen las situaciones que ellos mismos califican como de crisis. No existen demasiados argumentos para sostener la interpretación de la primera opción. En primer lugar, porque por más que se quiera buscarle la vuelta al Gobierno por ese lado, no pareciera que su flanco vulnerable sea que no le cierren las cuentas o que le falte dinero, o que hay grandes agujeros en el Presupuesto. Por el contrario, hasta podría decirse que ése es su punto más fuerte. Hay plata en la sociedad y el Gobierno tiene plata. Solamente con matemáticas forzadas se puede afirmar lo contrario ante la evidencia más simple en uno de los períodos históricos de mayor prosperidad económica y con un gobierno que lleva las cuentas con la meticulosidad de una libreta de almacenero.

Pero si no es que el Gobierno retira los subsidios porque no le cierran las cuentas o porque tiene un imaginario agujero negro en el Presupuesto, si no es por esa razón que necesita recuperar lo que se va en los subsidios al agua, la electricidad y el gas, entonces todo ese debate hay que asimilarlo a otros análisis apocalípticos como el del dólar, que pese a tanto griterío nunca se descontroló, así como a decenas de otras profecías sobre el fin del mundo que se han sucedido en estos ocho años.

Estas profecías se dicen en un tono de superioridad académica que todavía, a pesar de que se han repetido y engañado tantas veces, generan inquietud. Estos analistas del neoliberalismo, como algunos izquierdistas que celebran cada cinco años la crisis final del capitalismo, van a ser como los protagonistas de Pedro y el Lobo. Cuando al final suceda, nadie les va a creer. Por ahora el capitalismo –cuya norma es la crisis periódica– no está en fase aguda y el dólar goza de buena salud en Argentina igual que el Presupuesto. Ese no es el flanco débil del Gobierno.

La otra interpretación se ajusta más a los hechos. Solamente una visión dogmática de la economía puede asignarles a todos los subsidios una aplicación infinita en el tiempo. El subsidio es una herramienta que se aplica cuando se la necesita, en algunos casos se la puede retirar y en otros no. La aplicación de ese subsidio en el momento en que se hizo, en plena crisis, era necesaria. Cuando se tiene más del 50 por ciento de la población bajo la línea de pobreza, igual que el 50 por ciento de la capacidad instalada sin producir, es absurdo plantearse una aplicación diferenciada. El subsidio abarca a todo el mundo.

En este caso, la situación de emergencia ya fue superada y de lo que se habla es de redistribución de la riqueza con un sentido más equitativo. El retiro dirigido, calificado (a los pobres no y a los ricos sí), tiene ese objetivo. El problema es cuál es la línea divisoria para retirar el subsidio para que el resultado sea redistributivo y no de ajuste.

De todas maneras, la pregunta es si el Gobierno necesita ese dinero que recupera. Puertas afuera, en algunas de las economías más poderosas del planeta hay una crisis muy fuerte. Se ha repetido mucho que Argentina está vacunada contra un posible contagio porque tiene una deuda controlable y está fuera de los mercados de capital. Sin embargo, la crisis del 2008 en los Estados Unidos tuvo algunos coletazos en el país y el Gobierno los sobrellevó aguantando fuentes de trabajo que estuvieron a punto de cerrar y generando más trabajo con mucha obra pública. Contuvo esos coletazos con inversión pública. Hasta llegó, en algunos casos, a hacerse cargo de parte de los salarios de los trabajadores de empresas al borde de la quiebra.

Argentina sobrellevó esa crisis, sobre todo en el 2009, sin demasiado sobresalto. Fue el peor año para el gobierno kirchnerista en lo político y al mismo tiempo tuvo que paliar una crisis que nadie quiso ver y por cuyas consecuencias le echaban la culpa. La experiencia fue que la crisis se amortiguó con inversión pública. Y lo pudo hacer porque había recaudado lo necesario. Con una crisis en Europa que nadie sabe muy bien hasta dónde va a llegar, el Gobierno hace bien en cubrirse las espaldas. Amortiguar una situación de crisis con dinero recaudado entre los sectores de mayor poder adquisitivo a partir del retiro calificado de los subsidios sería una forma de redistribución.

En relación con el discurso sobre Aerolíneas, el mensaje destinado a dos de los gremios de esa empresa pública fue muy claro: tiraron de la piola hasta que se cortó y ahora se acabó la negociación. Hay un límite que un gremialista sabe que no tiene que pasar cuando llega a generar una situación de conflicto donde al empleador ya le da lo mismo negociar y ceder que no hacerlo, porque en los dos casos se mantiene la conflictividad. Estos gremios se aprovecharon de la extrema visibilidad de Aerolíneas para obtener beneficios. La dirección de la línea aérea prefirió negociar y ceder para evitar conflictos que implicaran suspensiones y retrasos de vuelos. Pero los conflictos siguieron, por encuadramiento sindical o por disputas de poder. Una aerolínea con permanentes retrasos y suspensiones de sus vuelos deja de ser competitiva y se funde. El Gobierno invirtió 1500 millones de dólares desde la reestatización y cedió ante los reclamos, pero la conflictividad se mantuvo. El discurso presidencial fue “hasta aquí llegamos” con esa estrategia. Si negociando no se soluciona nada, entonces se pasa a otra política con otro tipo de negociaciones. Las conducciones de los gremios de pilotos y de técnicos deberán reconsiderar sus estrategias, ya que sólo estaban logrando crear las condiciones para la reprivatización de la empresa bajo otro gobierno.

La campaña mediática contra la conducción de Aerolíneas era música de la misma orquesta de siempre. No deja de ser gracioso que estén todo el tiempo mirando para arriba a ver lo que hace el Gobierno. Y ante cada paso que da, los mismos músicos de siempre empiezan con la misma musiquita. Son demasiado previsibles para ser “independientes”, siempre tiran para el mismo lado. Aerolíneas es una vidriera muy expuesta. Nada de lo que se haya hecho se hizo sin la consulta previa con la Presidenta, que fue muy clara sobre ese punto en el discurso: “No los nombró la divina providencia”, dijo. Cada crítica que se le haga a la conducción de la empresa también lo será contra la Presidenta.

Entreverados con esa disputa que puso en evidencia el mal humor del Gobierno por la conflictividad en Aerolíneas, se entrevieron las opacidades y rispideces por las que atraviesa la relación del Gobierno con el jefe de la CGT, Hugo Moyano, o al revés, de Moyano con el Gobierno. En las líneas más altas de la CGT y el Gobierno niegan cualquier situación de alejamiento. Entre los cuadros intermedios se alegan conflictos menores para dos interlocutores de ese nivel. De todos modos, es imposible no ver que la relación no tiene la fluidez de otros momentos entre la Presidenta y Moyano, cuyos destinos políticos están muy ligados entre sí porque se necesitan mutuamente. Moyano quizá sea el mejor respaldo que puede encontrar el Gobierno en la CGT y, al revés, el proyecto político de desarrollo del mercado interno, creación de fuentes de trabajo y estrategias de redistribución de la riqueza que impulsa el Gobierno es el que mejor encaja con la concepción gremial de Moyano. Hay allí también una piola en tensión, pero en este caso parece difícil que se rompa.

Un repaso por la sinuosa carrera política de Patricia Bullrich

Patricia Bullrich Luro Pueyrredón siempre supo que no quería pasar desapercibida. Nacida en el seno de una familia tradicional, su primera gran ruptura fue pasar a integrar las filas del justicialismo a los 15 años. Militó en la Juventud Peronista y después de pasar seis meses detenida durante la dictadura, se exilió a Brasil, México, España y Francia.

Lejos de sus ideales revolucionarios, tras el regreso de la democracia se volcó al menemismo. En 1993, consiguió su primera banca como diputada nacional por la lista que encabezaban Erman González y Miguel Ángel Toma.

Cuando el gobierno de Carlos Menem entró en un declive y comenzó a asomar la Alianza como un espacio en condiciones de disputar el poder, se sumó a sus filas. Fue precisamente en el gobierno de Fernando de la Rúa en el que “La Piba” alcanzó los máximos niveles de exposición pública y llegó a ocupar tres cargos en un abrir y cerrar de ojos.

Empezó como secretaria de Asuntos Penitenciarios, de ahí recaló en el Ministerio de Seguridad Social y después pasó el Ministerio de Trabajo. Durante su gestión en esa cartera, mantuvo fuertes enfrentamientos con el sindicalismo y es recordada por haber anunciado la reducción del 13% de las jubilaciones estatales, una medida que no hubiera defendido en su juventud.

Cuando la Alianza agonizaba, en septiembre de 2001, se refugió en una fundación, Ahora Argentina, que fue el antecedente inmediato de su partido Unión por Todos, que mantiene hasta la actualidad. Fundado en 2003, es el trampolín que utilizó para aliarse con Ricardo López Murphy en la carrera por la jefatura de gobierno porteño de ese año. Luego de alcanzar el cuarto lugar en la compulsa, el acuerdo se rompió en cuestión de meses y el bloque de legisladores se escindió.

A la Coalición Cívica de Elisa Carrió arribó en el año 2007, cuando la chaqueña tenía alta imagen positiva en las clases medias y buenas perspectivas electorales. Fue la primera candidata a diputada tanto en esa oportunidad como en las últimas elecciones de octubre de 2011. Su alta visibilidad mediática y su defensa de las posiciones del Grupo Clarín le dieron un lugar privilegiado en la estructura de la fuerza política y en los sets de televisión. Sus coqueteos con otros bloques, como el macrismo, fueron los que sellaron su salida en malos términos.

Después de que Elisa Carrió saliera última en las elecciones de este año, son muchos los que especulan con que el PRO será su próximo destino de su camaleónica y sinuosa carrera política, que la llevó a colaborar con diferentes espacios. El jefe de gobierno porteño Mauricio Macri dijo, después de las primarias, que Bullrich es una destacada dirigente. Como respuesta, la diputada ensayó: “Me halaga que Macri pueda pensar que yo puedo ser útil para la Ciudad de Buenos Aires, pero a partir del 10 de diciembre voy a ser diputada y voy a cumplir con la tarea para la que la gente me eligió".

Consultada en octubre por este medio sobre sus cambios de rumbo y el impacto que eso tuvo en su imagen ante la sociedad, respondió: “No sé, me habrán estigmatizado y una estigmatización se saca a fuerza de trabajo. Soy una persona que ha trabajado siempre por los mismos valores”. Cabe preguntarse cuáles son los valores comunes que encontró en la izquierda peronista, el menemismo, el gobierno de De la Rúa, Ricardo López Murphy y Elisa Carrió.

25/11/11 InfoNews

viernes, 25 de noviembre de 2011

PERÓN, UN VIEJO “VERDE”

Es necesario conformar ese nuevo sistema, nuevo sistema basado en el esfuerzo de todos.

Porque la tierra cada día está haciendo más difícil la vida.

No sólo por el impacto demográfico que ya nos amenaza sino por la destrucción desconsiderada que el hombre está haciendo de los medios naturales que la tierra ofrece.

Estamos quedándonos sin tierra, para convertirla en basurales, estamos quedándonos sin ríos, porque son cloacas; estamos quedándonos sin mares, porque los están cubriendo de una capa de aceite; han destruido los bosques y ya nos estamos sintiendo en el enrarecimiento oxigenal de la atmósfera.

El mar, de la misma manera aislado por esas capas de aceite, está también disminuyendo la liberación de oxígeno.

Vale decir, que vamos hacia un mundo sin tierra, sin agua, sin oxígeno.

Mientras una población se multiplica extraordinariamente, al punto de pensar que en este mundo de 3.800 millones de habitantes la mitad está hambrienta.

¿Qué pasará en el siglo veintiuno, que al comenzar en su año 2000 es probable que tenga de siete a ocho mil millones de habitantes?

Ya no podemos pensar con el pequeño concepto de naciones, ya debemos empezar a pensar en la tierra que es la que nos comprende, nos alimenta y nos sostiene a todos.

Y si esa evolución ha de producirse es indispensable que nuestras comunidades vayan también adaptándose a esa necesidad y vayamos evolucionando en lo económico, en lo social y en lo político, para poder enfrentar el terrible problema que, como asechanza, nos está esperando en el año dos mil.

La evolución de la humanidad que comenzó con el hombre aislado, siguió a la familia, a la tribu, al clan, al estado primitivo, a la ciudad, al estado feudal, a la nacionalidad, hoy ha llegado a los continentes y si los continentes se integran y se unen para defenderse contra la grave amenaza que se cierne sobre la humanidad.

¿Cómo podemos pensar que los países que aún subsisten no han de defenderse en una mancomunidad absoluta y en una colaboración permanente?

JDP/

Discurso de Perón antes de la conferencia de prensa en el restaurante Nino de Vicente López 25 de noviembre de 1972

jueves, 24 de noviembre de 2011

Con un mensaje para los Hugos

Cristina Kirchner encabezó un acto en la gráfica Arcángel Maggio. Hizo subir al escenario a un obrero, Hugo, que se había emocionado de verla. Y mandó un mensaje “a todos los Hugos” de que recorrería “cada fábrica”.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a ratificar ayer la decisión del Gobierno de apostar a la reindustrialización del país. Al encabezar un acto en la empresa gráfica Arcángel Maggio, en el porteño barrio de Barracas –donde se presentó la primera máquina encuadernadora de la Argentina capaz de producir altos volúmenes–, afirmó que va a seguir apoyando el proceso productivo “en cada fábrica”, así como “a las empresas y a los trabajadores” que apuntalan la inversión y el crecimiento de la industria nacional. En este contexto, la Presidenta remarcó que “vamos a impulsar desde el Ministerio de Educación que todos los libros que se adquieran sean de industria nacional”, y agregó que su intención es lograr que los libros que se lean en la Argentina “en su mayoría” también se impriman en el país.

“Estamos queriendo dar un gesto de apoyo y vamos a seguir con políticas activas para que cada una de las ramas de la industria argentina puedan seguir creciendo”, resaltó la Presidenta. Allí, la empresa Industria Gráfica Arcángel Maggio –de capitales nacionales– ponía en marcha la primera máquina encuadernadora Muller Martini C140 instalada en el país, con capacidad para encuadernar 14 mil ejemplares de revistas por hora.

Después, la Presidenta recordó que en 1998 la imprenta –que ayer inauguraba la importante encuadernadora– había entrado en concurso y luego de instancias judiciales, éste se homologó a favor de una empresa que ya no se encuentra en el país. Ahí se dirigió a empresarios y trabajadores de la planta: “Les agradezco la terquedad, insistir pese a todas las piedras y los palos en la rueda. Yo tengo confianza en los argentinos que pese a las piedras en el camino avanzan contra viento y marea. Será porque me siento identificada con esto de que, a pesar de los palos en la rueda, no hay que bajar la cabeza, (sino) avanzar caminando y produciendo”.

La Presidenta resaltó que la implementación desde 2003 de políticas activas posibilitó que el sector empresario “se tuviera confianza” para “seguir invirtiendo”. También destacó el plan de aprendizaje que tiene la empresa gráfica para los alumnos de las escuelas de Barracas, que realizan en ese lugar un curso de dos años.

“Da vergüenza que los libros sean en un 78 por ciento importados, cuando en los ’70 la Argentina era líder en materia de recursos humanos y en materia gráfica e industria cultural”, señaló CFK. Como respuesta a la situación anunció que desde el Gobierno impulsará que “la mayoría” de los libros que se lean en el país se impriman también en la Argentina.

Durante su discurso, la Presidenta comentó que había mantenido una charla previa con uno de los trabajadores gráficos de la imprenta de nombre Hugo, que le había manifestado que éste estaba “emocionado” de verla personalmente porque anteriormente “había ido a verla a la plaza”. La Presidenta le quiso responder también desde el atril para asumir su propio compromiso: “Quiero decirte a vos Hugo y en nombre de todos los Hugos del país que a esta Presidenta la van a ver no sólo en la plaza y en los despachos, sino en cada fábrica y en cada máquina apoyando a cada trabajador y a cada empresario que luche para seguir produciendo y generando riqueza e inversión en el país”.

Una referencia, en la que en principio muchos interpretaron como un mensaje al secretario general de la CGT, el también Hugo, Moyano. Pero párrafo seguido, la Presidenta terminó por despejar las dudas: “Por Hugo, que va a la plaza, pero también está en la máquina, les digo que cuenten conmigo siempre”.

Desde la misma planta gráfica de Barracas, y en compañía de sus directivos y otras autoridades nacionales, la primera mandataria también inauguró mediante videoconferencia con Salta la antena digital terrestre ubicada en el cerro 20 de Febrero.

martes, 22 de noviembre de 2011

La presidenta cerró la 17º Conferencia de la UIA

La presidenta Cristina Fernández clausuró la 17º Conferencia de la Unión Industrial Argentina, donde anunció que para el país llegó "la etapa de la sintonía fina", en la cual "vamos a tener que comenzar a precisar y estudiar a cada uno de los sectores bajo un tema central, la competitividad, que solamente es sustentable con inclusión social". En referencia al contexto económico internacional, al que describió "complejo y difícil", aclaró que sin embargo, "no nos asusta a los que creemos que la dificultad radica en que tratan de aplicar viejas ideas para solucionar nuevos problemas". Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina, el martes 22 de noviembre de 2011. http://www.tvpublica.com.ar

“Respeto a los mercados, pero los que gobiernan son los electos por el voto”, dijo la Presidenta

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que los políticos deben "respetar a los mercados", pero también saber que "los que gobiernan son los que han sido elegidos por el voto popular".
"Los políticos vamos a tener que decidir, Yo ya he tomado la decisión hace rato. Respetar a los mercados, pero los que gobiernan son los que han sido elegidos por el voto popular", dijo la presidenta durante el cierre de la 17ma. Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Al hablar en el acto desarrollado en el Hotel Hilton de Puerto Madero, la Presidenta hizo referencia al "sopapo" que representó la caída de la Bolsa española tras las elecciones que determinaron el triunfo de Mariano Rajoy, del conservador Partido
Popular.

Cristina estuvo acompañada por el ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; y la ministra de Industria, Débora Giorgi.

Además, estuvieron presentes el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli; el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao; el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio De Mendiguren, y el ex embajador argentino en Francia, Luis Ureta Sáenz Peña, entre otros.

En su discurso, la presidenta mencionó la idea del péndulo y de la innovación, ambas utilizadas por el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren en su discurso, para mostrar lo que fue la crisis del 2001, "en la que el péndulo se convirtió en maza y arrasó con la Argentina", y lo que debía ser el futuro del país.

La jefa del Estado hizo un repaso de la historia argentina y su contexto internacional desde el 2003, cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner, y dijo que si bien "la situación en el mundo fue en algunos momentos muy compleja y difícil" por las crisis financieras internacionales, desde el gobierno nacional siempre se creyó que "el problema radica en que se trata de aplicar viejas ideas para resolver nuevos problemas".

Para graficar esta afirmación recordó que en la última reunión del G-20, en Cannes (Francia), donde le tocó exponer, había un cartel que decía "Nuevo mundo - Nuevas ideas", sin que durante el encuentro se haya escuchado "ni una sola nueva idea, ni adentro ni afuera", ni tampoco "nadie que dé un marco teórico a lo que está pasando que permita decodificar hacia dónde vamos".

La Presidenta reiteró su definición sobre el "anarco-capitalismo financiero" de estos tiempos, que hace que el stock financiero supere cuatro veces el stock de bienes y servicios, y dijo que con situaciones así, "la crisis tarde o temprano viene y el mundo implosiona".

Cristina hizo un repaso de los marcos teóricos con los que se definió cada etapa de la historia mundial, y dijo que "las grandes transformaciones económicas finalmente son sociales".

En este marco mencionó la caída de la monarquía y la llegada de la burguesía, el surgimiento del capitalismo y, como reacción, el marxismo, el mundo bipolar y más tarde con la caída del Muro de Berlín la hegemonía de un sólo país.

Más tarde, al volver a la situación en la Argentina dijo que "el modelo es el de crecimiento, con un 9 por ciento en los últimos 12 meses, con generación de empleo que hizo que la desocupación baje al 7,2 por ciento, e inclusión social", a través de políticas dirigidas a los sectores más vulnerables.

Después, la Presidenta se refirió a "cómo seguimos", y en este sentido hizo hincapié en la "innovación" y en lo que llamó "una etapa de sintonía fina", donde se debe "estudiar cada uno de los sectores bajo la lupa de la competitividad".

En este punto, la jefa del Estado aclaró que esa competitividad es "con inclusión social", y no "a costa de salarios, de pagar impuestos, o de subsidios".

Cristina también habló de "innovación" en términos de comportamiento de cada uno de los tres sectores fundamentales en la vida del país, que son "los empresarios, los trabajadores y el Estado" y que "han sido las claves del crecimiento de estos años".

"Ya no importa si son pequeñas, medianas o grandes empresas, hay que comenzar a hablar con sintonía fina de inversión, salarios, inflación, subsidios, y utilidades", consignó.

En este marco, la Presidenta dejó en claro que el modelo argentino "es de crecimiento y no de metas de inflación", y subrayó que "en esa línea" seguirá su gestión.

Dijo también que el superávit comercial de la balanza con Estados Unidos se debe a que "en el 2006, con la etapa de reindustrialización del país, las empresas comienzan a comprar maquinarias", y se preguntó cómo un país al que se le compra valor agregado no deja a la Argentina "entrar limones, o carne".

"Se pueden tener buenos modales también, pero primero fuerza y firmeza, con sonrisitas pero sin ingenuidad", dijo en referencia a las relaciones bilaterales.

En otro orden, la Presidenta mencionó el pedido de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas y puntualizó que "no puede ser por la fuerza".

La presidenta también habló de las "conquistas laborales", y dijo que siempre estuvo del lado de los trabajadores, y que por eso cuando fue legisladora estuvo "en contra de la ley de flexibilización laboral".

"Me vinieron a ver, menos del Vaticano, todos. Dirigentes políticos, cónyuges de dirigentes políticos, llamadas, para que vayamos a dar quórum, que por favor, que se cae el mundo, pero durante un mes no bajamos a dar quórum", recordó la mandataria en referencia a la época en que era ministro de Economía Antonio Erman González.

Luego, en alusión al escándalo del Senado del gobierno de la Alianza, recordó que "en Diputados hubo un sector importante" que se opuso, y del cual ella fue "una de las espadas más fuertes".

"Nadie puede puede decir que no defendí a los trabajadores. Tengo, sin ser dirigente sindical pergaminos suficientes para decir que siempre he defendido a los trabajadores y que no soy neutral, que siempre estuve del lado de los más vulnerables", consignó la Presidenta.

Agregó que tuvo que llegar este Gobierno "para restituir la negociación colectiva, el salario mínimo vital y móvil, mejorar la situación de los jubilados, e incorporar trabajadores".

En referencia al conflicto laboral, reivindicó el derecho de huelga, pero señaló que "últimamente" se asiste a prácticas donde los conflictos no son entre la patronal y los sindicatos, sino por el encuadramiento" gremial.

"Esto no es conflicto laboral, esto es conflicto sindical", dijo, y señaló que la vocación del Gobierno es solucionar estos conflictos y que "la razón vaya de la mano de la justicia, y de la mano de la legalidad y la legitimidad".

Pidió que "esta partitura", tal como la llamó De Mendiguren en su discurso, "la toquen todos, empresarios, trabajadores, sindicatos y toda la República Argentina", y que lo hagan "desde la inteligencia, para seguir sosteniendo el mismo modelo".

La Presidenta también hizo referencia al tema del traspaso del subterráneo de la Nación a la Capital Federal, y recordó que "la Ciudad de Buenos Aires es la de mayor ingreso per cápita del país" y que lo que se está tratando de lograr "es hacer cumplir la ley", pero señaló que el plazo no puede ser hasta el 2017.

"Criticaron los subsidios y hoy piden extenderlos hasta el 2017", dijo, al tiempo que pidió "innovación en los comportamientos, en las cabezas", ya que "de nada sirve que los autos vuelen o los trenes vayan al espacio" como mera innovación tecnológica.

En referencia a la economía de las empresas, dijo que es necesaria la reinversión de utilidades en el país, ya que "cuando se intentan preservar las utilidades, principalmente del sector financiero, las crisis llegan y pagan los que menos tienen, y la maza termina pegándole a la pared, y la Argentina queda como en el 2001".

Como ejemplo, puso a la industria automotriz, que "utiliza mano de obra intensiva y calificada, no es monopólica, compite y además reinvierte sus utilidades en la Argentina".

Cristina habló también de "los tontos que creen cosas disparatadas que se dicen", en vez de "ver la totalidad de lo que viene haciendo este Gobierno en los últimos ocho años, con cuatro o cinco crisis internacionales, y muchísimas menos reservas".

"Mi interés no es discutir ni pelear con nadie, sino que entendamos las cosas que hay que hacer para que el crecimiento siga adelante", consignó la jefa de Estado.

Anticipó que "estas son las cosas que vamos a tener que discutir, de inversión, inflación", y expresó su disposición y la de su equipo "a abordar cada uno de estos problemas".

"No hay que hablarse por los diarios cuando uno quiere solucionar las cosas, tienen que tomar un teléfono o ir hasta las oficinas del funcionario. Por los diarios siempre se complican las cosas y no revelan ánimo de solución", dijo.

Dijo que las soluciones van a venir del mercado interno y del mercado regional, y criticó a las grandes empresas de servicios y producción que habían comprado gran cantidad de dólares, por el mismo valor a "los créditos del Bicentenario tomados a tasa negativa".

Manifestó que "ellos son los que mueven la economía, unos pocos, no los jubilados de la mínima, no los millones de argentinos, sino los que atesoran billetes en portfolios".

"Hablemos sin enojarnos, ya aprendí a no enojarme, después de lo de él (en referencia a su marido y ex presidente Néstor Kirchner) no me enoja más nada, sólo lo de él me enojó", reflexionó la Presidenta.

En este marco, insistió en expresar su apertura a "todas las ideas que permitan seguir sosteniendo la demanda agregada y a quienes no tienen capacidad de ahorro".

Dijo también que muchas empresas en Argentina tienen sus utilidades "por encima del estándar internacional", y afirmó que no le "molesta" en la medida que "no provoquen una situación de fuerte endeudamiento del resto de la sociedad".

Recordó la disminución de la deuda externa, a la que llamó la "lacra" de nuestra historia, y dijo que hoy es del 32 por ciento en relación al PBI.

Finalmente, en otra referencia al triunfo de Rajoy en España, y tras contar que se comunicó con él para felicitarlo por su triunfo, recordó que "todos los diarios calificaron de contundente su triunfo con un 44 por ciento" y dijo que "ojalá" le hubieran dedicado a ella "tapas iguales", cuando fue reelecta con el 54 por ciento de los votos.

"SACARLES A LOS QUE MENOS TIENEN ES UNA MEDIDA QUE NO VA MÁS EN EL MUNDO", AFIRMÓ LA PRESIDENTA

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que "no va más" el mecanismo de "sacarle a los que menos tienen para darle a los que más tienen", impulsado por algunos gobiernos, en referencia a la crisis europea.

"En momentos de crisis, donde se necesita mantener el crecimiento, sacarle a los que menos tienen para darle a los que tienen más es un mecanismo que no va más, y no puede ir más en ninguna parte del mundo", reflexionó Cristina.

La Presidenta se pronunció así al encabezar el acto de inauguración de un planta de fabricación de motores de la automotriz Ford, en el partido bonaerense de Tigre, desde donde además puso en funcionamiento -vía teleconferencia- dos nuevos radares de control aéreo para Formosa y Misiones.

En su mensaje, pidió seguir "construyendo esta Argentina que no quiere y no va a volver al pasado" y resaltó la "importancia" de haber verificado durante su participación en el G-20 que el gobierno estaba en lo cierto cuando postuló -para hacer frente a las crisis- "la necesidad de fortalecer el mercado interno".

"Una de las claves es que los sectores más vulnerables tengan acceso a los servicios básicos, son los que mantienen la fuerza de la actividad de la economía; ahí está la clave", insistió.

Remarcó la importancia de priorizar "el trabajo y la producción de valor agregado" y pidió: "Dios quiera que se ilumine la mente de los que tienen mucho poder y encuentren una solución a esta crisis".

"Apelo a la responsabilidad de los empresarios, de los dirigentes sindicales y del Estado en poder articular esos intereses y ver en qué mundo nos encontramos", declaró Cristina y lamentó que los diarios "solamente" divulgan lo que ocurre en Argentina.

"Les pido a todos muchísima responsabilidad para cuidar esto que hemos logrado", insistió la jefa de Estado, que puso como ejemplo los avances en la planta de Ford y la puesta en marcha de los radares, que -aseguró- permitieron "mejorar ostensiblemente la lucha contra el narcotráfico".

Consideró un "orgullo" y definió como una "empresa emblemática" a Ford por su "alto grado de tecnología", que se desarrolla -además de Argentina- en Tailandia y Sudáfrica, y reseñó que la empresa había cerrado su planta de fabricación de motores en 1995.

Cristina defendió el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas que se dedican a la producción de autopartes, pronosticó que se alcanzará en Argentina una "integración no menor al 40 por ciento de las partes" fabricadas y juzgó que "la logística va a ser clave en la competitividad de las automotrices".

"Estamos batiendo récords de patentamiento y eso se debe al formidable crecimiento en el poder adquisitivo de los argentinos en la mayoría de los segmentos sociales", graficó.

En ese contexto, Cristina celebró haber reducido al 7,2 por ciento la desocupación en el país "después de mucho tiempo" y aceptó que todavía "hay que seguir trabajando por los que no tienen trabajo".

Reivindicó además el "trabajo codo a codo" realizado en el 2008 y el 2009 entre "sindicatos, empresas y Estado para evitar telegramas de despido", con la idea de que "no se rompiera el vínculo de trabajo", otra de las prioridades -dijo- de su gobierno.

Destacó su idea de dar impulso "esa rueda virtuosa que favorece el mercado interno", con decisiones como la Asignación Universal por Hijo y la modificación del sistema jubilatorio.

La Presidenta pidió finalmente a las empresas "equilibrar esa balanza de importación de piezas y exportación de autos para lograr un equilibrio que beneficie a todos".

Más temprano, a través de una videoconferencia, Cristina mantuvo diálogos con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán; el ministro de Defensa Arturo Puricelli, la vicegobernadora de Misiones, Sandra Giménez, y ministros, funcionarios e intendentes de ambas provincias.

En conferencia con las localidades de Las Lomitas (Formosa) y Posadas (Misiones) dejó habilitados dos radares de monitoreo del espacio aéreo, uno que funcionará en el aeródromo formoseño y otro en el aeropuerto internacional de Posadas.

Acompañaron a Cristina la ministra de Industria, Débora Giorgi; el gobernador bonaerense Daniel Scioli; el intendente de Tigre, Sergio Massa; y el presidente de Ford Argentina, Enrique Alemañy.

Fuente: Télam

lunes, 21 de noviembre de 2011

La dictadura de los banqueros

Por Walter Goobar
wgoobar@miradasalsur.com

La crisis europea se transformó en una crisis política, que acaba de provocar dos golpes de Estado. Georges Papandreu en Grecia y Silvio Berlusconi en Italia no dimitieron, sino que fueron derrocados por los mercados.

Europa produce en estos días tanta historia que es incapaz de digerirla. La autodenominada cuna de la democracia liberal se encuentra en un momento crucial de su historia, equivalente al de la caída de la Urss, cuyo 20 aniversario se conmemora el mes que viene. El abismo que se ha abierto a los pies de los europeos es de una magnitud y gravedad nunca vistas: se trata del desmoronamiento financiero y político del Viejo Continente, el final de sesenta años de construcción europea. Lo que comenzó como una crisis monetaria, se transformó en una crisis política, que acaba de provocar dos golpes de Estado. Georges Papandreu en Grecia y Silvio Berlusconi en Italia no han dimitido debido a derrotas electorales, ni siquiera al voto de censura de sus respectivos parlamentos, sino que ambos líderes políticos, eslabones débiles de la cadena de jefes de gobierno de la zona euro, cayeron derrocados por los mercados, es decir, los banqueros y sus diversos instrumentos: los fondos de inversión y las calificadoras de riesgo.

Papandreu y Berlusconi pueden ser calificados como políticos incompetentes o corruptos. Pero el primero fue elegido por un amplio margen en 2009 y el segundo también fue elegido por un amplio margen en 2008. Y ahora se los ha barrido de la escena, sin pasar por ningún procedimiento democrático. En un contexto de pánico europeo provocado por las tasas de interés y las cotizaciones bursátiles.

En menos de una semana tres tecnócratas acaban de encarnar y de prestar su rostro a los golpes de Estado de los mercados, confirmando la tesis del filósofo esloveno Slavoj Zizek de que terminó el matrimonio del capitalismo y la democracia. De pronto emerge una Europa de la urgencia, con una democracia que se ha desvanecido, que se ha dejado de lado hasta un hipotético retorno a una mejor situación.

El nombramiento del vicepresidente de Goldman Sachs, Mario Draghi como presidente del Banco Central Europeo, implica la entrega abierta de ese organismo al banco de inversiones que falsificó las cuentas públicas griegas para que Grecia entrase en el euro, y que luego especuló abiertamente contra la deuda griega.

El nuevo premier griego, Lucas Papademos es un ex funcionario del Banco Central Griego que después de desempeñarse en ese cargo no podía ignorar la falsedad de las cuentas griegas. Su pliego de condiciones exige un gobierno de unión nacional que va de la extrema derecha al partido socialista.

El nuevo ministro de Transporte de Papademos es el ultraderechista Makis Voridis, conocido por sus declaraciones abiertamente racistas contra albaneses, afganos, pakistaníes, rumanos y gitanos, los que sufren lo peor de la crisis en Atenas. Antes de hacerse militante de Laos –que quiere decir movimiento ortodoxo popular–, Voridis formó su propio partido Elliniko Metopo (Frente helénico)–y Jean Marie Le Pen lo reconoció como gemelo griego del Frente Nacional francés–.

Según un artículo en Ekathimerini , Voridis, en su juventud, lideró un grupo de jóvenes de ultraderecha armados con barras de hierro en un ataque contra estudiantes de la Facultad de Derecho.

Se supone que las elecciones legislativas previstas para dentro de quince semanas, serán las que permitirán devolver la palabra al pueblo griego, pero mientras tanto, ¡se habrá adoptado el plan de austeridad que endeudará al país durante la próxima década!
En Italia, en cambio, ni siquiera son seguras las elecciones anticipadas. En Roma, Mario Monti, la persona impuesta por los mercados para suceder a Silvio Berlusconi, también es asesor de Goldman Sachs. Allí también se rehúye la convocatoria a elecciones y se crea un nuevo gobierno en el que directamente, Corrada Passera, el director general del segundo banco del país, Intesa San Paolo, está a cargo de un superministerio que agrupa Desarrollo Económico, Infraestructuras y Transportes.

No es un producto del azar o una mera casualidad que hace algún tiempo, un banco estadounidense había reclamado un mandatario para Italia que sea “una personalidad externa y capaz”. Ese banco era justamente Goldman & Sachs, el mismo que en Argentina es accionista del Grupo Clarín.

Lo concreto es que en este momento, el Banco Central Europeo y dos países de la UE están dirigidos por personas abiertamente ligadas al capital financiero y, en el caso de Draghi y Monti, a Goldman Sachs. Parece verificarse la afirmación del histriónico corredor de bolsa Alessio Rastani cuando decía en una reciente entrevista con la BBC que “los gobiernos no gobiernan el mundo, es Goldman Sachs quien gobierna el mundo”.

Esto no ha acabado. Hoy se producirá la defunción en las urnas del gobierno español. Bajo la presión de los mercados financieros, el Partido Socialista Obrero Español (Psoe) tiró la toalla y un impotente José Luis Rodríguez Zapatero decidió anticipar las elecciones. Lo mismo que en 2010 había hecho en Irlanda Brian Cowen para ser derrotado él también y dimitir.

El Partido Popular de Mariano Rajoy, seguro de ganar a los socialistas, se ha cuidado sobre todo de exponer el menor programa económico y simplemente ha argumentado que es mejor estar en condiciones de aplicar las recetas europeas. En ese sentido, las elecciones españolas sólo sirven para legitimar la política a favor de la oligarquía financiera.

El analista galo François Bonnet señala en el portal Mediapart que “la Europa de urgencia, a-democrática, es la de los banqueros y de los tecnócratas. Pero una vez que la política ha salido por la puerta, no tenemos duda de que va a apresurarse a volver a entrar por la ventana en su peor forma: la extrema derecha xenófoba y populista. Y es que en cuanto se trata de Europa, tecnócratas y populistas se alimentan unos a otros: la denuncia de los primeros alimenta a los segundos y el miedo a los segundos arroja en los brazos de los primeros”.

En realidad, no es una novedad que el capitalismo siempre tuvo una relación difícil con la democracia. Contrariamente a la historia oficial que presenta al capitalismo y la democracia como términos de un binomio inseparable, la democracia formal tardó mucho en establecerse en el mundo capitalista y sólo duró los treinta años de crecimiento posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El definitivo final del efímero romance se produjo a partir de 2008 con la crisis de los bonos basura, cuando el capital financiero se convirtió en acreedor despiadado de los mismos poderes que salvaron a la banca de su hundimiento. La única prioridad de los actuales Estados –rehenes del capital financiero–, ha sido y es el pago de la deuda y la salvaguardia de su credibilidad ante los mercados. A partir del sinceramiento de esas prioridades, los representantes políticos no pueden mantener la ficción del interés general y se convierten abiertamente en marionetas en manos del capital financiero. Los gobiernos de los distintos regímenes capitalistas se encuentran hoy cada vez más directamente en manos de quienes administran el capital.

“Los locos han tomado el control del manicomio”, dice el economista Pierre Larrouturou en una entrevista para Mediapart. Los genios de las finanzas “que han arruinado a gran cantidad de personas siguen pontificando sobre lo que se debe hacer... Y así es como varias democracias desaparecen ante las fuerzas del mercado, las histerias especuladoras y las crispaciones nacionalistas.

20/11/11 Miradas al Sur

"LA PARTICIPACIÓN ES EL DESAFÍO" DICE MARIOTTO

El titular de la AFSCA y vicegobernador electo bonaerense, Gabriel Mariotto, afirmó que la participación de los argentinos es el "desafío de los próximos cuatro años", y afirmó que la Ley Servicios de Comunicación Audiovisual permitió una "ampliación de la ciudadanía".

Mariotto, junto al gerente de contenidos de los Servicios de Radio y Televisión (SRT) de la Universidad Nacional de Córdoba, Jorge Navarro, participó esta tarde del X Congreso Nacional de Salud Mental y Derechos Humanos, organizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

En ese marco, el funcionario sostuvo que "los argentinos hoy tenemos que hacer lo que corresponde, que es discutir, participar y establecer las direcciones de políticas de Estado que pretendemos en el marco de la pluralidad, de la diversidad y la multiplicidad de opiniones, y ese es el desafío para estos cuatro años".

Indicó que eso es necesario, para "aportarle a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, para que pueda en su diseño tener nuestra participación, sosteniendo ese destino de una patria para todos que nos propone".

"Tenemos que participar mucho -agregó-, para seguir transformando la patria como los hace Cristina y lo hizo Néstor Kirchner". Mariotto recordó además que "antes, durante el período democrático, los gobiernos hacían lo que los monopolios querían o andaban por un lugar que no incomodase a los grupos concentrados de los medios".

El Vicegobernador electo agregó que "cada vez el monopolio tenía nuevos objetivos para avanzar sobre la democracia", pero ante esto "Kirchner funda el `no dejar las convicciones en las puertas de la Casa Rosada´ y empezó a tirar de la piola en cada acción de Gobierno dando cuenta de su expectativa militante".

"El proyecto nacional y popular crecía sin que el sistema lo pueda advertir. Ellos compraban todo, homogeneizaban y este hombre (por Kirchner) llegó de la nada, pero dando cuenta de lo que siempre supusimos; recuperando la sabiduría del pueblo, y la pone en el primer plano, permitiendo la recuperación de la patria", recordó el titular de la AFSCA.

Mariotto consideró también que "este proyecto de transformación nos permite asistir a un formato que no va a morir", y sostuvo que "en la medida que nuestra Patria tenga duración, esta mística va a seguir por los días que nos quedan, porque definitivamente se ha recuperado esa convicción militante".

Señaló que la Ley de Medios es "el fundamento para ampliar ciudadanía, para certificar este tiempo, porque si no, estábamos condicionados en una carcaza que no nos iba a permitir llevar adelante las transformaciones".

"Creo que la ampliación de ciudadanía que nos da la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, le permite a nuestra sociedad avanzar en ese cambio cultural que es el verdadero y el único que da la potencialidad para un cambio político", señaló.

Fuente: El Argentino.com